[*Opino}– Las useñas prefieren la ropa al sexo

Carlos M. Padrón

Sostengo que la mujer se arregla —se viste, maquilla, perfuma y, en general, usa el gancho del RPM— para impresionar a otras mujeres, no a los hombres,… a menos que esté en “temporada de caza”.

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La mayoría de las mujeres de Estados Unidos prefieren disponer de un armario atestado de ropa antes que mantener relaciones sexuales, según una encuesta realizada a mujeres de diez de las mayores ciudades del país.

De acuerdo con el estudio, realizado por la empresa Unilever, un 61% de las useñas considera que le resultaría más traumático perder su prenda de ropa favorita que quedarse sin practicar sexo durante un mes.

El grado de abstinencia, además, va en aumento en relación con el objetivo del ropero, según el informe, pues la mayoría de las mujeres dejarían de mantener relaciones sexuales durante quince meses, si al finalizar ese periodo se encontraran con un armario repleto de ropa nueva. Incluso un 2% de las encuestadas asumiría sin problemas tres años de abstinencia si se encontraran con la misma recompensa.

Pero el sexo no es el único objetivo a desechar en esta batalla: en la lista de preferencias femeninas, las relaciones sentimentales, el amor y los hombres también aparecen por debajo de la ropa.

La media de encuestadas de entre 18 y 54 años han mantenido en el armario su prenda de ropa favorita durante doce años y medio, un año más de lo que ha durado su relación sentimental más larga. Y una amplia mayoría de las mujeres se muestran convencidas de que existe el amor a primera vista,… pero sólo en lo que a la ropa se refiere.

El ‘flechazo’ es auténtico para el 70% de las encuestadas cuando se enamoran de alguna falda, blusa o zapatos, mientras que esa cifra se rebaja al 54% en lo que se refiere a la detección a primera vista del hombre adecuado.

Entre el poder que para hacer sentir bien a las mujeres tienen el sexo opuesto y la ropa, tampoco hay lugar a dudas. Para un 48% del millar de encuestadas, un hombre no les puede transmitir tanta seguridad ni hacerles sentir tan ’sexy’ como sus prendas de ropa favorita.

Periodista Digital

[*Col}– Relatos cortos: El gato estrellado / Eugenio Quirantes Sánchez

Por Eugenio Quirantes Sánchez

Era un gato negro realmente grotesco, pues más bien parecía una mutación de felino pero quizás hacia algo más peligroso, puede que entre lince y marsopa, tal vez; habría que decidir si se puede catalogar a la marsopa entre cánido o félido.

Bueno, lo cierto es que este gato negro, con un rabo extremadamente largo y más largo que cualquier gato hijo de vecino —de aquí lo de marsopa— andaba entre azotea y azotea, aterrando con su fuerza de gato exagerado a todos los otros gatos del vecindario. Se podían escuchar los gritos furiosos de estos animales, peleando con rabia por la noche. El minino amenazador se comía las pitanzas que los amos depositaban al anochecer para sus gatos, llamándolos con el típico bis- bis.

Los niños, los primeros en verlo, no dudaron en tirarle piedras. Y las viejas septuagenarias empezaron a maldecirlo, pues se colaba en las alcobas cuando los bebés dormían en sus cunitas.

Lo cierto del caso es que se empezó a poner inquieta la población cuando ya los papás, nerviosos por los acontecimientos que acaecían —accidentes de automóvil, por el gato; caídas trágicas, por el gato; niños arañados, por el gato; perros que había que atender en la veterinaria, por el gato; algo realmente insólito— pues decidieron denunciarlo a las autoridades. Sólo que no se encontró al susodicho animal, aunque un reguero de tragedias dejó tras de sí en el barrio cuando, como por cosa de magia, desapareció.

Al cabo de unos días de verdadera normalidad en la manzana llegaron noticias de un gato feo que aterraba a los vecinos en la cerca de la otra jurisdicción. Se decía de accidentes de automóviles, caídas trágicas, etc. Al parecer se supo, sólo que no se pudo dar caza al gato deslucido.

Al par de semanas de esto se informó a la población, a nivel nacional, de la realidad de una crisis económica, junto con la ruptura de la tregua en el conflicto de Oriente Medio, guerra en un país caribeño, varios accidentes de aviación, pandemia, etc.

Una viejecita, toda vestida de negro, encendió una velita a su santa en el altar pidiendo por los animalitos perdidos que nada tienen que comer.

Guamasa, Tenerife, 15/09/2009