[*Opino}– Internet vs interné (con minúscula y acento)

A lo que abajo escribe don Amando debo señalar que en ‘fútbol’ se respetó la fonética original inglesa, pero lo de ‘chalé’, ‘carné’, ‘chaqué’ me parece un estímulo a la indolencia fonética del español típico que dice no poder pronunciar consonantes finales, de sílaba o palabra, que no sean ‘l’, ‘n’, ‘r’, ‘s’, ‘x’ y ‘z’, y a veces hasta la ‘d’ (Madrí por Madrid).

Por eso cuando en España digo que mi dominio es ‘padronelpaso.net’, surge de inmediato la pregunta “¿¡Punto qué!?”. ¿Serviría en este caso, según don Amando, contestar ‘né’? ¡Por supuesto que no! Por tanto, mejor sería esforzarse por pronunciar bien, o al menos escuchar bien, paso previo indispensable.

Afortunadamente ya hay destellos en contra de tal indolencia.

Carlos M. Padrón

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A. de Miguel

Carlos M. Padrón (Caracas, Venezuela) se alarma ante la propuesta de escribir “la interné” en lugar de “Internet”. Se pregunta acongojado: “¿Por qué esa manía de querer traducir lo que no está pidiendo traducción alguna, o, peor aún, lo intraducible?”.

No hay ninguna manía traductora. Ya he dicho que sería absurdo decir ‘Interred’, pero me parece razonable despojar al palabro de la mayúscula para quedar en el estatuto de nombre común. Así, yo suelo escribir ‘la internet’.

Ahora bien, al igual que en ‘chalé’, ‘carné’, ‘chaqué’ y otras voces parecidas, parece aconsejable que en español le quitemos la ‘T’ final. No es traducción sino adaptación. Es la misma operación que hacemos con “fútbol” (y no foot-ball o balompié).

En los ejemplos citados el habla del pueblo va por delante y luego se establece la norma. El paso del tiempo y el uso va decantando el valor auténtico de las palabras. Un idioma es un ser vivo.

Libertad Digital

[Col}> La Navidad y los buñuelos en casa de mi abuela Canaria Lola

Diciembre 2009

Una receta traída de El Paso

Todas las familias tienen sus costumbres y formas de educar de acuerdo a su origen, de ahí que yo conozca algunas de esas tradiciones que se han quedado para siempre en cantos, bailes, y algo de la cocina que dejaron en mí la huella canaria y que va en una parte de esta historia que les cuento.

La vida económicamente era dura en los momentos que vivíamos allá por los años 50, y la Navidad para mi abuela Lola se imponía ante todo, y para celebrarla siempre guardaba algún dinerito que le dejaba una que otra costura que realizaba a amistades, o del cosido de tabaco, pues también era ella una experta en la zafra de la preciada hoja.

Era en ese tiempo, antes del 24 de diciembre, día en que se celebraba la Nochebuena, cuando abuela Lola elaboraba grandes cantidades de buñuelos isleños. Así iba y compraba en la bodega de otros canarios la harina, azúcar, huevos, mantequilla, vino seco, canela y mantequilla.

Y la noche del 23 ella comenzaba la elaboración mezclando todos esos ingredientes, mezcla a la que le echaba una cucharada rasa de bicarbonato para que los buñuelos quedaran suaves y crujientes.

Su buen gusto al prepararlos ofrecía más tarde un exquisito postre que saboreábamos todos los de la casa, y amigos. Pues sí, porque, como allá en Canarias, de esos buñuelos comían aquí los cubanos, tanto vecinos como amistades de la familia.

Lola iba haciendo los buñuelos y los colocaba arriba de la mesa, encima del paño (mantel), y hasta que no la tenía llena de ellos no comenzaba a freírlos, lo cual hacía que se esparciera por toda la casa el olor agradable del exquisito postre. Luego los metía en latas de galletas, aunque en El Paso —contaba abuela— se guardaban en cestos pero, al no tenerlos en Cuba, ella utilizaba esta otra variante.

En la actualidad, todos en la familia esperan ansiosos en Navidad el producto de esta receta que aprendí de mi abuela y que también les he trasladado a los chicos, de la misma forma que mi abuela lo hizo conmigo, para que siempre viva esa tradición, y que ahora hago extensiva a todo el que quiera saborear esta receta traída de El Paso.

Ingredientes

• Una libra —y un poco más— de harina castilla (harina de trigo).

• Tres huevos

• Canela. Mi abuela la utilizaba en rama, pero yo la utilizo en polvo.

• Una cucharadita de bicarbonato, que era lo que utilizaba ella para que quedaran más crujientes y suaves.

• Un cuarto de libra de mantequilla.

• Una taza de vino seco.

• Una taza de azúcar, preferentemente prieta —morena o negra, como le dicen acá— o blanca si en el lugar no hay de la otra.

Modo de hacer los buñuelos

Se baten los huevos, se les echa el vino seco, el bicarbonato, la canela, la mantequilla y el azúcar. Se va revolviendo todo hasta que se mezcle bien, y entonces se comienza a echar poco a poco la harina hasta que todo quede como una masa para hacer pan.

Esta masa se deja reposar un ratico; mi abuela la dejaba más tiempo que yo, pero es que con el desespero por probarlos rápido no puedo esperar y la dejo sólo un ratico antes de darle forma a los buñuelos y ponerlos en aceite para freírlos y degustarlos. Se sabe cuando la masa está lista porque, al cortarla para trabajarla, la porción cortada se ve llena de hoyitos.

Lo del “poco más” de una libra de harina es porque cuando se cortan las porciones de masa a veces ésta se pega a las manos, y para evitar que eso suceda conviene untárselas con harina. Entonces se van cortando las porciones para primero hacerlas larguitas y después darles la forma de un ocho. Y es en este proceso cuando que usar un poco de harina para que la masa ruede sin pegarse.

Con un cuchillo se va cortando los pedazos de masa para primero hacerlos larguitos y después darles la forma de un ocho. Luego de así formados, ya están listos para freír.

Estela Hernández Rodríguez
La Habana, Cuba.

 

[*Otros}– Santa Águeda, la olvidada patrona de S/C de La Palma

11-01-09

José Guillermo Rodríguez Escudero

Historia

El Convento de Santa Clara, primer monasterio femenino de esta capital, tuvo su origen en una pequeña ermita dedicada a la “Gloriosa Santa Águeda”, desde 1594 “Patrona de la Ciudad” y “Abogada de las Mieses”.

Un punto éste sorprendentemente desconocido por la inmensa mayoría de los ciudadanos en la actualidad. De este recuerdo tan sólo queda una estrecha callejuela con su nombre que recorre, desde el inicio de la colina donde se ubica el ex cenobio, bajando la ladera —rodeando el actual Parque Infantil con una escalinata— hasta llegar a la confluencia con la Calle Baltasar Martín, en las cercanías de la Plaza de San Francisco y paralela a la ermita de San José.

 

La congregación de las monjas claras, con la ayuda de las familias más adineradas y poderosas, fundó un convento junto a la bella ermita. Según el acta del Cabildo de 9 de junio de 1600, se dice que “se esta edificando el Convento de Monjas Claras”. En la del 28 de julio de 1603 se faculta al Padre Canino para “cortar la madera de los montes que falta para acabar el convento”. Su costo aproximado fue de tres mil ducados.

Al ser suprimido el monasterio de Santa Águeda el 28 de diciembre de 1837 por las leyes de la desamortización de las clausuras, el Ayuntamiento de la capital palmera solicitó al Gobierno de Su Majestad, se le “diese el edificio para trasladar a él el Hospital y Cuna de Expósitos”. Esto le fue concedido por la Real Orden de 14 de junio de 1842.

Desde entonces se hallaron establecidos los dos asilos benéficos, sirviéndoles de oratorio la misma iglesia del convento. Lamentablemente este precioso recinto está cerrado durante toda la semana, tan sólo abierto para los cultos del domingo por la mañana y, excepcionalmente, para otros actos aislados, como Semana Santa (procesión del magnífico grupo escultórico de “La Piedad” y visita al “Monumento”) y Función de Santa Rita…

Patronazgo

Corría la segunda mitad del siglo XVI cuando, según afirma Viera y Clavijo, ante la calamidad de los tiempos y las múltiples adversidades a las que estaban expuestas las cosechas —que no llegaban a satisfacer las necesidades de la Isla—, el Cabildo elige por suertes a la “Mártir Santa Águeda” como “Abogada de las Mieses”. Se procede a acometer la edificación de su ermita en la zona alta de la ciudad, en la que de inmediato comienza a venerarse su imagen traída de Sevilla. Así lo relataba Viera y Clavijo: “… echaron suertes y salio por abogada de las mieses la santa mártir…”.

Es curiosa esta advocación en La Palma, ya que no se conoce ninguna relación suya con la agricultura y la ganadería, por lo que se presenta como un interesante caso de advocación cambiada producido al azar.

En los años setenta del siglo XVI, las Actas Capitulares, conservadas en el Cabildo capitalino, dejan entrever de modo constante la escasez de trigo que padecía La Palma durante largos períodos, “comisionando aquella corporación a los distintos comerciantes radicados en la Isla para que importasen granos de otras islas del Archipiélago, Madeira e incluso Flandes”.

Según las crónicas del alcalde palmero Juan Bautista Lorenzo Rodríguez, en el Acta del Cabildo de la ciudad fechada el 7 de mayo de 1607 se da a conocer que la fundación del Convento de Santa Clara tuvo lugar en el mismo emplazamiento donde se hallaba la ermita de la santa, para lo que fue, lamentablemente, demolida.

Volviendo a la época de mayor auge de la festividad de la Santa Mártir siciliana, se recoge en la obra Noticias para la Historia de La Palma de aquel edil y cronista, que “el Cabildo había hecho voto y promesa de guardar su día haciendo procesión solemne a su casa”, que fue edificada, según reza un acta de 1607, “con gran fervor con limosnas de los vecinos e se trajo su ymagen despaña”.

En el plano de Santa Cruz de La Palma que levantó en 1590 el italiano Torriani aparece dibujada esta iglesia, denominada por él “Santa Ágata, prottetora della Cittá”.

Y como Patrona de la ciudad y de las mieses, continuó siendo invocada en épocas de calamidades públicas. Así, en 1747 se acordó “hacer procesiones de Inocentes según a sido costumbre”, y llevar la imagen de la Santa a la Parroquia Matriz de El Salvador. Allí se le ofrecía un novenario “en atención a la pública falta de agua y estar los sembrados en términoz de perderse”.

Tenían lugar solemnes procesiones en su honor, en las que acudían todos los pendones de los gremios y multitud de feligreses que rendían pleitesía a su patrona local. Erróneamente se cree que Nuestra Señora de Las Nieves es la Patrona de la Ciudad. Entre otros muchos honores y títulos, Ella es la “Alcaldesa Honoraria y Perpetua” de la misma y “Patrona de la Isla”, junto con San Miguel Arcángel.

Existía la obligación de la limpieza de todas aquellas calles por las que pasaba la solemne procesión de Santa Águeda. Así quedaba ordenado en los distintos edictos promulgados desde el Cabildo de la Ciudad.

La importancia de la tierra para su subsistencia explica el sentido trascendente que alcanza esta Protectora de la Ciudad de Santa Cruz de La Palma. Insisto en que nos encontramos ante una devoción inexplicable y absurdamente olvidada.

La imagen

Dentro de la abundante producción escultórica de origen andaluz —más concretamente sevillano— existente en La Palma de los siglos XVII y XVIII, encontramos una magnífica muestra salida de los talleres activos de la capital hispalense en el último cuarto del siglo XVI.

Se trata de una preciosa talla de tamaño natural y bulto redondo de 1,22 mts que se halla entronizada en la hornacina inferior izquierda del magnífico retablo dorado de la iglesia del Hospital de Dolores, primer ejemplo del barroco palmero y cabeza de una larga estirpe.

 

La impresionante efigie de la Santa —tradicional y erróneamente catalogada como flamenca— fue concebida como una hermosa Venus rubia. Así, el Dr. Hernández Díaz la describe como una “Sagrada Venus” para significar la orientación clasicista de esta representación femenina. Con respecto al sitio de su procedencia, Herrera García, nos informa de que “… al constituirse Sevilla en escuela escultórica de primer orden y los gustos de la aristocracia local palmera, mucho de cuyos miembros eran de origen andaluz, comenzaron a manifestar cansancio por los reiterativos modelos de la plástica flamenca, adscritos a esquemas goticistas”.

De equilibrado volumen y de elegancia en su porte y en la caída de su larga túnica dorada y policromada, la bella escultura es un magnífico ejemplo de la imaginería hispalense del manierismo bajorrenacentista. Su procedencia sevillana está confirmada en las actas del Cabildo, después de 1574.

En cuanto a su postura, el pie derecho mantiene el peso del cuerpo, mientras que la pierna izquierda se adelanta en elegante movimiento, flexionando la rodilla a modo de “contraposto”. Según don Francisco J. Herrera García, esto “produce una ordenada conjunción de las masas y evita la apariencia de bloque rígido”. Un perfecto juego de volúmenes y estados de tensión coordinados en equilibrio y armonía.

El profesor palmero don Jesús Pérez Morera incluye esta pieza (en 1989) como representativa del quehacer de los talleres hispalenses del momento. Herrera García la atribuye más concretamente al taller del escultor abulense Jerónimo Hernández, considerado fundador de la escuela sevillana de escultura.

La proximidad de la Sta. Águeda con alguna de sus obras de carácter mariano es más que notable. Véase la “Virgen de la O” de Ubrique (1575), la “Esperanza” de Écija (1578) o la “Virgen de la Grana” de Guillena (1578-80). Algunos de estos ejemplares marianos procedentes de su taller, realizadas en los años setenta del siglo XVI pueden servir para “comprobar la similitud en rasgos compositivos, expresión y sentido clasicista con la obra que analizamos”.

Sobre su cabeza tiene una corona real de plata —exquisita pieza de orfebrería— como las mártires más famosas, y porta sobre su mano izquierda una gran palma dorada, símbolo de la victoria del martirio sobre la muerte. Es curiosa la postura de esta piadosa insignia: parece flotar sobre el lado izquierdo, sobre su pecho y su mano, mientras que los dedos medio e índice recogen el manto elegantemente y acercan a su cuerpo la bien tallada palma martirial. Para ello, su brazo describe una ligera inflexión.

En actitud erguida, la Mártir mantiene con la mano derecha, que a tal efecto adelanta, una bandeja de plata con sus dos pechos. Herrera García nos dice lo siguiente del objeto artístico: “la bandeja, en este caso desprovista de las muestras de su martirio al tratarse de una pieza de plata extraña a la escultura…”

Los pechos del plato han sido histórica y popularmente confundidos con panes. Por ello hay zonas en la que en el día de la Santa de Catania, los feligreses llevan al altar panes sobre una bandeja. La mártir suele estar representada formando pareja con Santa Apolonia, que lleva pinzas o tenazas, y con Santa Lucía, que presenta sus ojos sobre una bandeja. Es curiosa la representación de “Santa Apolonia de Alejandría” en la vecina iglesia de San Francisco. Allí se le representa con un martillo, inusual según su hagiografía y atributos personales.

El rostro, de fina factura pese a las evidentes señales del paso del tiempo y los repintes labiales, se inclina hacia la derecha de tal modo que orienta la mirada al contenido de la bandeja, entornando los ojos de los que emana un profundo sentido de resignación”. Herrera continúa su pormenorizada descripción de la Patrona de la Ciudad, tras analizar su belleza facial: “se completa con la del cabello, descubierto al no sobrepasar el manto la altura de los hombros, permitiéndonos así admirar el exquisito trabajo de la gubia que distribuye los mechones capilares en suaves ondulaciones, mientras a la altura del cuello descienden en curvatura. Es una cabellera que no puede ocultar profunda raigambre clasicista, propia de una elegante matrona romana”.

Otra de sus características es el perfecto tallado de su perfil, la sutileza de las formas faciales, cejas finas, ojos tristes semiabiertos, barbilla redondeada, pequeña y delicada nariz…Todo estos mimados detalles “se complementan con la entereza y firmeza propias de la mejor escultura romanista; no existen atisbos de dolor; la serenidad y fortaleza conjugan sus efectos para proporcionar así pureza y equilibrio de inequívoco sello bajo renacentista”.

La holgada túnica dorada está ligeramente plisada sobre la pierna izquierda, “evidenciando el contraposto” y el manto terciado sobre el tórax continúa un recorrido oblicuo para luego, después de sobrepasar el brazo derecho, deja caer rectos los pliegues rectilíneos.

Durante estos siglos de existencia, la bella talla virginal ha sido objeto de desafortunados repintes. Su exquisita policromía, a pesar de todo, se ha conservado perfectamente. Dominan los tonos dorados del pan de oro que, incluso recubre el cabello. El amplio manto y la delicada túnica “se hallan recubiertos de motivos vegetales punteados, entre los cuales el espacio intermedio fue rellenado con una tonalidad ocre que oculta la primitiva estética del estofado”.

Antigua y venerada advocación

La elegante y hermosa efigie de la Patrona de la capital palmera —patronazgo que comparte con la Gloriosa Santa Cruz— lo es también de las enfermeras, ya que sanó de las heridas producidas al ser arrancados sus senos durante su martirio el 5 de febrero del año 251. Éste fue ordenado por el prefecto Quintianus durante la persecución del emperador Decio. Por este motivo es invocada también por los aquejados de dolencias en el pecho y tórax.

Era extraordinariamente atractiva y hermosa, y por ello deseada por aquel tirano, el cual le preguntó: “¿Qué decides? ¿Estás convencida de que lo que tú adoras es una aberración?”. “¡Oh, no! —contestó Águeda—. Cada día que pasa me persuado más de que estoy en la única verdad y Jesucristo es el único salvador que da la vida eterna”.

Para hacerla desistir de su fe y convertirla en una apóstata, el cruel senador mandó azotarla bárbaramente y, encerrándola en una oscura prisión le aplicaron los tormentos más terribles. El amor desairado llegó, en su crueldad, a todos los refinamientos: intento de seducción a través de una perversa mujer, Afrodisia, para que la sometiera a una violación virtual en un prostíbulo. Milagrosamente, como Santa Inés, conservó la virginidad. Sufrió con garfios acerados y ardientes, y su cuerpo fue retorcido cuando fue atada en una columna cabeza abajo.

El tirano mandó que le cortasen los pechos a “aquella inocente y virginal azucena”. En esos instantes ella le gritó: “¿No te avergüenza amputar del pecho de una mujer lo que has mamado cuando tu madre te amamantaba?”. Fue curada por San Pedro que se le apareció en el calabozo. Compareció nuevamente ante el tirano y éste la mandó acostar desnuda sobre una capa de trozos de vidrio y brasas en su celda. En esos momentos, la tierra tembló.

Otros pueblos le rezan en días de tormenta con aparato eléctrico, como a Santa Bárbara, tal y como sucede en las regiones italianas de Palermo y Catania, donde además se le considera la protectora de los volcanes. También es patrona de Malta y de los fundidores de campanas. Se cuenta que, un año después de su martirio, una erupción del Etna estuvo a punto de sepultar varios poblados. Se considera un milagro de la Santa el que la lava se detuviera a las puertas mismas de la ciudad de Catania. También en el momento de su muerte, y cada año el día de su aniversario, el volcán vomita torrentes de lava. En Italia, su velo, conservado en la catedral de Florencia, se llevaba en procesión para apagar los incendios.

En Toulouse (Francia) estaba prohibido hilar o hacer la colada el día de su fiesta. Quizá porque Santa Águeda había reemplazado a una divinidad pagana que personificaba la mala estación: se creía que la rotación del huso provocaba torbellinos de viento y la agitación del agua de las fuentes llamaba a la lluvia.

Se atribuye el papa Gregorio I la introducción de su nombre en el canon romano de la misa; y el gran papa español San Dámaso canta en el siglo VI su gloriosa vida. La visita del apóstol San Pedro para restañar las heridas cuando la Santa italiana estaba en la cárcel también son parte de las leyendas que alimentan la devoción popular hacia la santa más cantada de la antigüedad por los poetas y la más representada por los pintores y artistas. Un cuadro custodiado en el Museo del Prado de Madrid, por ejemplo, de Carlo Caliari “Veronés” de fines del s. XVI, nos presenta a la Santa con su seno derecho cortado y un ángel tras ella reconfortándola y entregándole la simbólica palma del triunfo del martirio y la virginidad sobre la muerte.

Su onomástica se celebra el 5 de febrero. Este día era muy importante en la ciudad de Santa Cruz de La Palma. En la obra Descripción de todo lo que pasó en la Bajada de Nieves de 1815 (recuperada por el cronista oficial de la capital, don Jaime Pérez García), se ofrece una pormenorizada relación de actos que, con tal motivo, se dieron en la capital. Coincidieron: la Bajada de la Virgen de Las Nieves, los Carnavales —el 4 de febrero fue Sábado de Carnaval—, y al día siguiente, la Fiesta de la Mártir: “… fue la fiesta de Santa Águeda y predicó el Beneficiado Díaz; jamás en la Palma se hizo mejor sermón. En la noche del mismo día hubo sarado casa de don Rafael Monteverde…”.

El retablo

Está entronizada en el magnífico retablo mayor del antiguo convento de Santa Águeda, hoy Hospital de Dolores, cuya atribución cronológica es de aproximadamente 1679 a 1697.

El primer cuerpo es obra del prestigioso maestro Andrés del Rosario (1679-1693); su yerno Juan Fernández lo concluyó en 1697. En la hornacina central se hallaba la Inmaculada Concepción, talla en madera del siglo XVII que posteriormente fue trasladada a la sacristía. Actualmente ocupa este lugar preferente la bella talla flamenca de Ntra. Sra. de La Piedad (anónima del siglo XVI, titular de la antigua casa hospital).

Con ornamentación plateresca y técnica barroca, este retablo acusa la influencia portuguesa en el cierre semicircular de su remate y en los fondos de flores, frutas y pájaros – imagen del Paraíso- que decoran las hornacinas. En una de ella se veneraba la bella imagen de candelero de Sta. Clara de Asís, quemada por una monja loca en los aledaños del actual Aeroclub, y en la que ahora se encuentra la efigie de San José. Esta talla barroca fue traída de México en el siglo XVIII por el navegante Ambrosio Rodríguez de la Cruz. Tiene altar propio en el lateral del templo en el que se venera a otra imagen de La Inmaculada.

Fue restaurado en el año 2001 por el Taller de Restauración del Cabildo de La Palma (restauradoras: Isabel Concepción e Isabel Santos). En la delicada obra colaboraron, entre otros, Domingo Cabrera (restaurador), Rodolfo Rodríguez (carpintero) y Carlos Pérez (Ayte. de carpintero). También el personal de obras de este Cabildo —unidad técnica del Patrimonio Histórico— y la Empresa de Construcción y Restauración Miguel Hernández Ventura.

Es un precioso retablo de dos cuerpos y tres calles con cierre semicircular sin ático cuyo entablamiento superior se curva siguiendo la trayectoria de la hornacina. Sobre él se coloca el remate como solución lusitana. Es el ejemplo de prototipo de retablo barroco palmero al que le seguirán una larga estirpe. Estamos ante una verdadera obra de arte.

La novena

Novena a la Gloriosa Virgen, y Martyr Señora STA. AGUEDA. Dala a luz el Sr. Don Roberto d Lahanty, Teniente Coronel de Cavalleria, y Sindico General desta Provincia de San Diego de Canarias. Año de 1760. Conlicencia: en Sta. Cruz de Thenerife por D. Pedro Joseph Pablo Diaz, Impresor Mayor de Guerra, y Marina en la calle del Sol.

“En este primero dia se considera la constancia, que dio la divina gracia á nuestra Santa con la qual favorecida resiste á las lisonjas del presidente y governador Quinciano, poniendola su alma en custodia con la llave de la Fé, y fidelidad á su eterno y Divino esposo, de dode dirás a su majestad la Oracion siguiente: Altisimo Señor mio y Dios eterno, yo os pido y suplico por la intercesión de vuestra querida Esposa Santa Agueda, os digneis de poner con el favor de vuestros auxilios, guardas y custodias á mis labios, para que jamás mis palabras, ni conversaciones deslicen en ofensa vuestra ni del proximo y conservando mi corazon en pureza de conciencia vivais siempre en mi alma por gracia. Amen. Pater noster y Ave Maria”.

En 1760 se imprimió la Novena a la Gloriosa Virgen y Martyr Señora Sta. Águeda, cuyo probable autor fue el mecenas irlandés Roberto La Hanty. Este opúsculo salió de la imprenta de la Calle del Sol de la capital tinerfeña, primera del Archipiélago. Manuel Poggio nos informa de que es un folleto en doceavo de 32 páginas y de humilde impresión, “que goza de un lugar privilegiado en la historia de nuestra tipografía, ya que se encuentra entre las veinticinco primeras obras salidas del taller de Guerra y Marina, lo que lo convierte en uno de los entrañablemente denominados incunables canarios”. Estamos ante otra muestra de la primigenia importancia de esta advocación.

Se inicia con una «Oracion, y Ofrecimiento, para todos los dias»: “Omnipotente Dios, y Señor de infinita Bondad, que siempre en vuestros Santos admirable, en las virtudes, y gloriosissimo Martyrio de vuestra querida Esposa Santa Agueda hazeis tanta ostentacion de maravilloso; de todo mi corazon contrito, y arrepentido, os amo, adoro, y dedico esta Novena para mayor honra vuestra, y esplendor de la Santidad desta vuestra Santa Esposa…” Después de las nueve oraciones y ofrecimientos, una para cada día del novenario, el piadoso autor concluye con una plegaria dirigida por la Comunidad de Monjas Claras: “Asi, pues ó Virgen gloriosissima, dignissima Patrona, y Abogada nuestra (…) Mirad siempre con benignos ojos las hijas, y familia desta vuestra Casa, y assimismo á toda esta Republica, de quien eres Abogada…” Se custodia en los archivos de la Sociedad “La Cosmológica”.

Una propuesta para su rescate

Poggio en su referencia a la Novena, nos dice que “esta imagen (…) debió gozar de cierto culto en el pasado, aunque hoy en día ya ha perdido toda su significación especial”.

En julio de 2005 se celebró la 66ª Bajada de la Virgen y se organizaron también grandes festejos especiales en su honor por el 75 aniversario de la Coronación Canónica de la milagrosa efigie. Tal y como propuse, hubiera sido un marco apropiado para rescatar, de una vez por todas, la veneración de Santa Águeda que hubiera ejercido como anfitriona de la ciudad. Hubiera podido, por ejemplo, presidir el comité de bienvenida a Nuestra Señora de Las Nieves, junto con el Pendón Real, autoridades y pueblo, en la “procesión de la búsqueda” de la venerada imagen mariana para traerla a El Salvador desde la Encarnación en la mañana del Domingo Grande.

Tal vez, incluso, podría haber participado en la “Procesión General” con los Patrones: la Virgen, la Cruz y San Miguel. Una vez hubiera sido entronizada y rescatada oficialmente la advocación mediante un novenario, etc., podría darse a Santa Cruz de La Palma la fiesta anual grandiosa que tanto anhela y tanto se merece -cuando no sea año de Bajada- preferentemente en el verano. Esto generaría riqueza en el municipio, tanto devocional como económica. Ésta fue mi propuesta que no tuvo apoyo alguno por parte de instituciones, etc. Quién sabe si para las próximas Fiestas Lustrales esta ilusión pudiera materializarse.

De todas formas, el día 5 de febrero, su onomástica, podría hacerse anualmente alguna fiesta litúrgica en su honor, como novena y procesión. Ese día hay alguna que otra persona que deja unas flores a la santa en su retablo. Hay alguien que se acuerda de ella.

Es lamentable que nuestra ciudad, tan amante de recuperar y mantener las tradiciones, haya dejado extinguir precisamente una fiesta ancestral y bella como ésta, nada más y nada menos que la de su Patrona. Es tal el abandono que prácticamente nadie conoce ya esta historia. Considero necesario recuperarla para el bien de la memoria histórica de nuestra orgullosa comunidad. Es de justicia.

Recordemos en la Bajada de 1765 cómo Santa Águeda junto a la imagen desaparecida de Santa Clara ejercían de anfitrionas en la recepción de la Virgen de Las Nieves en su visita al monasterio de monjas claras: “…aquí huvo mucho fuego que disparó la devocion de aquellos vezinos Subió la Santísima Reyna a la plaza de las monjas a cuia entrada estaban las peregrinas ymágenes de Señora Santa Agueda y Santa Clara adornadas con el primor más lucido, esperando a la señora, a quien luego que llegó, hizieron reverencia. La acompañaron hasta su throno, donde ya colocada, cantaron las Religiozas una célebre tonada que duró quasi media hora…”

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BIBLIOGRAFÍA

• ABDÓ PEREZ, Antonio; REY BRITO, Pilar; PÉREZ MORERA, Jesús. Descripción Verdadera de los solemnes Cultos y célebres funciones que la mui noble y leal Ciudad de Sta Cruz en la ysla del Señor San Miguel de la Palma consagró a María Santísima de las Nieves en su vaxada a dicha Ciudad en el quinquenio de este año de 1765, Escuela Municipal de Teatro, Excmo Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, 1989

• ARRANZ ENJUTO, Clemente. Cien Rostros de Santos para la contemplación, CIDEP, Madrid, 2000

• FERRANDO ROIG, Juan. Iconografía de los Santos, Ediciones Omega, Barcelona, 1960.

• HERNÁNDEZ DÍAZ, José.« Iconografía hispalense de la Virgen Madre en la escultura renacentista». Archivo Hispalense, Sevilla, 1944.

• Idem. Imaginería Hispalense del Bajo Renacimiento, Sevilla, 1951.

• HERRERA GARCÍA, Francisco J. «Una escultura sevillana del último cuarto del siglo XVI en Santa Cruz de La Palma (Canarias)». Atrio: Revista de Historia del Arte, nº 2 ,1990.

• LORENZO RODRÍGUEZ, Juan Bautista. Noticias para la Historia de La Palma, La Laguna- Santa Cruz de La Palma, 1975.

• MARTÍN RODRÍGUEZ, Fernando Gabriel, Santa Cruz de La Palma. La Ciudad Renacentista. [s.l.]: Cepsa, D.L., 1995

Novena a la Gloriosa Virgen, y Martyr Señora Sta. AGUEDA. Dala a luz el Sr. Roberto de Lahanty. Santa Cruz de Thenerife: Pedro Joseph Pablo Diaz, impresor mayor de Guerra y Marina, [1760].

• PÉREZ GARCÍA, Jaime. Descripción de todo lo que pasó en la Bajada de Nieves de 1815

• PÉREZ MORERA, Jesús. Magna Palmensis. Retrato de una Ciudad, CajaCanarias, Santa Cruz de Tenerife, 2000

• POGGIO CAPOTE, Manuel. «Aportación al catálogo de la primera imprenta canaria: Roberto La Hanty y una Novena a Santa Águeda», Noticias. El Museo Canario, nº 6 (Tercer cuatrimestre del 2002)

• RÉAU, Louis. Iconographie de l’Art Chrétien. P.U.F, 1957.

• RODRÍGUEZ ESCUDERO, José Guillermo. «Algunas advocaciones palmeras y su relación histórica con la ganadería, el hombre y el medio». El Pajar. Cuaderno de Etnografía Canaria. II Época, nº 8, agosto 2004.

• VIERA Y CLAVIJO, José de. Noticias de la Historia General de la Islas Canarias, Santa Cruz de Tenerife, 1971.

Mi agradecimiento a la Directiva y al Personal de la Sociedad “La Cosmológica”, así como a la Biblioteca Pérez Vidal, a Sor Carmen del Hospital de Dolores y, especialmente, a Manuel Poggio del Archivo General de La Palma.

[*Opino}– El gen del perro pequeño

Aunque el hombre es un animal sociable, todos conocemos personas que no nos gustan; algunas veces sabemos muy bien por qué y otras no.

Igual me ocurre a mí, y supongo que también a todos, con los perros, pues si bien me encantan, hay algunos cuya sola presencia me pone malo, y si a eso añadimos su comportamiento, entonces mejor ni me les acerco

En general me gustan los perros pero no los pequeños, ésos a los que en Canarias llamaban “falderos”, pues además de su tamaño, que los hace cuotas iniciales caninas, suelen tener una o más de estas “virtudes”: neuróticos, cascarrabias, “delicagaditos” (lloran por todo), acomplejados, siempre a la defensiva, y chillones. A juzgar por el artículo que copio abajo, esto se debe a sus genes muy especiales que, en mi opinión, los diferencia de los para mí verdaderos perros.

 

Sin embargo, algunos perros pequeños no me desagradan tanto como otros, y luego de analizar el caso he concluido que los que de verdad no me gustan son los que además de pequeños son peludos en todo el cuerpo, en especial en la cara..

Me gustan los que tienen, como mínimo, tamaño mediano, buena alzada (esbeltos) y figura convencional (nada de ése que parece una alfombra), con hocico protuberante (no chatos), de pelo corto (sobre todo en la cara), y que no se la pasen jadeando/babeando. El resto de los atributos son de carácter.

Por eso Susy, la perrita cacri (doberman y pastor alemán) que un día nos adoptó en la calle a Chepina y a mí, fue para nosotros un total serendipity canino, pues reúne todas esas características que me gustan y, además, es inteligente, obediente, de carácter apacible y tremendamente cariñosa.

Carlos M. Padrón

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Un equipo de investigadores de EE UU ha buscado la causa de la enorme variedad de tamaño de los perros, y ha encontrado una variante genética clave.

El perro doméstico, Canis familiaris, es la especie, entre todos los mamíferos, con mayor rango de tamaño. Nathan B. Sutter (Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano, en Washington) y sus colegas han descubierto que todos los perros pequeños comparten una secuencia específica de ADN en el gen responsable de producir el factor de crecimiento, similar a la insulina, IGF1. Este gen, cuya variación está relacionada con el tamaño del cuerpo, está presente en otros organismos, incluidos los ratones y los seres humanos.

Los científicos analizaron en el estudio el ADN de 3.000 perros de 143 razas. Los muchos siglos de crianza de los perros por parte de los humanos, han facilitado la identificación del gen, reconocen los científicos, que ahora buscan genes implicados en otras características más complejas de estos animales.

El País

[Col}– Mi abuela Lola y los bordados Canarios / Estela Hernández Rodríguez

15-11-2009

Estela Hernández Rodríguez

Una costumbre traída a Cuba desde el archipiélago canario es el bordado y calado en la tela. Este arte se ha mantenido de generación en generación y se exhibe con gusto en vestidos, ropa de cama o paños de cocina, en los hogares de los isleños en Cuba. De mi abuela Lola aprendí esta manifestación artística.

Sí, porque ella tenía, entre sus características propias como cosedora de tabaco y costurera, ese don especial de saber bordar y calar. Recuerdo que cuando compraba alguna que otra tela barata y le aplicaba sus bordados, al final la convertía en una fina bata para sus nietas que, claro, éramos mi hermana Graciela y yo.

Abuela Lola aprovechaba las liquidaciones que hacían en la tienda de un español —en el pueblo de Bauta, provincia de La Habana— que se caracterizaba por su fama de buen vendedor y comerciante.

Tampoco a abuela se le iba un solo detalle en la costura y el bordado, cuestión que resultaba más económica para mis padres, y muy conveniente por aquellos tiempos.

En las fiestas de fin de curso, tenía que ver con el detalle de la ropa necesaria para la actuación en la obra de teatro, muy usual en esas fiestas escolares. Luego abuela Lola estaría sentada en la primera fila, al lado de mi mamá y papá, disfrutando aquella coreografía y escenografía de zapateo cubano y campesino, dibujada por los trajes que con tanto amor había ella hecho y disfrutando sobre todo de vernos actuar.

Hasta recuerdo que me compró unos pulsitos baratísimos, pero, eso sí, que brillaban mucho y hacían juego con la ropa. Y luego de terminada la obra hacía sus comentarios de como destellaban los pulsos, qué lindas lucían sus nietas, que si esto que si lo otro. Nada, cosas de una abuela isleña.

Todavía recuerdo como abuela Lola guardaba alguno de sus forros de cojines o fundas de almohadas, que había bordado con sus propias manos para su ajuar de novia. Para realizar éstos, utilizaba las madejas de hilo mercerizado.

Ella también me enseñó ese arte. En uno de sus bordados, “El Pasado”, primero hacía el relleno con el hilo de un lado para otro en la tela o felpa, y así después comenzaba el bordado propiamente dicho, pasando el hilo de la misma forma. Al finalizar la tarea, la pieza quedaba con ese toque de buen gusto que sólo lo da el inconfundible estilo canario.

Otra experiencia sobre los bordados canarios

Sobre los bordados también puedo expresarles que en la “Asociación Canaria Leonor Pérez Cabrera“ conocí a otra descendiente de La Palma , Agustina Arencibia Nazco, quien se dedica desde joven a este significativo arte.

Agustina es nieta del palmero Locadio Nazco Alfonso, quien viniera a Cuba en el año 1900 y se asentara y formara familia en Cangre, provincia de Pinar del Río. Sus padres, que se quedaron en La Palma junto a su hermana Juana Nazco, se llamaban José María y Antonia.

La madre de Agustina era la hija de Locadio y se dedicaba a la costura, de ahí que su hija obtuviera esa dedicación por ese arte que empezó a estudiar a los doce años y luego se graduó como profesora y hasta llegó a tener su propia academia.

Esta descendiente de isleños continúa este trabajo con su colaboración en la “Asociación Canaria Leonor Pérez Cabrera“, en el proyecto “Renacer”, al que pertenecen ancianos nativos y descendientes.

Una de las actividades que ayuda a revivir los corazones en las mujeres son los bordados que Agustina enseña en sus clases. Yo lo pude palpar y puedo decir que son maravillosos, como los sabían hacer nuestras abuelas. Por eso tengo que reiterar que la energía canaria que expande Agustina se hace latente cuando vemos bordados como la rueda, el pececito, rosetones y calados, que ella sabe hacer con la experiencia de más de 20 años.

Esta mujer, tan buena conocedora del bordado canario, no porque peine canas deja de tener el optimismo y sonrisa en su rostro. Allí, junto a otros nativos y descendientes, ofrece sus conocimientos y hace una labor que por difícil se hace fácil cuando con ella se lleva la luz del saber y el recuerdo implícito de nuestros ancestros.

Estela Hernández Rodríguez
La Habana, Cuba.

[*Otros}– De la historia de La Palma: En Santa Cruz de La Palma tomó posesión el primer Ayuntamiento elegido democráticamente en España

Publicado en «La Revista de Canarias», que circuló en los años 80.

Cortesía de José Quirantes González, quien conserva un ejemplar de esta revista.

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Santa Cruz de La Palma , 02 de enero de 1773

Han tomado posesión de sus cargos los regidores electos del ayuntamiento de la capital palmera, primero de los que se constituyen por elección en toda España.

Con este acto se pone fin a un conten­cioso entre los representantes de los intereses populares y los regidores perpe­tuos que no quisieron, en ningún momen­to, perder las prebendas que el antiguo ré­gimen les confería.

Los intentos de boico­tear el proceso de selección de electores, las descalificaciones y venganzas perso­nales, han envuelto este procedimiento largo en el que, al fin, ha triunfado la razón y ha brillado el derecho, según Ambrosio Staford, nuevo Sindico Personero.

Anselmo Pérez de Brito

En la mente de cuantos aplaudieron la constitución del nuevo Concejo estaba la figura de Anselmo Pérez de Brito, el letra­do que llevó el contencioso en todas las instancias, encarcelado por orden de los militares y castigado a un severo régimen en el Castillo de Santa Catalina.

Pérez de Brito, nacido en el Barrio de Juan Adalid, en Garaf ía, vivió acogido en la casa del or­ganista Tomás Reje, y tras sus primeros estudios en los dominicos viajó a Sevilla para cursar la carrera de leyes.

“Nada más tener noticia de la Real Cé­dula de Carlos III que daba entrada en los Ayuntamientos a unas nuevas figuras administrativas en representación popular, se reunió con distintos ciudadanos de probado mérito y que tenían con él coincidencia en la necesidad de cambiar el go­bierno de la ciudad, para postular a los pri­meros representantes», nos dijo Dionisio O’Daly, amigo del letrado muerto y Síndi­co Personero en la segunda elección, que fue abortada, como la primera, por los regi­dores perpetuos que alegaron en este caso la condición de extranjero de O’Daly.

«La primera impugnación que realizaron los nobles —continúa O’Daly— fue la pos­tulación de Juan Jacinto de Silva, alegan­do que el nuevo cargo era incompatible con su condición de Administrador de las Reales Rentas del Tabaco. A la tercera fue la vencida: el pueblo ya tiene sus re­presentantes y el gran valedor de este de­recho fue el licenciado Anselmo Pérez de Brito, el primer abogado de Canarias que recurre ante el Consejo Supremo un fallo de la Real Audiencia de Canarias».

Pérez de Brito, fallecido hace poco más de cuatro meses, cuando sólo conta­ba cuarenta y cuatro años de edad, no pudo ver su sueño cumplido. Sí vieron sus familiares la reparación oficial con la de­posición y encarcelamiento del Goberna­dor de las Armas, Manuel Ramos, que ha­bía ordenado la prisión del letrado.

«Es malo que en las cuestiones de go­bierno que competen a civiles entren los hombres de armas, que tienen otra fun­ción distinta y que no deben contradecir, por derecho, la voluntad del pueblo del que son defensores», dijo finalmente O’Daly momentos antes de saludar, junto a los nuevos regidores, al gentío congregado en la Plaza de España.

La nueva Corporación

La nueva Corporación municipal de Santa Cruz de La Palma se compone de los regidores Juan Jacinto de Silva, José Valcárcel Lugo Monteverde, y Santiago Aubert; el Síndico Personero, Ambrosio Staford, y los diputados Antonio Miguel de los Santos y el licenciado Tomás Abreu.

[*Opino}– Las useñas prefieren la ropa al sexo

Carlos M. Padrón

Sostengo que la mujer se arregla —se viste, maquilla, perfuma y, en general, usa el gancho del RPM— para impresionar a otras mujeres, no a los hombres,… a menos que esté en “temporada de caza”.

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La mayoría de las mujeres de Estados Unidos prefieren disponer de un armario atestado de ropa antes que mantener relaciones sexuales, según una encuesta realizada a mujeres de diez de las mayores ciudades del país.

De acuerdo con el estudio, realizado por la empresa Unilever, un 61% de las useñas considera que le resultaría más traumático perder su prenda de ropa favorita que quedarse sin practicar sexo durante un mes.

El grado de abstinencia, además, va en aumento en relación con el objetivo del ropero, según el informe, pues la mayoría de las mujeres dejarían de mantener relaciones sexuales durante quince meses, si al finalizar ese periodo se encontraran con un armario repleto de ropa nueva. Incluso un 2% de las encuestadas asumiría sin problemas tres años de abstinencia si se encontraran con la misma recompensa.

Pero el sexo no es el único objetivo a desechar en esta batalla: en la lista de preferencias femeninas, las relaciones sentimentales, el amor y los hombres también aparecen por debajo de la ropa.

La media de encuestadas de entre 18 y 54 años han mantenido en el armario su prenda de ropa favorita durante doce años y medio, un año más de lo que ha durado su relación sentimental más larga. Y una amplia mayoría de las mujeres se muestran convencidas de que existe el amor a primera vista,… pero sólo en lo que a la ropa se refiere.

El ‘flechazo’ es auténtico para el 70% de las encuestadas cuando se enamoran de alguna falda, blusa o zapatos, mientras que esa cifra se rebaja al 54% en lo que se refiere a la detección a primera vista del hombre adecuado.

Entre el poder que para hacer sentir bien a las mujeres tienen el sexo opuesto y la ropa, tampoco hay lugar a dudas. Para un 48% del millar de encuestadas, un hombre no les puede transmitir tanta seguridad ni hacerles sentir tan ’sexy’ como sus prendas de ropa favorita.

Periodista Digital

[*Col}– Relatos cortos: El gato estrellado / Eugenio Quirantes Sánchez

Por Eugenio Quirantes Sánchez

Era un gato negro realmente grotesco, pues más bien parecía una mutación de felino pero quizás hacia algo más peligroso, puede que entre lince y marsopa, tal vez; habría que decidir si se puede catalogar a la marsopa entre cánido o félido.

Bueno, lo cierto es que este gato negro, con un rabo extremadamente largo y más largo que cualquier gato hijo de vecino —de aquí lo de marsopa— andaba entre azotea y azotea, aterrando con su fuerza de gato exagerado a todos los otros gatos del vecindario. Se podían escuchar los gritos furiosos de estos animales, peleando con rabia por la noche. El minino amenazador se comía las pitanzas que los amos depositaban al anochecer para sus gatos, llamándolos con el típico bis- bis.

Los niños, los primeros en verlo, no dudaron en tirarle piedras. Y las viejas septuagenarias empezaron a maldecirlo, pues se colaba en las alcobas cuando los bebés dormían en sus cunitas.

Lo cierto del caso es que se empezó a poner inquieta la población cuando ya los papás, nerviosos por los acontecimientos que acaecían —accidentes de automóvil, por el gato; caídas trágicas, por el gato; niños arañados, por el gato; perros que había que atender en la veterinaria, por el gato; algo realmente insólito— pues decidieron denunciarlo a las autoridades. Sólo que no se encontró al susodicho animal, aunque un reguero de tragedias dejó tras de sí en el barrio cuando, como por cosa de magia, desapareció.

Al cabo de unos días de verdadera normalidad en la manzana llegaron noticias de un gato feo que aterraba a los vecinos en la cerca de la otra jurisdicción. Se decía de accidentes de automóviles, caídas trágicas, etc. Al parecer se supo, sólo que no se pudo dar caza al gato deslucido.

Al par de semanas de esto se informó a la población, a nivel nacional, de la realidad de una crisis económica, junto con la ruptura de la tregua en el conflicto de Oriente Medio, guerra en un país caribeño, varios accidentes de aviación, pandemia, etc.

Una viejecita, toda vestida de negro, encendió una velita a su santa en el altar pidiendo por los animalitos perdidos que nada tienen que comer.

Guamasa, Tenerife, 15/09/2009