[*Drog}– Esposa y amigo

Como ya escribí en Por qué se va el (drog)amor, hay que dar gracias a Dios de que el drogamor dure tan poco, a menos que bajo sus efectos alguien decida casarse, en cuyo caso, del desastre que esto supone viene el famoso consejo que tanto enfurece a la mayoría de los jóvenes y a muchos que ya no lo son: “No te cases enamorado”. Sabias palabras.

 Según esta reflexión,

 El hombre debe elegir por esposa solamente a la mujer que elegiría por amigo si ella fuera hombre.

Joseph Joubert, su autor, comparte lo de no casarse enamorado, pues un hombre (OJO: he dicho HOMBRE) no se enamora, y menos se drogamora, de un amigo, pero si elige por pareja o esposa a una mujer con unas condiciones personales tales que si ella fuera hombre la elegiría como amigo, y confiaría en ella como lo haría en un verdadero amigo, en la relación así formada no tendrá lugar la decepción derivada de la desaparición del drogamor.

La parte que veo difícil en la reflexión de Joubert es el riesgo de que el drogamor haga creer al hombre drogamorado que la mujer objeto de su drogamor podría ser, si fuera hombre, un buen amigo. Es por eso necesario aplicar un análisis muy crítico a toda relación de drogamor.

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