[*Drog}– La Ciencia alerta contra el drogamor

Buenas noticias.

Cada vez son más las voces autorizadas que se hacen sentir contra el drogamor, y las buenas noticias al respecto, como las que traen los dos artículos que copio más abajo.

¿Qué otra cosa sino una droga o una enfermedad congénita, puede causar el surgimiento de fobias, causar trastornos de la personalidad y hasta ataques de pánico, un estado demencial, un estado obsesivo compulsivo que ocupa todas las neuronas y no se puede sino pensar en el ser amado, con, además de la enfermedad, la consiguiente pérdida de productividad y de libertad porque uno se vuelve dependiente de otra persona?

Por si algún día me animo a contar mis experiencias personales como víctima de esa droga, y sobre cómo me zafé de ella, anticipo que sé muy bien que es cierto eso de que el drogamor hace sentir, por lo menos, pérdida de productividad, palpitaciones, temblores, hormigueos o entumecimiento, dificultades gastrointestinales, sudoración, sensación de ahogo o de atragantamiento, dificultades en la concentración, atención y memoria, sensación de mareo, vértigo o inminente desmayo. Y que durante el periodo en que fui presa de él me enfermé más veces, y de afecciones más variadas, que en los 50 años precedentes.

Y también puedo dar fe de que es cierto que es imposible detenerlo inmediatamente, que los drogamorados no pueden jerarquizar adecuadamente cada uno de los niveles de importancia, es decir, la intensidad de la preocupación es la misma, independientemente de las causas que la originan.

Así de bueno es el drogamor. ¡No se lo pierda!

Pero, tal vez por ponerse a salvo de las críticas de las personas, sobre todo jóvenes, que aún creen que el drogamor no sólo no es malo sino que es lo mejor de la vida, remataron el artículo con esta contradictoria salida: “Hay que estar atentos para distinguir el simple y sano enamoramiento del cuadro de ansiedad, ya que, básicamente, las sensaciones corporales, en ambos casos, tienen el mismo origen fisiológico, y son completamente inofensivas para la salud”.

¿Cuál enamoramiento es simple y sano, si se sabe que, para empezar, todo enamorado se vuelve imbécil? Aeemás, si el desamor libera, cuando se está drogamorado no se es libre, ¿es eso sano?

Puede ser que si el drogamorado se entrega a las delicias del drogamor y tiene la mala suerte de ser correspondido, el asunto no pase de la sensación de caminar como entre las nubes. Pero cuando se acabe esa etapa, como de seguro ocurrirá —pues “el cerebro no podría resistir tanto desgaste si se mantuviera así constantemente”— vendrán los problemas serios. Y si la buena suerte de cobrar conciencia del hueco en que ha caído, y lucha para salir de él, tendrá que pasar el calvario arriba descrito, no tal vez con todas sus secuelas sino posiblemente con algunas más. Pero hayq eu tenr presente que

O sea, que de todas, todas, es una desgracia.

Carlos M. Padrón

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11.02.08

(PD/Agencias).- La romántica fantasía que el común de la gente suele tener por causa del enamoramiento ha sido puesta en duda por recientes estudios científicos, y es que el amor puede provocar daños a quienes sufren trastornos de ansiedad.

Así lo han afirmado médicos del Centro de Estudios Especialista en Trastornos de Ansiedad de Argentina, cuyos profesionales aseguraron que el enamoramiento puede causar el surgimiento de fobias, trastornos de la personalidad y hasta ataques de pánico.

“Estar enamorado, además de ser uno de los estados más deseados, es costoso, sobre todo para aquellas personas que sufren algún trastorno de ansiedad”, indicaron desde el centro médico.

En el Centro de Estudios Especialista en Trastornos de Ansiedad (CEETA), aseguraron que “Muchas sensaciones corporales que se suscitan durante el enamoramiento coinciden con las sensaciones corporales aumentadas que padecen muchas personas que sufren de ciertos trastornos de ansiedad”.

Por ello, la llegada de Cupido puede venir en algunos casos acompañada por “trastornos de pánico, trastornos por fobia social y trastornos por ansiedad generalizada”, explicó Gabriela Martínez Castro, psicóloga especialista en trastornos de ansiedad y directora del CEETA.

Temores y sensaciones

Las sensaciones más frecuentes que sufren estas personas son palpitaciones, temblor, hormigueos o entumecimiento, dificultades gastrointestinales, sudoración, sensación de ahogo o de atragantamiento, suspiros, dificultades en la concentración, atención y memoria, sensación de mareo, vértigo o inminente desmayo, y la sensación de caminar como entre las nubes.

Para el caso de quienes sufren de ansiedad social, el temor más grande radica en ser rechazado o ser avergonzado en público, lo que puede elevar la ansiedad hasta alcanzar una crisis de pánico propiamente dicha.

“A aquéllos que padecen Trastorno por Ansiedad Generalizada, además de sensaciones corporales aumentadas, sensación de ahogo, mareos y otros síntomas, se les agrega la excesiva preocupación por todo tipo de posibles inconvenientes que pudieran ocurrir”, indicó Martínez Castro.

Estos temores pueden ir desde “no ser correspondido por el ser elegido, pensar en la posibilidad de llegar un poco tarde a la cita, qué vestimenta usar para la misma, o temer padecer un accidente al dirigirse al lugar de encuentro”.

Es que los ansiosos enamorados no pueden “jerarquizar adecuadamente cada uno de los niveles de importancia, es decir, la intensidad de la preocupación es la misma, independientemente de las causas que la originan”, precisó la especialista.

En algunos casos puede llegarse al extremo de sufrir un trastorno de pánico, donde aparecen el temor a morir, a descontrolarse o a enloquecer, durante la aparición de una crisis.

En este sentido, la profesional aseguró que hay que estar atentos para distinguir el simple y sano enamoramiento del cuadro de ansiedad ya que, “básicamente, las sensaciones corporales, en ambos casos, tienen el mismo origen fisiológico, y son completamente inofensivas para la salud”.

PD

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14.02.08

(PD/EFE).- El amor dura máximo cuatro años y se caracteriza por ser un “estado demencial temporal”.

Puede que ya esté preparando una sorpresa a su pareja para celebrar San Valentín, que piense que nunca dejará de amar a esa persona, y que compartirá el resto de su vida con ella. No obstante, ha de saber que el amor dura máximo cuatro años y se caracteriza por ser un “estado demencial temporal”.

Esto es lo que asegura un grupo de especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la mayor universidad de Latinoamérica, que ha analizado las implicaciones neurológicas de este sentimiento.

El amor debe distinguirse del apego y del atractivo sexual, porque el enamoramiento activa sustancias químicas en el cerebro que ocupan todas las neuronas y no se puede sino pensar en el ser amado, afirma en un comunicado Georgina Montemayor Flores, de la Facultad de Medicina de la UNAM.

Montemayor, que dirige un grupo de investigación sobre el tema, explica que cuando un individuo se enamora “se accionan las zonas que controlan emociones, como el tálamo, la amígdala, el hipotálamo, el hipocampo, el giro singulado y las partes del sistema límbico”.

Este estado físico químico también acaba, asegura la especialista.

“Suele durar un máximo de cuatro años o hasta que aparece otro ser que despierta esa pasión romántica, y sólo pervive el apego o la compañía hacia una persona”, afirma.

En la medida en que piensa recurrentemente en la misma persona, la condición psicológica del enamorado puede ser comparable “con un estado obsesivo compulsivo”, sostiene.

Ello lleva a Montemayor a concluir categóricamente que “sólo se puede estar enamorado de una persona a la vez”, al contrario del apego o del deseo sexual.

En sus inicios, el amor deviene en una obsesión de tales dimensiones “que las personas dejan de ser productivas ( … ) de hecho las grandes obras de arte nunca se crearon cuando los autores estaban apasionados, sino después, en el proceso del desamor”.

La especialista en anatomía precisa que las personas entran y salen de ese estado de enamoramiento porque el cerebro no podría resistir tanto desgaste si se mantuviera así constantemente.

“Lo asombroso es que el encéfalo se acostumbra a las sustancias liberadas, por lo que, en su caso, está a la espera de que otra persona inicie este proceso. Aunque ello no tiene sustento moral, le sucede a todos los humanos “, puntualizó.

Sin embargo, advierte que el amor romántico “es tan fuerte como el impulso de ingerir alimentos o tener sed, se puede controlar en las primeras etapas, pero una vez activado es imposible detenerlo inmediatamente, aunque es temporal”.

En cambio, desenamorarse de una persona, según la investigadora mexicana, se explica en que el cerebro aumenta los niveles de oxitocina, la llamada hormona del apego, “incompatible con la pasión romántica, que se convierte en el cariño familiar”, asegura.

Para la experta “el amor tiene un precio. Por principio, se pierde la libertad y también se vuelve dependiente de otra persona, por ello, se debe recordar que el desamor libera”.

PD

Un comentario sobre “[*Drog}– La Ciencia alerta contra el drogamor

  1. No estoy de acuerdo con lo que dicen los doctores mexicanos,da la impresión que sus estudios se basan en sus experiencias personales,puede que en algún caso tengan razón pero eso no hay que generalizarlo, “que de todo hay en la viña del Señor” y existen muchas personas G. a D.que se sienten liberadas estando enamoradas y viviendo en pareja.charo

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