[*ElPaso}– La leyenda del “Alma de Tacande” / José Pérez Vidal (3/4): Historia del “Alma de Tacande”

José Pérez Vidal

El recuerdo del hecho se conserva, muy extendido, en la tradición de la isla. Lo recoge también el romance que publico a continuación y que no debe de ser anterior a la segunda mitad del siglo XVIII. A continuación del mismo, figuran siempre, en las copias manuscritas en que se han conservado, los “Cantares que cantaba el Alma de Tacande” y una nota sobre la autenticidad del texto. Trascribo fielmente una copia que debo a mis buenos amigos don César Pereira y don Pedro Hernández y Hernández.

Historia del “Alma de Tacande”

Del Atlante en una roca
que tiene por nombre Palma,
tal vez la más pintoresca
entre todas sus hermanas,
cuyo armonioso conjunto
se conoce por Canarias,
sucedió un treinta de enero,
allá en la remota etapa
de mil seiscientos veintiocho,
un hecho que al orbe pasma.

Tiene esta isla un lugar,
puesto del sur a sus faldas,
que denominan Tacande,
en donde el hecho pasara,
que, por sumamente raro
y cierto según lo parlan
y afirman sus habitantes,
merece con mucha calma
ponerlo en papel o en bronce
o de plata pura en planchas.

Parece ser que en la fecha
que arriba está mencionada
en ese lugar, Tacande,
llegó por acaso un alma,
mandada por el Eterno
para que en él descargara
sus culpas y sus pecados,
alegrías y borrascas
que acá en nuestra humana vida
dentro su pecho encerrara.

Y llegó el alma a Tacande
y a Tacande llegó el alma,
y eligió por aposento
la agreste y honrada casa
de Andrés Martín de Alcalá,
y en ella estuvo callada
diz que ochenta y siete días;
mas, al fin de esta jornada,
habló con Andrés Martín
y le dijo estas palabras:

Hermano Andrés, marcha al punto,
muy ligero y sin tardanza,
y ve al pueblo de Los Llanos,
penetra en la iglesia santa,
donde encontrarás dos hombres
que en oraciones sagradas
pasan constante su vida
dándole a Dios alabanzas.
Y al padre fray Juan Montiel
dile que venga a esta casa
para con él descargar
todas mis culpas pasadas;
dile que venga sin miedo,
que yo soy alma cristiana.

Con el habrá un don Rodrigo,
y si en éste hay gran instancia
de venir con Juan Montiel,
dile con buenas palabras
que a él no lo necesito,
que no quiero su compaña,
que a Montiel es a quien quiero,
que él es mi paño de lágrimas”.

Esto oyendo Andrés Martín,
y al mirar no viendo nada,
de temor quedó espantado,
más inmóvil que una estatua,
pues la gente de aquel pago,
sin ciencia aún, ignoraban
que muerto después de muerto
y después de viva su alma,
camina por el vacío
sin ser de nadie mirada,
y se mete en cualquier parte,
y a cualquier viviente le habla,
y al arbitrio de su espíritu,
gira, corre, sube y baja.

Mas al cabo marchó Andrés,
más ligero que las aspas
de un molino entrado en viento,
al pueblo que lo mandara.

Llegó y le dijo a Montiel
que en su casa estaba un alma,
y lo más que ya está dicho,
a lo cual él contestara:

Señor Andrés, yo no voy
con tal objeto a su casa,
porque me acobarda el miedo
y es serio hablar con un alma
”.

A esto repuso Rodrigo,
que era el párroco que estaba
sirviendo aquella parroquia:
Caro Montiel, ponte en marcha;
échate al cuello reliquias
y una estola sin tardanza.
Complace al punto a Martín
y ve a que descargue esa alma,
que es misión del sacerdote
por todos medios salvarla
”.

Obedeció fray Montiel
de Rodrigo las palabras;
se puso encima la estola,
reliquias en su garganta,
y montándose a caballo
emprendieron la jornada.

Llegaron fray Juan Montiel
y Andrés Martín, ya era cerca
de las dos, al aposento
que éste tenía por vivienda,
y de pronto dijo el alma:

Bienvenidos. Buena sea
la hora en que habéis llegado
para descargar mis penas;
pero antes es necesario
que coma su reverencia
”.

Fray Juan Montiel quedó atónito
al escuchar la parlera
voz del alma que le hablaba,
y sin contemplar su esencia.

Mas fray Juan Montiel no quiso
aceptarle la merienda
por más que el alma mandara
con cariñosa insistencia.

Y eso que, al mandar un alma
tiembla de miedo la tierra,
porque un alma cuando manda
todo lo creado tiembla.

Hizo el alma muchas cruces,
no de acción, sí en la madera,
cuyas cruces hoy existen
y hay hombres que las conservan;
sobre todo en una caja
dejó tres el alma impresas,
y esta caja existe hoy día
intacta en plena evidencia.

Transcurrido un breve plazo,
dijo el alma con voz llena:
Padre fray Juan, ya la hora
en que descargue se acerca;
eche usted algunos asperges
y salmos con reverencia,
para que ahuyenten al malo
porque mi angustia es inmensa
”.

A lo que le dijo el alma,
fray Juan Montiel le contesta:
Alma, el espíritu malo
de nuestro lado se ausenta,
y ya me podréis decir
quién sois y las culpas vuestras
”.

Repuso el alma: “Yo soy
Ana González, y en prueba,
que se presente aquí Juana,
que quiero hablarle de cerca
para pedirle perdón
de un exceso de mi lengua.
Y a ese niño salvador,
que habéis en vuestra presencia,
dale mil besos y abrazos
porque sus lágrimas vierta
en recuerdo de su madre,
que soy yo la verdadera.
¡Hijo de mi corazón,
mis entrañas te recuerdan!
”.

Dijo el alma, llegó Juana,
y estando ésta presente
el alma le grita: “¡Juana,
querida hermana!, ¿recuerdas
cuando estando en camino
junto a la cancela vieja
del hermano Rodrigo Pérez,
te encontré, y mi mala lengua
te dijo que embarazada
estabas?… ¿No me contestas?

Sí, Juana, yo te lo dije,
y era tal tu angustia acerba
al escuchar mis palabras
de rabia y enojo llena,
eran tus ojos torrentes,
y yo acusándote, necia.
Y se lo dije a Rodrigo,
y fue su cólera inmensa.
Pero todo fue mentira.
Perdóname, hermana buena,
que Dios me manda a tu lado
para que alivie mis penas,
y después al Purgatorio,
que es el lugar que me espera.
Perdóname, hermana mía,
de mis palabras tu afrenta,
que al que perdona al culpable
el Altísimo lo premia”.

Entonces le dijo Juana:
Cuñada, si estás en pena,
ya puedes marchar tranquila;
te perdono, y encomienda
mi alma también al Altísimo
cuando estés en su presencia
”.

Díjole entonces el alma:
Gracias, cuñada querida,
ya me marcho a lo infinito,
pero con suma alegría
después de oír tu perdón,
que es quien me trajo a la vida.

Adiós, padre Juan Montiel,
que éste es el último día
en que he de hablar con vosotros,
pues mi senda así está escrita“.

A esto dijo fray Montiel:
Antes de que te marches, hija,
deja una prueba de que eres
fuerza de otro orbe no vista,
y que haces cuanto tú quieres,
y en tu esencia se imagina
”.

Luego que fray Montiel
estas frases profería,
se siente un ruido espantoso,
una puerta se desquicia
de un puñetazo, y el techo
de la casa se derriba,
cayendo en el aposento
una piedra tan grandísima,
así poco más o menos
de un cuarterón, no era chica,
porque era un alma de fuerza,
sobre todo decidida
a darles una lección
de poder y fuerza intrínseca.

Después de esto, fuese el alma
por el espacio tranquila,
dejando a la gente atónita
y, sobre todo, creída;
tanto, que hoy en nuestro siglo
como una verdad se afirma;
y que esto pasó es muy cierto,
y en el hecho no hay malicia.

***

Falta narrar otra cosa
que en la historia es lo más serio.

Dice a su final la historia
que al llegar al aposento
de Andrés Martín la tal alma,
tomó a su casa por juego.

Que todos los que allí estaban
como a bruja la temieron,
por ser grandes las diabluras
que escucharon sin sosiego.

Se sentía un tamborcito,
después, tocando panderos,
como cien mujeres bailaban
y tocaban castañuelas,
y cantando a voz en cuello,
no dejaban esas brujas
que se conciliase el sueño

Lloraba también un niño
de diez días poco menos,
y una bruja lo arrullaba
y otra cantaba unos versos
que eran: “San José y la Virgen
arrullarán al chicuelo”.

Castiga a las personas
que había en aquel aposento
con bofetadas y palos
que nunca sufriera el cuerpo.

Y otra vez de pajarillo
se entraba con raudo vuelo,
y se posaba sumisa
en un oculto agujero
que en la pared de la casa
años y siglos hicieron.

Ésta es la historia del alma,
que es historia, que no es cuento,
y el que crea lo contrario
verá cómo el Ser Supremo
por ateo y descreído
lo ha de mandar al Infierno.

2 comentarios sobre “[*ElPaso}– La leyenda del “Alma de Tacande” / José Pérez Vidal (3/4): Historia del “Alma de Tacande”

  1. Hola Carlos soy un nieto de Lelo y esta tarde he estado pasando a mi ordenador unos documentos antiguos de la historia de el alma de tacande; en este documento tengo añadido unas cuantas fotos que e sacado esta mañana misma en el lugar, si quieres puedes mandarme un correo electronico( edu_638@hotmail.com) y podria enviarte este archivo un saludo

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