[*Otros}– Palmeros en América / David W. Fernández: Domingo Pantaleón Álvarez de Abreu (2/2)

Domingo Pantaleón Álvarez de Abreu
(1683-1763)

De Santo Domingo fue promovido, el 21 de enero de 1743, a ocupar el obispado de la diócesis de Puebla de los Ángeles (México), dejando a la cabeza de la iglesia dominicana al deán Dr. don José Rengifo Pimentel, quien la dirigió con acierto y tino.

En su diócesis de Puebla de los Ángeles falleció, ya octogenario, el 28 de noviembre de 1763. Había testado ante Salvador Bello Palenzuela, en Las Palmas de Gran Canaria, el 22 de septiembre de 1724.

El epitafio escrito en la lápida sepulcral que cubre sus restos, en la catedral de Puebla de los Ángeles, dice así:

Marmoreo isto sub lapide
conditum ex corpus exangue
Illmi. D. D. Dominici Pataleonis
Aluares de Abreu,
ortu Tenerifensis: canonicatu Canariensis: dignitate

Archiepiscopi Dominicopolitani, Indiarumque Priniatis in
Insula Hispaniola.
Deinhujusce Almae Cathedral i Angel opoli
tanae Ecclesiae per viginti annos et quattuor
menses Episcopi, atque Pontificii Solii Assistentis.
Qui ut praeclarum humilitatis ovibus, vel
mortuus praeberet exemplum,
maluit supremis tabulis cum
populo hac objecta Sepulhira,

quan pretioso suorum Praedecessorum
Sarcophago sepeliri.
Supremum lausit diem, octogenario
major, vigessima septima
die Novembris anno
Dommi 1763.
Sit in pace locus ejus
et habitatio sua sancta Sion.

De su generosa piedad dan testimonio el hecho de haber edificado a su costa el segundo cuerpo de la torre de la parroquia matriz de El Salvador, en que fue bautizado, además de haber remitido, en 1745, un cáliz y un par de vinajeras de plata dorada para el mismo templo, y un jarrón de plata con salvilla, un cáliz con patena y unas vinajeras con campanilla de plata dorada para el santuario de Nuestra Señora de las Nieves, patrona de su isla natal. Todas las mencionadas obras de orfebrería se conservan aún en aquellos templos, donde son expresión del excesivo barroquismo de la platería poblana de entonces.

Contribuyó, además, con mil pesos fuertes para que se emplearan en planchas de plata para el trono de la referida imagen de las Nieves; y remitió, también quinientos pesos para la construcción del templo de Nuestra Señora del Pino, en Teror (Gran Canaria).

De su producción literaria conocemos la “Compediosa Noticia de la Isla de Santo Domingo”, que presenta al Rey, estudio detenido de los datos recogidos durante su visita pastoral a la isla en 1739; y una “Carta pastoral sobre la utilidad de la instrucción en la lengua mexicana para la enseñanza de los indios”.

Se conservan además en el Archivo Secreto Capitular, de Las Palmas de Gran Canaria, diez cartas, enviadas por diferentes motivos a1 Cabildo Eclesiástico de Canaria, en las cuales refleja el amor que siempre profesó a su tierra natal. Son el lugar y fecha en que escribió dichas cartas los siguientes:

• Santa Cruz de Tenerife, 2 de septiembre de 1738.
• Santa Cruz de Tenerife, 14 de diciembre de 1738.
• Santa Cruz de Tenerife, 18 de abril de 1739.
• Santo Domingo (lsla Española), 20 de julio de 1739.
• Veracruz (México), 5 de agosto de 1743.

• Puebla de los Ángeles (México). 12 de noviembre de 1744.
• Puebla de los Ángeles (México), 24 de septiembre de 1749.
• Puebla de los Ángeles (México), 15 de octubre de 1750.
• Puebla de los Ángeles (México), 21 de agosto de 1760.

• Puebla de los Ángeles (México). 13 de octubre de 1763.

De don Domingo Pantaleón se mencionan cuatro retratos suyos, de autor anónimo:
a) Óleo, de 2.00 x 1.20 metros aproximadamente que se conserva en la sacristía de la parroquia matriz de El Salvador, de Santa Cruz de La Palma.
b) Óleo que se halla en la sala capitular de la basílica catedral de Santo Domingo, en la República Dominicana.

c) Óleo sobre lienzo, con el lema “Hurnanus, Ingenuus, Misericors», que se encuentra en el palacio arzobispal de Puebla de los Ángeles;, y,
d) Óleo que se custodia en el departamento de historia del Instituto Nacional de Arqueología e Historia de México.

Fue el Dr. don Domingo Pantaleón Álvarez de Abreu, Arzobispo de Santo Domingo y Primado de las Américas, así como obispo de Puebla de los Ángeles, un pastor que gobernó con virtud y celo su grey, dejando una obra escrita que no sólo es útil sino que e reflejo de su decantada cultura, además de haber hecho espléndidas donaciones a diversos templos de su archipiélago natal.

De él ha dicho la posteridad que fue un “prelado respetable, cuyo apostólico celo por el bien de las iglesias, que administró 26 años, le sirvió de
toda especie de talentos».

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