[*Otros}– Palmeros en América / David W. Fernández – Gaspar de Frías Van de Walle

David W. Fernández

Gaspar de Frías Van de Walle
(1647-1711)

Un palmero de importancia por su actuación militar en el territorio de la actual Venezuela, en la segunda mitad del sigio XVII, fue don Gaspar de Frías Van de Walle.

Nació en Santa Cruz de La Palma el 24 de mayo de 1647, siendo hijo del Lic. don Simón de Frías Coello —abogado de la Real Audiencia de Canarias, capitán de Infantería de las Milicias de La Palma, regidor perpetuo y alcalde mayor del Cabildo de La Palma, y teniente de gobernador y corregidor de Tenerife—, y de doña Esperanza Van de Walle de Cervellón y Camacho.

Nieto por línea paterna del maestre de campo don Bartolomé de Frías Salazar y Nuñez —natural de Palencia (Extremadura), quien después de haber servido en Flandes pasó a establecerse en La Palma, y en esta isla fue gobernador de las arnas—, y de doña Isabel Cordero y Coello. Y nieto por línea materna de don Caspar Van de Walle de Cervellón y Fernández de Aguiar —XIV° Señor de Lembecke, en Flandes, y 11° poseedor del mayorazgo de Van de Walle, en Canarias, maestre de campo de la Infantería española del Tercio de La Palma, gobernador de las Arnas, regidor perpetuo y depositario general del Cabildo de La Palma, y ministro calificado y familiar del Santo Oficio de la Inquisición—, y de doña María Camacho Prot y Franco, sucesora del mayorazgo de González Prot, de la noble familia Camacho de Trigueros, del condado de Niebla, conquistadores de Tenerife y La Palma.

Como vemos, pertenecía a la nobleza canaria y estaba emparentado con las más distinguidas familias del archipiélago.

Como su padre, fue capitán de Infantería de las Milicias de La Palma, así como sargento mayor de la misma isla, y castellano del principal de Santa Catalina, en la ciudad de su nacimiento.

Pasó a la Provincia de Cumaná, en la hoy República de Venezuela, y allí se estableció y tuvo interesante participación militar en la conquista y colonización del actual Oriente venezolano.

Se le nombró maestre de campo y cabo principal del pie de ejército con plaza de armas en San Baltasar de los Arias de Cumanacoa, formado para la reducción de los indios caribes sublevados en el valle del Guarapiche, que atacaban la misión de los capuchinos de Santa María de los Ángeles del Guácharo, en 1690.

Cumanacoa es hoy la capital del distrito Montes (Sucre), y era entonces la tercera población en importancia de entre los cuatro pueblos de españoles que componían la Provincia de Cumaná. Y Santa María es, en nuestros días, la capital del municipio homónimo en el Distrito Ribero (Sucre).

Fundamental fue la acción de Frías Van de Walle en ayuda de los capuchinos que pacificaban aquella región, y para cuyo nombramiento debió contar con el gobernador y capitán general, don Caspar Mateo de Acosta, su coterráneo y aún probablemente pariente, por los Van de Walle, quien cuatro años después fue trasladado a la Provincia de Maracaibo.

No tenemos información de otras actuaciones de Frías Van de Walle, ni del tiempo de su permanencia en Cumanacoa. Sabemos que regresó a su ciudad natal, donde testó ante el escribano Antonio de Acosta, el 15 de diciembre de 1711, y allí falleció cuatro días después, es decir, el 19 de diciembre de 1711.

Se había casado con doña Úrsula de Urtusáustegui Lordelo y Molina, natural de La Laguna de Tenerife, hija de don Juan de Urtusáustegui Villanueva y Acuña —caballero cofrade de la Noble Esclavitud de San Juan Evangelista, capitán de Caballos Corazas, y tesorero general de las Rentas Reales—, y de su segunda esposa doña Luisa Antonia de Lordelo y Molina. Nieta por línea paterna de don Juan de Urtusáustegui Villanueva y Salazar —caballero de la Orden de Santiago, tesorero de las Rentas Reales con voz y voto de regidor, y maestre de campo de las Milicias Provinciales de Canarias—, y de doña Maria Gómez de Acuña y Soler Cabrera. Y nieta por linea materna del maestre de campo don Cristóbal de Lordelo Fonte y Ponte —regidor perpetuo del Cabildo de Tenerife y alguacil mayor del Santo Oficio de la Inquisición—, y de doña Magdalena Lordelo y Lasso de la Guerra. Al parecer no hubo sucesión.

Éste fue un militar de la nobleza de la isla de La Palma, que desde la hoy ciudad de Cumanacoa contribuyó, en la segunda mitad del siglo XVII, a la pacificación del actual Oriente de Venezuela.

[*ElPaso}– “Dándole vueltas al viento” / Poemas de Antonio Pino Pérez: Otra vez los almendros florecen

NotaCMP.- Un canto al precioso espectáculo de los almendros en flor, cuando en El Paso había muchos, como éstos de la foto:

OTRA VEZ LOS ALMENDROS FLORECEN

Primavera en invierno, amanecen
bajo el viento, la lluvia y el frío…
¡Otra vez los almendros florecen!
¡Luminaria del cielo, Dios mío!

Un mensaje celeste cuajaron
sus abiertas corolas de espuma,
y al crecer, por creyentes llamaron
con su fresca sonrisa de bruma.

En el blanco de un sueño encantado
—luz astral de un matiz increíble—
han abierto el milagro esperado
que florece en pureza indecible.

O en un rosa discreto de amores
con la sangre en la tierra vertida,
resucitan la muerte sus flores
derrochando fulgores de vida.

Su belleza esplendente atesora
el secreto del fuego escondido,
y el amor silencioso que aflora
en su beso de paz encendido

Nos devuelve otra vez la ventura
con su dulce y profunda fragancia,
despertando sutil la ternura
que embriagó nuestros sueños de infancia.

Y en perenne incentivo de alertas
con sus risas fugaces nos llaman,
y al lucir y al brillar tan abiertas,
sin decirlo lo dicen: nos aman.

Porque alumbran la noche, y al día
nuevas luces le dan sus colores,
Dios bendiga la casta alegría
con que al mundo esclarecen sus flores.

¡Otra vez los almendros florecen
bajo el viento, la lluvia y el frío,
y nevados de paz amanecen
en las noches del alma, Dios mío!

[*IBM †}– Ángel Puyuelo

  • Fecha: 04-07-2007
  • Lugar: Barcelona, España
  • Causa: Desconocida*
  • Edad: 85
  • Posición en IBM: Gerente de Ventas OPD de la Sucursal Caracas
  • Nació en: Barcelona, España
  • Reposa en: Fue incinerado. Sus cenizas están en Barcelona

Información adicional

Aporte de Oscar del Barco.- Inicialmente fue vendedor de ET y de TR (el reloj fechador antiguo que conociste hace poco), así como de los relojes controladores de entrada y salida de personal, y los relojes de los watchmans, relojes que usaban una llave para registrar el pase del vigilante por un punto de control.

Aporte de su hija Montserrat por vía de mi amigo Luis Centeno y de un amigo de éste, pues ambos fueron amigos de Ángel.- (*) Cuando a su esposa Ana le detectaron un cáncer tan agresivo que nada podía hacerse ya contra él, parece que Ángel prefirió morir antes que tener que presenciar la muerte de Ana. Por una baja abrupta de sus defensas lo llevaron al hospital y ya no salió. Ana falleció cuatro meses después que él.

[*Otros}– Faceta artística del «Corpus 2007» de Mazo (La Palma, Canarias)

En la Villa de Mazo, en el sureste de la isla de La Palma (Canarias), desde hace años y para la celebración del día de Corpus Christi (primer jueves de junio), se acostumbra engalanar el perímetro central urbano con motivos artísticos, elaborados a mano y con productos naturales, que son verdaderas filigranas exponentes de buen gusto y mejor habilidad.

Por la reputación que han ganado entre propios y extraños, se decidió que estos motivos artísticos, conectados por una estrecha alfombra que cubre el centro del empedrado camino entre ellos, se conserven hasta el domingo siguiente, o sea, hasta el primer domingo de junio, lo cual me dio la oportunidad de ver los de este año y tomarles algunas fotos que adjunto, como adjunto también, para cada motivo, el nombre de su autor, dimensiones del motivo y materiales con que fue confeccionado, todo lo cual hace innecesarias más explicaciones de mi parte.

Me atrevo a suponer, sin mucho riesgo de equivocarme, que los artífices de estas obras de arte —al igual que quienes hacen las de la fiesta del Sagrado Corazón, en El Paso (ya colgaré en el blog las fotos de lo hecho para la de este año)— no pasaron por una escuela de arte. Son autodidactas que con gran dedicación explotan una vena artística que les innata.

Aquí van las fotos del “Corpus” de Mazo de este año 2007, tomadas en un día nada típico de verano, pues estaba nublado y con algo de lluvia. A propósito las puse grandes para que los detalles puedan apreciarse mejor.

Juzgue usted por si mismo viendo en detalle la creación y leyendo luego de qué está hecha.

Vista general.

***

Explicación

***

Toma completa.

~~~

Explicación de los dos anteriores.

***

Tapiz. La obra principal, situada en lugar destacado.

Explicación.

[*Opino}– Faceta artística del ‘Corpus 2007’ de Mazo (La Palma, Canarias)

En la Villa de Mazo, en el sureste de la isla de La Palma (Canarias), desde hace años y para la celebración del día de Corpus Christi (primer jueves de junio), se acostumbra engalanar el perímetro central urbano con motivos artísticos, elaborados a mano y con productos naturales, que son verdaderas filigranas exponentes de buen gusto y mejor habilidad.

Por la reputación que han ganado entre propios y extraños, se decidió que estos motivos artísticos, conectados por una estrecha alfombra que cubre el centro del empedrado camino entre ellos, se conserven hasta el domingo siguiente, o sea, hasta el primer domingo de junio, lo cual me dio la oportunidad de ver los de este año y tomarles algunas fotos que adjunto, como adjunto también, para cada motivo, el nombre de su autor, dimensiones del motivo y materiales con que fue confeccionado, todo lo cual hace innecesarias más explicaciones de mi parte.

Me atrevo a suponer, sin mucho riesgo de equivocarme, que los artífices de estas obras de arte —al igual que quienes hacen las de la fiesta del Sagrado Corazón, en El Paso (ya colgaré en el blog las fotos de lo hecho para la de este año)— no pasaron por una escuela de arte. Son autodidactas que con gran dedicación explotan una vena artística que les innata.

Aquí van las fotos del “Corpus” de Mazo de este año 2007, tomadas en un día nada típico de verano, pues estaba nublado y con algo de lluvia. A propósito las puse grandes para que los detalles puedan apreciarse mejor.

Juzgue usted por si mismo viendo en detalle la creación y leyendo luego de qué está hecha.

Vista general.

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Explicación

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Toma completa.

~~~

Explicación de los dos anteriores.

***

Tapiz. La obra principal, situada en lugar destacado.

Explicación.

[*Drog}– Cinco claves básicas para entender a las mujeres

04.07.07

NotaCMP.- Lo que hay bajo cada punto y en negrilla es mío.

Existen cosas que los hombres ignoran o que intentan evitar. Ya es hora de que conozcan los deseos de sus parejas y que actúen en consecuencia.

Las mujeres saben lo que quieren, pero sus parejas no siempre lo comprenden. Para colaborar con el diálogo y revelar las verdades fundamentales para el trato de ellas, el portal Terra ha confeccionado una lista con las cuestiones más delicadas.

1).- No intentes entenderla, sólo amarla. Es bien sabido que las mujeres son inestables e incoherentes. Una semana al mes se vuelven indescifrables e inquietas. Hay que aceptar esta premisa y seguir adelante. El amor debe ir más allá que el entendimiento.
Con razón pintan ciego a cupido. Lo quieren decir es que el drogamor —no así el amor— es ciego.

2).- Verse bien es una obligación. No la apures ni le pidas puntualidad. Si los hombres adoran tener a una belleza en sus brazos, deben aprender a esperar que esa imagen se construya frente al espejo, con cremas y maquillaje.
O sea, hay que aceptar como si fueran naturalmente bellas a las mujeres RPM.

3).- Hay que vencer la tentación. Basta de justificar las infidelidades con la excusa de los “instintos masculinos». Ellas también tienen momentos de debilidad, pero luchan contra ellos.
… y también comenten infidelidades.

4).- No hay labores femeninas. La cocina no es territorio exclusivo de las mujeres. Ellas también trabajan y estudian, por lo que se merecen ayuda en las cuestiones hogareñas.
De acuerdo, sólo si realmente estudian y/o trabajan.

5).- Nada de nenes de mamá. No es justo que las madres siempre tengan la razón o cocinen mejor. Hay que aprender a escuchar a la pareja y probar sus platos originales. ¡Basta de comparaciones!
Éste sí lo compro.

PD.

[*ElPaso}– Puertos Canarios / Antonio Pino Pérez

Antonio Pino Pérez
(Artículo publicado en “Tierra canaria”, La Habana, Cuba, el 8 de abril de 1930)

Puertos Canarios

Antes del advenimiento de la gran conflagración que convulsionó la mayor parte de Europa, los puertos de más auge y preponderancia marítima eran los puertos canarios de Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife. Después de la Gran Guerra que desbastó con sus furias el Viejo Continente, disminuyó grandemente el tráfico en nuestros puertos, sin que hayan podido volver a ocupar de nuevo el puesto de honor que les correspondía en el concierto de las rutas trasatlánticas. Se han quedado a la zaga de otros, mucho menos importantes, peor situados y escasamente conocidos hasta hace poco.

Las causas que motivaron esta decadencia en los privilegiados puertos de Canarias las encontramos en los funestos gobernantes españoles de estos últimos tiempos, que no supieron dotarlos de todos aquellos adelantos y adquisiciones innovadoras del progreso, con las que incorporarlos debidamente al nivel de otros puertos competidores.

Ojeando los presupuestos gubernamentales para atender las obras de los diferentes puertos españoles, observamos que el puerto más favorecido fue siempre el de Sevilla, quizás porque se asienta en las márgenes del glorioso Betis, y tal vez porque se baña en agua dulce. Ese puerto, escondido en el corazón de Andalucía, es inútil refugio para los enormes monstruos transmarinos, y últimamente, con motivo de la famosa Exposición Ibero Americana, hasta lo dotaron de un maravilloso puente levadizo.

No sólo los puertos canarios merecen que los gobernantes españoles los atiendan mejor que al de Sevilla, sino también el de Vigo —en cuya Ría, decían los ingleses, que de ser de ellos “harían muelles de plata”— y el de Barcelona, que es el de mayor importancia comercial de España. Todos éstos debían catalogarse antes que el puerto de la tierra de María Santísima.

Pero los gobernantes españoles se han caracterizado, en este sentido, por su protección desmedida a la bella capital andaluza y por su olvido injusto del Archipiélago canario. Este olvido queda bien patentizado con la siguiente anécdota, que citaré de paso, de la que fueron protagonistas, por una parte, mi ilustre amigo y compatriota Pérez Díaz —desaparecido, y para dolor de Canarias— y, por otra, cierto Ministro que no quiero nombrar porque no quiero.

Pérez Díaz, que abogaba en aquella época por la separación de Tazacorte, le dijo bromeando al ministro en cuestión que por qué no le daba el título de ciudad a Tazacorte —que entonces era un barrio de Los Llanos—, diciéndole que era uno de los pueblos más importantes de la Palma. El Ministro, deseando complacerle, dio acto seguido las órdenes oportunas, y el pueblo de Tazacorte recibió la sorprendente noticia de sentirse ciudad de la noche a la mañana, sin ser antes pueblo, que es lo que perseguía Pérez Díaz. Cuando el ministro se dio cuenta perfecta de su ignorancia político-geográfica, rectificó habilidosamente, diciendo que había confundido a Tazacorte con Tacoronte, el nombre más parecido que halló ojeando por primera vez el mapa de Canarias. Pero los que sabían los antecedentes se rieron de lo lindo al conocer el pomposo título que por carambola le cupo en suerte a Tacoronte.

Mientras los canarios vemos con dolor la impotencia de nuestros puertos para competir con el vecino de Dakar y otros, los gobernantes españoles siguen olvidándonos. Sírvales de ejemplo y estímulo la poderosa República Francesa, que no ya en una de sus provincias, sino en una de sus posesiones, ha hecho de Dakar un puerto de tal importancia que gracias a él nos ha venido restando gran parte del tráfico marítimo que nos corresponde debido a nuestra posición afortunada —¡en esto si que somos afortunados los canarios!— en el punto ideal de las más importantes travesías intercontinentales. Dakar, con sus muelles gigantescos, sus diques, sus arsenales, sus carboneras, y disponiendo del material preciso para reparar con prontitud averías a las más disímiles embarcaciones, ha venido ofreciendo hasta ayer mayores comodidades, rapidez en los servicios y seguridades, que nuestros puertos canarios, incapacitados por el abandono que sufrieron por parte de nuestros gobernantes. Y gracias que tuvimos un León y Castillo que nos consiguió el gran puerto de refugio.

Cuando pensamos que el anhelo más justificado y posible de nuestro pueblo ha sido luchar incesantemente por el logro de que sean nuestros puertos los más importantes del mundo —a lo que tienen derecho porque para ello les sobran posibilidades—, sentimos una tristeza infinita al recordar las amargas realidades que nos han vedado la consecución de nuestros fines.

Los canarios tenemos derecho a que se construyan en Canarias los mejores puertos españoles, por el hecho irrefutable de que serían los que más beneficios reportarían al Estado. Recordaré que, hace años, una compañía inglesa pidió permiso —que le fue negado— al Gobierno español para construir el puerto de Tazacorte, extrañándonos sobremanera a todos los canarios esta petición, pues para realizarse dicha obra sería antes necesario canalizar un caudaloso barranco que desemboca en él, lo que haría aumentar grandemente su costo, y sabíamos que los ingleses, dado su carácter, avizoraban una preciosa utilidad.

Un español acérrimo podrá decir que España no ha comerciado nunca con Canarias, y un espectador desapasionado exclamaría que los gobernantes españoles han dejado de la mano de Dios a los canarios en sus islas viviendo a su libre arbitrio y cumpliendo los sabios designios de aquella frase bíblica “creced y multiplicaos”.

Nosotros agradeceríamos que España se fijase más en nuestros problemas de solución urgente, aunque fuese para comerciar, pues así podríamos serle más beneficiosos, siendo nosotros los primeros en beneficiarnos.

La vida de Canarias sufre las altas y las bajas que padece el flujo y reflujo de sus puertos. No olvidemos esto, canarios.

[Otros}– Puertos Canarios / Antonio Pino Pérez

Antonio Pino Pérez
(Artículo publicado en “Tierra canaria”, La Habana, Cuba, el 8 de abril de 1930)

Puertos Canarios

Antes del advenimiento de la gran conflagración que convulsionó la mayor parte de Europa, los puertos de más auge y preponderancia marítima eran los puertos canarios de Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife. Después de la Gran Guerra que desbastó con sus furias el Viejo Continente, disminuyó grandemente el tráfico en nuestros puertos, sin que hayan podido volver a ocupar de nuevo el puesto de honor que les correspondía en el concierto de las rutas trasatlánticas. Se han quedado a la zaga de otros, mucho menos importantes, peor situados y escasamente conocidos hasta hace poco.

Las causas que motivaron esta decadencia en los privilegiados puertos de Canarias las encontramos en los funestos gobernantes españoles de estos últimos tiempos, que no supieron dotarlos de todos aquellos adelantos y adquisiciones innovadoras del progreso, con las que incorporarlos debidamente al nivel de otros puertos competidores.

Ojeando los presupuestos gubernamentales para atender las obras de los diferentes puertos españoles, observamos que el puerto más favorecido fue siempre el de Sevilla, quizás porque se asienta en las márgenes del glorioso Betis, y tal vez porque se baña en agua dulce. Ese puerto, escondido en el corazón de Andalucía, es inútil refugio para los enormes monstruos transmarinos, y últimamente, con motivo de la famosa Exposición Ibero Americana, hasta lo dotaron de un maravilloso puente levadizo.

No sólo los puertos canarios merecen que los gobernantes españoles los atiendan mejor que al de Sevilla, sino también el de Vigo —en cuya Ría, decían los ingleses, que de ser de ellos “harían muelles de plata”— y el de Barcelona, que es el de mayor importancia comercial de España. Todos éstos debían catalogarse antes que el puerto de la tierra de María Santísima.

Pero los gobernantes españoles se han caracterizado, en este sentido, por su protección desmedida a la bella capital andaluza y por su olvido injusto del Archipiélago canario. Este olvido queda bien patentizado con la siguiente anécdota, que citaré de paso, de la que fueron protagonistas, por una parte, mi ilustre amigo y compatriota Pérez Díaz —desaparecido, y para dolor de Canarias— y, por otra, cierto Ministro que no quiero nombrar porque no quiero.

Pérez Díaz, que abogaba en aquella época por la separación de Tazacorte, le dijo bromeando al ministro en cuestión que por qué no le daba el título de ciudad a Tazacorte —que entonces era un barrio de Los Llanos—, diciéndole que era uno de los pueblos más importantes de la Palma. El Ministro, deseando complacerle, dio acto seguido las órdenes oportunas, y el pueblo de Tazacorte recibió la sorprendente noticia de sentirse ciudad de la noche a la mañana, sin ser antes pueblo, que es lo que perseguía Pérez Díaz. Cuando el ministro se dio cuenta perfecta de su ignorancia político-geográfica, rectificó habilidosamente, diciendo que había confundido a Tazacorte con Tacoronte, el nombre más parecido que halló ojeando por primera vez el mapa de Canarias. Pero los que sabían los antecedentes se rieron de lo lindo al conocer el pomposo título que por carambola le cupo en suerte a Tacoronte.

Mientras los canarios vemos con dolor la impotencia de nuestros puertos para competir con el vecino de Dakar y otros, los gobernantes españoles siguen olvidándonos. Sírvales de ejemplo y estímulo la poderosa República Francesa, que no ya en una de sus provincias, sino en una de sus posesiones, ha hecho de Dakar un puerto de tal importancia que gracias a él nos ha venido restando gran parte del tráfico marítimo que nos corresponde debido a nuestra posición afortunada —¡en esto si que somos afortunados los canarios!— en el punto ideal de las más importantes travesías intercontinentales. Dakar, con sus muelles gigantescos, sus diques, sus arsenales, sus carboneras, y disponiendo del material preciso para reparar con prontitud averías a las más disímiles embarcaciones, ha venido ofreciendo hasta ayer mayores comodidades, rapidez en los servicios y seguridades, que nuestros puertos canarios, incapacitados por el abandono que sufrieron por parte de nuestros gobernantes. Y gracias que tuvimos un León y Castillo que nos consiguió el gran puerto de refugio.

Cuando pensamos que el anhelo más justificado y posible de nuestro pueblo ha sido luchar incesantemente por el logro de que sean nuestros puertos los más importantes del mundo —a lo que tienen derecho porque para ello les sobran posibilidades—, sentimos una tristeza infinita al recordar las amargas realidades que nos han vedado la consecución de nuestros fines.

Los canarios tenemos derecho a que se construyan en Canarias los mejores puertos españoles, por el hecho irrefutable de que serían los que más beneficios reportarían al Estado. Recordaré que, hace años, una compañía inglesa pidió permiso —que le fue negado— al Gobierno español para construir el puerto de Tazacorte, extrañándonos sobremanera a todos los canarios esta petición, pues para realizarse dicha obra sería antes necesario canalizar un caudaloso barranco que desemboca en él, lo que haría aumentar grandemente su costo, y sabíamos que los ingleses, dado su carácter, avizoraban una preciosa utilidad.

Un español acérrimo podrá decir que España no ha comerciado nunca con Canarias, y un espectador desapasionado exclamaría que los gobernantes españoles han dejado de la mano de Dios a los canarios en sus islas viviendo a su libre arbitrio y cumpliendo los sabios designios de aquella frase bíblica “creced y multiplicaos”.

Nosotros agradeceríamos que España se fijase más en nuestros problemas de solución urgente, aunque fuese para comerciar, pues así podríamos serle más beneficiosos, siendo nosotros los primeros en beneficiarnos.

La vida de Canarias sufre las altas y las bajas que padece el flujo y reflujo de sus puertos. No olvidemos esto, canarios.

[*ElPaso}– La ‘perdida’ (que no ‘pérdida’) de Lucio Montes

01-07-2007

Carlos M. Padrón

Aquella noche del 1 de diciembre de 1960, más que decembrina parecía una primaveral: clara y apenas un tanto fresca, pero, eso sí, oscura por la Luna nueva y con un cielo despejado y tachonado de estrellas.

Pasada la 1 de la madrugada ya los vecinos habían dejado atrás su primer sueño, cuando el silencio de la noche fue roto por unos gritos de mujer que clamaba “¡Mi hijo! ¿¡Dónde está mi hijo!?”. Y eso, a esa hora y en un pueblo como era entonces El Paso, ponía carne de gallina al más pintado.

Mi madre (q.e.p.d.), siempre de vena melodramática, de inmediato entró en histeria, y mi padre, mucho más pragmático y ecuánime que ella, sabiendo que no debía dejarla sola pero queriendo ayudar, si ése era el caso, me pidió que me vistiera y que, guiándome por los gritos, fuera hasta la casa de donde provenían éstos y averiguara qué diablos pasaba.

Así lo hice, y a poco di con la casa en cuestión. Entré a su patio y allí encontré, ya reunidos, a varios vecinos, todos hombres mayores, que no habiendo podido calmar a doña Lucía Montes —que así se llamaba la dueña de la casa y emisora de los gritos—, pasaron a preguntarse el por qué de su actitud, pues el hijo por el que ella clamaba tenía ya más de 30 años y, por tanto, estaba en edad de llegar tarde a la casa, si quería hacerlo, o de no llegar durante toda la noche, si le venía en gana.

Yo, el único muchacho en el grupo, guardaba prudente distancia y discreto silencio.

De pronto, y como venido de la nada, apareció en el patio Lucio Montes, el hijo “perdido”, y con su característico andar lento y calmado, pasó, sin decir palabra, frente a todos los allí reunidos, y también frente a su madre, se metió en su casa, y fue tal la prisa por darnos con la puerta en las narices que a punto estuvo de dejar fuera a su ya repentinamente calmada progenitora.

Todos nos quedamos perplejos y boquiabiertos, y con la sensación de haber hecho el papel de idiotas. Y todos nos retiramos, yo al final del grupo y escuchando las maldiciones e improperios de los mayores y las conjeturas que hacían acerca de lo ocurrido.

Al día siguiente, los detalles del suceso eran la comidilla de todo el pueblo, y, para variar, las C3 analizaron el caso y tomaron buena nota de la fecha y hora en que ocurrió.

Unos tres meses después, Lucio Montes contrajo matrimonio, y, pasados seis meses de la boda, su esposa dio a luz un saludable bebé. Los registros “acásicos” de las C3 fueron activados e, inclementes, pusieron en evidencia que el bebé había nacido exactamente nueve después de la noche de la “perdida” de Lucio Montes. “Aclarado el misterio”, dijeron todos.

A sólo días de diferencia nació también en el vecindario el nieto de Florentino, cuyo hijo se había casado cuando su novia mostraba ya evidentes indicaciones físicas de embarazo –que nadie trató de ocultar—, y dio a luz cinco meses después de la boda.

Cuando los dos natalicios eran el tema del día en el pueblo, en una de las ventas que ya he mencionado antes coincidieron, con muchos otros parroquianos, don Florentino y doña Lucía, y ésta, tal vez porque sabía de los comentarios que a sus espaldas se hacían, dijo, sin ton ni son, que ella creía que a su nieto tendrían que ponerlo en incubadora porque era lo que ameritaba una criatura que había nacido a sólo seis meses de su gestación, a lo cual, con evidente sarcasmo y para regocijo de todos en la venta, respondió don Florentino:

—¡Qué va, doña Lucía; nada de eso! Los muchachos de hoy ya no son así. Fíjese usted que el de casa nació con sólo cinco meses, ¡¡y está que da gusto verlo!!

Todo el incidente no fue óbice para que la “seismesina” criatura Montes creciera saludable y sin problemas, pero sí lo fue para que los tuvieran, y por mucho tiempo, unos vecinos de los Montes, pues religiosos como eran acostumbraban a rezar el Rosario cada noche antes de irse a la cama, y cada vez que les tocaba mencionar el Misterio de “El Niño perdido y hallado en el templo” no podían evitar soltar la carcajada, que se contagiaba a todos en el grupo, y ahí terminaba el sagrado rezo de esa noche.