[*IBM}– Del baúl de los recuerdos de IBM: Fotos de OPD, sin fecha

Carlos M. Padrón

***

Si en una foto aparece más de una persona, las mencionaré de izquierda a derecha. Si no sé ni el nombre ni el apellido de alguna de las personas en la foto, pondré un signo ‘?’ después del número; y si no sé el nombre o no sé el apellido, pondré una ‘X’ en el lugar en que éstos deberían ir,… y, con gracias anticipadas, espero que alguien me «despeje» las ‘?’ y las ‘X’.

***

Van tres fotos, todas cortesía de Oscar del Barco, pero sin fecha.

Por la pinta, y hasta por el color, lucen viejas; ¿años ’70s?

Foto 1.- Reunión OPD en un hotel de La Victoria.

clip_image002

  • De pie:  1, Eduardo Mitter;  2?;  3, Gustavo Méndez (qepd);  4, Ana Teresa Gómez;  5, Joel Motta;  6?;  7. Edwar Izaguirre
  • En cuclillas:  1, Gregorio Ordaz;  2?;  3?;  4, Víctor Delgado

***

Foto 2.- Curso OPD.

clip_image004

  • De pie:  1, Alirio Argüello;  2, Jesús León; 3, Oscar Almeida;   4?;   5?;   6, José Pérez Montalvo (qepd);   7, Jorge Oliver;   8?;   9, Miguel Cabrera;   10?;   11, Gustavo Flores;  12?:  1 3, Eduardo Mittter
  • En cuclillas; Elías Duvén;  2, Valero Mas;  3?;  4, Astolfo Ríos

***

Foto 3.- Reunión OPD en el Hotel Humboldt.

clip_image006

  • Al fondo:  1?;  2, Eduardo Mitter
  • Segunda fila, de delante hacia atrás:  1?;  2?;  3?;  4?;  5, Diego Narváez;  6, María Josefina de Oliver;  7?;  8?;  9, Néstor Negrón (chaqueta negra);  10?;  11?;  12, Raúl Reaño;  13?;  14?;  15, Gustavo Arroyo
  • Sentados:  1?;  2, Juan Vicente Guerra;  3?;  4?;  5?;  6, Francisco Alofonzo (qepd);  7?;  8, Alfredo Matheus;  9, Giovanni Bertorelli

~~~

COMENTARIOS

 

CMP
En respuesta a Manuel Alberto Gutiérrez.

No conozco a ningún otro con tu nombre, Manny.

Manuel Alberto Gutiérrez
Carlos, ¿existe otro Alberto Gutiérrez? Pues yo no escribí datos sobre el Sr. Elías Duvén. NOTA: mi suegro falleció hace 23 o mas años. Manny

Alberto Gutiérrez
El Sr. Elías Duvén es mi suegro. ¿Podrían dar más información acerca de él? Le agradaría mucho porque todavía está activo e ingenioso. Su número (0212) 551-3765 y el mío (0416) 224-2915.

CMP
En respuesta a Néstor Luis Negrón.

Gracias, Néstor. Creo que te refieres a la Foto 3 de este post que, como ves, ya la publiqué, pero es de tan mala calidad que al extractar a Diego es un borrón lo que obtengo.
Tal vez si Oscar del Barco, que fue quien me la mandó, me la enviara de nuevo escaneada en alta resolución, o escaneando, también en alta resolución, sólo a Diego, podría servir el resultado

CMP
En respuesta a Néstor Luis Negrón.

Gracias, Néstor. Creo que te refieres a la Foto 3 de AQUÍ que, como ves, ya la publiqué, pero es de tan mala calidad que al extractar a Diego es un borrón lo que obtengo.
Tal vez si Oscar del Barco, que fue quien me la mandó, me la enviara de nuevo escaneada en alta resolución, o escaneando, también en alta resolución, sólo a Diego, podría servir el resultado

CMP
En respuesta a Alirio Argüello.

Pues qué bueno, Alirio, que este blog te proporcionó un buen rato. Sigue hurgando en él que hay muchas más fotos.

Alirio Argüello
Hola, Carlos Padrón.

Mi hijo, que lleva el mismo nombre mío, me envió este link, y ha sido para mí una sorpresa y una alegría recordar aquellos buenos tiempos.

El curso en La Colonia Tovar, el hotel El Recreo, de La Victoria, Estado Aragua. No puedo aportar mucho en cuanto a nombres para identificar los que faltan en la foto, pero he disfrutado muchísimo recordando esa época.

Un cordial saludo, y vamos a estar en contacto.

Néstor Luis Negrón
Estimado Carlos, hay una foto de grupo en el Hotel Humbolt, todos de OPD y Rodrigo Herrera Mata en el medio de la primera fila, y en esa foto está Diego. Ojalá podamos encontrar alguno de los involucrados que nos la proporcione.
Un abrazo
28/02/2012

CMP
En respuesta a Néstor Luis Negrón.

Gracias, de nuevo, Néstor Luis.

Ya puse los nombres pero, aún así, de todas las fotos publicadas en el blog, ésta es la campeona en falta de nombres.

Como ya dije, me la envió Oscar del Barco grabada en un CD. Ignoro si él tiene el original.

Néstor Luis Negrón
FOTO 3.

• De la segunda fila: 5, Diego Narváez (qepd); 9, Néstor Negrón (chaqueta negra); 15, Gustavo Arroyo (creo fue campeón de salto equestre)

• De los sentados: 8, Alfredo Matheus.

Al finalizar el curso OPD se tomo una foto con el Presidente de IBM (origen Costa Rica) y el Gerente de OPD (origen Puerto Rico), quien terminó siendo Presidente de IBM años después.

A esta foto le hicieron un sándwich de plástico con la copia del diploma, por otro lado, y con el tiempo la perdí. Si alguien tiene acceso a ella me gustaría tener una copia.

Como verás, soy mejor para las fisonomías y otros detalles, pero terrible para los nombres.

CMP
En respuesta a Néstor Luis Negrón.

Gracias, Néstor Luis, pero tengo un problema: en la fila de atrás hay dos con lentes oscuros, uno con chaqueta blanca y otro con chaqueta oscura. ¿Cuál de los dos crees ser?

De Bertorelli no tengo información.

Néstor Luis Negrón
FOTO 3. Creo que soy el que está en la primera fila de atrás con lentes oscuros.

¿Qué esde Giovanni Bertorelli?

Un abrazo

CMP
En respuesta a Antonio Ramirez.

Gracias, Antonio, no sólo por las correcciones y adiciones sino por haberlo puesto en forma tan clara.

Antonio Ramirez
Pongo en mayúsculas los nombres que faltan o corregidos.

Foto 2.- Curso OPD.

• De pie: 1, Alirio Argüello; 2, Jesús León; 3, Oscar Almeida; 4?; 5?; 6, José Pérez Montalvo (qepd); 7, Jorge Oliver; 8?; 9, Miguel Cabrera; 10?; 11, Gustavo Flores; 12?: 1 3, Eduardo Mittter

• En cuclillas; Elías Duvén; 2, Valero Mas; 3?; 4, ASTOLFO RÍOS

CMP
En respuesta a José R. Herrera H.

Gracias, Jiosé. Ya puse el nombre.

José R. Herrera H
Hola, hola.

Foto 2. El 1, de los en pie, es ALIRIO ARGÜELLO,… de acuerdo con posición y nombre de Víctor Delgado.

Saludos para todos y todas.

CMP
En respuesta a Sergio Osuna.

Pues sí, Sergio, ahora que dijiste los nombres coincido contigo. Ya hice las correcciones. Gracias.

Sergio Osuna
Carlos, aquí te va lo que creo.

Foto 1. El que está en cuclillas a la izquierda es Gregorio Ordaz.

Foto 2. El #4, de la fila en cuclillas, es José (Pepe) Derteano.
El segundo de los en pie, de izquierda a derecha, es Jesús León.
Y el segundo en cuclillas, al lado de Duvén, creo que es Valero Mas.

CMP
En respuesta a Carlos Mejías.

Listo, tocayo. Gracias.

Carlos Mejías
Foto 1. El 7 es Edwar Izaguirre

[*IBM}– Del baúl de los recuerdos de IBM: Esto empezó con la 1620 instalada en la UCV

Antes de que en mayo de 2006 naciera Padronel, me dediqué por un tiempo a recabar y publicar anécdotas vividas por exIBMistas durante su permanencia en esa compañía.

A una mención hecha por Ramón López acerca de la máquina IBM/1620 (foto más abajo), contestó Pedro Mazzei, y luego Leonardo Masina, y después Antonio Lalaguna,… y así me fueron llegando más y más anécdotas que yo enviaba por e-mail.

El 15-08-2003 Leonardo (Leo) Masina se tomó el trabajo de ordenarlas en la forma en que tuvieran más sentido al leerlas todas.

Lo que sigue es el ensamblaje hecho por Leo de e-mails cruzados entre varios exIBMistas y yo en el verano de 2003.

Al comienzo de cada aportación puse el nombre del autor de la misma.

Y, repito, a menos que se indique lo contrario, todo lo que sigue fue trasegado vía e-mails hace 8 años, o sea, en agosto de 2003.

Carlos M. Padrón

***

clip_image001

Computadora IBM/1620

Foto cortesía de Ramón López que inició la cadena de e-mails arriba mencionada, y que, al final, Leonardo Masina ensambló como sigue.

***

Pedro Mazzei

Mazzei

La IBM/1620 estaba instalada en la Escuela de Física y Matemáticas de la Facultad de Ciencias de la UCV (Universidad Central de Venezuela). Mario Esquivel y yo desarrollamos allí, allá por los años 65-66, nuestros primeros programas en FORGÓ, que era un compilador didáctico para aprender FORTRAN.

En ese equipo se programó una aplicación del Ing. Fortoul, sobre cálculo de estructuras, que fue muy famosa en la Caracas de esa época. (Después este Ing. contrató una IBM/1130). Cuando la corrían en la IBM/1620, la obtención de resultados tomaba más de tres días.

***

Ramón López

Ramón López

De la escuela de Física y Matemáticas de la UCV estaba a cargo el profesor Domingo (argentino). Era muy amigo mío y atendió un curso de HW que di y al que también asistió Jean Sicot (q.e.p.d.).

El profesor Domingo creó un compilador al que le puso el nombre de PUC (Programa Universidad Central). La IBM/1620 tenia 20K de memoria, que era la básica, pero podía llegar a 60K, como la del MOP (Ministerio de Obras Públicas). Creo que aún podría programarla, pues me acuerdo de los códigos.

El profesor Domingo creó un compilador al que le puso el nombre de PUC (Programa Universidad Central).

La IBM/1620 tenia 20K de memoria, que era la básica, pero podía llegar a 60K, como la del MOP). Creo que aún podría programarla, pues me acuerdo de los códigos.

***

Leonardo Masina

Leo Masina, 1972

En la UCV debió quedar una reliquia de la IBM/1620, que era la IBM/1627, un plotter de tambor largo que estaba conectado a una unidad de cinta de CALCOMP.

Un día, mi jefe me dijo que habían reportado un problema y que fuera yo a ver lo que pasaba. Yo ni sabía que tal máquina existía, y el plotter me lo habían presentado una vez en CYPECA ya que lo tenían conectado a la IBM/1130.

Como de costumbre, cuando uno iba por primera vez a alguna dependencia de la UCV, antes de dar con el sitio perdía dos horas.

Al final llegué a un despacho donde vi ese engendro de plotter IBM/1627 al lado de una unidad de cinta, y me dijeron que ya vendrían a atenderme. Esperé un rato mientras para mis adentros pensaba: «¡Hay que ver que soy imbécil! ¿Por qué me dejaré siempre enrollar en estos líos?”.

Al rato apareció un señor, un profesor, un poco raro, y empezó a hablarme del plotter, que era, dijo, una reliquia de no sé qué año y que trabajaba muy bien, pero que ahora tenía un problema: ya no dibujaba bien.

Me enseñó algunos dibujos, pero en realidad yo no veía en ellos nada de raro. Entonces el señor puso a funcionar la unidad de cinta, y a los pocos minutos me dijo «Acaba de fallar».

Yo, estupefacto, no entendía cómo podía decirme eso cuando yo estaba fijándome en la plumilla del plotter pero él no, que más bien estaba de espaldas al plotter.

Pero el plotter seguía dibujando, y otra vez el señor me dijo «Ha vuelto a fallar», y esta vez yo estaba superseguro de que él no había estado mirando a la máquina.

Ya me tenía tan desconcertado, y hasta acojonado, que le pedí si tenía una lupa, y de un cajón sacó la lupa más grande que yo había visto en mi vida. Aquello no era una lupa, era más bien medio lente de un telescopio; tan grande era que había que sujetarla con las dos manos.

Mirando, con ayuda de la lupa, las dos partes donde el señor dijo que el plotter había fallado, en efecto noté una imperceptible desviación de la línea.

Destapé el plotter y me di cuenta de que las cuerdas (en realidad eran unos cables tipo eléctrico en cuyo interior había una malla de acero) que hacían mover la plumilla en sentido horizontal, y la hacían levantar o bajar para escribir, se entrelazaban y solapaban en esa especie de carrete en el cual se enrollaban.

Conseguí unas cuerdas nuevas, las cambié, con muchísima paciencia, para evitar de que se doblaran, y le pedí a la secretaria si podía hacer venir a la persona que había estado antes conmigo, la que sabía manejar el plotter, para probarlo.

Al rato llegó el señor de marras, y cuál no sería mi sorpresa al darme cuenta de que era ciego. O sea, que una persona ciega me decía cuando el plotter fallaba, pero yo, que estaba vigilando cuidadosamente la máquina, no veía la falla.

El señor probó el plotter y me felicitó por el trabajo. ¡No tuve el valor de preguntarle cómo sabía cuándo el plotter fallaba!

En mis elucubraciones al respecto he llegado a pensar que él tenía el sentido del oído muy desarrollado, y cuando el hilo que guiaba la plumilla saltaba, él lograba percibirlo. No he encontrado otra explicación lógica

***

Antonio Lalaguna

Lalaguna

Había otra máquina igual en el MOP, piso 10.

La IBM/1130 de Fortoul estaba en Cypeca, en la torre Polar, y fue la causa de los malestares del técnico IBM asignado, quien vivió un calvario hasta que entrenaron, entre otros, a Leo Masina.

***

Leonardo Masina

Leo Masina, 1972

Para Antonio Lalaguna («Lala»), gracias a Dios sigo vivito y coleando, y para mí la IBM/1130 de CYPECA fue más que un dolor de cabeza, un trampolín que me ayudó a subir.

Reconozco que no era una máquina fácil de entender, y creo que, en ciertos casos, ni Dios sabía cómo arreglara, pero para eso estaba Ramón López. Gracias a lo bien que él me la enseñó, todavía hoy en día no tendría yo ningún problema en programarla en su lenguaje Assembler, un lenguaje al que tengo que reconocerle los méritos de haberme ayudado muchísimo en mi carrera como diseñador en el laboratorio de Glendale.

Esa gran ayuda fue porque era un lenguaje que te hacía razonar, y para poder aplicarlo tenias que saber cómo funcionaba realmente la máquina.

Cuando fui a estudiar la IBM/370-125, el Assembler que esta máquina tenía parecía un juego de niños porque no era un «lenguaje de máquina» como el de la IBM/1130 —en el que uno tenía que tomar en cuenta todo, hasta manejar los interrupts de los I/Os—, sino que el de la IBM/370 ya hacía todo.

Era como un programa de segundo nivel, ya que cada instrucción no era ejecutada directamente por el hardware, como sí ocurría en la IBM/1130, sino por las unidades lógicas con que estaba formada la IBM/370, que eran del tipo del IPU > Channel > Service Processor > Memoria que, aunque eran como las de la IBM/1130, en la IBM/370 las llamaban microprocessor, y al lenguaje microcode.

Éstos son ya hoy en día sistemas obsoletos, pero si alguien fuese a ver los microprocesadores, y su código de microinstrucciones, de los canales ESCON (fibra óptica) de la IBM/9121 e IBM/9221, descubriría una mini IBM/1130 con algo de IBM/Sistema 7.

Eso nos permitió adelantar en dos años, con respecto al diseño de Poughkeepsie, el diseño de los canales serie, y eso hizo que todos los laboratorios de periféricos (discos, cintas, impresoras, etc.) integrasen nuestra interfaz, lo cual, por supuesto, representó un buen premio del C.O.B., del cual yo, modestamente, me llevé mi parte. 

El ingeniero Fortoul, a quien tuve el placer de conocer personalmente, era uno de los socios fundadores de CYPECA (junto a SAÍZ y SOSA) que había contratado una IBM/11130.

Recuerdo todavía que el serial era 00021, o sea, una de las primeras que se fabricaron. Por supuesto, el que la instaló fue también Ramón López.

Yo, desde 1969, año en que entré en IBM, fui técnico de CYPECA, con cuya gente tuve siempre una óptima relación. Ramón había sido el me había enseñado la IBM/11130.

La fama de CYPECA se dio a conocer a raíz del terremoto de 1967, ya que con el programa de Fortoul había calculado, en la IBM/1130, dos edificios, innovadores para la época: el Centinela y el Farallón, que se encontraban en Bello Monte, junto a la autopista y casi frente a SEARS.

Y, por suerte para los de CYPECA, con el terremoto los edificios no sufrieron nada en absoluto, ni una grieta, y con ello pudieron demostrar que se podían hacer cálculos estructurales, optimizando al máximo el diseño y con el consecuente ahorro en materiales y tiempo.

De ahí le salió a CYPECA el cálculo de la Torre Phelps, en Plaza Venezuela, donde ellos se quedaron con una planta entera, que fue donde yo los conocí.

Una particularidad de la IBM/1130 de CYPECA eran sus larguísimas horas de cálculo. Vi aplicaciones en las la máquina estuvo hasta 60 horas seguidas calculando la estructura de un edificio.

El proceso de cálculo era muy peculiar. La máquina empezaba leyendo tarjetas por medio de la 1442 (a veces hasta 8 a 10 cajas de 2.000 tarjetas cada una), luego empezaba a calcular, y se podía tirar así hasta una hora.

Luego imprimía una líneas en la 1132 (el mecanismo de impresión era el de una tabuladora convertida a impresora), de vez en cuando leía una que otra tarjeta, y así se pasaba horas, hasta que empezaba a escupir papel.

Dependiendo del trabajo, hasta 3 ó 4 cajas de papel continuo, y así hasta que se terminaba el trabajo.  

Para mí, en esa época de recién incorporado en IBM, representó muchísimo dinero ya que normalmente esas aplicaciones largas solían hacerlas de noche y en fin de semana, y a mí me tocaba casi siempre estar de stand-by para atender los posibles casos de emergencia.

Afortunadamente, nunca tuve problemas tan gordos que conllevaran la pérdida irrecuperable de un trabajo, y eso me dio muy buena fama con el cliente.

Recuerdo haberle sugerido una vez al cliente que en lugar de leer con el programa las tarjetas asíncronas, que las leyeran todas y las guardaban en disco, e igual con la impresión: que fueran guardando en disco.

Esto lo hice porque la “desgracia” de esa máquina no era la CPU —creo que una de las más fiables que ha fabricado IBM— sino sus I/Os. La 1442 era una desgracia de máquina porque parecía un tanque de guerra, pero cuando le daba por encender la luz de Read Check, ahí se armaban gordas; y la impresora era otro fósil, un dinosaurio hecho para escribir unas pocas líneas y no el volumen de impresión que CYPECA necesitaba.

Al poco tiempo recuerdo que el cliente contrató una segunda IBM/1130 con más unidades de disco, y una impresora 1403, y el rendimiento incrementó notablemente.

PD-1.

Hay que aclarar una cosa. Inicialmente, yo no era el técnico de CYPECA, era otro compañero que tenía más años de experiencia pero que tuvo la desafortunadísima desgracia de que, una vez que el cliente le llamó por un problema, la máquina llevaba 24 horas calculando, y él, no sé por cuál motivo —pues nunca me lo aclaró ni me lo aclararon— fue al tablero de luz y bajó el breaker principal.

Lo sacaron del cliente, y recuerdo que Uwe Petersen, mi jefe, me llamó y me dijo que dejara lo que estaba haciendo y me fuera URGENTEMENTE a CYPECA.

Cuando llegué allá lo único que hice fue volver a subir el breaker, encender la máquina y pisar la tecla de Start (en aquella época las memorias eran de core magnético y los registros estaban ubicados en las primeras direcciones de ella), y, milagrosamente, la máquina empezó a andar como si no hubiera pasado nada.

En mis 12 años de técnico de IBM/1130 en Venezuela, intenté muchísimas veces apagar una IBM/1130 en marcha, volver a encenderla y darle start, pero nunca arrancó de nuevo. ¡Después dicen que no  existen los milagros!

Desde aquel día, CYPECA exigió que yo fuera su técnico y, paralelamente, inició el afortunado despegue de mi carrera en IBM de Venezuela.

PD-2.

En honor a la verdad, mi objetivo desde mis comienzos fue de algún día llegar a ser como Ramón López, quien para mí fue siempre mi ejemplo y mi meta.

Dicen que le llegué muy cerca, pero nunca le alcancé, y me alegro muchísimo de eso porqué para mi Ramón fue único y le debo todo lo que llegué a ser en IBM, tanto en Venezuela como en USA o España.

Su filosofía y modo de ser me han servido siempre de ejemplo hacia los clientes y demás compañeros. Para el cliente «su problema era lo más importante», y para los compañeros «jamás hacerlos quedar mal ni delante de los clientes ni de los jefes o demás compañeros».

Lo que me tenía que decir o criticar, era cosa que quedaba siempre entre nosotros.   

Hay que ver, ¡han pasado más de 30 años desde aquello!

NotaCMP.- Pues, Leo, a fecha de hoy, 31/07/2011, ¡ya han pasado casi 40!

***

Pedro Mazzei

Mazzei

Aprovechando la mención que hizo Ramón del Prof. Carlos Domingo, les voy a narrar una anécdota de la que se habló mucho en esos tiempos.

Antes, déjenme explicarles quién era el Prof. Domingo.

Era un argentino de una personalidad excepcional. Menudo de cuerpo, era el alma de la Escuela de Física y Matemáticas, y luego de la de Computación.

Además de excelente profesor, de porte científico, era deportista (de los que subían al Ávila solo, ida por vuelta en media mañana), divertido (podía lanzarse rodando por una escalera para hacerle un show a sus amigos), poeta, inspirado en recetas de cocina, dibujante fino, de excelente humor y muy solidario. Y a pesar de sus probablemente 80 años, todavía sigue impartiendo sus conocimientos como profesor en la ULA. 

Y viene la anécdota.

En la Escuela de Física y Matemáticas se contaba por esos tiempos que Carlos Domingo, en una visita que hizo el técnico de IBM para chequear la IBM/1620 (a lo mejor fue Ramón el técnico y estoy develando una historia), el Prof. Domingo lo acompañó mientras revisaba el equipo, y le pidió al técnico que le permitiera ver los manuales IBM CONFIDENTIAL de la IBM/1620 mientras el técnico se iba a almorzar. 

Y quizás por el tono afectuoso del Prof. Domingo, el técnico accedió a su petición. 

En ese corto tiempo, Carlos Domingo fotocopió todos los manuales, y se hizo un operativo con apoyo de otros profesores —y seguramente también estudiantes— para reproducir luego la copia en la quizás única copiadora grande que había en la UCV, y que estaba en la Biblioteca Central.

Cuando regresó el técnico, le devolvió los manuales sin que éste se percatara de la «OPERACIÓN COPIADO» que había ocurrido durante su ausencia.

Se los cuento como me lo contaron.

***

Leonardo Masina

Caricat.Leo

Sin querer interrumpir una historia que empezó Ramón con la IBM/1620, y que veo que tiene y tendrá secuela, entre los recuerdos y anécdotas de mis primeros tiempos en IBM (1969-1982) me han venido a la mente varios, y uno de ellos está ligado a la UCAB (Universidad Católica Andrés Bello), que para entonces estaba en El Paraíso.

Allí tenían instalada una 1130 en la que Ramón López nos daba las prácticas. En el verano de 1969 éramos Mario Atance, un veterano, y tres novatos y jóvenes: Luis Argüello, Azaola (que se fue muy pronto de IBM), y yo.

Recuerdo que había cuatro perforistas, una ya mayorcita y tres muy jóvenes y muy guapas, y una de las recomendaciones de Ramón fue que tuviéramos en cuenta que estábamos en una institución católica, que cuidáramos el lenguaje y mejor pensáramos en la máquina.

Y nosotros, los novatos, nos cuidamos bastante de desobedecer a Ramón. De paso, aquellas mujeres parecían medio monjas y nosotros creíamos que lo eran.  

Al terminar el curso, la UCAB me fue asignada como cliente, y ya que no tenían demasiado trabajo, era el cliente donde me pasaba mi tiempo libre. Y como de verdad aquellas muchachas parecían unas monjas, yo practicaba con la máquina. 

Al poco tiempo, como había que montar los BMs (1), a mi jefe, Uwe Petersen, se le ocurrió la idea de que Eduardo Camblor fuera conmigo a enseñarme cómo se montaban, para que así fuese yo practicando. Recuerdo que había un montón de BMs por montar; más de 150 horas.

Cuando en la sede principal de IBM me presentaron a Eduardo, recuerdo que Rogelio Edreira, que fue quien lo hizo, le dijo a Camblor: “¡Muchísimo cuidado cómo hablas! Recuerda que ésa es la universidad de los curas”

Yo no conocía a Eduardo, pero en el viaje con él hacia la UCAB comprendí perfectamente el sentido de la recomendación que le habían hecho, pues, para quien no lo haya conocido, Eduardo era español y usaba un lenguaje muy “castizo», o sea, 4 palabras decentes y 5 groserías.

Hasta que conocí a Eduardo yo no sabía que cagar podía decirse de tantas formas distintas.

Hay que reconocer que los primeros días Eduardo se portó muy bien, pero luego ocurrió lo que ya conté en Del baúl de los recuerdos de IBM: Eduardo Camblor y su florido lenguaje / por Leonardo Masina.

Unos años después, estaba yo en el cliente, solo, haciendo mantenimiento, y recibí aviso de la secretaria de la biblioteca diciéndome que tenía una llamada para mí pero que no podía pasármela. La biblioteca estaba justo al otro extremo del pasillo.

Saliendo por la puerta del centro de computación y tomando a la izquierda, lo primero que se encontraba, también a la izquierda, eran los baños, que estaban, pared con pared, con la sala de máquinas. Después, y siempre a la izquierda, estaba la escalera, y siguiendo recto se entraba en la biblioteca.

Cuando llegué al teléfono no me contestó nadie, dije “Aló” un par de veces y, de repente, un tremendo estruendo y el edificio tembló; parecía un terremoto. Los libros se cayeron de las estanterías, y había tanto polvo que parecía una niebla espesa.

Habían puesto en los baños una bomba que hizo que volara todo por los aires. El tabique voló, el desplazamiento de aire reventó el ventanal, y algunas de las máquinas cayeron a la calle. Evidentemente querían hacer un atentado, pero sin que hubiera víctimas.

La centralita telefónica quedó cortada, y todo quedó incomunicado.

Sin decir palabra, agarré mi carro y me fui a la oficina IBM que estaba en Capriles. Cuando entré recuerdo que había una agitación tremenda, todo el mundo sobresaltado. Le pregunté a Uwe Petersen qué pasaba, y me dijo: «Pusieron una bomba en la UCAB, y ¡Leo estaba ahí y ha quedado desintegrado!».

Pero yo estaba en la oficina y nadie me reconocía. Al rato, cuando Uwe se dio cuenta de que yo estaba allí y de que estaba bien, me armó una gorda por no haberle dicho eso, que estaba bien.  

(Un recuerdo del gran amigo y compañero Eduardo Camblor que murió en un fatal accidente de carro regresando de Barquisimeto a Valencia. A él le agradezco haberme enseñado muchas cosas, más que técnicas, de la vida y, sobre todo, cómo había que hacer las cuentas de gastos y rellenar la tarjeta de overtime).

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

(1) Aclaratoria de Ramón López.

BM = Bill of Materials, o sea, conjunto de dispositivos para corregir o eliminar errores de diseño en una máquina. También, en los últimos tiempos, para llevar ésta a un nivel de ingeniería superior al que tuviera.  Eduardo Camblor era uno de los campeones instalando BMs, y uno podía confiar en él. Si en la máquina surgía una falla posterior, normalmente no era por error en la instalación de BM hecha por él.

***

Ramón López

Ramón López

Leo, es increíble cómo te acuerdas de aquellos tiempos. Algunas cosas no quedaron en mis recuerdos porque pasaron a GSD.

Pero sí recuerdo, por ejemplo, que en el MOP tenían instalada la primera IBM/1627, a la orden del Doctor Tacher, que era el jefe de la instalación.

También mi entrada en IBM fue algo parecida a la tuya.

Yo trabajaba en la Siemens con aparatos médicos y de sonido, y por las noches daba clases de electrónica en la Universidad Católica, que estaba en la esquina de Jesuitas. 

Instalé todo el sistema de sonido Siemens para un auto sacramental que se hizo en Prados del Este cuando empezaban a venderse estos sistemas.

Tenía un alumno que quería entrar en IBM, y me daba la lata para que yo fuera a IBM y presentara el examen, ya que, según él, yo tenía los conocimientos frescos por estar dando clases.

Me dio tanta lata que un día pasé por IBM y presenté los exámenes, y como no me preocupaba el aprobarlos o no, pues no estaba nervioso y los hice muy bien. Luego le expliqué a mi alumno de qué se trataban, pero él no los aprobó.

Un día, tiempo después, pasaba yo por la Avenida Urdaneta y se me ocurrió entrar a IBM, y allí me encontré al Sr. Rivadeneira y al Sr. Barany.

Me dijeron que me habían estado buscando, me enseñaron la /650 que tenían recién instalada en el Data Center, y me invitaron a café (que es mi punto débil), y a los tres meses estaba yo en Lima, como empleado de IBM, haciendo el curso básico.

Tengo magníficos recuerdos de todos ustedes, pero hay que vivir en el presente.

Un saludo muy cordial de tu amigo Ramón López.

***

Noel Ramírez

NRamírez

Recuerdo que una noche me llamó a mi casa Vicencio Díaz porque necesitaba compañía y ayuda con la misma IBM/1130 que había estado en la Torre Polar y que estaba ahora en el Centro Profesional del Este, el que está al lado del Centro CEDÍAZ.

Como yo tenia en las orejas una picazón enorme producto de una pequeña intoxicación, me unté Caladril o Calasona, y me fui a acompañar a Vicencio hasta que arreglamos el problema.

Creo que terminamos ya en de madrugada.

***

Leonardo Masina

Leo Masina, 1972

Parece que Ramón ha destapado el frasco de los recuerdos y me están volviendo a la mente varios. Aquí te va otro.

La 1130 era la máquina de las universidades: había en la UCAB (Universidad Católica Andrés Bello), en la Simón Bolívar, en la LUZ (La Universidad del Zulia, Maracaibo), otra en UCV Veterinaria (Maracay), y dos en la UDO (Universidad de Oriente): una en Puerto la Cruz y otra en Cumaná.

Este cuento también va de atentados.

Resulta que en la UDO-Cumaná había que hacerle un montón de cambios a la máquina y, aprovechando las vacaciones de verano, acordaron mandarme para allá un par de semanas.

En Oriente estaba como técnico Mario Atance, así que yo podría contar con su colaboración sólo cuando él estuviese libre, cosa muy difícil en una zona donde las distancias son tan grandes y había muchas máquinas instaladas.

Como siempre, la IBM de aquella época se esmeraba, y yo estaba hospedado en el hotel Cumanagoto, el mejor de la zona.

Empezamos a hacer los cambios, pero la cosa no iba como se esperaba. Había más contratiempos y dificultades de las previstas, se habían equivocado en mandarme máquinas, el sistema no estaba al nivel de ingeniería requerido, etc. Todas esas dificultades podrían resolverse en Caracas en una mañana, pero, desde Cumaná, aquello era imposible.

Pasaban los días y yo no adelantaba casi nada, así que me iba quedando siempre hasta más tarde, inclusive ya después de cenar volvía a trabajar hasta las 2 ó 3 de la madrugada para así poder mantener los tiempos prefijados.

Un día aparecieron muchos panfletos anunciando que habían puesto una bomba en la universidad. ¡Lo que me faltaba!

Me hicieron salir, y la Policía y la GN revisaron todo. Sólo por la tarde me dejaron entrar.

Yo seguí con mi trabajo, y como había perdido la mañana, decidí seguir más tiempo. Estaba trabajando solo, incumpliendo la primera norma de seguridad de IBM, pero, ¿cómo podía pedirle a alguien que se quedara de madrugada?

A eso de las 3 de la madrugada empecé a escuchar un ruido muy rítmico: ta-tak, ta-tak, ta-tak, ta-tak. Un poco preocupado comencé a apagar los aparatos de aire acondicionado y todo lo que pudiese sonar, pero ese ruido rítmico iba en aumento: TA-TAK, TA-TAK, TA-TAK, TA-TAK.

Asustado, cerré todo, apagué las luces y salí del centro de computación, que estaba en la planta baja desde donde una puerta de salida daba a un patio.

Cuando llegué al patio me encontré a dos estudiantes que, a las 3 de la madrugada, jugaban tranquilamente ping-pong: TA-TAK, TA-TAK, TA-TAK, TA-TAK…..

***

Manuel Alberto Gutiérrez

Guty

Carlos, ¡lo que has desatado!

La primera computadora que programé en mi vida fue una 1130, para la empresa Parson Jurden en New York City.

Programé la planilla de la empresa utilizando Fortran IV, que nunca sumaba correctamente los decimales.  Tuve que hacer una subrutina que llamé «Mr. Clean», pues el problema residía en el punto flotante.

Esa primera programación, unida a la lectura de 5 folletos de Programmed Instruction (PI) de Cobol, me sirvieron para obtener el primer puesto en una terna para viajar a Venezuela en 1969. 

El puesto de Analista Programador en una empresa asesora del MOP fue, en definitiva, la razón de mi ingreso a IBM, en abril de 1970. Claro, después de lograr el cambio de una IBM/1401 (con compilador Cobol) a una IBM/360-40, y una interesante aventura con el vendedor IBM de ese entonces.

Recuerdo muy bien la 1130 de CYPECA, y otra que estaba en la Avenida Francisco de Miranda —creo que en el Edificio IESA, casi frente a Juguetelandia—, con el Ing. Aranguren.

Pregunta: ¿a la 1620 de la UCV la llamaban “Matilde”?

Saludos para todos,

“Manny”

***

Pedro Mazzei

Mazzei

Si el ciego al que se refiere Masina en su anécdota del plotter en la UCV era especialista en computación, no tengo dudas de que se trata de Pablo Guzmán. 

Pablo fue en la UCV mi compañero en algunas materias. Perdió la visión por torturas en la Seguridad Nacional, ¡lo quemaron con cigarrillos!

Pablo «construía» en su memoria el diagrama de flujo de los programas que desarrollaba para los trabajos en la Escuela de Computación. Sabia el orden de cada una de las instrucciones, y todas las referencias que había puesto, los IF, el COMMON, los GO TO y a donde ramificaban.

Sorprendía lo preciso que era al identificar el error de lógica que hubiera cometido. Nosotros sólo lo ayudábamos leyéndole el error que aparecía y perforando las tarjetas con lo que él nos dictaba para corregirlo.

De Pablo hay muchas anécdotas sorprendentes, ésta es tan sólo una de ellas. Así que no dudo que Pablo haya sido el protagonista del asombro de Masina con el caso del plotter.

***

Ramón López

Ramón López

Creo que cuando llegó la IBM/1130 a la UDO, Uwe Petersen la estaba instalando y no lograban que funcionara: yo no estaba en Venezuela por esos días. Cuando llegué me mandaron a Cumaná para ayudar a Uwe, y solucionamos el problema.

Uno de los profesores de la UDO habia escrito sobre la máquina: “No funciona, no funciona y no funciona”

***

Leonardo Masina

Caricat.Leo

Yo no creo en las brujas, pero de haberlas, ¡haylas!

Éste es un dicho que, escrito en el idioma de esta región de España, es fácil encontrarlo en alguna pegatina de muchos carros de Galicia. Y ésta es una historia corta, que va de brujería, como el refrán gallego.

Yo personalmente no creo en esas historias, inclusive en la tradición popular venezolana se acostumbra(¿ba?) a fumarle un puro al Negro o a Maria Lionza,… pero hay veces en que el destino nos reserva alguna sorpresa.

Una vez me mandaron a Cumaná, a la UDO, por un problema de memoria con la IBM/1130. Ya Mario Atance, el técnico que había estado asignado en esa zona, había vuelto a Caracas y en su lugar estaba Santiago Villegas. 

Visto lo bueno que era con la IBM/1130, no se le dio curso, sólo se le dio el curso de cómo pasar los tests ya que los I/Os eran comunes a la mayoría de las máquinas instaladas en la zona.

El problema por el que me habían mandado a Cumaná era grave: la máquina estaba bloqueada con un parity check, la única luz roja que tenía la IBM/1130 para indicar un problema, y era trabajo del técnico averiguar cuál era la causa.

Al llegar a la instalación, Santiago ya había destapado la máquina y había intentado identificar el problema, pero sin éxito.

La máquina de la UDO tenía una expansión de memoria, un módulo adicional que hacía a la IBM/1130 casi 1 metro más larga (módulo que había instalado yo cuando el famoso TA-TAK, TA-TAK).

Al llegar encontré, justo debajo los boards de memoria, la colilla reseca de un puro, seguramente olvidada en una intervención anterior por Mario Atance, que era el único que, de vez en cuando, aparecía en una instalación fumando un puro apestoso que nos intoxicaba a todos.

Con cuidado y con el auxilio de una tarjeta (pues todavía se utilizaban las tarjetas perforadas) retiré la colilla y toda la ceniza que la rodeaba, y tiré todo a la papelera.

Encendí la máquina para ver cuál era el problema, y, ¡MILAGRO!, con sorpresa general, pues la máquina arrancó perfectamente.

Le pasé todo tipo de tests (muy ineficientes) y nada. Decidí arriesgarme a entregarle la máquina al cliente para que corriera un trabajo y esperar a ver qué pasaba, pero ¡no pasó nada, todo salió perfecto! Visto el éxito obtenido, en la tarde regresé a Caracas. 

La causa del problema fue achacada al puro de Mario, y eso quedó grabado como una anécdota tanto en el cliente, como en el recuerdo de Santiago y mío.

Pasados varios años, Santiago me aseguró que jamás esa máquina volvió a dar problemas.  

Yo no creo en las brujas, pero de haberlas, ¡haylas!

~~~

COMENTARIOS

  [*FP}– Del baúl de los recuerdos: La 1401 – Padronel
[…] igual que lo de “Esto empezó con la 1620 instalada en la UCV“, los escritos que copio más abajo fueron intercambiados por e-mail comenzando el día 29 de […]

Leonardo Masina
Un detalle, Katy, mejor aclara que siempre te respeté, porque, como compañera de trabajo y novia de un CE, nunca me hubiese permitido nada más que llevarte a TU casa (porsia).

Es que, si vamos al caso, en el grupo, aparte de “jodedores”, también había “malpensados” y otros que sí aprovechaban lo que fuese.

De hecho, la que te reemplazó sí que tuvo sus “anécdotas”, y la otra también; todas con gente del departamento.

De Gladys, ¿a cuál de las dos te refieres? Porque eso de “noche oscura” creo que se adaptaría más a “La motilona”, que era nuestra secretaria en Capriles, y de quien sé que se casó y dejó el trabajo. La otra estaba en Chuao, justamente trabajando con Rodríguez Campo en Administración CE.

Francisco Alcalde se fue a Ciudad Guayana como CE y de ahí no supe más de él. Mapi no recuerdo quien era.

Katalina Andrady
Claro que me acuerdo, Leo, de que me dabas la cola a casa, y me preguntabas “¿Te vas hoy conmigo, Kkati?”, y todos en el departamento se miraban y reían tratando de disimular, … y yo, pocrecita, rojiiiita ccual manzana.

Recuerdo tanto a Uwe, que también reía, no creas.

Y sí, Leo, recuerdas bien lo de mi origen húngaro.

¿Qué será de la vida de Gladys Corothie (“Noche oscura”, así le decian), de Rodriguez Campo, Alcalde y Mapi?

Acabo de conseguir, en un baulito que tengo, una lista gigante de los técnicos de OP y otra de lo de DP. ¿Qué tal ?

¡Qué de recuerdos! Iba yo con uno u otro a tomar el cafecito de media mañana y, de pronto, un viernes por la tarde una escapadita a esa pastelería que quedaba al lado del Teatro Las Palmas, a comprar dulcitos y llevar al departamento a nuestros compañeros.

Seguiremos conectados, y seguiré informando. Ah, ¡y a “La gallega”, Milagro Micó!

Saludos, y a todos besossss.

Leonardo Masina
Ésta, Carlos, debe de ser la Katy —mi amiga, de origen húngaro—, que fue Call Dispatcher en Capriles, años ’70.

¿Qué tal, Katy? Imagino que te acordarás de mí, el que te daba la cola a casa, en Bello Monte.

CMP
En respuesta a Katalina Andrady.

Katy, indica, por favor, en qué años estuviste en IBM, y dónde estaba entonces tu oficina (Ferrenquín, Mene Grande, Capriles, Chuao,…). Y si puedes mandar una foto tuya de aquellos tiempos, mejor.

Katalina Andrady
¡Guaoooo, cuántos comentarios y anécdotas! Estoy muy emocionada.

Soy Kati, la que trabajó en D.P y en O.P.

Carlos González
Me extraña que los técnicos no mencionaran la 1620 que teníamos en el Service Bureau de IBM. Ya en 1966 hacíamos en ella cualquier cantidad de cálculos de ingeniería que eran, entre otras y si mal no recuerdo, para una compañía llamada OTEPI. También recuerdo que Eduardo Dapena la programaba. Él me enseño algo de Fortran IV.

IBM me reclutó de la UCV a través de César Herrera y de Jesús Pérez Pina, y por trabajar en esa 1620, y en la 1401 operando y programando en Autocoder y RPG, perdí la carrera de ingeniería.

CMP
En respuesta a Javier Palacios.

Por eso precisamente puse las fotos, Javier, pues pienso que no sólo soy yo quien tiene problemas para recordar caras.

Javier Palacios
Carlos, ¡qué buena idea fue la de poner fotos en este diálogo sobre las 1130s y 1620s!

El nombre ‘Ramón López’ sólo me sonaba, pero el poner su foto a lado de su nombre logró hasta extraer, de algún banco de mi memoria, su peculiar voz y, para este ‘sudaca’, su acento.

Gracias por este blog que hace recordar ese tiempo pasado,

Javier Palacios

Leonardo Masina
Hola, Victor.

Yo fui el que instaló la IBM/1130 de la Simón Bolívar. Inicialmente se instaló en unas oficinas en Caracas, luego la trasladé a la sede de la Universidad, allá donde se perdió el diablo, pero un lugar muy bonito, rodeado de verde y, sobre todo, con un clima agradable.

En la esa universidad había un ambiente muy bueno. Inicialmente, uno de los operadores era un muchacho de origen vasco con el cual me la llevaba muy bien, y era muy colaborador.

Recuerdo que cada vez que yo iba allí, los estudiantes, me hacían muchísimas preguntas sobre el Assembler de la 1130 y yo, con gusto, les ayudaba, ya que para mí era algo que me apasionaba. Luego varios de ellos me paraban por los pasillo para agradecerme porque les había solucionado el problema y habían pasado la prueba o el examen.

Algunos de ellos me los encontré en el IVIC, donde también había una 1130, y me comentaban que la esa máquina les había ayudado muchísimo en su desarrollo informático.

La 1130 fue una maravilla, aparte su mantenimiento rutinario, jamás fallaba; sólo la lectora fallaba alguna vez, pero siempre cosas muy tontas que se solucionaban inmediatamente y no paralizaban el sistema.

Leonardo Masina
Hola, Victor.

Yo fui el que instaló la IBM/1130 de la Simón Bolívar. Inicialmente se instaló en unas oficinas en Caracas, luego la trasladé a la sede de la Universidad, allá donde se perdió el diablo, pero un lugar muy bonito, rodeado de verde y, sobre todo, con un clima agradable.

En la esa universidad había un ambiente muy bueno. Inicialmente, uno de los operadores era un muchacho de origen vasco con el cual me la llevaba muy bien, y era muy colaborador.

Recuerdo que cada vez que yo iba allí, los estudiantes, me hacían muchísimas preguntas sobre el Assembler de la 1130 y yo, con gusto, les ayudaba, ya que para mí era algo que me apasionaba. Luego varios de ellos me paraban por los pasillo para agradecerme porque les había solucionado el problema y habían pasado la prueba o el examen.

Algunos de ellos me los encontré en el IVIC, donde también había una 1130, y me comentaban que la esa máquina les había ayudado muchísimo en su desarrollo informático.

La 1130 fue una maravilla, aparte su mantenimiento rutinario, jamás fallaba; sólo la lectora fallaba alguna vez, pero siempre cosas muy tontas que se solucionaban inmediatamente y no paralizaban el sistema.

Victor Alvarado
¡Qué interesantes recuerdos!

Yo estaba en la Simón Bolívar, y con mis compañeros, que ya cumplimos 35 years de graduados, tuvimos el privilegio de aprender a programar en la IBM/1130 que tenía la Simón. La verdad es que su Assembler era lenguaje de máquina, y lo que más me costó fueron los manejos de las interrupciones de I/O.

Sin embargo, esa experiencia hizo que me enamorara de la computación, y me cambié de carrera, de Matemáticas Pura a Ingeniería de la Computación, y en aquel momento ni pensar en que yo trabajaría en la mejor empresa que he conocido, y tener los mejores amigos que alguien pueda pensar tener, como son todos ustedes, los exIBMistas.

Vicencio Diaz
Yo le creo no sólo a Leonardo sino a Santiago; mis respetos para ambos

Eso se parece un poco a una experiencia que tuve con una IBM/2050 del MOP que no paraba de fallar, hasta que me di cuenta de que siempre fallaban las tarjetas que estaban contaminadas con el humo de los tabacos de los autobuses que pasaban por la zona.

Opté por lavar las tarjetas por grupos y, principalmente, las que estaban cerca de los filtros, y pasados como 3 meses las fallas se acabaron.

Bastante tiempo más tarde me tocó entrenar a técnicos sobre el peligro que significa la estática, el como tocar las partes electrónicas, el uso de carpetas “aterradas”, o el brazalete conectado a tierra, etc. Por supuesto, eso me impidió comentar cómo sacar fallas de las 2050s contaminadas.

Lo que yo pienso es que los circuitos electrónicos son como las personas: vulnerables al medio ambiente dependiendo de su alimentación, genética y todas esas cosas.

Si un circuito expuesto por falta de alguna cubierta está cerca de algún contaminante, se da una operación química particular. Si se cambia el enfermo de posición o se retira el contaminante, la cosa cambia. El aire no es nada puro, y por algo existen los pañuelos.

El olor es una reacción química a nivel de la nariz, y no hay algo que se mantenga más en el aire que el olor a tabaco, y primero se dan cuenta las mujeres de que estuviste en una tasca que en una casa de “encontros”, como no sea por el color rojo rojito.

Pero de que vuelan,…

Pedro Mazzei
Hace casi una década escribimos sobre la 1620 de la UCV. ¿Recuerdan el nombre de Elkin Palacios? El fue el programador del cálculo de estructuras de Fortoul.

Tiempo después, Elkin contrataba tiempo de la IBM/360-40 de la Escuela de Computación, época cuando lo conocí, y corría allí el programa en forma privada.

Después estuvo trabajando en el MOP en el procesamiento de las encuestas de “Origen y Destino”, actividades precursoras del Metro de Caracas.

Un dia decidió irse a USA sin pasaje de retorno. Era un adelantado a la época que ya no conseguía retos de computación en Venezuela, por lo que decidió emigrar.

Hace unos 4 años fue la última vez que hable con él. Seguía en NY.

Leonardo Masina
¿Y con el tabaco de Mario, cómo la metemos, Vicencio?

Está de testigo Santiago Villegas. La máquina tenía un parity check clavado, viajé urgentemente de Caracas a Cumaná, encendí la máquina y, en efecto, el problema era fijo.

Apenas abrir la puerta de la expansión de memoria, apoyado en el chasis de la máquina encontré medio puro que alguien había dejado allí olvidado.

Con la ayuda de una tarjeta saqué cuidadosamente el medio puro, que todavía apestaba, lo tiré a la papelera, enchufé el osciloscopio para intentar verificar y medir los voltajes para ver de que no tuviesen niveles de ruido y, al arrancar después la máquina, arrancó sin problemas.

Además, está el comentario de Santiago quien dijo que esa máquina nunca más volvió a dar problemas de memoria.

Ande usted a saber.

Vicencio Diaz
Comparto tu emoción, Ramón, y recibe un abrazo respetuoso de quien te aprecia profundamente.

Ahora, mi racional comentario.

Cuando IBM de Venezuela llega a su mayoría de edad, “veintiocho años”, comienzan a cambiar muchas cosas, entre ellas está la 1130 que pone a pensar a mucha gente, como bien lo expresa Leonardo, en especial después del sismo de la ciudad de Caracas cuyo cumpleaños 11*4 acabamos de recordar hace tres días, el pasado viernes, a las 7:32 minutos de la noche.

Esos fueron días muy cruciales, no sólo para la ciudad de Caracas, que estaba celebrando sus 100*4 años, sino para la Tierra toda, que acababa de soportar la guerra de los seis días de los judíos contra sus vecinos.

Los vientos que soplaban eran parecidos a los que ahora soplan de nuevo, pues eran días en que lo ciegos veían, las monjas se quitaban las máscaras, la tierra se movía, y hasta a Noel Ramírez le salían picazones en las orejas por el sólo hecho de ir al encuentro de un fallo de una 1130.

¿Cosas de tabacos y humo? ¡Cuánta falta les debe de estar haciendo a muchos alguien que sepa “fumar el tabaco”, cuando desde aquellos días se han cumplido 80*200 vueltas de la Tierra sobre su eje imaginario!

Gracias por traer a nuestra memoria aquellos tiempos, ahora que se han cumplido 111*4 años de la fundación de esta ciudad, cuando se repiten las fallas de los plotters y son los ciegos quienes lo pueden “ver”.

Eso tiene una explicación muy simple: el mundo está lleno de ruidos y formas que, al entrar por los I/Os, son procesados como información; pero no toda información es útil para el hombre. Al perder sensibilidad, los I/Os se reajustan para filtrar la información que se considera vital para el proceso o para el procesador, pero eso no quiere decir que tengan mayores virtudes que los que tienen mayor sensibilidad, sino que son selectivos con lo poco que les queda para comunicarse con su environment.

Ramón López
Carlos, esto es maravilloso y me hizo retroceder unos 50 años. ¡Gracias a ti, a Leo y a todos los que han colaborado!

Hace unos años pude contactar con el profesor Domingo.

Un abrazo de tu amigo Ramón López.

[*IBM}– Del baúl de los recuerdos de IBM: 1979

Carlos M. Padrón

Foto 1. Cortesía de Leonardo Masina. Organigrama del Departamento Técnico GSD.

clip_image002

Repito los nombres para que Google los recoja y puedan luego servir como argumento de búsqueda.

Arriba: Alfredo Carvallo

Abajo, y de izquierda a derecha:  1, Juan León ;  2, Francisco López (Paco);  3, José Ramírez (Cheo);  4, Leonardo Masina;  5, Ernesto Villamor

~~~

Las tres que siguen son de mi colección.

Foto 2.

clip_image004

De izquierda a derecha:  1, Jesús Alonso;  2, Carlos M. Padrón;  3, Luis Martín i Calafells

~~~

Foto 3.

clip_image006

De izquierda a derecha:  1 , Carlos M. Padrón;  2, Carlos Pérez Requejo (en segundo plano);  3, Ramón López;  4, Fernando Lacoste

~~~

Foto 4. Tomada en diciembre de 1979 durante una reunión navideña de IBMistas.

clip_image008

De izquierda a derecha.

Fila trasera:  1, Aitor de Rotaeche;  2, Daniel Lucas;  3, María Elena Veronese

Fila delantera:  1, Norma Mata;  2, Roger Dupouy;  3, Liuba X. (Sorry! Liuba era entonces mi secretaria pero olvidé su apellido, que era ruso).

~~~

COMENTARIOS

  CMP
En respuesta a Jorge Merchán.

Gracias, Jorge.; ya saqué el nombre de Daniel. Nos nos quedaremos sin saber quién es, o era, ese individuo que vino a mi fiesta.

Jorge Merchán
Confirmo que no es Daniel Lucas; él renunció en el año 1978. Le mandé la foto y me informé que no era él.

Saludos.

CMP
En respuesta a Reinaldo Fernández.

Hola. Reinaldo.

Si no la ha cerrado o vendido, Julio Suáres tiene una tienda de ropa infantil en el Centro Comercial Santa fe, en Caracas.

Reinaldo Fernández
El de barba no es Julio Suárez, aunque tiene cierto parecido.

Por cierto, ¿sabes qué ha sido de Julio Suárez? Yo estuve con IBM un par de años (1975-76), pero Julio fue después nuestro vendedor en Cervecera Nacional.

¡Un gusto saludarte, Carlos, después de tanto tiempo!

CMP
En respuesta a María Elena Veronese.

¡Gracias, María Elena!

Sí, aclaraste todas las dudas y más, pues como dices que la foto no fue tomada en mi casa, la miré con detenimiento y, efectivamente, la columna blanca del fondo no es como las del porche de mi casa, ni tampoco el muro que está a tus espaldas.

Ya decía yo que si el tal Daniel Lucas hubiera estado en mi casa yo lo recordaría.

Lo que ahora no entiendo es por qué ese foto vino a parar a mis álbumes. De ahí partió mi crrencia de que había sido tomada en mi casa, donde también hacíamos reuniones navideñas. Tal vez tú o Liuba me dieron una copia.

María Elena Veronese
Hola. Carlos.

FOTO 4. También la tengo dentro de mi “baúl”, y la recuerdo perfectamente, así que puedo decirte que,

1. Efectivamente la persona que sale al fondo a la izquierda es Aitor de Rotaeche.
2. Hay otra persona que no distingo quien es porque la tapa Daniel Lucas.
3. Una mano que sobresale no es la de Daniel, aunque él también está saludando.

Para tu sorpresa, esta foto no fue tomada en tu casa. Estoy casi segura de que fue tomada en la celebración navideña que se hizo en la Quinta Esmeralda, en San Bernardino, en diciembre de 1979. ¿Será que Daniel y tu nunca coincidieron y por eso no lo recuerdas?

Espero que esto aclare algo las dudas.

He disfrutado de los comentarios y me he transportado en el tiempo. ¡¡Que agradable es tu blog !!

CMP
En respuesta a Nelson Fermín.

Gracias, Nelson. Estamos de acuerdo en Aitor, pero creo que el de la barba ni es Alejandro López ni Julio Suárez.

Vamos a ver si aparecen otras opiniones, pues lo de Daniel Lucas sigue sin convencerme..

Nelson Fermín
FOTO 4.- El primero de la izquierda es Aitor, sin duda alguna. Ingresó con mi “quinta” en 1977.

Estoy casi seguro de que el otro en duda, el de la barba, es Alejandro López. Hasta la expresión en la foto es muy propia de él.

Julio Suárez era más pequeño, de más peso, con la cara más redonda, y comenzó a usar barba ya en los ’80s. Él trabajó en las sucursales de Industrias y dudo que haya estado en la de Finanzas alguna vez.

Saludos
Nelson

Guillermo Raven
Carlos, de la FOTO 4 sólo reconozco a María Elena Veronese, que está de pie; delante de ella está Roger Doupuy, y al fondo, a la izquierda, Aitor de Rotaeche.

Nelson Fermín
Carlos, acerca de la FOTO 4 te voy diciendo los nombres y, entre paréntesis, el grado de certeza que acerca de ellos tengo.

– El primero de la izquierda es Aitor de Rotaeche (99%)
– El de barba creo que es Alejandro López (75%)
– La joven que está de pie es María Elena Veronese (100%)
– El caballero entre las dos chicas al frente es Roger Dupouy (100%)
– La joven a la izquierda de Dupouy es de apellido Mata.

Saludos,
Nelson

Frank Lewis
Bueno, a mí se me parece a Luis Argüello, aunque realmente no recuerdo a Aitor.

CMP
En respuesta a Frank Lewis.

Gracias, Frank.

Yo sólo veo 6 caras completas y reconocbibles, que son las 6 cuyos nombres puse en el pie de la foto.

La mano alzada, la del brazo vestido con manga larga de color oscuro, corresponde, según creo, a alguien cuya cara no se ve porque está detrás de Roger Dupouy. Y la otra mano alzada, de la que se ven sólo tres dedos, corresponde a alguien que está detrás del que creo que es julio Suárez pero que me dicen que es un tal Daniel Lucas a quien no recuerdo de nada.

La otra polémica es si el sentado a la izquierda, y de bigote, es Aitor de Rotaeche o es Luis Argüello. ¿Qué opinas?

Frank Lewis
Saludos a todos.

Carlos, yo en la foto veo a 7 personas, y supongo que la cara de la polémica es la que aparece semioculta y que corresponde a la segunda mano alzada. Interesante foto.

CMP
En respuesta a Leonardo Masina.

Mis estimados amigos, supongo que no se habrán puesto de acuerdo para fastidiarme, pero, aunque la visión de mi ojo izquierdo es aún borrosa, por más que me esfuerzo y amplío esa FOTO 4, sólo veo en ella las caras que mencioné. No entiendo dónde ven ustedes otra cara, y la ven lo suficientemente bien como para afirmar que es la de Luis Argüello.

Es más, siguiendo el curso de la mano alzada, no encuentro cara ninguna.

Leonardo Masina
Carlos, confirmo que, con toda seguridad, la cara que aparece en semioscuridad en la FOTO 4, al fondo y la izquierda, pertenece a Luis Enrique Argüello, ecuatoriano de nacimiento. Posiblemente la mano levantada sea la suya.

Entramos en IBM en la misma fecha, en el lejano abril de 1969, y fuimos compañeros en el curso base de Técnico DP, y luego de la 1130, dictado por Ramón López, quien aparece justamente en la FOTO 3.

Al final del curso, como es destino, nos separaron: él se fue para Punta Cardón y yo me quedé en Caracas.

Luego de su regreso a Caracas, pasó a Analista de Sistemas, pero siempre hemos mantenido una excelente relación.

CMP
En respuesta a David Riddick.

Pues, David, aunque me maten tengo que decir que nunca escuché el nombre de Daniel Lucas, y sigo sin saber qué carrizo hacía en mi casa si no trabajaba en la Sucursal Finanzas.

David Riddick
Hubo algunos de ventas que pasaron como estrellas en DP cuando estuvo Norma Mata. Menciono a Alberto Pucci, Malcom Shaw, y hubo otro más.

Definitivamente, es Daniel Lucas, con quien tuve algo de contacto en ventas. Si no me equivoco, estuvo con Jorge Merchán en Gobierno y no sé dónde más. Y sí, estaba ligado a los calzados. Veré mi “baúl” y sacaré uno o 2 ejemplares del 77 o 78.

Saludos.
David

CMP
En respuesta a Javier Palacios.

Javier, creo que, ya que hablas de España, si para leer necesitas gafas de 2.5 podrías afiliarte a la ONCE (Organizaciópn Nacional de Ciegos Españoles) Smile

Javier Palacios
Tienes razón, Carlos. Ahora que me fijo bien e interpreto correctamente los nombres puestos a la foto, amén de ponerme gafas de leer potencia 2.5 …

Por lo oscuro de la foto, el bigote se ve más como el de Argüello que como el de Rotaeche.

Viendo que le pusieron “i Calafells” a Luis Martín, recordé que, en España, si tu primer apellido es muy común (Martín es de los top-ten allá), te llaman por el segundo, como hacen con su actual presidente de gobierno.

CMP
En respuesta a Javier Palacos.

Pues es Aitor, Javier; de eso estoy seguro.

De Argüello no veo rastro,.. a menos que sea suya la mano alzada y tú seas capaz de adivinar que le pertence.

 

[*IBM}– Del baúl de los recuerdos: 1970 – El «Typesetting» de El Universal / por Leonardo Masina

02-07-2011

Leonardo Masina

Contar esto hoy en día puede parecer un chiste o una tomadura de pelo, pues en la mayoría de los hogares hay uno o más PCs, y  utilizar desde cualquiera de ellos el MS Office Word, o equivalente, con todas sus facilidades, es casi cosa de niños.

Con esos programas se puede editar, corregir y verificar ortográficamente un texto, cambiar formato de letras, tamaño, crear columnas, encuadernar,… O sea que, prácticamente, se podría escribir un libro sin tener grandes nociones.

Pero en 1970 éste era un trabajo bastante complicado y, muy bien remunerado.

El proceso que se llevaba a cabo en El Universal —uno de los periódicos de mayor tirada en Venezuela, y de cobertura nacional— requería del uso de unas máquinas llamadas Linotype.

cuyos operadores, que tecleaban en base al formato de las columnas del periódico, debían saber de gramática para poder dividir palabras y que las columnas quedasen totalmente justificadas, para lo cual tenían, además, unos espaciadores cuneiformes que, ajustándose, creaban espacios proporcionados.

Una vez escrito cada renglón, la máquina lo fundía en plomo. Y ya toso encolumnado, y completado, pasaba al departamento de correctores que buscaban errores de texto.

Luego, cuando se le daba el OK, pasaba al departamento de composición, que distribuía y organizaba las páginas del periódico.

Creada ya la página, que estaba armada toda en plomo, se transfería por presión a un cartón de unos 3 milímetros de grueso, y era ese cartón el que luego se utilizaba en las rotativas para imprimir el periódico que saldría a la calle.

Sólo como ejemplo, un linotipista —que así llamaban a las personas especializadas en teclear los textos— ganaba en 1970 más de 8.000 bolívares/mes, que al cambio vigente entonces eran unos 2.000 dólares.

Además, como tenía que trabajar cerca de vapores de plomo, su horario de trabajo era bastante reducido, y cualquier aumento de ese horario, aunque fuera pequeño, representaba horas extras y más ingresos.

A comienzos de 1970, un vendedor de IBM de Caracas (creo que se apellidaba Boccardo) le vendió a El Universal una aplicación llamada Typesetting que ya utilizaba el Miami Herald y que corría en una IBM/1130, pues usarla representaría para el periódico un elevado ahorro en sueldos.

El proceso consistía en teclear el texto, sin tomar en cuenta formatos, en unas máquinas perforadoras de cinta, cosa que podía hacer cualquier mecanógrafa.

La cinta era luego leída y procesada por la aplicación de Typesetting de la IBM/1130, la cual, a su vez, perforaba otra cinta con las características de formato, tipo de letra, ancho de columna, y todo lo más sofisticado en edición de texto de la época, cinta que luego, sin necesidad de usar a los linotipistas, sería leída por una máquina lectora de cinta perforada. ¡Pueden imaginarse el ahorro!

La instalación de la IBM/1130 era muy simple, pues incluía sólo la CPU, con su consola y teclado, y el disco, más unas lectoras/perforadoras de cinta de papel que trabajaban a una velocidad impresionante.

Recuerdo que el analista responsable de la instalación era Marcelo Mijares, y el pobre no sabía lo que le había caído encima.

La prueba de la máquina y la aplicación funcionaron de maravilla a la primera, pero —sí, había un «pero»— resulta que el programa estaba diseñado para trabajar en el Miami Herald, o sea, en inglés.

Es obvio que ni la gramática ni la ortografía española tienen nada que ver con la inglesa, y de ahí las consiguientes prisas por conseguir una aplicación que permitiese utilizar el español.

A este contratiempo se le añadió la “sublevación” encubierta de los linotipistas, con el respaldo de otros departamentos, que veían en este “engendro monstruoso” el final de su “buena vida”.

Contra viento y marea seguimos adelante y, día a día, fuimos descubriendo cosas que uno ni se imaginaba.

Una en particular fue que había que tener muchísimo cuidado cuando se partían las palabras y, un ejemplo fue algo parecido a esto:

…que conlleva una dis-
puta de Caldera con…

O sea, que había que tener mucho cuidado en que, cuando se partiera una palabra, la parte que encabezara la siguiente línea no fuera algo “malsonante”.

Recuerdo que exactamente el domingo 24 de mayo de 1970, y en vísperas del Mundial de Fútbol de Méjico, El Universal salió a la calle con su primer artículo procesado por la IBM/1130, un artículo cuyo título era algo así como “LA ACTIVIDAD SEXUAL DE LOS ATLETAS”. (Si alguien tuviera acceso a la hemeroteca, me gustaría obtener una copia de ese artículo).

Se podrán imaginar las consecuencias de lo que salió publicado: palabras como músculos aparecían como CULOS y una frase como “los atletas tienen que desarrollar sus músculos…» salió como: “los atletas tienen que desarrollar sus CULOS…” . O sea, que la regla de evitar malsonancias fue completamente ignorada y más bien “resaltada”.

El presidente o dueño del periódico —creo que su apellido era Núñez—, que ese domingo se encontraba en Puerto Azul, convocó de emergencia una reunión para ese mismo día, e inclusive pidió la asistencia de Salvador Covelo (q.e.p.d.) y de Alejandro Rivero.

Por supuesto, a primera hora del día siguiente, lunes, todos los que estábamos involucrados en esa instalación fuimos convocados a una reunión.

Estaba claro que lo ocurrido con el corte de palabras había sido un sabotaje ya que el sábado nadie había estado trabajando, y un artículo, antes de ser publicado, tenía que haber sido verificado, corregido y “censurado” si hubiese sido el caso.

A partir de ahí, IBM tomó el toro por los cuernos y mandó a venir desde España al analista que había escrito la rutina para el español y, en menos de una semana, todo ya estaba resuelto y El Universal empezó a sacar producción con la IBM/1130.

Para mí, lo de la IBM/1130 Typesetting representó mucho dinero, pues los días laborables había que prestarle servicio desde las 2:00 pm hasta medianoche, y los sábados y domingos, desde 12 del mediodía hasta las 8 de la noche. Y esas guardias me las pagaban.

Eso sí, quedó muy limitado mi tiempo libre y mis movimientos porque yo no podía salir del casco urbano de Caracas, o sólo podía hacerlo hasta donde alcanzara la radio que entonces teníamos.

En El Universal me hice muy amigo de Alberto López (q.e.p.d.), que era técnico especialista de IBM-OP y me socorría con la consola, pues él tenía una habilidad excepcional para reparar esas máquinas.

Al poco tiempo, El Nacional también adquirió su IBM/1130 Typesetting que, gracias a la experiencia de El Universal, se instaló prácticamente en un día.

Visto el buen resultado de la aplicación con la 1130, IBM sacó, el año siguiente, el Sistema/7 (S/7) con una versión mejorada del Typesetting ya que se podía hacer directamente fotocomposición, o sea, sacar un periódico como el «2001» sin utilizar plomo y con posibilidad de imprimir fotos a color.

El programa era muy sofisticado y avanzado, pero nadie en Venezuela lo instaló.

El S/7 ganó un Oscar de la Academia por su técnica de perfeccionar el color de las imágenes que luego se aplicó también a las películas de cine, que es por lo que fue galardonado.

[*IBM}– Del baúl de los recuerdos: Eduardo Camblor y su florido lenguaje / por Leonardo Masina

01-06-11

Leonardo Masina

Después de un viaje de trabajo al interior de Venezuela, Eduardo Camblor (q.e.p.d.) pasó en la cuenta de gastos una abultada factura de un bar (puti-club) por concepto de leche.

Por supuesto, se la rechazaron, aunque él argumentó que, como sufría de úlcera de estómago, tenía que tomar leche, y en ese bar se la sirvieron pero cobrándole cada vaso como si fuera de whisky.

Era español y divorciado, y de él guardo un grandísimo y gratísimo recuerdo.

Era un lince instalando lo que nosotros llamábamos erróneamente BMs, que eran los cambios de ingeniería para mantener las máquinas al último nivel.

Casi recién entrado yo a IBM, me asignaron a trabajar con él para que me enseñara y pusiésemos al día la 1130 de la UCAB.

Resulta que, cuando surgía algún problema, Eduardo, Eduardo, como buen “castizo”, soltaba “tacos” en cuanta frase decía. 

En el departamento de computación de la UCAB había una señora de mediana edad, y tres muchachas.

Como esa universidad era «la católica» yo pensaba que eran un monja y tres novicias, y, preocupado por la forma de hablar de Eduardo, por sugerencia de Uwe, mi jefe, le pedí que que moderara un poco su lenguaje en consideración a aquellas cuatro santas mujeres.

Todo fue bien el primero y el segundo día después de mi petición, pues Eduardo se contuvo bastante y, cuando llegaba al límite, salía a dar un paseo para desahogarse.

Pero ante la cantidad de problemas que encontramos, a partir del tercer día se le soltó la lengua y ya no pudo contener más la profusión de «tacos».

Al comienzo, las «monjitas» se largaban y nos dejaban solos hasta que pasara la borrasca, pero luego parece que empezaron a tomarle cierto “gustilindrín” a esa nueva “educación religiosa”.

Mientras yo seguía montando los cambios, Eduardo aprovechaba para socializar y “culturizarlas”, y eso como que dio resultado porque los primeros días yo recogía a Eduardo en Capriles, nos íbamos juntos hasta la UCAB, y en la tarde lo regresaba a Capriles, hasta que un día me dijo que a la mañana siguiente él se iría con su carro.

En principio no sospeché nada, pero cuando esa tarde vi que se iba con la que yo llamaba “la monja” —o sea, la mayor—, entendí que lo que le faltaba a esas mujeres, era un “nuevo catequista”.

Reconozco que, a partir de ahí, para mí ir a la UCAB ya no era ir a un “monasterio” sino a un lugar muy entretenido.

Por muchos años, luego de que Eduardo se había ido a la sucursal IBM de Valencia, en la UCAB siguieron preguntándome por él.

A Eduardo le tengo que agradecer muchísima cosas, porque, después de haber salido del curso básico y del de la 1130, yo era un polluelo, pero con él recibí un máster en instalar los BMs y entender perfectamente sobre prerrequisitos e historias de la máquina; y un doctorado en cómo hacer las cuentas de gastos, cómo pasar correctamente el overtime (sobretiempo, o tiempo trabajado fuera del horario, etc.), y en todos los derechos que teníamos como empleados de IBM pero que algunos gerentes procuraban que no los supiéramos.

Poco tiempo después de ser trasladado a Valencia, parece que Eduardo estabilizó su vida y se volvió a casar.

Cuando volví a verlo era una persona más tranquila y serena, y lo notaba feliz. Me pareció que el cambio a Valencia le había sentado muy bien.

Desafortunadamente, un día fue en su carro a prestar asistencia técnica en Barquisimeto y, en el viaje de regreso a Valencia, chocó con una vaca, se salió de la carretera y cayó en el monte.

Según lo que me contaron —no sé si es realmente así como pasó, puede que José Padrón lo sepa mejor—, el dueño de la vaca escondió el cadáver del animal y no informó del accidente, por lo cual tardaron un par de días en encontrar a Eduardo, que ya estaba muerto.

Dicen que si lo hubieran encontrado poco después del choque con la vaca, estaría todavía vivo. Quién sabe,…

Para mí, Eduardo fue un GRANDÍSIMO AMIGO, un excelente profesor y una grandísima persona.

[*FP}– Del baúl de los recuerdos de IBM: 1980 – Nueva organización GSD

NotaCMP del 02/06/2011.- En el título inicial de este post y en uno de sus párrafos se decía que la organización de que en él se habla corresponde a 1978, pero José Hennig y Antonio Ramírez, dos exIBMistas que trabajaron en GSD, me han hecho saber, por vía de comentarios, que no, que corresponde a 1980. Muchas gracias a ambos.

Aunque adelantándome en la cronología de este «baúl», hoy hice las debidas correcciones y puse 1980.

***oOo***

Antonio Ramírez, exIBMista, me hizo llegar esta valiosa explicación:

«GSD es más antigua de lo que la mayoría piensa. Fue anunciada el 03/11/1969 y comenzó a operar en Rochester, con HQ en Atlanta. Su primer gerente general fue Don Stephenson. 

En Venezuela, el primer gerente de División GS  fue Rolando García Lago, quien fue sustituido por Alejandro Rivero en 1975.

Al formalizarse la separación con DP y crearse el General Business Group (GBG) que incorporaba a OP en el proyecto, García Lago fue nombrado Gerente General GBG, y Rivero pasó a ser la cabeza de GS.

En enero de 1982 se eliminó GBG y se retornó a la organización original».

El organigrama que sigue —que corresponde a la nueva organización GSD anunciada en 1980, y que pongo dividido en dos partes— me lo envió José Candia desde Paraguay.

Después del organigrama van, de una en una, las fotos de quienes en él aparecen.

Foto 1.- Mitad izquierda del organigrama.

clip_image002

~~~

Foto 2.- Mitad derecha del organigrama.

clip_image004

***

Por orden alfabético.

clip_image006

Alejandro Rivero. Director GSD

~~~

clip_image008

Antonio Parravano. GSCE

~~~

clip_image010

Alfredo Carvallo. Field Support

~~~

clip_image012

Álvaro Barrenechea. Product Marketing

~~~

clip_image014

Antonio Subero †. Operaciones GSD

~~~

clip_image016

Arturo Ginestá. Educación GSD

~~~

clip_image018

Edgar Alba

~~~

clip_image020

Félix González. Unidad de Cuentas Nuevas

~~~

clip_image022

Francisco Alpanseque. Sucursal Maracaibo

~~~

clip_image024

Gabriel Terán. Sucursal Valencia

~~~

clip_image026

Joaquina Palermo. Industry Marketing

~~~

clip_image028

Jorge Cardozo †. Plans & Controls

~~~

clip_image030

Julio Viera †. Branch

~~~

clip_image032

Marcelo Mijares. Gerencia de Mercadeo

~~~

clip_image034

Alberto Suárez. BCC

~~~

clip_image036

Alberto Valderrama. Unidad de Sistemas

~~~

clip_image038

Alfredo Páez Pumar †. Unidad de Cuentas Nuevas

~~~

clip_image040

Camilo Gassan. Unidad de Desarrollo de Grandes Cuentas

~~~

clip_image042

Carlos Haddad. Unidad de Sistemas

~~~

clip_image044

Henry Bullones. Unidad de Protección

~~~

clip_image046

Rubén Oliver. Sucursal Cuentas Nuevas

~~~

clip_image048

Tomás Ruiz. Sucursal Metropolitana

~~~

clip_image050

Xavier Cugat. Administración GSD.

~~~

COMENTARIOS

Sergio Stecca
Antonio, gracias por tus comentarios respecto a mi participación.

Tú eras mi jefe, creo que tu gerencia se llamaba GSSC y dependían de ti 7 u 8 áreas, y durante un par de años formamos un gran equipo.

No sólo cooperábamos todos con todos, sino que había una comunión tan importante que hasta llegamos a desarrollar nuestro propio léxico. Por ejemplo, ¿recuerdas el término farsateca, o ese dicho tuyo “A mí que me echen por no saber, pero no por tonto“, y tantos otros, que mas allá de las bromas, constituían una filosofía?

Lamentablemente, las debilidades humanas nos fueron desarmando de a poco y, en mi opinión, se debió principalmente a que algunos reemplazos necesarios no se hicieron a tiempo. Uno tiende a mantener por demasiado tiempo el mismo equipo sin meditar si cada uno es el idóneo para su cargo.

En ese período me enriquecí de experiencias y de tus enseñanzas y, sobre todo, en lo que al manejo del personal se refiere.

Como producto de eso, en Chile, en un Banco estadounidense logré superar situaciones muy complejas y ascender frecuentemente durante 25 años. El último ascenso fue un mes antes de retirarme.

Durante 12 años estuve a cargo, en lo que a Tecnología se refiere, de todas las sucursales de América Latina, y orgullosamente puedo decir que pude defenderme de los codazos, pero nunca los devolví. Para ello utilicé 4 conceptos:

1- Trabajar muy duro
2- Armarme de mucha paciencia
3- No mostrar mis heridas, manteniendo una relación positiva aún con los que trataban de dañarme.
4-Reemplazando en mis dependencias primariamente a los conflictivos, pues,
• Un inepto no produce, pero se le puede enseñar.
• Un conflictivo logra que todo el equipo no funcione, y no aprende nunca.

Te cuento que tengo gran amistad, incluso con los que despedí.

Un abrazo

CMP
En respuesta a Antonio Ramírez.

Gracias, Antonio y José. Ya hice las correcciones en el post. Me salté un par de años en el orden cronológico del “baúl”, pero hay que hacer honor a la verdad.

Antonio Ramírez
Carlos, lo que dice José es cierto: esa organización es de 1980. Para esa fecha yo no estaba en GSD sino en GBG.

Sergio Stecca tiene una estupenda memoria. En realidad, me hizo recordar muchas cosas que estaban en mi memoria secundaria. Sergio tuvo gran mérito personal en todo el desarrollo de GSD, especialmente en el área de soporte, que siempre es un mundo silencioso.

CMP
En respuesta a José Hennig.

José, tus argumentos son apabullantes pues, además, estabas allí; yo no. Yo, según un dicho de mi puebo, “dije lo que me dijeron; si miento es por boca de otro”. Y en este caso ese otro es Antonio Ramírez que, como tú, estaba también allí.

Así que espero que Antonio haga su alegato a ver si hago o no los cambios en el post.

José Hennig
Carlos, ésa no es la organización de GSD de 1978 sino la de 1980.

En 1978, Antonio Ramírez era gerente de Mercadeo GSD; Álvaro Barrenechea no era aún gerente; Marcelo Mijares estaba como gerente de desarrollo en ventas, si mal no recuerdo; Joaquina no era gerente de Industry Marketing todavía; Alberto Suárez era vendedor; y Ginestá y Bullones eran vendedores de desarrollo. El gerente de Educación era Edgar Alba.

Y hay más cambios, pero los relataré en otro envío.

Ésta que publicaste es la organización que se montó cuando Alejandro Rivero y el staff se mudaron de terraza Torre Capriles a la Torre Cavendes.

Leonardo Masina
A colofón de lo anterior tengo que añadir, siempre como “opinión personal”, que en GSD, al tener que crearse en todas las áreas una estructura tanto gerencial como de soporte, desafortunadamente varios de los nombramientos “apresurados” —en mi opinión, repito— no fueron del todo acertados, y el tiempo me lo ha ido demostrando, visto lo poco que algunos de los así nombrados se quedaron “calentando la silla”,… aunque algunos parece que se encolaron a ella con “crazy glue”.

Que nadie se sienta aludido ni ofendido. Los que han trabajado bien son conscientes, como yo, de lo que insinúo, pues lo sufrieron en sus propias carnes.

Lo que siempre he odiado es ver cómo profesionales como la copa de un pino se han visto desplazados por “paracaidistas” que, por lo que fuese y sin experiencia alguna, fueron nombrados a cargos que luego se demostró que le quedaron demasiado grandes.

Leonardo Masina
A comienzos de 1973 fui a Los Ángeles al primer curso de /370-125, que se dictaba sólo para domestic, pero como el FNCB había firmado una máquina para Venezuela (la primera a instalarse en World Trade), me agregaron a ese curso “pionero” que era para Especialistas de Soporte, pero para entonces yo era todavía un simple CE sin galones.

Ya en 1974 se empezó a hablar de la nueva división —no sé si a nivel de marketing pero sí a nivel de CE — y yo, que atendía tanto máquinas de DP como de GSD (1130 y S/7) me encontré en una posición muy incómoda ya que GSD no me quería soltar, aunque yo quería quedarme en DP, y estuve trabajando bastante tiempo para DP hasta que pudieran entrenar a los técnicos que me substituyeran.

Pero, perteneciendo a GSD , esa situación no fue absolutamente de mi agrado, porque, hiciese yo lo que hiciese, nadie valoraba mi trabajo.

Al final, visto que no había fecha ni manera de que me dejaran ir, tuve que conformarme y quedarme en GSD.

Sí tengo que reconocer una cosa: aparte de la amistad y el aprecio de varios Gerentes (Alejandro Rivero, y García Lago, por encima de todos) y compañeros en GSD, en términinos generales, la profesionalidad que había en DP (en esto, mi “mentor” Ramón López y el “viejito” Morales siempre me fueron de muchísima ayuda, y sus consejos muy sensatos) estaba por debajo de la que había en GSD.

Es una opinión mía y muy personal, y con ella ella no quiero ofender a nadie.

Sergio Stecca
En realidad me da gusto ver la foto de mi apreciado amigo Arturo Ginestá, quien, cuando renuncié, ocupó mi cargo en esa nueva organización.

Antonio, me parece que, aunque no era tu obligación, obviaste un período previo en el inicio de GSD en Venezuela. Es en el que estábamos varios, incluso tú, que fuimos los que comenzamos esta organización, y participamos en casi todos los eventos —o, como se llaman hoy en día, COMITÉS—, por ejemplo, fuimos los que:

• Seleccionamos el nuevo personal necesario para armar la organización, de donde salió tanta gente extraordinaria.
• Participamos en el Operating Plan
• Constituimos el Centro de Soporte
• Formamos el Centro de Educación desde CERO. ¿Recuerdas, por ejemplo, que grabé con mi voz una noche en casete el curso de operación del S/32, que lo usaban varios aprendices a la vez, lo que en mi concepto era MI CONTAMINACIÓN ACÚSTICA del ambiente, ya que me escuchaba yo mismo muchas veces simultáneas?
• Formamos el Centro de Educación Ejecutivo de GSD en el Macuto Sheraton, con la ayuda de DP (Ramón Lander)
• Colaboramos en Product Marketing, aprovechando mis viajes requeridos por Educación —a Paris, New York (White Plains), México, Bélgica, La Hulpe (donde me mandaste sin otra información más que el nombre)—.
• Por primera vez hicimos anuncios simultáneos en Latinoamérica (S/34)
• Por primera vez coordinamos la traducción y emisión de manuales en español, junto con México,
• Etc.

Me gustaría que tú, que tienes una memoria privilegiada, hicieras honor a todos los que trabajamos tan duramente en ese período.

CMP
En respuesta a Leonardo Masina.

Leo, tanto José Candia como Antonio Ramírez, a quien consulté al respecto, el organigrama ilustra la organización que entró en funciones el 01/01/1978.

Como por la asignación al MAP, en New York, estuve yo fuera de Venezuela desde mediados de diciembre de 1977 hasta mediados de enero de 1979, no puedo opinar.

Leonardo Masina
Carlos, ¿de qué fecha es este organigrama? ¿Cómo pone posterior a 1978? Es que no me cuadra mucho.

Por e-mail te envío un organigrama de 1981, sin fotos.

Oscar A. del Barco E.
Carlos, te has hecho acreedor a otro Club 100%. Gracias por revivirnos aquellos hermosos tiempos y recordarnos a tanta gente querida.

A los compañeros que tengan recuerdos de este tipo, les pido te los envíen para su publicación ya que, sin duda alguna, serán de gran inspiración y de gratos recuerdo para muchos de nosotros.

Y Antonio Ramírez, ¿dónde estaba?

Antonio Ramírez
Para los interesados, Rolando García Lago se encuentra en perfecto estado de salud, sigue viviendo en Miami, sigue trabajando, y no ha cambiado su optimismo y buen humor.

Ocasionalmente mantenemos contacto telefónico.

Saludos a todos.

CMP
En respuesta a Carlos Salas.

Bueno, tocayo, si alguien me manda la organización de DP, con gusto la publicaré.

La última vez que supe de García Lago estaba en una foto de uno de los reencuentros de exIBMistas celebrados en Miami.

Carlos Salas
Charlie, ¡tremendo correo! Me hiciste regresar en el tiempo, ¡como en las películas!

Te falta el de DP, la División de los genios de mercadeo IBM, ¡donde se ganaba real! ¿Te acuerdas?

¿Qué es de Rolando García Lago?

Saludos y gracia por los recuerdos.
Carlos Hache

[*IBM}– Del baúl de los recuerdos: 1976 – Centro IBM de Educación para Ejecutivos, en el Sheraton / Sergio Stecca

Sergio Stecca

Curso para ejecutivos de Empresas Polar. Entre el 25 y 28 de noviembre de 1976.

Descripción del lugar. Hotel Macuto Sheraton (Caraballeda, Venezuela). Subiendo la escalera y a la izquierda, se encontraba el Centro IBM de Educación para Ejecutivos que se compartía entre DP y GSD.

El encargado de este centro por parte de DP era Ramón Lander †, y por parte de GSD era yo, ya que en ese tiempo era Gerente de Educación GSD.

Es de destacar que en mis primeros dos cursos colaboró Ramón Lander, un gran caballero y profesor.

Este centro contaba con:

  • Un salón de clases con tecnología de último nivel para esa época
  • Un centro de cómputos con una IBM/360-40 en la que se corría el llamado FAME, un programa simulador de negocios.
  • 4 ó 5 salitas con un terminal cada una, en las que se reunían los grupos de trabajo, que competían en el negocio del simulador

En la primera fila, de izquierda a derecha:  1, Alberto Rando;  2, Sergio Stecca;  3, Isabel Isea.

Última fila, de izquierda a derecha:  1, Edgar Alba: Todos los demás de esa y de las restantes filas, excepto la primera, supongo que eran ejecutivos de Polar.

Es de destacar que, aunque yo era el anfitrión, contaba con la importante colaboración de instructores que reportaban a mí, además de charlistas invitados de otras áreas, y, evidentemente de los vendedores asignados a los clientes que asistían, y que eran los que llevaban a sus clientes a estos eventos.

Tengo recuerdos de algunos de los que, de una u otra forma, colaboraron en estos cursos: Guillermo Padrón Wells, Antonio Ramírez Orellana, Olga Alba, Omar Hermanavicius, Milagros Porras, Tomás Valencia, Alberto Rando, Francisco Alpanseque, y muchos más cuyos nombres están perdidos en alguna neurona que no logra conectarse con otras vecinas, por lo que les pido disculpas por ello (a las personas, no a las neuronas).

Una anécdota

El caso más simpático que recuerdo es que en una oportunidad, después de la bienvenida que habitualmente yo daba, venían dos charlas cuyos expositores me fallaron, y después le tocaba a mi amigo Tomás Valencia con su charla.

Es de aquí de donde recuerdo al gran Jaime Trillas †, igual como Kung Fu recordaba a su guía. Jaime me dijo una vez: «Sé que tu trabajo es difícil, pero te pago para que resuelvas los problemas».

Para mantener el principio de alternabilidad de charlistas, le solicité a Tomás que diera la bienvenida, tomándose el mayor tiempo posible, mientras yo revisaba los handouts y me preparaba para dar las dos charlas de los instructores ausentes.

Le propuse a Tomás que en lugar de los 20 minutos previstos se tomara una hora, y me respondió que podía tomarse incluso dos a más horas si fuera necesario, y así los establecimos.

Una hora y media después estaba yo listo para las charlas siguientes, así que fui al auditorio pensando que los asistentes podrían estar aburridos, y me encontré con la sorpresa de que estaban tremendamente interesados, y que Tomás estaba apenas en la mitad de la bienvenida.

Nótese que en esta parte sólo se les explicaba el desarrollo del curso, las facilidades del centro de educación y del hotel, y se pedía a cada uno que diera su nombre y su cargo.

Al final del seminario, los asistentes tenían que llenar un cuestionario de evaluación de la facilidades, los instructores y de las partes más interesantes del evento.

Pues mi buen amigo Tomás Valencia fue el mejor evaluado, lo que no fue sorpresa ya que era muy profesional y entretenido como charlista. Lo sorprendente fue que el tema que presentó, la bienvenida, ¡¡también fue el tema mejor evaluado!!

Un gran abrazo a mi amigo Tomás Valencia, una persona íntegra y noble de quien hace años que nada sé, y que ojalá que se encuentre muy, pero muy bien.

[*IBM}– Del baúl de los recuerdos: 1975 – Revista MENSAJE, Feb-Mar/1975

De Roberto Alibardi y por medio de Leonardo Masina, ambos compañeros exIBMistas, recibí las fotos que siguen, aparecidas todas en la revista en asunto.

Mil gracias a Roberto y a Leo.

Como de costumbre, en los casos de fotos con más de una persona, numeraré de izquierda a derecha  —o en el sentido de las agujas del reloj, cundo las personas estén en círculo— y si no sé ni el nombre ni el apellido pondré un signo ‘?’ después del número; y si no sé el nombre o no sé el apellido, pondré una ‘X’ en el lugar en que éstos deberían ir.

Foto 1

1, Héctor Urbina (de espaldas);  2, Francisco Alpanseque;  3, Alberto Rando;  4, Alejandro Rivero;  5, Mary Carmen Duerto;  6, Antonio Ramírez;  7, C. Rangel;  8, Luis Fernando Guerra;   9, Orquídea de Cuesta;  10, Tomás Ruiz.

***

Foto 2

1, María Virtudes Arozena;  2, Hans Barany;  3, Rayner Barany;  4, Carmen Emilia Larrain;  5, Eduardo García.

***

Foto 3

1, Federico Trinquete;  2, Jorge Wilhem;  3, Gianni Marzorati;  4, Clodomiro Torres;  5, Mónica Plaut;  6, José Avendaño, de I.S.;  7, Germán Soria (q.e.p.d.).

***

Foto 4

1, X, Shuitmaker;  2, Héctor Merino;  3, J. Oliver; 4, Gustavo Flores;  5, José Derteano;  6, Valero Mas;  7, Arturo Ginestá.

***

Foto 5

1, Roger Dupouy;  2?;  3, Salvador Covelo (q.e.p.d.);  3?

***

Foto 6

Carlos Domínguez y, de espaldas, Cristino Ferrer.

***

Foto 7

José (Cheo) Ramírez

***

Foto 8

1, Ildefonso del Moral;  2, Antonio Parravano

***

Foto 9

1, Héctor Merino;  2, Félix López;  3, Eduardo Perretti;  4, Marino Pérez;  5, Nelly de Gutiérrez;   6, Lucía Poleo;  7, Edgar Alba;  8, Francisco Franco;   9, José Martínez Montalvo (q.e.p.d.).

***

Foto 10

Héctor Merino

***

Foto 11

Geofrey Berry

***

Foto 12

Adela D’Amore

***

Foto 13

Roberto Rando

***

Foto 14

Pedro Mazzei

***

Foto 15

Violeta Bueno

***

Foto 16

Ana Isabel Medina

***

Foto 17

Camilo Gassán

***

Foto 18

Gustavo Méndez (q.e.p.d.)

***

Foto 19

Patricia Heller

***

Foto 20

Joel Motta

***

Foto 21

Farid Fagré (q.e.p.d.)

***

Foto 22

Nelson Borjas

***

Foto 23

Víctor Delgado

***

Foto 24

Edward Izaguirre

***

Foto 25

Agustín Sepúlveda

***

Foto 26

Bettina Nitsch

***

Foto 27

Marino Pérez-Durán

***

Foto 28

Belarmino Henríquez

***

Foto 29

Zorayda Jiménez

***

Foto 30

1, Nancy Morán;  2, William Gil (q.e.p.d.)

***

Foto 31

1, Jesús León;  2, Luis González;  3, William Gil (q.e.p.d.)

***

 

Foto 32

1, Rogelio Edreira;  2, Jaime Trillas (q.e.p.d.);  3, Joaquín Clavería

***

Foto 33

1, Justiniano Hernández;  2, Rogelio Edreira

***

Foto 34

1, Ángel Gil;  2, Rogelio Edreira;  3, Antonio Parravano

***

Foto 35

1, Douglas Esser;  2, Rogelio Edreira;  3, Salvador Covelo (q.e.p.d.)

***

Foto 36

Francisco Vargas (qepd)

***

Foto 37

1, Cristino Ferrer;  2, Rogelio Edreira;  3, Jaime Trillas (q.e.p.d.)

***

Foto 38

Fernando Ortas

***

Foto 39

1, Hernán Iturbe;  2, Teófilo González

***

Foto 40

1, Francisco Alpanseque;  2, Nelson Spósito;  3, Miguel Tejada (IBM de Perú);  4, Symche Wakzsol;  5, Noel Ramírez

***

Foto 41

1, Marcelo Mijares;  2, Ramón Lander;  3, Henry Bullones;  4, Francisco Maduro;  5, Gabriel Terán;  6, Freddy Perozo;  7, Mirko Popovich.