[LE}– ‘Monetizar’ y ‘rentabilizar’

28/11/2012

El uso del verbo monetizar con el sentido de ‘convertir un activo en dinero’ puede considerarse apropiado.

Monetizar aparece en el Diccionario Académico con los significados de ‘dar curso legal como moneda a billetes de banco u otros signos pecuniarios’ y ‘hacer moneda’, aunque cada vez es más frecuente verlo en noticias relacionadas con las nuevas tecnologías y las páginas web con el significado de ‘convertir un activo en dinero’ como en

«La compañía tratará de monetizar su web mediante el cobro de una pequeña cantidad por cada descarga».

Este nuevo uso es correcto, y la Real Academia Española estudia ya su entrada en próximas ediciones de su diccionario.

Por otra parte, se recuerda que la palabra rentabilizar puede emplearse a menudo con este mismo sentido, aunque con un significado más amplio (‘hacer que algo sea rentable, productivo o provechoso’) que el de monetizar, que circunscribe ese beneficio o provecho a lo puramente monetario.

Fuente: Fundéu

[LE}– Los veinte errores más vulgares de la lengua española

01/02/2013

Antonio Astorga

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José Antonio Pascual, vicedirector de la Real Academia Española, publica «No es lo mismo ostentoso que ostentóreo. La azarosa vida de las palabras» (Espasa).

Lo hace para contribuir, desde la ironía y el buen humor, a una mejor comprensión de algunas palabras del español en cuyo uso tropezamos una, dos, tres, cuatro, cinco… e infinidad de veces.

«La lengua no es una enemiga a la que debamos combatir», plantea el especialista. Ofrecemos una veintena de ejemplos de los errores más comunes.

1. Pifia/picia

«A causa de una confusión entre dos sonidos, tenemos hoy en español dos palabras: pifia y picia. El verbo pifiar, que en principio significaba “hacer que se oiga demasiado el soplo del que toca la flauta”, desarrolló un sentido “fallar”, que se ve bien en: “La ha pifiado”, aplicado, por ejemplo, al tenista que ha fallado una jugada.

De este verbo se ha derivado el sustantivo pifia “error, desacierto”. De pifia se ha terminando creando una picia en determinadas regiones españolas, por esa confusión vulgar que lleva a algunas personas a pronunciar celpa por felpa, o celipe por felipe».

2. Líbido/livido

«Lo he oído a varias personas cultas que hablan francamente bien: se trata del empleo de la líbido, acentuada así, en lugar de la libido que le corresponde, porque, tratándose de una palabra que no es de uso corriente, se contamina por el adjetivo lívido, que tampoco es una voz que empleemos a menudo».

3. Enjugar/enjuagar

«He oído también cruzársele a alguien enjugar una deuda con enjuagarla, con el consiguiente pitorreo de sus amigos. Las neuronas del equivocado, que era además filólogo, no se habían movido —permítaseme que lo explique así— a la velocidad suficiente para darse cuenta de que enjugar procede de un latín ex-sucare (sacar el jugo), que es como si dijéramos que a uno le exprimen cuando se ve obligado a pagar una deuda. Tengo la impresión de que los Bancos prefieren que enjuguemos nuestras deudas, es decir, que las saquemos, a que les lavemos la cara (a las deudas, claro está), haciendo como que las pagamos».

4. Formica/fornica

«Formica, marca registrada que se refiere a un conglomerado de madera, que un carpintero al que encargué el arreglo de un mueble cambiaba en fornica porque se veía interferido por el verbo fornicar, poco usado, pero que él había aprendido cuando le enseñaron los mandamientos de la ley de Dios».

5. Destornillarse/desternillarse

¿No habrá oído el curioso lector alguna vez destornillarse de risa por desternillarse? En una imagen en que se piensa que de tanto reírse a una persona se le salen los tornillos, en lugar de relacionarlo con la ternilla.

Supone el vicedirector de la Real Academia Española que tantas veces como habrá visto escrito en la prensa el Naranjo de Bulnes, en lugar del Naranco de Bulnes.

6. Cinecólogo/ginecólogo

En el ámbito médico, se confunde cinecólogo por ginecólogo; espinal del rosal por espina dorsal; dolor asiático por dolor asmático; algún paisaje le comunica al galeno que le han cambiado los oprimidos «comprimidos» por unos opositorios «supositorios»; o que en urgencias les hicieron un escarnio de la cabeza, o un escaño, por un escáner.

7. Inflamación/inflación

«Hemos de andarnos con cuidado, sobre todo si tratamos de ponernos estupendos, lo que facilita, por ejemplo, emplear inflamación por inflación, error con que Juan Carlos Onetti —”es la inflamación y a todos perjudica”— caracteriza a un grupo de hablantes de medio pelo», anota José Antonio Pascual.

8. Brete/membrete

«Para practicar se ha de contar con el apoyo de maestros que no se rían sólo al oír que a alguien lo han puesto en un membrete, sino que se hubieran decidido a explicar, antes de que surgiera el disparate, que el brete es el cepo con el que se trababan las manos o los pies de una persona para que no se pudiera escapar».

9. Coreografía/ecografía

Una contaminación no tiene por qué estar originada por una equivocación, sino que puede deberse a la intención del hablante o escribiente de ser expresivo,

Cita así José Antonio Pascual a Fernando Navarro, de quien toma prestados en su libro unos cuantos ejemplos sobre equivocaciones de los enfermos cuando se sirven de términos médicos, añade otros que proceden de la jerga de los propios profesionales de la Medicina, pues curar a la gente no exige perder el sentido del humor.

A eso contribuye utilizar lo que, si no se hubiera creado en broma, sería un disparate: pederastas (por pediatras), ginecópatas (por ginecólogos), linternistas (por internistas).

10. Ostentoso/ostentóreo

«Si tomamos en consideración contaminaciones como las anteriores no debería sorprendernos que una persona mezclara los adjetivos ostentoso y estentóreo, manteniendo el significado del primero: “que hace ostentación” (derivado de ostentar); no era ostentoso una palabra rara, a diferencia de la otra, desconocida para la mayor parte de la gente, que se trata de una voz exclusivamente literaria, creada en el Barroco como una derivación adjetiva de Esténtor, un personaje de La Ilíada, cuya voz era tan fuerte como la de cincuenta personas juntas. Ortega y Gasset fue más lejos, adoptando como sustantivo el nombre del héroe griego: “Un ujier, con voz de esténtor…”.

En esas condiciones, abunda José Antonio Pascual, se entiende «que aquel dicharachero personaje Jesús Gil y Gil, que tuvimos que padecer tiempo atrás en nuestro país, pudiera equivocarse y contaminar ostentoso por estentóreo creando un engendro del que se han mofado los periodistas como, por ejemplo, Francisco Umbral, proponiendo de coña la introducción de este “hermoso vocablo” en el diccionario.

Pensemos qué habría ocurrido si en una novela de un escritor de prestigio, un personaje muy pagado de sí mismo apareciese en escena hablando muy alto, en una forma como la siguiente: “Don Tertuliano, con su ostentórea presencia…”.

Un lector culto reaccionaría, a mi juicio, muy bien ante esta forma tan expresiva de presentar al personaje, sobre todo si cae en la cuenta de que el ejemplo procede de una obra de Juan Benet, escrita creo que con antelación a la equivocación del Sr. Gil y Gil, y sin ninguna relación con ella, desvela el vicedirrector de la RAE.

«La azarosa vida de las palabras», editado por Espasa, convoca la pasión de José Antonio Pascual por la lengua española y también «es fruto de una tristeza: la muerte de mi hermana Carmina, con la que, a lo largo de muchos veranos junto al mar, hablábamos de dudas y errores lingüísticos, y los anotaba en fichas».

11. Escuchar/oír

Este paladín del idioma se detiene en otro error que cometen muchísimas personas: utilizar «escuchar» con el significado de «oír». Es tan frecuente que caen en ello escritores como Vargas Llosa, Benedetti, Ricardo Piglia, Pérez-Reverte, Miguel Delibes, Juan Marsé, Rosa Montero o Manuel Vicent, y el libro contiene ejemplos de todos ellos.

12. Mirar/ver

Idéntico error que los autores que confunden mirar y ver: «Mirando llover por los vidrios», escribe Piglia.

13. Detentar/retener

Detentar es otro verbo que induce a error. Significa «retener y ejercer ilegítimamente algún poder o cargo público», y no se puede decir por tanto «detentar una cátedra». El error está tan extendido que Pascual pide que se incluya en el diccionario el significado que le da ya tanta gente.

14. Pavés/pavesa

Hay escritores de primera fila —«son humanos también», dice José Antonio Pascual—, fieramente humanos, que confunden pavés (un escudo) con pavesa (partículas ardientes que se desprenden de un fuego); égida (un tipo de escudo con que se representa a Júpiter) con «hégira», la era de los musulmanes.

15. Recordar/despertar

En «La azarosa vida de las palabras» a las que mete el bisturí José Antonio Pascual, el curioso lector comprobará que «recordar» es sinónimo de «despertar», y de ahí el comienzo de las «Coplas a la muerte de su padre», de Jorge Manrique: «Recuerde el alma dormida,/ avive el seso y despierte».

Ese «recordar» por despertar se oye hoy en algunos pueblos españoles y americanos, y está en Borges («Hubiera preferido recordarse con el sol ya bien alto»).

16. Aderezar/enderezar

Hoy se «adereza» una ensalada, pero en el Quijote se podía «aderezar» una lanza que estuviera estropeada, o «aderezar» a un niño para que saliese presentable a la calle, comenta el experto Pascual.

17. Avieso/malo

Curiosa evolución de la de «avieso», que procede del latín «aversus» (desviado, apartado, torcido) y ese desvío es el que explica que hoy signifique «malo».

O la del adjetivo «ejido» (el terreno que está a la salida del pueblo) cuando adquiere el significado de «loco», es decir «el que está fuera de sí mismo».

El verbo «divertir» significaba «apartar» y «apartarse», como el latín «divertere», y ése es el sentido que tiene cuando, en el ámbito de la guerra, se dice que hubo «una acción de diversión hacia el enemigo».

18. Atesorar cualidades/desgracias

La definición de la palabra atesorar es reunir. Se puede combinar con cualidades, nunca con desgracias. Los hablantes llegan a olvidar esta constricción, en palabras de José Antonio Pascual, que origina el contexto en casos como «El cúmulo de desgracias que atesora este año el Osasuna».

19. Acarrear daño/felicidad

Algunos verbos de la lengua española han perdido el rasgo negativo o positivo que tuvieran, aunque hay «combinaciones imposibles», explica José Antonio Pascual, como «sufrir mejoras» o «conseguir derrotas», y tampoco conviene olvidar que se acarrea daño, no felicidad, y se propina una paliza, pero nunca aplausos.

20. Contraer enfermedad/méritos

Hablando de propinarle collejas a las palabras, hay que recordar que se contrae una enfermedad, no méritos; se incurre en un error pero no en mal comportamiento; se perpetra un crimen, pero no negocios; alguien está plagado de heridas, pero no de triunfos.

No se puede tachar de honesto a alguien ni tampoco se perpetra un accidente. «Y al contrario pasa lo mismo: se atesoran cualidades, no desgracias; y se celebra la victoria, no la muerte. No es correcto por tanto «celebrar el trigésimo aniversario de la muerte de Kennedy», subraya José Antonio Pascual.

Fuente: ABC

[LE}– ‘Se trata de’, sin sujeto

04/02/2013

La construcción se trata de es impersonal y, por tanto, no debe emplearse con un sujeto.

Sin embargo, es frecuente leer y escuchar en los medios frases como

  • «La víctima se trata de un varón de alrededor de 50 años» o
  • «El delito se agrava si el responsable se trata de un funcionario público».

Como explica el Diccionario Panhispánico de Dudas, si aparece el sujeto lo adecuado es emplear el verbo ser, al que equivale esta expresión.

Así, en los ejemplos anteriores habría sido mejor escribir,

  • «La víctima es un varón de alrededor de 50 años» y
  • «El delito se agrava si el responsable es un funcionario público».

La forma se trata de habría sido adecuada, en cambio, en construcciones como,

  • «En el accidente se produjo una víctima mortal. Se trata de un varón de alrededor de 50 años» o
  • «El delito se agrava si se trata de un funcionario público».

Fuente: Fundéu

[LE}– ‘Contraparte’ no es lo mismo que ‘homólogo’

05/02/2013

El sustantivo contraparte se refiere a la ‘persona o grupo de personas que se opone a otra’, por lo que no es apropiado usarlo como sinónimo de homólogo.

Sin embargo, es común encontrar en las noticias la confusión entre ambos términos, como en

  • «El presidente del Congreso viajará a Wáshington el próximo mes para entrevistarse con sus contrapartes de la Cámara de Representantes y el Senado de los Estados Unidos», o
  • «La titular del Departamento de Seguridad Nacional se reunirá con sus contrapartes de España, Francia, Alemania, Italia, Polonia y el Reino Unido».

En el avance de la vigésima tercera edición del Diccionario Académico se incluye la voz contraparte con los sentidos de ‘persona o grupo de personas que se opone a otra’ y ‘parte opuesta o contraria a algo o a alguien, especialmente en un proceso judicial’.

En cambio, homólogo se usa para referirse a la ‘persona que realiza una función similar o equivalente en una empresa, institución o país diferente’, tal como aparece en el Diccionario de uso del español de América y España (Vox).

Por ello, en los ejemplos citados lo adecuado habría sido emplear términos como homólogo:

  • «El presidente del Congreso viajará a Wáshington el próximo mes para entrevistarse con sus homólogos de la Cámara de Representantes y el Senado de los Estados Unidos», o
  • «La titular del Departamento de Seguridad Nacional se reunirá con sus homólogos de España, Francia, Alemania, Italia, Polonia y el Reino Unido».

Fuente: Fundéu

[LE}– Uso apropiado del punto y coma, ése que parece ir camino de desaparecer

26/12/2012

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El punto y coma (;) separa unidades con sentido autónomo, ya sean grupos de palabras u oraciones completas, que a menudo incluyen sus propias comas.

En concreto, de acuerdo con las pautas de la última Ortografía de la Lengua Española, y en lo que respecta a los usos periodísticos habituales, se recomienda emplear este signo en los siguientes dos casos:

En enumeraciones

  • «Al acto también asistieron los siguientes ministros bolivianos: el de Exteriores, David Choquehuanca; el de la Presidencia, Juan Ramón Quintana; el de Comunicación, Amanda Dávila, y el de Transparencia y Lucha contra la Corrupción, Nardi Suxo».

Como se ve, aunque no sería incorrecto mantener el punto y coma para separar a los dos últimos ministros, lo más recomendable para cerrar el inciso «Amanda Dávila» es emplear la coma antes de la conjunción ‘y’, indicio claro de que la enumeración concluye.

Ante conectores

Como sin embargo, así pues, en definitiva, por otra parte, por tanto…, cuando tales conectores encabezan el segundo periodo:

  • «El niño estuvo especialmente revoltoso; por tanto, después de pedirle mil veces por las buenas que dejara de gritar y saltar en el sofá, no es de extrañar que sus padres acabaran perdiendo la paciencia».

Si se estima que las oraciones son muy largas, es posible sustituir el punto y coma por punto y seguido.

Fuente: Fundéu

[LE}– Abdicar el trono o del trono, no abdicar al trono

29/01/2013

El verbo abdicar, que significa ‘ceder un monarca la soberanía sobre su reino’, como transitivo se construye sin preposición (abdicar el trono), y cuando funciona como intransitivo le sigue un complemento introducido por ‘de’, no por ‘a’, (abdicar del trono), tal como indica el Diccionario Panhispánico de Dudas.

Además, cuando se menciona al nuevo monarca, el verbo va introducido por ‘en’ o ‘en favor de’.

Sin embargo, con motivo de la decisión de Beatriz de Holanda de poner fin a su reinado, algunos medios de comunicación están escribiendo frases como

  • «Beatriz de Holanda abdica a su trono», posiblemente por confusión con el verbo renunciar, que sí se construye con la preposición ‘a’.

En el ejemplo anterior, lo apropiado habría sido escribir

  • «Beatriz de Holanda abdica su trono» o «de su trono».

Se recuerda asimismo que no es imprescindible precisar el complemento directo (el trono), de modo que es correcto escribir directamente

  • «Beatriz de Holanda abdica en su hijo Guillermo» o
  • «Beatriz de Holanda abdica en favor de su hijo Guillermo».

Fuente: Fundéu

[LE}– ‘En sí mismo’, concordancia

22/01/2013

El adjetivo mismo, en la expresión en sí mismo/-a, concuerda en género y número con aquello a lo que hace referencia: «Las alternativas son insuficientes en sí mismas».

Sin embargo, muchas veces en los medios de comunicación aparece mismo como si fuera invariable:

  • «La declaración, en sí mismo, no resultó ser una clara acusación» o
  • «Las subidas de impuestos suponen en sí mismo una declaración de intenciones».

Dado que lo apropiado es establecer la concordancia, lo adecuado en los ejemplos anteriores habría sido escribir

  • «La declaración, en sí misma, no resultó ser una clara acusación» y
  • «Las subidas de impuestos suponen en sí mismas una declaración de intenciones».

Fuente: Fundéu

[LE}– ‘Masticar’ y ‘mascar’. Diferencia

16/01/2013

Los verbos masticar y mascar, aunque de significados similares, no son sinónimos absolutos.

En efecto, el Diccionario Académico define masticar como ‘triturar la comida con los dientes u otros órganos bucales análogos’, y mascar como ‘partir y triturar con la dentadura’; es decir, que se mastica comida —como paso previo a tragarla—, pero se masca algo, no necesariamente comida (hojas de tabaco, chicle o coca), ‘por el placer en sí de extraer su jugo o sabor’, tal como señala el diccionario Vox.

Por tanto, aunque no se pueda decir que masticado de hojas de coca sea incorrecto, se recomienda escribir mascado, como en el siguiente ejemplo:

«Bolivia propone que la ONU permita el tradicional mascado de hojas de coca».

Fuente: Fundéu

[LE}– ‘Opción alternativa’ es redundante

08/01/2013

La expresión opción alternativa resulta redundante, por lo que se recomienda emplear simplemente alternativa.

El sustantivo alternativa, tal como indica el diccionario de uso de Vox, puede definirse como una ‘opción o solución que es posible elegir además de las otras que se consideran’, de modo que opción alternativa no añade información.

Sin embargo, en los medios es muy frecuente leer noticias como

  • «Cayo Lara considera que Izquierda Unida aún no es una opción alternativa para quienes dejan el PSOE» o
  • «Se mostraba dispuesto a analizar opciones alternativas»,

en las que lo apropiado habría sido escribir

  • «Cayo Lara considera que Izquierda Unida aún no es una alternativa para quienes dejan el PSOE» y
  • «Se mostraba dispuesto a analizar otras opciones».

Incluso si se entendiera que alternativa se emplea con el sentido de ‘contrapuesto a los modelos oficiales comúnmente aceptados’, como en Medicina alternativa, el sustantivo opción puede sustituirse por vía, camino, propuesta, idea…, según el contexto.

Fuente: Fundéu