[*Opino}– Acerca del experimento de ‘poner a parir’ a un hombre

10-07-13

Carlos M. Padrón

Creo que el experimento relatado en el artículo que copio más abajo sólo viene a ratificar lo que ya he repetido, muchas veces por boca de otro, en varios artículos de este blog.

Esto es: que las mujeres son el instrumento usado por la Naturaleza para perpetuar la especie humana y que, por tanto, su preparación para afrontar esa misión no se puede trasladar al hombre, aunque los científicos crean que sí.

Por tanto, el experimento descrito más abajo no deja de ser algo amarillista que en nada refleja la realidad. Es como comparar el dolor que una amputación hecha sin anestesia produce en una persona normal, y en otra que padezca un cierto grado de insensibilidad al dolor.

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08 de julio de 2013

Los gritos de un hombre pariendo

Los hombres no pueden quedar embarazados y no pueden tener bebés; las mujeres sí.

Y, desde que quedó marcada esa diferencia en el mundo, los hombres escuchan frases como que «tú no lo pariste», «es el dolor más grande que jamás he sentido» o «las mujeres son las únicas capaces de soportar un dolor igual».

Todas parecen ser afirmaciones ciertas, que forman parte de la naturaleza humana y que permanecerá así hasta que la tecnología en el futuro diga lo contrario.

Pero hasta que eso ocurra, no hay razones para que un hombre quiera sentir ese dolor «tan horroroso» que es tener un hijo. Sin embargo, el reportero de la radio Newstalk en Dublín, Henry McKean, quiso saber qué sentían las mujeres durante ese «mágico» momento que es parir.

Después de dos horas de agonía McKean dijo basta a la tortura a la que estaba siendo sometido.

«Fue como tener 100 cepillos de diente eléctricos dentro de tu barriga, con muchas figuritas de Lego pateándote al mismo tiempo. Si alguna vez te has parado sobre un Lego sabes que son muy puntiagudos»,

describió McKean.

Los médicos colocaron seis electrodos alrededor del abdomen de McKean para llevar a cabo el experimento, y le regalaron una muñeca cuando terminó.

«Mujeres alrededor del mundo me están atacando. Todos están viendo el video desde Irlanda del Norte hasta India. Creo que la razón por la que se están uniendo contra mí es que es su dolor y no quieren compartirlo»,

dijo McKean.

Pese a que él asegura que ahora se siente más cerca de las mujeres, las madres del mundo le recuerdan que el promedio de duración de un parto es de ocho horas.

Fuente: BBC Mundo

[*Opino}– Los patos y la guerra de los sexos

Que me perdonen los autores de la investigación citada en el artículo que sigue, pero, por lo que conté en Origen y evolución de mi «patología», el lector podrá notar que mi experiencia de 17 años lidiando con patos no avala lo dicho en tal artículo.

Si en una copulación forzada la pata lograra lo que abajo se dice que logra, yo no habría podido contar con tantos huevos fertilizados, pues, como ya conté, el pato era sólo uno, y las patas eran muchas; con todas ellas, excepto con una (la favorita), la copulación era forzada, pero los más de los huevos que todas ponían estaban fertilizados.

Carlos M. Padrón

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23/12/2009

Teresa Guerrero

La guerra de los sexos puede tener consecuencias sorprendentes, al menos en el caso de los patos.

La reproducción de estos animales es el tema de una curiosa investigación llevada a cabo por la Universidad de Yale, en EEUU, para intentar explicar la extraña morfología de sus órganos sexuales, muy diferentes a los de otras aves.

Pues bien, según este estudio, las hembras han desarrollado una vagina en forma de espiral para poder defenderse de los machos agresivos que, con mucha frecuencia, las fuerzan a mantener relaciones sexuales.

Los órganos sexuales de los patos: vagina (izquierda) y un pene (derecha).

 

La lucha por el control del proceso reproductivo subyace detrás de esta batalla entre sexos, según Patricia L. R. Brennan, la principal autora del estudio que el miércoles publica Proceedings of the Royal Society B.

«En los patos, las hembras pueden evitar que el pene del macho las penetre completamente, pero éste puede lograr una erección en menos de medio segundo, lo que le permite copular aun cuando las hembras están tratando de resistir durante un acto sexual forzado», explica la investigadora.

Sólo el 3% de las aves tienen pene

A diferencia de la mayor parte de las aves, que no tienen pene, los de los patos son grandes —pueden llegar a medir hasta 20 centímetros— y flexibles, con una forma parecida a la de un sacacorchos.

«En las especies en las que es común la copulación forzada, los machos han desarrollado penes más largos, mientras que las vaginas de las hembras han evolucionado hasta tener una forma en espiral en la dirección contraria a la del pene, lo que dificulta la penetración», afirma Brennan.

La investigación comenzó a partir de otro estudio de Yale que, en 2007, describió por primera vez la extraña forma de los genitales de los patos. Sólo el 3% de las aves tienen falo, como los avestruces o los patos.

Durante el acto sexual, estos animales sacan y extienden su pene, que está dentro del cuerpo. Su gran tamaño les da ventaja a la hora de mantener relaciones sexuales forzadas. Los investigadores llevaron a cabo varias grabaciones a alta velocidad y comprobaron que los patos sólo tardaban medio segundo en copular.

Tras realizar varias pruebas con tubos de cristal con formas parecidas a la vagina de las hembras pato, comprobaron que la forma de ésta les impide la copulación forzada, lo que, según los investigadores, aportaría nuevos datos sobre el conflicto de sexos desde un punto de vista de la procreación: «La evolución de la anatomía de los patos para controlar la reproducción es otro ejemplo del conflicto sexual en la Naturaleza», concluye Brennan.

Fuente: El Mundo