[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hernández y Castillo: Parte 2-XVI

XVI

¿Recuerdas aquella edad,
cuando conmigo jugabas
y tantas muestras me dabas
de tu sincera amistad?

Como eres hoy, ¿lo has pensado?
Pena me da tu falsía.
Por tu loca fantasía,
¡como tu ser ha cambiado!

Cuando de estudiar tornaste
y yo te fui a saludar,
absorto pude observar
lo que en tu viaje cambiaste.

No veinte abriles contabas
y ya la pedantería
tan fatuo y necio te hacía
que hasta unos lentes usabas.

Tu mirar era orgulloso
bajo los fuertes cristales,
y más bruscos tus modales
por lo necio y vanidoso.

Mas, por lego hay quo juzgar
quien pretende en sus anhelos
hacer ver quo es de altos vuelos
por unos lentes usar.

Como aquéllas de Babel,
nunca formes ilusiones
que son vanas pretensiones
cual las que tuvo Luzbel.

Deja tan torpe creencia
y abandona esa ilusión:
purifica el corazón,
cultiva la inteligencia.

La vida ¡suerte fatal!
que baya aún quien se ilusiona
por que lleve una persona
unos lentes de cristal.

Ésos son cual fatuos fuegos
que fenecen al nacer,
y el tiempo quieren perder
como el pequeño en los juegos.

Hay quien lentes necesita,
pero una gran mayoría
los llevan por tontería
y por soberbia maldita.

Buen lector, si eres de edad
y el asunto has estudiado,
habrás de fijo pensado:
¡Qué altiva es la Humanidad!

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hernández y Castillo: Parte 2-XV

xv

Te mire y me miraste, gran mujer;
te ofrecí amor, y amores me ofreciste.
Desde entonces soy tuyo, mas tú fuiste
con otro, por el oro, a padecer.

Pasando el tiempo pude comprender
que me amas, porque sufres y estás triste,
unida al que tú siempre aborreciste,
al que tu padre te obligó a querer.

Víctima has sido del sentir paterno,
queriendo al que es verdugo de tu pena,
y a una vida de mártir te condena.
Tu existencia será continuo infierno,
porque tu esposo no llenó tu pecho.
¡Ése es el crimen que tu padre ha hecho!

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hernández y Castillo: Parte 2-XIII

XIII

¿Recuerdas —un amigo me decía—
lo que lloré al dejarme aquella hermosa
que, con aire soberbio do alta diosa,
en hacerme sufrir se complacía?

Y cuando en tu amistad me consolabas,
disipando de mi alma las heridas
que sangraban amor, penas sentidas,
por desengaño vil cicatrizadas?

Pues la bella mujer que por ventura,
mi pasión despreció con despotismo,
entre otras mil, del vicio en el abismo,
para siempre cayó. ¡Triste hermosura!

[El Paso}– Regalo de Reyes: ‘Plegaria del campesino’, re-reedición con la voz de su autor, el poeta pasense Antonio Pino Pérez, ahora en PPS

08-01-12

Carlos M. Padrón

Que yo recuerde, no he reeditado un post dos veces, pero reedito éste porque incluye la voz de don Antonio Pino como fondo de un archivo PPS cuyas imágenes, sincronizadas con la voz, tienen relación con su persona, con su familia, y con lugares relacionados con la letra del bello poema de su autoría Plegaria del campesino.

Al mérito de que es el autor quien declama su propia obra hay que añadir que lo hizo de memoria cuando ya era sexagenario, le faltaba una cuerda vocal, y sufría de la dolencia que acabaría con su vida.

El sonido no es muy bueno porque la grabación se realizó en su casa, hace casi medio siglo, durante una reunión familiar y con equipo casero.

Bajar el archivo PPS puede tomar unos 6 minutos, pero vale la pena esperar por el indudable valor que las imágenes, alusivas a la letra, aportan a la palabra recitada.

En El Paso llamábamos ‘carro’ a una especie de breve auto sacramental, recitado y cantado, que se escenificaba sobre la plataforma de un vehículo grande preparado como escenario especialmente para su presentación con motivo de la fiesta del Sagrado (Corazón de Jesús), y que fue frecuente a finales de la década de los ’40s y comienzos de la de los ’50s.

Plegaria del campesino viene a ser como el “aria”, o pieza central, del «carro» que lleva por nombre El reinado eterno. (Este link da una buena idea de lo que es un «carro»).

Ha sido para mí un honor poder contribuir a hacer realidad este montaje, pues mi amigo Juan Antonio Pino Capote, hijo del poeta, me envió a Caracas, desde Tenerife, dos archivos.

  1. Un PPT (imágenes), que en 2009 le había ayudado yo a montar, que contenía varias diapositivas con una o dos estrofas del poema en cada una y, de fondo, una foto alegórica al sentido de esas estrofas; y,
  2. Un archivo MP3 (sonido) con la voz digitalizada de su padre recitando “Plegaria del campesino”. La digitalización de la grabación arriba citada fue hecha, según me dijo Juan Antonio, por su hija Begoña.

Mi contribución consistió en convertir a WAV el archivo de voz MP3, y hacer luego una sincronización, o sea, cronómetro en mano y usando como base el PPT de 2009, poner como fondo sonoro a cada diapositiva la voz de don Antonio Pino recitando los versos de las estrofas que hubiera en ella. El resultado final es el PPS en cuestión.

Para verlo/bajarlo y poder escuchar la voz de don Antonio Pino recitando su poema  Plegaria del campesino sobre imágenes alusivas a la letra de éste, clica AQUÍ y, por favor, deja que corra en automático —o sea, que no toques ni el ratón ni las teclas de avance o retroceso— para que no se estropee la sincronización entre imagen y sonido.

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hernández y Castillo: Parte 2-XII

– XII – 

Al pasar junto a ti, te he saludado
con respeto debido,
y muchas veces tú no has contestado,
quizá por distraído.

Así llegué a pensar la vez primera,
mas vi que continuabas
y que al pasar por otros en la acera,
atento saludabas.

No obstante tu doctrina es la igualdad
y el respeto al obrero,
¡cuando eres de esa ley de caridad,
en faltar el primero!

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hernández y Castillo: Parte 2-X

X

¿Recuerdas aquel baile, hermosa impía,
en que al compas de música armoniosa,
te admiraba y amores te ofrecía,
y en el cual tú juraste ser mi esposa?

¿Y aquél en que de blanco ibas vestida,
de rosas y azahares adornada,
celebrando gozosa y decidida,
con otro joven el estar casada?

¿Recuerdas aquel baile, hermosa impía?
Aquél en que ostentabas tus proezas?
Pues desde entonces hizo tu falsía,
que del mundo no crea en las promesas.

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hernández y Castillo: Parte 2-IX

IX

Empezando a escribir
de mi pecho el sentir,
a la imprenta de un pueblo conocido
un escrito entregué,
el cual me devolvieron corregido
sin saber el por qué;
pues que más tarde, en culta capital,
un diario lo insertó,
idéntico al primer original.
¿Allí también me conocían? ¡No!

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hernández y Castillo: Parte 2-VIII

VIII

Al casarte elegiste a una mujer
tan sólo por riqueza;
sin buscar para nada en aquel ser,
de su alma la pureza.

Mas fuiste a Cuba el vil metal buscando
y en tu casa quedaba
aquella que tu ausencia traicionando,
a otro hombre se entregaba.

Tú no extrañes, amigo, la torpeza
de su inmensa traición;
porque en ella buscaste la riqueza,
pero no el corazón.

NotaCMP.- Aquí expresa mi tío Pedro una opinión personal y sesgada en la cual está equivocado.