[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hernández y Castillo: Parte 2-XIV

– XIV –

Te he visto tan amble en ocasiones,
que sincero en verdad me parecías;
mas pude comprender que así fingías,
halándote en periodo de elecciones.

Has hecho por tu mal que nunca crea
en cariño que nace en un instante:
yo quiero la amistad perseverante,
no al necio en quien se engendra falsa idea.

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hernández y Castillo: Parte 2-XIII

XIII

¿Recuerdas —un amigo me decía—
lo que lloré al dejarme aquella hermosa
que, con aire soberbio do alta diosa,
en hacerme sufrir se complacía?

Y cuando en tu amistad me consolabas,
disipando de mi alma las heridas
que sangraban amor, penas sentidas,
por desengaño vil cicatrizadas?

Pues la bella mujer que por ventura,
mi pasión despreció con despotismo,
entre otras mil, del vicio en el abismo,
para siempre cayó. ¡Triste hermosura!

[El Paso}– Regalo de Reyes: ‘Plegaria del campesino’, re-reedición con la voz de su autor, el poeta pasense Antonio Pino Pérez, ahora en PPS

08-01-12

Carlos M. Padrón

Que yo recuerde, no he reeditado un post dos veces, pero reedito éste porque incluye la voz de don Antonio Pino como fondo de un archivo PPS cuyas imágenes, sincronizadas con la voz, tienen relación con su persona, con su familia, y con lugares relacionados con la letra del bello poema de su autoría Plegaria del campesino.

Al mérito de que es el autor quien declama su propia obra hay que añadir que lo hizo de memoria cuando ya era sexagenario, le faltaba una cuerda vocal, y sufría de la dolencia que acabaría con su vida.

El sonido no es muy bueno porque la grabación se realizó en su casa, hace casi medio siglo, durante una reunión familiar y con equipo casero.

Bajar el archivo PPS puede tomar unos 6 minutos, pero vale la pena esperar por el indudable valor que las imágenes, alusivas a la letra, aportan a la palabra recitada.

En El Paso llamábamos ‘carro’ a una especie de breve auto sacramental, recitado y cantado, que se escenificaba sobre la plataforma de un vehículo grande preparado como escenario especialmente para su presentación con motivo de la fiesta del Sagrado (Corazón de Jesús), y que fue frecuente a finales de la década de los ’40s y comienzos de la de los ’50s.

Plegaria del campesino viene a ser como el “aria”, o pieza central, del «carro» que lleva por nombre El reinado eterno. (Este link da una buena idea de lo que es un «carro»).

Ha sido para mí un honor poder contribuir a hacer realidad este montaje, pues mi amigo Juan Antonio Pino Capote, hijo del poeta, me envió a Caracas, desde Tenerife, dos archivos.

  1. Un PPT (imágenes), que en 2009 le había ayudado yo a montar, que contenía varias diapositivas con una o dos estrofas del poema en cada una y, de fondo, una foto alegórica al sentido de esas estrofas; y,
  2. Un archivo MP3 (sonido) con la voz digitalizada de su padre recitando “Plegaria del campesino”. La digitalización de la grabación arriba citada fue hecha, según me dijo Juan Antonio, por su hija Begoña.

Mi contribución consistió en convertir a WAV el archivo de voz MP3, y hacer luego una sincronización, o sea, cronómetro en mano y usando como base el PPT de 2009, poner como fondo sonoro a cada diapositiva la voz de don Antonio Pino recitando los versos de las estrofas que hubiera en ella. El resultado final es el PPS en cuestión.

Para verlo/bajarlo y poder escuchar la voz de don Antonio Pino recitando su poema  Plegaria del campesino sobre imágenes alusivas a la letra de éste, clica AQUÍ y, por favor, deja que corra en automático —o sea, que no toques ni el ratón ni las teclas de avance o retroceso— para que no se estropee la sincronización entre imagen y sonido.

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hernández y Castillo: Parte 2-XII

– XII – 

Al pasar junto a ti, te he saludado
con respeto debido,
y muchas veces tú no has contestado,
quizá por distraído.

Así llegué a pensar la vez primera,
mas vi que continuabas
y que al pasar por otros en la acera,
atento saludabas.

No obstante tu doctrina es la igualdad
y el respeto al obrero,
¡cuando eres de esa ley de caridad,
en faltar el primero!

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hernández y Castillo: Parte 2-X

X

¿Recuerdas aquel baile, hermosa impía,
en que al compas de música armoniosa,
te admiraba y amores te ofrecía,
y en el cual tú juraste ser mi esposa?

¿Y aquél en que de blanco ibas vestida,
de rosas y azahares adornada,
celebrando gozosa y decidida,
con otro joven el estar casada?

¿Recuerdas aquel baile, hermosa impía?
Aquél en que ostentabas tus proezas?
Pues desde entonces hizo tu falsía,
que del mundo no crea en las promesas.

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hernández y Castillo: Parte 2-IX

IX

Empezando a escribir
de mi pecho el sentir,
a la imprenta de un pueblo conocido
un escrito entregué,
el cual me devolvieron corregido
sin saber el por qué;
pues que más tarde, en culta capital,
un diario lo insertó,
idéntico al primer original.
¿Allí también me conocían? ¡No!

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hernández y Castillo: Parte 2-VIII

VIII

Al casarte elegiste a una mujer
tan sólo por riqueza;
sin buscar para nada en aquel ser,
de su alma la pureza.

Mas fuiste a Cuba el vil metal buscando
y en tu casa quedaba
aquella que tu ausencia traicionando,
a otro hombre se entregaba.

Tú no extrañes, amigo, la torpeza
de su inmensa traición;
porque en ella buscaste la riqueza,
pero no el corazón.

NotaCMP.- Aquí expresa mi tío Pedro una opinión personal y sesgada en la cual está equivocado.

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hernández y Castillo: Parte 2-VII

– VII –

¡Oh, sí! Te vi bañar
de la playa en las aguas nacaradas,
y con tu ser de formas delicadas,
allí jugaba el mar.

Cual soñada sirena,
que está en la mente de inspirado artista,
formabas una estela como arista
llegando hasta la arena.

Entre blancas espumas,
cuando bajo las olas te creía,
tu cara angelical aparecía,
cual Febo entre las brumas.

Quedo el mar un momento,
tendida entre sus aguas reposabas,
y en éxtasis profundo contemplabas
el bello firmamento.

Figura vaporosa
o ninfa, de los mares parecías.
Nadando, muchas veces emergías
en forma caprichosa.

De nuevo tu cabeza
aparecía en las inquietas olas,
y entusiasmado contemplaba a solas
de tu ser la belleza.

Mas, en lapso apacible,
en reposo la mar, en un instante,
te vi sobre sus aguas, arrogante
como un ser intangible.

De fragancias esencia,
y extracto de lo bello en la hermosura,
de tu alto ser tal era la figura,
que sólo era inocencia.

Las líneas cabalísticas
y los perfiles de tu ser sonado,
le daban a tu cuerpo delicado
direcciones artísticas.

Ya en pie sobre la arena,
y envuelta en blanco manto, te enjugabas;
el oleaje extática mirabas,
con reto de sirena.

Más que ninfa dichosa,
angélica visión me parecías,
cuando sobre tus carnes extendías
tu cabellera hermosa.

Allí lo acariciaba
el aura, y por tu cuerpo seductor,
en mis ansias pletóricas de amor,
ansioso te miraba.

Y cuando a tu retiro
tornabas leda, de ventura en pos,
tenues olas enviábante un adiós,
y mi alma un fiel suspiro.

¡Oh, sí! Tu gran belleza
hizo en mi pecho el corazón latir,
y en mi cerebro un ideal surgir,
basado en tu grandeza.

Y además completaba
el valor do tu física hermosura,
la existencia de un alma bella y pura
que en tu faz reflejaba.

Dones que te dio el Cielo,
que en ti desde aquel día he contemplado,
y este sencillo canto han inspirado,
ansioso en mi desvelo.

Porque ores, bella flor,
el hada en quien pensaba con delirio;
por ti seguí el sendero del martirio,
la ruta del amor.

¡Oh, sí! Te vi bañar
de ribera en las aguas nacarinas,
y alcé para tus gracias peregrinas
en mi pecho un altar.