[*IBM}– Del baúl de los recuerdos de IBM: Otras sin fecha. Fiesta de fin de año (1/3)

Carlos M. Padrón

Carlos Salas ha tenido la cortesía de hacerme llegar NUEVE (9) fotos tomadas, según me dijo, durante un almuerzo de fin de año que, si no me equivoco, tuvo lugar en un restaurante que estaba —o está aún— en la PB del CCCT,… pero Carlos no recuera en qué año.

Tal vez lo sepa, y me lo diga, alguna de las personas que aparecen en esas fotos.

Como la experiencia me ha enseñado que no es prudente poner en un solo post muchas fotos, las publicaré en TRES (3) posts, a razón de tres fotos por cada uno, pero su numeración la mantendré por orden a través de los tres posts, o sea, desde Foto 1 a Foto 3, en el primero (éste), hasta Foto 7 a Foto 9 en el tercero y último.

Aquí van las tres primeras.

***

Si en una foto aparece más de una persona, las mencionaré de izquierda a derecha, o en el sentido de las agujas del reloj cuando las personas estén en círculo.

Si no sé ni el nombre ni el apellido de alguna de las personas en la foto, pondré un signo ‘?’ después del número; y si no sé el nombre o no sé el apellido, pondré una ‘X’ en el lugar en que éstos deberían ir,… y, con gracias anticipadas, espero que alguien me «despeje» las ‘?’ y las ‘X’.

***

 

Foto 1.

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1, Patricia Martínez;  2, Carmen Godard;  3, Betsabé Molina;  4, Andrés Bego

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Foto 2.

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1, Agustín Hernández;  2, José Barrios;  3, Pilar Sáenz;  4, Alejandro Abrante;  5, Andrés Bego (de pie);  6, Carla D’Amore

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Foto 3.

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1, Pilar Sáenz;  2, Alejandro Abrante;  3, Virginia Rodríguez (la chica del buen perfume);  4, Patricia Martínez

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COMENTARIOS

 

Leonardo Masina
¿En qué calle vivías, Ceferino?

Yo viví, desde 1975 hasta final de 1982, en la calle Maracay, por donde estaba la Panadería Latina.

Ceferino Henríquez Henríquez
No tengo la menor duda de que la nº 6 de la foto es Carla D’amore, porque conozco muy bien a las dos,

Elena Quesada vivía, o vive, en El Marqués, en la misma calle donde vivía yo. Y Carla D’amore dio un curso en el Sheraton por esa época y estaba igualita, así que no hay dudas.

Alberto Lema S.
Tienen razón: la fecha es del 81 al 83, ya que Saltés era el Gerente de Petróleo, donde yo era en ese momento Ejecutivo de Cuenta, luego pasé a la Gerencia de Mercadeo.

Años muy activos aquéllos, con gente muy bella en IBM. Como dice Carla, los años pasan por uno y los recuerdos quedan para siempre.

Abrazos a todos.

CMP
En respuesta a Esteban Zajia.

Gracias, Esteban. Ya suponía yo algo así.

Esteban Zajia
En efecto, Patricia Martínez entró en el ELT de 1982.

CMP
En respuesta a Carla D’Amore.

Muchas gracias, Carla.

Espero que esta categórica y bien documentada declaración poga fin a la polémica.

Carla D’Amore
Hola a todos.

La número 6 de la FOTO 2 soy YO, y recuerdo clarito el momento, sólo que no recuerdo el sitio, pero fue un almuerzo, y fue entre 1981 y 1983 (yo no estaba en IBM en el 79).

En aquella época era yo secretaria de, entre otros, Carlos Salas, con quien me tomé, y conservo, una foto en ese mismo evento.

El único que ha dicho la verdad, y nada más que la verdad, es Alberto Lema (¡gracias, amigo!). Mi hermana Adela trabajó en IBM pero ya tiene más de 30 años viviendo en Europa. Por los años 80 tuvo un ataque de regresarse a Venezuela, y duró apenas 6 meses en IBM… y se regresó a Europa.

Ella es mayor que yo (aunque el frío la conserva muy bien), más alta y tiene el cabello muy rizado.

Tal vez mi paso por IBM me ha maltratado y ahora no me veo tan lozana y joven como en aquella época… pues llevo 31 años en IBM, que no han pasado en vano.

Sr. Padrón: también está usted en lo cierto, pues me entrevistó para ocupar el puesto de secretaria, pero yo luego pasé al área administrativa (Coordinadora de Educación Interna – 1984) y aquí estamos y aquí seguimos (como dijera aquel célebre personaje).

Un gran abrazo a todos.

Carlos González
No me queda sino esperar que Carla lea esto y opine de nuevo. Por cierto, ahora me gustaría saber la opinión de Frank Lewis, quien también dijo que no es Carla pero que no sabe quién es.

Por lo pronto, dejémoslo así.

Saludos, y a otra foto del recuerdo.

CMP
En respuesta a Alberto Lema S..

Alberto, en lo de que es Carla estamos de acuerdo, pues ella lo confirmó, pero en lo de la fecha de ese almuerzo tengo mis dudas porque, si mal no recuerdo, Patricia Martínez no estaba en IBM en 1979; entró más tarde.

Aún recuerdo cuando, en 1982/1983, Lily Taboada la trajo a mi oficina (piso 8, esquina sureste) para que yo la entrevistara.

Alberto Lema S.
La hermana de Carla D’Amore es Adela —quien luego se fue a Europa a trabajar ¡¡¡en IBM France!!!— pero la de la foto es Carla, 100% seguro.

El restaurante creo que es El Barquero, en Altamira, pero puede ser El Pazo, en Las Mercedes. Y es almuerzo de fin del año 79.

CMP
En respuesta a Carlos R. González.

Gracias, tocayo, por tu perseverancia, pero esta versión no te la “compra” Carla porque fue ella quien, contactada por Chepina, nos dijo por e-mail que la de la foto no era Elena Quesada sino ella, Carla D’Amore, y que incluso conserva aún una foto, tomada durante esa reunión-fiesta, en la que aparece con Carlos Salas.

Carlos R. González
Para complicar la cosa, te diré que ésa no es Carla D’Amore, ni mucho menos Elena Quesada; ésa es la hermana de Carla D’Amore: una muchacha bajita, muy reservada no hablaba con nadie, un poco pecosita, y le sonreía a todo el mundo muy tímidamente.

Al menos Carla la presentaba como su hermana. Nunca supe el nombre.

CMP
En respuesta a Frank Lewis.

Pues es Carla, Frank. Ella nos lo ha confirmado por e-mail.

Frank Lewis
Hola a todos.

Definitivamente, no se me parece a Elena Quesada, pero el problema es que tampoco se me parece a Carla D´Amore.

Frank LEWIS

CMP
En respuesta a Alberto Lema S..

Espero que alguien conteste al menos una de esas dos, ya que Carlos Salas no recuerda las respuestas. Sólo me dijo que era una fiesta (supongo que almuerzo laaaargoooo) de fin de año.

CMP
En respuesta a Alberto Lema S..

Alberto, que es Carla D’Amore lo dijo Chepina apenas ver la foto, pero luego me llegó un comentario, supuestamente enviado por Elena Quesada (puedes verlo en los comentarios de este post), que dice que la de la foto es ella, Elena Quesada. El comentario me llegó con la dirección e-mail de Elena.

Ante esto, cambié el nombre, pero mirando luego entre las seis fotos que de esta fiesta faltan por publicar aún, pudimos ver con mayor certeza que esa dama es Carla D’Amore.

Por qué Elena Quesada dijo eso, I don’t know, pero le hemos preguntado por e-mail a Carla.

Para eventualmente cambiar el nombre esperaré por la respuesta de Carla. Si no, podré el de Carlelena Quesad’Amore y que cada quien escoja según su criterio.

Alberto Lema S.
Las otras preguntas son
1) qué restaurant es ése; y
2) qué evento se celebra.

Alberto Lema S.
No, se equivocan no es Elena. La que está de frente a José Barrios es Carla D’Amore, sin discusión.

CMP
En respuesta a Elena Quesada.

Gracias, Elena.

Bueno, si es la propia Elena quien lo asevera, lo daré por cierto.

¿Recuerdas el año de esa reunión, o el nombre del restaurante donde se celebró?

Elena Quesada
Foto 2. La #6 es Elena Quesada

[*FP}– Del baúl de los recuerdos: La 1401

Al igual que lo de «Esto empezó con la 1620 instalada en la UCV«, los escritos que copio más abajo fueron intercambiados por e-mail comenzando el día 29 de agosto de 2003, o sea, hace hoy exactamente OCHO (8) años.

Mis excusas por la repetición.

***

Carlos M. Padrón

La IBM 1401 fue la primera computadora que vi en mi vida. Estaba instalada en el Banco Francés e Italiano (BFI, con sede principal en la Avda. Urdaneta cruce con Avda. Fuerzas Armadas), que luego fue “Banco Latinoamericano de Venezuela, C.A. Sudameris”, y luego, cuando lo compró Pedro Tinoco, Banco Latino C.A.

Las malas lenguas dijeron entonces que se escogió ese nombre porque al incorporar a “Latino” las siglas de compañía anónima (C.A.) el resultado era LATINOCA, o sea, la hacienda de Tinoco.

Como se recordará, el Banco Latino quebró en 1994 durante la crisis financiera.

Esa 1401 era igual a la de la foto que sigue, excepto por que no tenía ni la muchacha ni el tambor de discos que en la foto aparece al fondo y a la derecha. Creo que tenía 8K de memoria.

Mi “encuentro” con la 1401 ocurrió en 1963, o sea, hace 40 años.

Siendo yo vendedor de Olivetti y especialista en las máquina llamadas Audi, me asignaron la cuenta BFI porque Olivetti había instalado con éxito en Europa una solución en base a la cinta de papel perforada de sus máquinas Audi, y esa solución, que corría en una 1401, podía adaptarse para Bancos.

Hice la oferta al BFI, y Claudio Santilli, que era el DP Mgr del BFI, me pidió que, para empezar, programara en un par de Audi la aplicación para cuentas corrientes y de ahorros que, en base a tarjetones y libretas, y máquinas NCR y Burrough’s de registro directo, tenía el Banco instalada desde hacía años.

Puse manos a la obra. Con una especie de comisión de gerentes del Banco, encabezada por su presidente, de apellido Belloni (su nombre lo pronunciaban Joaquín pero creo que se escribía Gioacchino), y coordinada por Santilli como interfaz primaria conmigo, acordé el diseño de los tarjetones que querían.

Olivetti imprimó un lote de tarjetones para las pruebas (las libretas de ahorro serían las mismas ya en uso), e instalé un par de Audi en la sede del BFI con las cuales di demostraciones a la tal comisión.

Realicé los ajustes que pidieron, y, cuando esa parte estuvo lista —así como la cantidad de Audi que comprarían, el precio, las condiciones, etc.—, vino el gran problema: cómo leer y pasar a una computadora 1401 la cinta de papel que las Audi perforarían como producto de su trabajo.

Yo sabía, por los manuales que me habían servido para entender y programar las máquinas Audi, que en Europa se usaba para eso la IBM-3903, que, como en IBM aprendí después, era un RPQ (Request Price Quotation) de no sé qué máquina.

Pero cuando el BFI le pidió a IBM de Venezuela la 3903, la respuesta fue que no existía, respuesta que podía entenderse por cuanto IBM, al ver en el BFI las Audi en demostración, se puso a buscar algo con qué competir para ganar el negocio e impedir que Olivetti entrara en ese Banco.

Ante esta respuesta, Olivetti puso en manos del BFI toda la documentación que acerca de la 3903 había yo conseguido desde Olivetti HQ, y el BFI se la entregó a IBM como prueba de que la 3903 sí existía.

Ante esto, IBM no tuvo otra opción que traer de Europa esa lectora de cinta de papel y conectarla a la 1401 del BFI.

Hacer que la 3903 leyera la cinta de papel de hueco cuadrado que producían las Audis fue otro cantar, en cuya poco melódica y desagradable “entonación” conocí a los primeros técnicos y analistas IBM que literalmente «parieron» por semanas hasta que la 3903 hizo a satisfacción su trabajo.

Para variar, no recuerdo sus nombres ni las caras de casi ninguno de los IBMistas que intervinieron en esto; sólo me viene a la memoria, y por razones “aromáticas”, la cara de Luis Somoza.

Así logré vender un montón de Audi que luego tuve que instalar, personalmente y ayudado por dos instaladores, en todas y cada una de las agencias importantes del BFI a nivel nacional.

Junto con mis instaladores y dos funcionarios —Rafael Masiello (q.e.p.d.) y Luis Guirado— que el BFI había destinado para eso a tiempo completo, me recorrí casi la total la geografía del país.

Pero fue el ver, en vivo y en directo, cómo actuaban, se fajaban y comportaban los técnicos y analistas de IBM, y cómo era su relación entre ellos y con el cliente, lo que me llevó a decidir que yo haría todo lo que fuera necesario para entrar en esa compañía.

A comienzos de 1967, y a petición mía, Claudio Santilli me hizo un contacto con IBM, fui al Edf. Mene Grande y presenté los exámenes.

A los pocos días me llamó la Sra. Rebeca Perli y me dijo que los había aprobado, pero que quedarían archivados a la espera de que IBM necesitara personal.

Casi dos años más tarde —y dos negocios más ganados por mí a IBM: IVSS y CANTV— supe que IBM estaba buscando personal, así que llamé a la Sra. Perli y recibí de ella dos malas noticias:

1) Lamentablemente, mi expediente, al igual que muchos otros documentos, se había perdido en el desastre causado por el terremoto de julio/1967, y que, por tanto, yo debía presentar de nuevo los exámenes.

2) Aunque no hubiera ocurrido la pérdida de mi expediente con los exámenes aprobados, no podían contratarme porque Olivetti había presentado ante IBM una queja formal por “robo” de personal, pues desde Olivetti y para IBM se habían ido, a la fecha, José (Pepe) Martínez Montalvo (q.e.p.d.), Carlos Pérez Requejo, y Miguel Cabrera. Mi única posibilidad era que yo dejara Olivetti y tocara de nuevo a las puertas de IBM por lo menos seis meses después.

Fiel a mi decisión, en marzo de 1969 —y poco tiempo después de haber regresado de Ivrea (Italia) donde están los HQ de Olivetti, de un viaje premio y de contribuir al diseño de la nueva familia de terminales bancarios que Olivetti quería lanzar al mercado— renuncié a Olivetti y me fui a trabajar con Santilli en PRODACA, un data center que, usando los equipos del BFI, había montado él en sociedad con Leonello Andreassi, también funcionario del BFI.

Allí esperaba pasar yo tranquilo los 6 meses reglamentarios, pero en junio de ese año murió mi padre, y su muerte me dejó tan destrozado (de hecho, es el golpe más duro que he recibido hasta la fecha) que quedé en la actitud que él, mi padre, habría descrito con la expresión, creo que cubana, de que todo «me daba lo mismo atrás que a las espaldas”.

Contra el suelo, vuelto ñoña y moviéndome por inercia en mi trabajo con PRODACA, en septiembre de 1969 me topé con Carlos Pérez Requejo en la esquina de Urapal, me dijo que IBM estaba buscando gente, que aprovechara y fuera de nuevo, y, sin saber cómo ni por qué (estoy convencido de que fue obra de mi padre), un par de días después me fui una mañana al Edf. Mene Grande, presenté otra vez los exámenes —con cero nervios, pues todo me daba lo mismo atrás que a las espaldas, o sea, que me importaba un pito— y poco días después me llamó a mi casa al Sra. Perli para que fuera a unas entrevistas.

A pesar de la oposición de algunos IBMistas de entonces, y después de ser entrevistado por Humberto Ribadeneira, Rainer Barany y José Avendaño, el día 1° de octubre de 1969 entré por fin en IBM de Venezuela.

En mis solicitudes —la de 1967 y la de 1969— yo había pedido la posición de analista de sistemas (SE), pero cuando ya mi Entry Level Training (ELT) estaba por terminar, José Avendaño me dijo que yo iba para Ventas, sí o sí, y en el área de Banca, pues después de haberle ganado a IBM tres negocios ejerciendo yo como vendedor de competencia no iban a darme otra posición que no fuera ésa. Y para Ventas fui como RV (Representante de Ventas).

Debuté como RV Trainee ayudando a Juan Llorens con las cuentas de su territorio, especialmente con Banco de Venezuela, que era la mayor.

Fuera y dentro de mi familia yo siempre había sido Carlos Padrón, y ese nombre no me había creado problema alguno. Pero a poco de estar en IBM descubrí que, tan sólo en el medio relacionado con la computación, había nada menos que seis Carlos Padrón.

Así que, para evitar confusiones, desenterré la inicial de mi segundo nombre, que es Miguel, y comencé a usar Carlos M. Padrón tanto en la correspondencia como en las tarjetas personales.

Fuera de ese medio siguen llamándome Carlos Padrón.

***

Antonio Lalaguna

Ahora ya sé de quién fue el invento de la dichosa lectora de cinta de papel que había en el BFI. Gracias, coño, por los malos ratos pasados.

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Carlos M. Padrón

A lo dicho más arriba vino a refrescar mi memoria el mensaje que acaba de llegarme por e-mail con el “agradecimiento” de Antonio Lalaguna por los muchos “buenos ratos” que la 3903 le hizo pasar en el BFI.

Esta demostración de tan noble sentimiento llegó un poco tarde, pero llegó, aunque debo disculpar a Antonio ya que, según él mismo reconoce, fue por el Release 1 de este artículo por donde por fin supo de quién había sido el invento de la dichosa lectora de cinta de papel que había en el Latino [BFI].

Antonio: Felicitaciones, aunque tardías, por lo feliz que te hizo la 3903. ¡Qué malagradecido!

¡De nada, Antonio, de nada! 🙂

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Ramón López

Las primeras 1401s tenían una memoria de 1.4 Kb,  y había de 2 K. A Venezuela llegaron todas con 4 K o más. El límite era 16 K.

El especialista de  esta máquina era Hugo Smitter.

En octubre de 1962 hice una sugerencia modificando algunos circuitos de la 1620, pues cuando esta máquina multiplicaba tomaba 4 ciclos de 20 microsegundos por cada dígito, pero, con la modificación por mí propuesta, cuando encontraba ceros hacía que el shift  saltara al próximo dígito, ahorrando así mucho tiempo, pues, normalmente, en cualquier cantidad hay un buen porcentaje de ceros, y con esto se acortaba el tiempo de la multiplicación.

Mi idea no la pusieron en la 1620  sino en la 1620 II, que fue anunciada unos meses después.

Por esta sugerencia me dieron un premio, y a fin de año, otro, por haber sido ésa la mejor sugerencia del Área.

A  Pepe Martínez Montalvo le ayudé a entrar en IBM. Él estaba casado con una chica que era prima del esposo de mi prima Rosario, que vive en Asturias. Pepe (q.e.p.d) era una magnifica persona.

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Manuel Alberto Gutiérrez

Todo lo enviado se refiere a computadoras. Nadie menciona las maravillosas máquinas denominadas «Registro Unitario», o Tabulating Equipment. El verdadero multiproceso de las 024/026/056 y 059, 077 y 088, 557, 082/083 y 101, 513 y 514, 402/403/421 y 407, 602/604 y 607. Y con las tarjetas de 80, y sí, ¡de 81 columnas! 

Fue el nacimiento de lo que hoy tenemos, pero SIN virus ni gusanos ni problemas.

La verdad es que mi ingreso al procesamiento automatizado fue con UNIT RECORD en 1959 en el Ministerio de Hacienda, en Costa Rica, cuando me pasaron a trabajador en «Departamento IBM» como se llamaban antes  (gran mercadeo). 

Después de botar tarjetas porque tenían huecos de corte perfecto y creí que se las habían comido las polillas, pasé el examen de IBM y los cursos iniciales, y luego entendí lo de las «perforaciones» y me acostumbré a perforar.

Dicho esto, me doy cuenta de que he estado en «esto» desde 1959 (no sé qué mes), o sea, por cuarenta y cuatro años. Empecé a los 19.

[*IBM}– Del baúl de los recuerdos de IBM: Tercera tanda de fotos sin fecha

Carlos M. Padrón

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Si en una foto aparece más de una persona, las mencionaré de izquierda a derecha. Si no sé ni el nombre ni el apellido de alguna de las personas en la foto, pondré un signo ‘?’ después del número; y si no sé el nombre o no sé el apellido, pondré una ‘X’ en el lugar en que éstos deberían ir,… y, con gracias anticipadas, espero que alguien me “despeje” las ‘?’ y las ‘X’.

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Otras tres fotos, todas sin fecha y todas cortesía de Oscar del Barco. Comenzaré con la que creo que es más vieja, y pondré de última la que creo que es más reciente.

Foto 1.

Trajo el título de Asociación de Secretarias Ejecutivas del Estado Zulia.

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1, Eduardo Mitter;  2?;  3?;  4?;  5, William Gil ;  6, Héctor Merino (Vendedor OP);  7, Lucía Poleo

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Foto 2.

Creo que es de finales de los años ’70s.

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1, Antonio Subero †;  2, José (Pepe) Martínez Montalvo †

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Foto 3.

Vino con el título de «Grupo en premio Triple A». Ignoro si en ella hay otros exIBMistas además de Paul Bihany.

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  • Fila delantera: 1, Alejandro Abrante;  2, Miren Itxaso Etxearte †;  3?;  4, Paúl Jiménez-Bihany †
  • Fila del medio:  1, Margarita Romero;  2, Marcopolo Gutiérrez
  • Fila trasera:  1?;  2, Miguel Ruiz

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COMENTARIOS

 

CMP
En respuesta a Antonio Ramírez.

Listo, Antonio. Gracias.

Pero sigo sin saber el nombre de la dama que me gusta: la que está al lado de Mitter.

Antonio Ramírez
Carlos, correcciones en la primera foto: El 1 es Eduardo Mitter, sin duda alguna, y el 6 es Héctor Merino.

La lista queda así:

Foto 1.

1, Eduardo Mitter; 2?; 3?; 4?; 5, William Gil †; 6, Hector Merino (Vendedor OP); 7, Lucía Poleo.

Camilo Gassán
Hola, Carlos. Un Abrazo.

Al ver las fotos, viene recordar a todos con cariño y respeto. Mucho de no comprender, a estas alturas de mi vida, no poder saludar a Miren Itxaso y a Antonio Subero.

CMP
En respuesta a Sergio Osuna.

Gracias, Sergio, pero si yo tuviera que apostar lo haría a que ése NO es Julio Suárez.

Sergio Osuna
Carlos, tengo una duda.

Foto 3 (fila delantera): El que está al lado de Mirem , debajo de Marcopolo, se me parece a Julio Suárez, pero no recuerdo si en esa época él estaba en Administración.

Creo que esa foto es de principios o mediados de los ’80s.

CMP
En respuesta a Jose Hennig.

Gracias, José. Ya hice los cambios.

Jose Hennig
Carlos,

Foto 3
• Fila delantera, el nombre de la #2 es Miren Itxaso Etxearte.
• Fila trasera: el #2 es Miguel Ruiz.

Saludos.

CMP
En respuesta a Jesús.

Sí, Jesús, hay quorum en cuanto a Abrante y, efectivamente, una vez que me dijeron el nombre caí en cuenta de que es él.

Gracias.

CMP
En respuesta a Carlos Salas.

Gracias, Carlos. No, no es Lema, es Abrante.

CMP
En respuesta a Maria Elena Veronese.

Graxcias, Chikitita. Con el apellido de la pobre Miren estoy “foncundido”. A ver si alguien recuerda la grafía correcta. Trataré de averiguar con Irune

CMP
En respuesta a Sergio Osuna.

Gracias, Sergio. ¡Listo!

Una vez que dijiste los nombres pude recordar las caras de Alejandro y de Miren.

Jesús
Foto 3, “Grupo en premio Triple A”, fila delantera: 1 creo que es Alejandro Abrante

Carlos Salas
Foto 1: 1 es un chamo que está ahora en los cajeros bancarios, en el Cubo Negro.

Foto 3, fila delantera: 1, juraría que es Alberto Lema

Maria Elena Veronese
Hola, Carlos.

Foto 3
• Fila delantera: 1, Alejandro Abrante; 2, Miren Ichazo (qepd)
• Fila del medio: 1, Margarita Romero; 2, Marcopolo Gutiérrez; y 3, mi querido amigo Paul (qepd)

No recuerdo a los otros, y me da tristeza no recordar porque trabajé con ellos.

Sergio Osuna
Buen día Carlos, ¿cómo estás?

Foto 3
• Fila delantera: 1, Alejandro Abrante; 2, Miren Extearte (qepd )
• Fila del Medio: 1, Margarita Romero; 2, Marcopolo Gutiérrez
• Fila Trasera: 2, X. ¿Ruiz?

CMP
En respuesta a Juan Carlos Hernández.

Gracias, tocayo. Asumo que es el que tiene gorra.

Juan Carlos Hernández
Foto 3. Fila del medio: 2, Marco Polo (¿Gutiérrez?), de Valencia.

Mónica Plaut
Muy viejas para mí. ¡JAJAJAJAJAJA!

[*IBM}– Del baúl de los recuerdos: 1981 – Memorias de José Padrón

06-11-2010

José Padrón

Carlos, en referencia a múltiples anécdotas, a todos parece olvidársenos que los años ’70s no fueron ayer.

Hubo muchas /360-20 y un número apreciable de /360-25. De ésta merece especial mención la del Hipódromo La Rinconada con su aplicación basada en 8 lectoras IBM-1287 para el escrutinio de los cuadros del juego del «5 y 6».

Las primeras /360-135 que llegaron a comienzos de los ’70s fueron realmente los caballitos de batalla del teleproceso, especialmente en los Bancos, que había empezado con las /360-30 en el Banco de Venezuela y luego en el Banco del Caribe.

De las /360-30 hubo varias instaladas, pero pocas /360-50. Creo recordar que, entre otras, había una en el Ministerio de Minas y otra en el Data Center de IBM.

/360-65 en Creole, y /360-75 en Shell.

En 1972 estaba yo en Alemania estudiando la /370-145.

De esa serie /370 fue famosa la modelo 125 de Aviación Militar, en la Carlota, cuyo local se inundó y pudimos restaurarla en 48 horas.

La /370-135 fue inicialmente muy popular en los Bancos, y famosa por la instalación de MESs, pero daba guerra.

De las /370-145, las dos primeras fueron instaladas en Protinal (Teleprovenca) y Cadafe, después en Ministerio de Minas, Ministerio de Hacienda, Instituto de Comercio Exterior (ICE), Finaldata, Banco Nacional de Descuento (BND), que instaló dos, etc.

Posteriormente las /370 cambiaron el 5 por un 8.

Del modelo 138 vinieron varias, y las modelo 148 se hicieron muy populares por la incuestionable estabilidad del producto como tal.

Modelos 158 vinieron unas cuantas, entre ellas una /370-158-3, de origen francés, para Lagovén, que a Vicencio Díaz y a mí nos llevo más de un mes poner a punto.

Después la trasladamos a Lagovén Amuay para el desarrollo del proyecto MPRA.

El Data Center de IBM tuvo también una modelo 158, y Maravén una 168.

Luego vinieron las 303x.

De 3031 se instalaron bastantes: Dos en el BND, las de Teleprovenca, la de Lagovén en ciudad Ojeda, y la de SIDOR.

Y 3033 en Lagovén y Maravén (Caracas). Estas dos tuve el honor de instalarlas junto a Luis Salazar y Félix Rangel.

Recuerda que, en un momento dado, fuimos dos IBMs: GBG y DP. Algunos quedamos en DP y otros en GBG.

Personajes: muchos. Fernando Ortas, Ángel Gil y Antonio Lalaguna trabajaron, entre otros, con la parte de TP en los centros de cómputo.

Con los terminales fueron Luis Cadillo, Jesús González…

Anécdotas… como para no terminar.

 

 

 

 

[*IBM}– Del baúl de los recuerdos de IBM: Más fotos sin fecha

Carlos M. Padrón

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Si en una foto aparece más de una persona, las mencionaré de izquierda a derecha. Si no sé ni el nombre ni el apellido de alguna de las personas en la foto, pondré un signo ‘?’ después del número; y si no sé el nombre o no sé el apellido, pondré una ‘X’ en el lugar en que éstos deberían ir,… y, con gracias anticipadas, espero que alguien me “despeje” las ‘?’ y las ‘X’.

***

Van tres fotos, todas sin fecha cierta y todas cortesía de Oscar del Barco.

Foto 1, completa.

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Parece de los años ’60s. La dividí en dos mitades para que se vean mejor las caras.

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Foto 1a, mitad izquierda. En ésta y la próxima hay que adivinar, pues se ven mal.

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  • Fila trasera (en pie):  1, Luis Maggioli †; 2, Juan Calvo;  3, Rogelio Brito;  4, ¿Roberto Viso?;  5?;  6, Jaime Trillas †
  • Fila delantera (sentados):  1, José Avendaño †;  2?;  3, Jesús Miñarro;  4, Jesús Medina †;  5, ¿Rodrigo Herrera?

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Foto 1b, mitad derecha

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  • Fila trasera (en pie):  1, Francisco Montaner;  2, José Luis Beltrán;  3, Leopoldo Hiller;  4, Alfonso Condés; 5,  Csaba Barany;  6, Mario Stella †
  • Fila delantera (sentados):  1, Laszlo Rajkay;  2, Braulio Huen;  3, Ramón Lander †;  4, Gerónimo Machado †;  5, Federico Schmitz

***

Foto 2. Tomada en el Hotel Freiburg, en Colonia Tovar.

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Para facilitar en algo la señalización, digamos que hay cuatro (5) filas que, de delante hacia atrás, son:

  1. Sentados
  2. En cuclillas
  3. En pie
  4. En la que agrupo a todos los que están, un tanto desalineados detrás de la 3.
  5. Sólo los dos del fondo
  • Fila 1, sentados:  1?;   2, Eduardo Mitter;  3, Juan Vicente Guerra;   4, Giovanni Bertorelli;   5, Alberto López †;   6, Andrés Nawrocki
  • Fila 2, en cuclillas;  1, Enrique Gainza;  2, José Martínez Montalvo (Pepe) †;  3, Rafael Alcalá;  4?;  5, Raúl Reaño;  6?;  7, Oscar Estévez; 8?
  • Fila 3, de pie:  1?;  2?;  3, Víctor Díez;  4?;  5?;  6, Erwin Kment;  7?;  8, X Oliver;  9, Miguel Cabrera;  10?;  11, Luis Guédez
  • Fila 4, todos los restantes en pie:  1?;  2, ¿Julio Nemeth??;  3?;  4, Eduardo Perretti;  5?;  6?;  7?;
  • Fila 5 (sólo los dos del fondo);  1, Oscar Almeida

***

Foto 3. Otra muy poblada que dividiré en dos. Creo que es también de finales de los años ’60s.

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~~~

 

Foto 3a, mitad izquierda.

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  • Fila 1, de rodillas o en cuclillas:  1, Vicente Márquez?;  2, Maigualida Celias;  3, Jesús Taborda;  4, Ivonne Amaya;  5?
  • Fila 2:  1, Julián Mejías;  2?;  3?;  4, Mireya Franceschi;  5, Paola Castañeda
  • Fila 3:  1, Agustín Hernández;  2, Luis X.;  3, Guillermo Pastor;  4, Alejandro Abrante;  5, ¿Tomás Pérez?;  6, Rolando García Lago

~~~

Foto 3b, mitad de la derecha.

clip_image014

  • Fila 1, de rodillas o en cuclillas:  1, Ligia Romero;  2, Gisela Díaz;  3, Omaira Names; 4?;  5, Luis Blanco
  • Fila 2, sentadas:  1?;  2, Emmy Salazar (Secretaria del Dpto. de Comunicaciones);  3, ¿Belkys Flores?;  4?;  5?
  • Fila 3, en pie:  1, Salvador Covelo †;  2, García Tosta; 3, Guillermo Barrios;  4, Jorge Treviño;  5, Sergio Andrade;  6, Alejandro Rivero;  7, Jesús Alonso;  8, Sergio Andrade;  9, Braulio Huen

~~~

COMENTARIOS

 

Antonio Ramírez
Carlos, pongo en mayúsculas los nombres que faltan, y las cosas quedan así:

FOTO 1a.

• Fila trasera (en pie): 1, Luis Maggioli †; 2 JUAN CALVO; 3, Rogelio Brito; 4, ¿Roberto Viso?; 5?; 6, Jaime Trillas †.

• Fila delantera (sentados): 1, José Avendaño; 2?; 3, JESÚS MIÑARRO; 4, Jesús Medina †; 5, ¿Rodrigo Herrera?

FOTO 1b.

• Fila trasera (en pie): 1, Francisco Montaner; 2; JOSÉ LUIS BELTRÁN 3, Leopoldo Hiller; 4 ALFONSO CONDÉS; 5, Csaba Barany; 6, Mario Stella †

• Fila delantera (sentados): 1, LASZLO RAJKAY; 2, Braulio Huen; 3, Ramón Lander †; 4, Gerónimo Machado †; 5, Federico Schmitz.

FOTO 2 (Hotel Freiburg – Colonia Tovar)

• Fila 1 (sentados): 1?; 2, Eduardo Mitter; 3, JUAN VICENTE GUERRA; 4, GIOVANNI BERTORELLI; 5, Alberto López †; 6, Andrés Nawrocki.

• Fila 2 (en cuclillas): 1, Enrique Gainza; 2, José Martínez Montalvo (Pepe) †; 3, Rafael Alcalá; 4?; 5 RAÚL REAÑO ; 6?; 7, OSCAR ESTÉVEZ; 8?

• Fila 3 (de pie): 1?; 2?; 3, Víctor Díez; 4?; 5?; 6, Erwin Kment; 7?; 8, OLIVER; 9, Miguel Cabrera; 10?; 11, Luis Guédez.

• Fila 4 (todos los restantes en pie): 1?; 2 (Parece JULIO NEMETH); 3?; 4 EDUARDO PERRETTI; 5?; 6?; 7?;

• Fila 5 (sólo los dos del fondo); 1, Oscar Almeida

FOTO 3a.

• Fila 1 (de rodillas o en cuclillas): 1, Vicente Márquez; 2, Maigualida Celias; 3, Jesús Taborda; 4, Ivonne Amaya; 5?

• Fila 2: 1, Julián Mejías; 2?; 3?; 4, MIREYA FRANCESCHI; 5, Paola Castañeda

• Fila 3: 1, Agustín Hernández; 2, Luis X.; 3, Guillermo Pastor; 4, Alejandro Abrante; 5, ¿Tomás Pérez?; 6, Rolando García Lago

FOTO 3b

• Fila 1 (de rodillas o en cuclillas): 1, Ligia Romero; 2, Gisela Díaz; 3, Omaira Names; 4?; 5, Luis Blanco.

• Fila 2 (sentadas): 1?; 2, Emmy Salazar (Secretaria del Dpto. de Comunicaciones); 3, ¿Belkys Flores?; 4, IVONNE AMAYA; 5?

• Fila 3 (en pie): 1, Salvador Covelo †; 2, García Tosta; 3, Guillermo Barrios; 4, JORGE TREVIÑO; 5?; 6, Alejandro Rivero; 7, Jesús Alonso; 8, Sergio Andrade; 9, Braulio Huen.

Un abrazo.

CMP
En respuesta a José Padrón (El Técnico).

José, tienes mejor vista que yo. Pondré el nombre cn interrogaciones a ver si alguien confirma o desmiente.

José Padrón (El Técnico)
Foto 1a: El N° 4 se me parece a Roberto Viso.

CMP
En respuesta a Frank Lewis.

Gracias. Frank, Hechas las correcciones.

Frank Lewis
Hola, Carlos.

Foto 3b.
• Fila 1 (en cuclillas): El #5 es Luis Blanco, que trabajó en Contabilidad y luego en Mene Grande.
• Fila 3 (de pie): El #8, antes de Braulio Huen, es Sergio Andrade, Gerente de Personal de GBG y quien me entrevistó para mi ingreso en IBM.

Saludos a todos,
Frank

CMP
En respuesta a Luis V. Guia.

Gracias, Luis. Ya puse los nuevos que indicas, pues algunos otros ya me los habían dado. A Merino no lo veo por ningún lado, pues el 11 es Guédez..

Luis V. Guia
A ver.

FOTO 2
• Fila 1 (sentados): 5, Alberto López (qepd); 6, Andrés Nawrocki
• Fila 2 (en cuclillas): 1, Enrique Gaínza; 2 José (Pepe) Martínez Montalvo †
• Fila 3 (de pie): 3, Víctor Díez; 9, Erwin Kment; 11, Antonio Merino.
• Fila 5 (los 2 del tope); 1, justo encima de Erwin Kment, es Oscar Almeida.

FOTO 3b
• Fila 2 (sentadas): 3, Belkis Flores.

CMP
En respuesta a Sergio Osuna.

¡Sí, señor, Sergio! ¡Cómo le di de vusltasd a mi cabeza tratando de recordar el nombre Víctor Díez, cuya fotos ya publiqué antes.

A comienzos de los años ’70s, Guédez era el esposo de Damarys, dama que fue secretaria de la Sucursal Finanzas hasta que se fue a Puerto La Cruz, que fue la protagonista de la anécdota EL SUSPIRO GUANCHE, y que se enfadó cuando le dije que el apellido Guédez era de origen Canario.

¡Muchas gracias, Sergio! Ya actualicé el post con estos datos que me diste.

Sergio Osuna
Carlos,

FOTO 2.
• Fila 3, con el # 3 (el que tiene los brazos cruzados), es Victor Diez.
• Fila 3, con el #11 (el ultimo de la derecha), es Luis Guédez, quien fue Distribuidor Autorizado de IBM en Puerto La Cruz.

CMP
En respuesta a Sergio Osuna.

Gracias, Sergio. Ya puse esos nombres, usando interrogaciones para los que no tienes certeza. Sospechaba que era Julián Mejías el que ahora dices tú que sí es él, pero no estaba seguro. Igual me pasó con Ivonne Amaya.

CMP
En respuesta a Alejandro López Volcán.

Gracias, Alejando. Con dos “barridas” como ésta quedarán despejadas todas las ‘?’, ¡qué bárbaro!

CMP
En respuesta a Violeta A. de Montilva.

Gracias, Violeta. Ya añadí ese nombre.

Jose Hennig
FOTO 3a. Fila 3, #3 creo que es Guillermo Pastor.

Sergio Osuna
Buen día, Carlos.

FOTO 2.
• Fila 1 (sentados). El #5 creo que es Alberto López ( qepd )
• Fila 3 (de pie). El #9 , con chaqueta oscura, es Miguel Cabrera.

FOTO 3a
• Fila 1, #3, es Jesús Taborda. La #4 me parece Ivonne Amaya.
• Fila 2, el #1 es Julián Mejías.
• Fila 3, el #4 tengo duda de si es Jesús Zurbarán o es Alejandro Abrante. Y creo que el #5, de los que están de pie, es Tomás Pérez.

Alejandro López Volcán
Carlos,

FOTO 2
• Fila 2 (en cuclillas), el #3 es Alcalá (no recuerdo el nombre).

FOTO 3a
• Fila 1 (en cuclillas) el #2 es Maigualida Celis; el #3 es Jesús Taborda; el #4, Ivonne Amaya de Perdomo.
• Fila 2. #1 es Julián Mejías; la #4, Lily Taboada.
• Fila 3: #2 no es Omar Moreán, es uno llamado Luis, pero no recuerdo su apellido; el #4 no es José Zurbarán, es Alejandro Abrante.

FOTO 3b
• Fila 2 (sentadas): la #3 tengo duda de que sea Belkis Flores.
• Fila 3 (de pie): #2 es García Tosta; el #4 me parece Jorge Treviño: y el #8 es Andrade ( no recuerdo el nombre).

Saludos cordiales
Alejandro López Volcán

Violeta A. de Montilva
Carlos,

FOTO 3b, fila 2 (sentados) #2 es Emmy Salazar, entonces secretaria del Dpto. de Comunicaciones.

Saludos,
Violeta

[*IBM}– Del baúl de los recuerdos: Malentendidos derivados del español hablado en Hispanoamérica

Sigo con temas tratados vía e-mail allá por al año 2003, al igual que lo contado en,

Este post contiene términos que podrían resultar ofensivos para algunas personas, pero que debo usar para ilustrar los tales malentendidos y hasta para ahorrar situaciones embarazosas a quienes no sepan de ellos.

Carlos M. Padrón

****

Leonardo Masina

Esta vez no va de máquinas, sino de cómo en Hispanoamérica no todos hablábamos el mismo idioma. Puede que ahora, con las parabólicas, se haya ido modificando, no lo sé.

Recuerdo los comentarios, cuando entré en IBM, de los famosos manuales técnicos traducidos en Argentina o España, pero para mí eso era prehistoria, ya que eran manuales de tabuladoras y otros hierros viejos.

Yo soy italiano, llegué a Venezuela con 9 años, volví a Italia con 12 para seguir mis estudios, y volví de nuevo a Venezuela con casi 21. Pero en ese lapso pasaba la mayor parte de mis vacaciones escolares veraniegas en Venezuela, así que para mí el «venezolano» era mi idioma, pero, lo reconozco, con muchos fallos y deficiencias.

Al año de entrar en IBM, en agosto de 1970, me mandaron a México, justo terminado el mundial de fútbol. Ahí aprendí que ciertas palabras que en Venezuela eran de uso común, en México podían sonar ofensivas. Por ejemplo, en Venezuela era muy común decir:

  • «Echarse palos», que allí se interpretaba como «follar, tirar o coger»
  • «Dar/pedir la cola», como «dar o pedir el trasero»
  • «Tocar la corneta» (referida a la bocina del carro), como «dar una mamada»
  • «Chaqueta», como «paja» (“Hacer o hacerse la chaqueta”)

Referente a esta palabra, recuerdo que, en México, Henry Meza y Trina, su esposa; Edmundo Ausmanas y señora; un par de compañeros y yo, íbamos un sábado en autobús para un mercado folclórico, y, en el trayecto, Trina y la mujer de Ausmanas iban conversando sobre unas chaquetas con una piel tan suave y tersa que era una delicia acariciarla.

Parecía un discurso hecho adrede, y de repente se levantó un hombre, que iba sentado cerca de ellas y estaba escuchando la conversación, y las insultó de mala manera, por vulgares e indecentes.

Por otro lado, había palabras mexicanas que yo no entendía, como:

  • «Güero», que significa «catire o rubio»
  • «Chingaó», que para los mexicanos es como decir «carajito»
  • «Platicar», que significa «charlar o hablar»

Con ésta tengo también otra historia.

Un día fuimos a hacer prácticas en un cliente que se encontraba en un pueblo fuera de la ciudad, y a mediodía, aprovechando que era día de mercado, todos quisieron ir a comer ahí.

Los mejicanos empezaron a comprar varios tipos de chile y se lo comían como si fuesen cotufas, tostones o papitas fritas. Yo realmente no veía nada apetecible, y, además, había muchas moscas.

Un compañero mejicano me ofreció un chile especial, uno que se consigue muy raramente. Confiado, me lo metí en la boca, y aquello me pareció una explosión de ácido sulfúrico que me quemó toda la lengua y la boca. Resulta que, de vez en cuando, uno de esos chiles sale «venenoso» (así le dicen) y ése justamente me tocó a mí.

Lo pasé fatal, pero, como dicen los mejicanos: «Lo malo no es cuando entra, sino cuando sale». En efecto, lo pasé fatal también cuando salió, pues por poco no hecho las tripas por el trasero. Así que, al día siguiente, hecho mierda, en el verdadero sentido de la palabra, no pude ir a clases y me quedé en la cama.

A media mañana apareció una señora, ya entradita en años, para limpiar la habitación. No paraba de hablar y me contó que en esa misma habitación estaba antes un «gringo» y a veces se quedaba esperándola porque él necesitaba «platicar», y todo el discurso de la señora se centraba en el hecho de que los hombres necesitan «platicar» con una mujer de vez en cuando, etc.

Y la mujer se me iba acercando siempre más, e insinuándoseme,… pensaba yo. Inclusive me ofreció volver por la tarde. Así que yo, aunque hecho mierda, me hice el valiente y le dije que tenía que irme a IBM.

Agarré mi ropa, me fui al baño a ducharme y me escapé. Cuando llegué a la escuela aprendí que «platicar» significa «charlar»…

Otro país del cual tengo varios recuerdos y muchos viajes por motivos de trabajo, es Santo Domingo.

Ahí estaba Lliben Chea Ariza, que era una mezcla de chino y trinitaria —o sea, un chino negro— que había sido mi compañero en la escuela de México, y él también decía siempre «hijo de la chingada».

Cuando en la mañana, en el hotel, bajé a desayunar, pregunté qué jugos tenían, y me dijeron: Chinga, piña, grape fruit, etc. Eso de «Jugo de chinga» en realidad no me apetecía, y tomé otro.

En otra ocasión, siempre desayunando en un hotel, vi a un camarero servirle a otro cliente un jugo color naranja. Le pedí que me sirviera uno de ésos, y él me contestó: ¿»Jugo de chinga»?

¡Ahí fue donde aprendí que la «chinga» a que se refiere «hijo de la chingada» no tiene nada que ver con el «jugo de chinga»!

Otra vez, siempre en Santo Domingo, estábamos en la universidad (la 1130 era la máquina más culta, porque la tenían todas las universidades) y, saliendo a mediodía, Lliben iba conduciendo y yo en el otro asiento, con la ventanilla abierta.

En la esquina estaba una muchacha que me dijo: «¿Me das una bola?» (en Venezuela, «bola» es también testículo). Sinceramente, un poco sorprendido y ruborizado, me hice el loco, pero unos metros más adelante otra muchacha me dijo: «¿Me das la bola?».

La primera pudo ser un malentendido —pensé yo— pero ya dos no era casualidad, y en eso se me acercó un muchacho y también me pidió «la bola».

Le pregunté a Lliben qué era eso de que me estuvieran pidiendo «la bola», y él, inocentemente, me dijo: «Te piden si los llevas, si les das un pasaje». Y yo le contesté: «Ah, ¡me están pidiendo la cola».

A Lliben le dio un ataque de risa que hasta tuvo que bajarse del carro, porque, para él, «pedir la cola» significaba «pedir el culo».

Paolo Cavallini pidió una vez en Brasil «Huevos con persego» para desayuno, y resulta que «persego” es melocotón, mientras que al jamón le dicen “presunto», y cuidado con decirles «¡Pois no!», ya que eso no es una negación, como lo sería «pues no», sino una confirmación como «¡Cómo no!».

Pienso que todos los que hemos tenido la oportunidad de viajar por países de Latinoamérica hemos tenido también nuestros problemas de entendimiento y nos hemos enfrentado a veces con palabras que no comprendíamos, o cuyo significado no era el que nosotros conocemos.

Aquí en España, por ejemplo, al «edificio» lo llaman «finca», al «apartamento» le dicen «piso», al «piso» le dicen «planta»,… y esto es sólo una pequeña muestra.

A ver si alguien más se atreve a contar sus anécdotas con el idioma.

***

Alberto López (*)

Continuando el comentario de Leo, les puedo decir que en realidad son ciertas sus aseveraciones ya que, indudablemente, todos en Hispanoamérica «hablamos el mismo idioma pero no nos entendemos», por eso de que mismas palabras tienen diferentes significados.

Por ejemplo, Leo, se te olvidó que en México cuando te dicen que tomes el «camión» uno se queda pensando “¿Cómo es que aquí no existe otro transporte?”.

Pero, ¡qué va!: lo que quieren decirte es que tomes el autobús.

Recuerdo que en una oportunidad me enviaron por tres meses a Guatemala a dictar el curso para nuevos técnicos OP de la región de Centro América.

No vean la que se me presentó, ya que tenía en el curso personas de Panamá, Honduras, Costa Rica, Nicaragua, El Salvador y Guatemala. Y, por supuesto, aquello era un arroz con mango con el idioma. Tenía yo que tener mucho cuidado en qué términos usar ya que la misma palabra tenía, entre ellos mismos, significados distintos.

Empezando mi estadía en Guatemala tuve la primera experiencia con el idioma.

Al siguiente día de llegar habían preparado una recepción de bienvenida en casa de la familia de un técnico. Por supuesto, empezaron las preguntas normales de grupo en tratar de conocerse entre sí, y es el caso que la abuela y madre, dueñas de la casa, entablan conversación conmigo y, entre tantas preguntas, yo les contesto a una de ellas que «Estoy luchando por la locha» (¿se acuerdan de esta expresión muy común en Venezuela?).

Bueno, ¡qué les digo de la que se armó!, pues resulta que en Guatemala “La Locha» era la “madame” más conocida y la dueña de todos los burdeles de la capital. ¡Imagínense ustedes que yo vengo a decirles, al segundo día de estar allí, que estoy luchando por esa señora!

Igualmente, cada vez que decía «apretar» una tecla era la carcajada total ya que esa palabra indica cogerse a una mujer; según ellos, yo debía decir «apachar».

Una vez iba yo manejando y, la verdad, es que yo no “pelaba” (esquivaba) un hueco de la carretera, y al siguiente día hice en clase el comentario sobre el hueco. ¡La torta, ya que esa palabra se usa en relación con maricones! Yo debí decir «hoyos».

Y así son muchísimas las anécdotas.

Igualmente recuerdo que, cuando lo de Allende en Chile, vinieron asignados a Venezuela varios IBMistas chilenos. Es el caso que a un vendedor de OP, Iván Villalobos, a quien aquí le enseñaron (para joderlo) a decir «coñazo» como una palabra técnica para describir la intensidad del golpe que sobre el papel da la esfera de la máquina de escribir.

Bueno, pues él, creyendo que había aprendido algo nuevo y novedoso, iba de cliente en cliente diciéndoles que con cierto dispositivo el «coñazo» lo podían reducir a «coñacito», según posicionaran la palanca. Esto siguió así hasta que alguien se quejó a IBM y, por consiguiente, le aclararon a Villalobos que «coñazo» era una grosería.

Como éstas hay muchísimas. A medida que me vaya acordando las iré escribiendo.

(*) NotaCMP del 08/08/2011.- Alberto López murió en España el 28/05/2010. Q.e.p.d.

***

Carlos M. Padrón

Durante mi asignación en España monté un par de cursos de IFW para gente de IBM Latinoamérica.

A uno de ellos, IBM-Argentina mandó a una muchacha, joven, alta y bonitica, que hablaba con marcado acento porteño.

El curso preveía una presentación de parte de un especialista de IBM-España, y el gerente del Sector Finanzas de allá ordenó a casi todo su personal que fuera a escuchar esa presentación.

Tuve, por tanto, que buscar muchas sillas, y para aprovechar el espacio las coloqué en el salón en filas paralelas, dejando un pasillo en todo el centro.

La única forma de tener acceso a las filas de sillas era entrando desde el extremo que daba al pasillo.

Estando el salón ya casi lleno, y a pocos minutos de comenzar la presentación, llegó un rezagado.

Sólo había dos sillas libres, y ambas estaban contiguas a la que, al borde del pasillo, ocupaba la muchacha argentina, así que le dije a ella que se desplazara un puesto hacia la pared para permitir que el recién llegado se sentara. Y ella lo hizo.

Apenas comenzó el presentador, apareció otro rezagado.

Para no interrumpir, en vez de hacerle a la argentina una petición verbal, le hice señas de que se desplazara otro puesto hacia la pared, pero ella, no sé por qué, me dijo en voz alta:

—¿Querés que me corra otra vez?

El silencio que se hizo en el salón fue algo fulminante, e igualmente fulminante fue la carcajada general que lo siguió.

Ante la cara de inocente sorpresa que me puso la muchacha, tuve que reírme también, hasta que el presentador dijo:

—Bueno, Carlos, tú verás qué haces, ¡pero no me gustaría que fuera aquí!

Y entonces sí que se armó el desmadre, que duró varios minutos.

No creo que la muchacha argentina olvide ya en toda su vida que en España “correrse” es tener un orgasmo.

[*IBM}– Del baúl de los recuerdos de IBM: Fotos de OPD, sin fecha

Carlos M. Padrón

***

Si en una foto aparece más de una persona, las mencionaré de izquierda a derecha. Si no sé ni el nombre ni el apellido de alguna de las personas en la foto, pondré un signo ‘?’ después del número; y si no sé el nombre o no sé el apellido, pondré una ‘X’ en el lugar en que éstos deberían ir,… y, con gracias anticipadas, espero que alguien me «despeje» las ‘?’ y las ‘X’.

***

Van tres fotos, todas cortesía de Oscar del Barco, pero sin fecha.

Por la pinta, y hasta por el color, lucen viejas; ¿años ’70s?

Foto 1.- Reunión OPD en un hotel de La Victoria.

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  • De pie:  1, Eduardo Mitter;  2?;  3, Gustavo Méndez (qepd);  4, Ana Teresa Gómez;  5, Joel Motta;  6?;  7. Edwar Izaguirre
  • En cuclillas:  1, Gregorio Ordaz;  2?;  3?;  4, Víctor Delgado

***

Foto 2.- Curso OPD.

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  • De pie:  1, Alirio Argüello;  2, Jesús León; 3, Oscar Almeida;   4?;   5?;   6, José Pérez Montalvo (qepd);   7, Jorge Oliver;   8?;   9, Miguel Cabrera;   10?;   11, Gustavo Flores;  12?:  1 3, Eduardo Mittter
  • En cuclillas; Elías Duvén;  2, Valero Mas;  3?;  4, Astolfo Ríos

***

Foto 3.- Reunión OPD en el Hotel Humboldt.

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  • Al fondo:  1?;  2, Eduardo Mitter
  • Segunda fila, de delante hacia atrás:  1?;  2?;  3?;  4?;  5, Diego Narváez;  6, María Josefina de Oliver;  7?;  8?;  9, Néstor Negrón (chaqueta negra);  10?;  11?;  12, Raúl Reaño;  13?;  14?;  15, Gustavo Arroyo
  • Sentados:  1?;  2, Juan Vicente Guerra;  3?;  4?;  5?;  6, Francisco Alofonzo (qepd);  7?;  8, Alfredo Matheus;  9, Giovanni Bertorelli

~~~

COMENTARIOS

 

CMP
En respuesta a Manuel Alberto Gutiérrez.

No conozco a ningún otro con tu nombre, Manny.

Manuel Alberto Gutiérrez
Carlos, ¿existe otro Alberto Gutiérrez? Pues yo no escribí datos sobre el Sr. Elías Duvén. NOTA: mi suegro falleció hace 23 o mas años. Manny

Alberto Gutiérrez
El Sr. Elías Duvén es mi suegro. ¿Podrían dar más información acerca de él? Le agradaría mucho porque todavía está activo e ingenioso. Su número (0212) 551-3765 y el mío (0416) 224-2915.

CMP
En respuesta a Néstor Luis Negrón.

Gracias, Néstor. Creo que te refieres a la Foto 3 de este post que, como ves, ya la publiqué, pero es de tan mala calidad que al extractar a Diego es un borrón lo que obtengo.
Tal vez si Oscar del Barco, que fue quien me la mandó, me la enviara de nuevo escaneada en alta resolución, o escaneando, también en alta resolución, sólo a Diego, podría servir el resultado

CMP
En respuesta a Néstor Luis Negrón.

Gracias, Néstor. Creo que te refieres a la Foto 3 de AQUÍ que, como ves, ya la publiqué, pero es de tan mala calidad que al extractar a Diego es un borrón lo que obtengo.
Tal vez si Oscar del Barco, que fue quien me la mandó, me la enviara de nuevo escaneada en alta resolución, o escaneando, también en alta resolución, sólo a Diego, podría servir el resultado

CMP
En respuesta a Alirio Argüello.

Pues qué bueno, Alirio, que este blog te proporcionó un buen rato. Sigue hurgando en él que hay muchas más fotos.

Alirio Argüello
Hola, Carlos Padrón.

Mi hijo, que lleva el mismo nombre mío, me envió este link, y ha sido para mí una sorpresa y una alegría recordar aquellos buenos tiempos.

El curso en La Colonia Tovar, el hotel El Recreo, de La Victoria, Estado Aragua. No puedo aportar mucho en cuanto a nombres para identificar los que faltan en la foto, pero he disfrutado muchísimo recordando esa época.

Un cordial saludo, y vamos a estar en contacto.

Néstor Luis Negrón
Estimado Carlos, hay una foto de grupo en el Hotel Humbolt, todos de OPD y Rodrigo Herrera Mata en el medio de la primera fila, y en esa foto está Diego. Ojalá podamos encontrar alguno de los involucrados que nos la proporcione.
Un abrazo
28/02/2012

CMP
En respuesta a Néstor Luis Negrón.

Gracias, de nuevo, Néstor Luis.

Ya puse los nombres pero, aún así, de todas las fotos publicadas en el blog, ésta es la campeona en falta de nombres.

Como ya dije, me la envió Oscar del Barco grabada en un CD. Ignoro si él tiene el original.

Néstor Luis Negrón
FOTO 3.

• De la segunda fila: 5, Diego Narváez (qepd); 9, Néstor Negrón (chaqueta negra); 15, Gustavo Arroyo (creo fue campeón de salto equestre)

• De los sentados: 8, Alfredo Matheus.

Al finalizar el curso OPD se tomo una foto con el Presidente de IBM (origen Costa Rica) y el Gerente de OPD (origen Puerto Rico), quien terminó siendo Presidente de IBM años después.

A esta foto le hicieron un sándwich de plástico con la copia del diploma, por otro lado, y con el tiempo la perdí. Si alguien tiene acceso a ella me gustaría tener una copia.

Como verás, soy mejor para las fisonomías y otros detalles, pero terrible para los nombres.

CMP
En respuesta a Néstor Luis Negrón.

Gracias, Néstor Luis, pero tengo un problema: en la fila de atrás hay dos con lentes oscuros, uno con chaqueta blanca y otro con chaqueta oscura. ¿Cuál de los dos crees ser?

De Bertorelli no tengo información.

Néstor Luis Negrón
FOTO 3. Creo que soy el que está en la primera fila de atrás con lentes oscuros.

¿Qué esde Giovanni Bertorelli?

Un abrazo

CMP
En respuesta a Antonio Ramirez.

Gracias, Antonio, no sólo por las correcciones y adiciones sino por haberlo puesto en forma tan clara.

Antonio Ramirez
Pongo en mayúsculas los nombres que faltan o corregidos.

Foto 2.- Curso OPD.

• De pie: 1, Alirio Argüello; 2, Jesús León; 3, Oscar Almeida; 4?; 5?; 6, José Pérez Montalvo (qepd); 7, Jorge Oliver; 8?; 9, Miguel Cabrera; 10?; 11, Gustavo Flores; 12?: 1 3, Eduardo Mittter

• En cuclillas; Elías Duvén; 2, Valero Mas; 3?; 4, ASTOLFO RÍOS

CMP
En respuesta a José R. Herrera H.

Gracias, Jiosé. Ya puse el nombre.

José R. Herrera H
Hola, hola.

Foto 2. El 1, de los en pie, es ALIRIO ARGÜELLO,… de acuerdo con posición y nombre de Víctor Delgado.

Saludos para todos y todas.

CMP
En respuesta a Sergio Osuna.

Pues sí, Sergio, ahora que dijiste los nombres coincido contigo. Ya hice las correcciones. Gracias.

Sergio Osuna
Carlos, aquí te va lo que creo.

Foto 1. El que está en cuclillas a la izquierda es Gregorio Ordaz.

Foto 2. El #4, de la fila en cuclillas, es José (Pepe) Derteano.
El segundo de los en pie, de izquierda a derecha, es Jesús León.
Y el segundo en cuclillas, al lado de Duvén, creo que es Valero Mas.

CMP
En respuesta a Carlos Mejías.

Listo, tocayo. Gracias.

Carlos Mejías
Foto 1. El 7 es Edwar Izaguirre

[*IBM}– Del baúl de los recuerdos de IBM: Esto empezó con la 1620 instalada en la UCV (Cap. 2)

Como ya conté en Del baúl de los recuerdos de IBM: Esto empezó con la 1620 instalada en la UCV, artículo que conviene leer para, entre otras cosas, saber que, a menos que se indique lo contrario, todo lo que ahora sigue fue trasegado vía e-mails hace 8 años, o sea, en 2003.

Carlos M. Padrón

***

19-08-2003

Mario R. Esquivel

clip_image002

Gracias a Pedro Mazzei me he enterado de que está circulando esta historia.

Carlos, no me quites de tu lista, y espero que Lluis Martin regrese de sus vacaciones para que agregue varias páginas, pues él fue uno de los protagonistas de esa época. Me parece una manera muy interesante de revivir acontecimientos de hace más de 30 años.

Estoy de acuerdo con Pedro en señalar a Pablo Guzmán como protagonista de la historia del Plotter. Lo conocí bastante porque fuimos compañeros durante varios semestres, y él era un dirigente estudiantil muy admirado.

En lo que a mí respecta, en 1967 estudiaba ingeniería y, al comenzar el tercer semestre, me encontré con Pedro en el cafetín, cargando una caja de tarjetas. Hasta ese momento lo único que conocíamos eran las tarjetas de inscripción en la Facultad y en las materias a cursar y a duras penas relacionábamos las perforaciones con los códigos escritos en la parte superior. Cuando le pregunté a Pedro qué hacía con «eso», para explicármelo me llevó a conocer «La Computadora de la Universidad» en Control de Estudios.

Creo que ya era una IBM/360-30. Por supuesto, me impresionó y, al mismo tiempo, Pedro comentó que en la Facultad de Ciencias, donde él estudiaba, dictaban unos cursos «de programación» para aprender a usarla.

Me llamó la atención y me inscribí, en libre escolaridad, en Programación I, donde aprendimos a programar en Fortran IV, aunque durante parte del semestre tuvimos que limitarnos al FORGO de la 1620.

Creo que en ese mismo año la escuela adquirió una IBM/360-30 en la que, además de FORTRAN, practicamos COBOL, PL/I y ASSEMBLER 360.

Precisamente por mis conocimientos de COBOL logré una pasantía en la SHELL en 1968, junto a Luis Martín (hoy Lluis Martin) y Michel Ibarreche, más especializados en Sistemas Operativos (OS/360).

Después de un año en Shell y otro en la Petroquímica (IVP) como programador, estuve con la RCA programando la Spectra/70, y cuando cerraron operaciones en 1971, pasé a INM, a la Sucursal Finanzas.

Exprimiré mis recuerdos y trataré de conseguir información de otros compañeros de la época para tratar de incorporar alguna anécdota a esta novela por entregas de la 1620 que aún recuerdo después de 36 años.

La versión de Manny sobre el Fortran y el redondeo de decimales es correcta, pero no recuerdo lo de Matilde.

Recibe un caluroso abrazo,

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Antonio Lalaguna

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En Administración o Control de Estudios de la UCV, en la Plaza del Rectorado, había una IBM/360-30, y en Ciencias había una IBM/360-40, la cual atendía, junto con la de Minas y el Data Center, el Sr. Félix Rangel.

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Leonardo Masina

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Como ya comenté, la IBM/1130 fue instalada, tanto en El Universal como en El Nacional, con una aplicación llamada TYPESETTING.

Las dos máquinas resultaron ser muy nobles. Creo que jamás se estropearon seriamente, excepto por la consola, esa maquinita de escribir, basada en la Selectric de OP, que era mi dolor de cabeza. ¡Ese monstruo podía conmigo!

Por el tipo de aplicación, las 1130 de los periódicos no tenían impresora, sólo utilizaban las consolas, y creo que era por ese motivo que las únicas 1130 que se me estropearon fueron las de los periódicos.

Menos mal que tuve un jefe inteligente (Uwe Petersen) que, como también había sufrido las maldiciones de la consolita, entendió que en lugar de estar yo un día peleando para cambiarle una cuerda de Tilt o Rotare a esa birria, era más rápido pedir ayuda a OP. Y así se hizo.

Y visto el rápido y óptimo resultado obtenido, a partir de entonces cada vez que había un problema con la consola venía un técnico de OP a ayudarme.

Así fue cómo conocí a uno muy especial, pues nos hicimos muy amigos e inclusive llegó a ser mi jefe: Alberto López.

A Alberto le estaré siempre agradecido por eso y por otro motivo. Ver la habilidad con que desarmaba y rearmaba esa consola era impresionante, y por eso, cada vez que yo tenía un problema con esa maquinita, recurría directamente a él.  

Otro problema que tuve fue en El Nacional, un problema mucho más complejo y, al final, tonto.

Habían montado el centro de proceso de datos en el sótano. Por un montacargas recibían los artículos de los periodistas, y por una ventanita pasaban a los linotipos las cintas terminadas.

En realidad, ellos querían tener a las secretarias en la planta de arriba, junto a las lectoras de cinta, y poner las perforadoras donde estaban los linotipistas, pero IBM nunca les suministró una consola o terminal con la que ellos pudieran operar la 1130 en forma remota, así que «todos para el sótano» 

Las perforadoras de cinta que utilizaban eran de muy alta velocidad, y el cliente se quejaba de que, de vez en cuando, había errores en las cintas de salida, o sea, que el texto de entrada era correcto pero, muy esporádicamente, en el de salida resultaba alterado algún caracter.

Inicialmente, eso me tuvo de cabeza. Primero, estudiar el problema. La cinta era de 6 perforaciones —o sea, que el caracter se formaba por la composición de esas perforaciones— y descubrí que los errores eran causados siempre por el mismo punzón, o sea, que se disparaba siempre erróneamente el mismo punzón.

Identificado el problema, pues a buscar la causa. Escribí un programita en Assembler que perforaba un patrón, y otro que lo leía.

El cliente trabajaba desde las 14:00 hasta medianoche, así que yo tenía disponible la máquina todas las mañanas, pero por más que lo intentara con mi programita de test, la máquina no fallaba.

Ya exasperado por no poder reproducir el problema —y, de paso, el cliente arrecho porque a él siempre se le presentaba— una tarde fui al cliente para demostrarle que con mi programita la máquina no fallaba y que, por tanto, debía ser algo del programa original.

Le corrí mi programita y, milagro, ¡el programita falló! Ya tenía yo dos constantes:

1 – Era siempre el mismo punzón
2 – Fallaba sólo por la tarde

Pero eso no era suficiente para resolver el problema; había que encontrar la causa, aprovechando algún tiempo libre del cliente.

Modifiqué mi programita de manera que lo que saliera de la perforadora entrara directamente en la lectora, y las puse a trabajar.

Aquello empezó a escupir cinta que parecía el carnaval de Río, y, al rato ¡bingo, se presentó la falla! Pero, ¿cuál había sido la causa? Volví a arrancar el programita, y, al rato, la falla otra vez.

Una de las secretarias que estaba pendiente de lo que yo estaba haciendo me dijo: «Falló cuando arrancó el montacargas». En efecto, comprobado: la causa era el arranque del montacargas.

Empecé a verificar todos los contactos de tierra, masa, etc., y todo estaba perfecto, pero la maldita máquina seguía fallando. Ya exasperado y derrotado, pedí ayuda a Ramón López.

Cuando Ramón llegó a la instalación le expliqué las dos constantes y la causa.

Miró a su alrededor, agarró los cables de la lectora y de la perforadora de cinta, que eran bastante más largos de lo necesario, los desenrolló y los volvió a enrollar en el otro sentido, como si se tratara de una manguera para regar.

Probamos de nuevo, ¡y todo perfecto! Otro de esos milagrosos inventos de Ramón.

Aparte del problema de la consola de El Universal y de los cables de El Nacional, esas máquinas jamás nos dieron problemas, pero sí nos hicieron ganar mucho dinero a los técnicos por las guardias y los stand-by, aunque nunca tuvimos que ir ni de noche, ni en fin de semana, a repararlas.     

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Leonardo Masina

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Quien más y quien menos, todos metimos la pata alguna vez en nuestro trabajo en IBM. Y yo, fiel a la regla, la metí también más de una vez, pero creo que la que nunca olvidaré fue una ocurrida en la UDO en Cumaná. 

Me habían mandado allá porque había un problema en el multiplexor de la 1133, pero, al no poder resolverlo, tuve que pedir asistencia a Ramón López.

Recuerdo que cuando regresaba de recogerlo en el aeropuerto, en camino a la Universidad y ya para entrar a la UDO, había que cruzar a la izquierda, y él me contó una anécdota, de años atrás, de un técnico IBM, del área de software, que estaba con él cuando se montó la 1130 de la UDO, y que le decía que cada vez que tomaba esa curva para entrar en la universidad se le «ponían de corbata».

Y Ramón, con su modo pausado de hablar, le contestó: «¿Probaste a reducir un poco la velocidad?». Todavía me acuerdo de ese detalle.

Volviendo al punto, resultó que la 1133 tenía un problema de impresora y se perdían las señales. Me llegaban bien en los boards de abajo, pero no en los de la primera fila de arriba, la más alta. Yo medía la continuidad, y todas las líneas estaban bien, pero las señales no llegaban.   

En cuanto Ramón entró en la sala de máquinas, lo primero que hizo fue agarrar la «banderita» (así llamábamos a la punta del osciloscopio que se utilizaba para medir las señales) y tirar de ella.

Inmediatamente se partió, pues el cable interior estaba roto y hacía falso contacto, pero como el plástico que lo recubría estaba intacto, al halarlo y no contar con la resistencia del cable interior, inmediatamente el plástico cedió y se rompió.

De la vergüenza que me dio yo no sabía dónde esconderme. Y Ramón, siempre con su filosofía tranquilizadora, me dijo: «¿Ves?, era un problema grave, o sea, de GRAVEDAD. Está justificada mi asistencia».

Para los que no estén familiarizados con esto, la «banderita» estaba conectada a la punta del osciloscopio, y el cable (alma interior más cubierta plástica exterior que recubría el alma) colgaba de ella.

El peso del cable hacía que el plástico cediera lo suficiente para que el alma no hiciera contacto; y, al no haber contacto, se perdía la señal.

Cuando yo medía las señales en los boards inferiores, el cable, que no estaba todo extendido, no era lo suficientemente pesado como para provocar en el alma la separación que impedía el contacto; pero al subirlo y aumentar así el peso porque el cable colgaba, se producía la separación del alma y la consiguiente pérdida de contacto.

«Espero haber explicado la GRAVEDAD del problema, o, mejor dicho: EL PROBLEMA DE LA GRAVEDAD». 

No hay mejor forma de aprender que aprender del pasado. Este caso me enseño dos lecciones:

1ª – Antes de utilizar un osciloscopio, comprobar siempre las banderitas.

2ª – Ramón me enseño que no hay que hacer leña del árbol caído. O sea, que cualquiera puede tener un despiste en un determinado momento.

Jamás se supo esto en IBM. De haberse sabido no creo que me hubiera perjudicado, pero sí le estoy muy agradecido a Ramón por el hecho de haberlo mantenido entre nosotros.

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Ramón López

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Unos días antes de Navidad, fui a Mérida por una falla que tenía la 1620, pues un técnico de Maracaibo llevaba allá ya cuatro días sin poder arreglarla. 

Cuando llegué al aeropuerto me subí en un taxi, y por la radio escuché la siguiente noticia: “Por culpa de los imperialistas de la IBM, los obreros y empleados de la universidad no han cobrado…”.

Cuando llegué a la universidad puse cara de no pertenecer a IBM ni saber nada de esa compañía, pues había piquetes de trabajadores muy enojados.

Después de arreglar la máquina, los de la universidad me llevaron a ver cómo era la Paradura del Niño, y muchas cosas más, pues los andinos son muy amables. 

Como nota pintoresca, esa noche, cuando dormía yo en el hotel, se armó un escándalo porque había un señor que roncaba como un terremoto, algo nunca visto, y todo el mundo iba a golpearle en la puerta. Lo escuchabas dos pisos más arriba de su cuarto.

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COMENTARIOS

Enrique Sambrano
Saludaba a Pedro Mazzei

CMP

En respuesta a Enrique Sambrano.

Pues yo ni por casualidad logro entender por qué en tu dirección eres Enrique –y Sambrano con ‘S’ (¡?)–pero te despides como Pedro. ¿Es para “foncundir” al enemigo?

Enrique Sambrano
Por pura casualidad he llegado a este blog lleno de anécdotas tan interesantes de personas de las cuales tengo referencias, y de otras que tuve el placer de conocer y hasta de “trabajar” con ellas.

Saludos, Pedro.

Gabor Simon
Hola a todos los que tuvieron que ver con la 1620 de la Facultad de Ciencias.

Yo estudiaba Ing. Eléctrica desde 1959. En 1963 tomé materias de computación y me puse a estudiar Lenguaje Absoluto (Prof. Domingo), Fortran II (Luis Salgado), Algol y Assembler.

Fueron tiempos complicados para conseguir tiempo de máquina por la carga de trabajo que había en la escuela y teníamos que trabajar de madrugada, cuando lográbamos chulear la 1620 al Prof. Domingo y su combo.

Eran cálculos complicados de fallas trifásicas, etc., de transmisión y distribución de energía eléctrica de alto voltaje (120/240KV).

¡Tremendo equipo para la época! Aunque, como ya habrán leído de otros exIBMistas, daba algunos dolores de cabeza y, si no, que le pregunte a Uwe Petersen y su grupo.

Posteriormente, en Toronto (Canadá) estuve en diseño/modificación de computadoras (Sigma5/7 CDC o SDC, no me acuerdo en estos momentos) para control de procesos industriales.

En el año 1968 entre en IBM de Venezuela para trabajar y mantener las IBM/1800 de las refinerías. Me desviaron luego a trabajar en el diseño del sistema online para bancos (Banco de Venezuela). Harina de otro costal.

[**IBM}— Del baúl de los recuerdos de IBM: 1980 – Kickoff Macuto Sheraton,… y tres de mis secretarias

Carlos M. Padrón

Foto 1.- Cortesía de Luis Fernando Guerra.

Fue tomada durante un kickoff celebrado en el hotel Macuto Sheraton, de Caraballeda.

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Por filas, de delante hacia atrás y de izquierda a derecha

Primera fila: 1, Gerónimo Machado †; 2, Carlos M. Padrón;  3, Freddy Perozo;  4, Luis Fernando Guerra;  5, Jesús Alonso;  6, Salvador Covelo †;  7, Simón Meléndez

Segunda fila: 1, Ricardo Castillo (cara parcialmente cubierta);  2, Juan Pablo Díaz

Tercera fila:  1?;  2, Rafael Mora;  3, Peter Chandler;  4, Manuel Vitrián

Cuarta fila:  1, Jesús Saltés;  2, Ángel Delgado;  3, Santos Erminy, el de la cara tapada †;  4, Denis Araque;  5, Carlos Suárez;  6 Mario Esquivel

Quinta fila:  1, David Lemoine;  2, Víctor Blanco;  3, Ramón Lander †, y…. no conozco a los restantes.

Si alguien me dice quién es alguna de esas personas, con gusto añadiré su nombre.

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Foto 2. De mi colección.

Tomada en diciembre de 1980 en el piso 9 del Edf. IBM-Chuao donde entonces, en el lado este de ese piso, operaba la Sucursal Finanzas de la que al momento era yo el gerente.

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1, Milagro Micó;  2, María Elena Veronese;  3, Liuba X;  4, Yubirí Castellanos

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Foto 3.- También de mi colección.

También tomada en el mes de diciembre de 1980.

Cada una de estas tres damas fue, en algún momento, secretaria mía siendo yo gerente de la Sucursal Finanzas.

¡Gracias a las tres por lo bien que trabajaron!

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1, Liuba X;  2. Milagro Micó;  3, María Elena Veronese

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COMENTARIOS

CMP
En respuesta a Mario Esquivel.

Mario, mientras esperamos que nos ilumine la docta opinión de Don Julián, te acepto sólo lo de David Lemoine. Lo de José Padrón (el técnico, supongo) me parece poco probable; cro que José es más alto, y entonces era más delgado que el que aparece en la foto.

El que crees Juan Reyes sigue pareciéndoseme más a Víctor Blanco, pero como soy muy malo en reconocimiento facial, cualquier coas es posible.

Mario Esquivel
Foto 1.- Mis impresiones son éstas:

En la tercera fila, el primero es José Padrón, porque David Lemoine es el de cuello de tortuga, que está de primero en la quinta fila, detrás de Angel Delgado.

Y después, en esa misma quinta fila, puesto vacío de por medio, está Juan Reyes, no Víctor Blanco.

Además, el primero de la cuarta fila se me parece más a Tomás Godoy que a Jesús Saltés.

Voy a consultar con Julián por los “no identificados”.

Alberto Lema S.
Carlos, si mal no recuerdo, en ese kick-off del 80 me gané el Rooky del Año por los excelentes resultados de mi primer año en ventas (1979) y luego en la Convención de Río de Janeiro, como Director de la misma, mi primer Golden Circle de los 7 que acumulé en mi carrera en IBM. Por cierto, tu también te lo ganaste y fuimos a Hawai.

Gracias por ese recuerdo. Aunque no aparezco en la foto del Sheraton, eso era la plana mayor de IBM.