—Veo que hoy tose usted mejor.
—Sí, doctor, es que he estado toda la noche entrenándome.
—Veo que hoy tose usted mejor.
—Sí, doctor, es que he estado toda la noche entrenándome.
—Lo siento, le queda poco tiempo de vida, tendrá usted que dejar el alcohol, el tabaco y el sexo.
—¿Y así viviré más, doctor?
—No, pero se le harán los días más largos.
Durante una visita de rutina, el médico, examinando a una joven y bella mujer, le dice:
—Su corazón, sus pulmones, su pulso y presión sanguínea están en perfecto estado.
Y, dándole la espalda para lavarse las manos, agrega:
—Ahora déjeme ver esa cosita que a ustedes las mujeres siempre las mete en toda clase de problemas.
La mujer comienza a desvestirse, y cuando el médico se voltea le dice:
—¡¡No, no, no!! ¡Póngase su ropa nuevamente! Yo sólo quiero que me enseñe la lengua.
Cortesía de Eva Matute