[LE}– Miles y millones, claves de escritura

07/11/2014

Ante las dudas que se presentan en la escritura de números que tienen muchos dígitos, en particular los miles y los millones, se ofrece a continuación una serie de claves:

  1. Para facilitar la lectura, los números de más de cuatro dígitos pueden escribirse con espacios que separan grupos de tres cifras, empezando por la derecha: 12?345, 678?901, 4?500?000. Según las normas internacionales y las de las Academias, es impropio emplear punto o coma en lugar del espacio, pues estos signos tienen como función separar los decimales.
  2. No obstante, en los números de cuatro dígitos es frecuente y válido omitir el espacio, aunque se siga incluyendo en los de cinco o más: «El aforo proyectado es de entre 9500 y 10?200 personas». Este espacio se omite siempre en los años: «Es el mejor dato desde 1998», y no «Es el mejor dato desde 1?998».
  3. No hay un signo especial para los millones, que se marcan igualmente con un espacio. Se desaconsejan, por tanto, grafías como 1’000,000 (con apóstrofo) y 1,000.000 (coma y punto), que se ven ocasionalmente en los medios.
  4. Una cifra como 12?140 ya expresa de por sí el número doce mil ciento cuarenta. Es por tanto inadecuado añadir la palabra mil, como en 12 mil 140.
  5. Los códigos postales, referencias de productos, números telefónicos y otros conjuntos similares de dígitos son más propiamente códigos y se escriben según las convenciones que les resulten propias. Así, por ejemplo, ISO 80000 (sin espacio) es la forma adecuada de identificar esta norma internacional.
  6. Los símbolos y códigos de monedas pueden tener antepuesto el prefijo M (de mega-) para expresar millones: 5 M? y 5 MPYG son cinco millones de guaraníes. También es válido, según la ISO, el prefijo k (de kilo-) para los miles: 5 k€ y 5 kEUR son cinco mil euros.

Las principales normas internacionales que regulan la escritura de números son el Sistema Internacional de Unidades (SI), de la Oficina Internacional de Pesas y Medidas, y el Sistema Internacional de Magnitudes (ISQ), de la ISO, que la Academia ha recogido en gran parte en su Ortografía.

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[LE}– Frases hechas y por hacer: tener manga ancha, luna de miel,…

2014-11-06

Amando de Miguel

La labor arqueológica de rescatar palabras olvidadas debe incluir también la recuperación de algunas frases hechas, troqueladas por el uso.

En ellas se advierte todavía mejor el influjo de la cultura que nos envuelve. Será útil averiguar su origen, significado y posibles aplicaciones actuales. Van sin ningún orden, salvo el magnífico del azar.

Tener manga ancha

No se entiende muy bien en un mundo secularizado como el nuestro, pero tiene su gracia y su utilidad. Alude a la especial tolerancia o incluso la permisividad que demostraban los dominicos (con un hábito de mangas anchas) en la confesión o la dirección espiritual.

Contrastaba con la estricta disciplina y exigencia de los austeros jesuitas. Se podría aplicar, por ejemplo, para la conducta de Hacienda respecto de los contribuyentes del montón.

Luna de miel

Se refiere al corto periodo idílico que sigue al matrimonio, idealmente un viaje exótico. Resulta fundamental para que la pareja se integre, aunque ahora haya convivido antes de la ceremonia.

La relamida expresión alude a la antigua tradición de los desposados de beber vino con miel, acaso como afrodisiaco. Aunque la interpretación más sencilla sea que tanto «luna» como «miel» expresan alegorías de algo romántico y dulce.

Echar su cuarto a espadas

Significa el deseo o la intención de participar en un debate, una discusión. Nada tiene que ver con las cartas de la baraja, con el palo de espadas. Es el recuerdo de una época en la que los maestros de esgrima se trasladaban de un lugar a otro para dar lecciones de su oficio o su arte. Para lo cual colocaban una bandeja en sitio visible.

Las personas que deseaban tomar lecciones de esgrima depositaban su «cuarto» (moneda) en la bandeja y así quedan inscritas en el curso. Las actuales redes sociales nos han acostumbrado a que cualquiera puede esgrimir sus opiniones sin pagar nada por aprender a dialogar. No estaría mal que volviéramos a la costumbre tradicional de depositar un simbólico «cuarto» para poder participar en los debates y discusiones mil.

Tener mucha correa

Significa la capacidad para soportar con paciencia bromas y chanzas. La «correa» era el signo de los hábitos de los agustinos, un recuerdo de la que ceñía la túnica de San Agustín. De ahí que la expresión original sea la de «tener más correa que San Agustín».

Recoge la tradición dialéctica del santo de Hipona y después de los frailes agustinos, armados de paciencia para soportar largos debates.

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[LE}– ‘La dio de alta’, pero ‘le dio el alta’

04/11/2014

Las expresiones dar de alta y dar el alta comparten significado en el contexto médico.

Pero se construyen con diferentes pronombres: lo(s) y la(s) en el primer caso: lo/la/los/las dieron de alta; y le(s) en el segundo: le/les dieron el alta.

En las informaciones que apuntan a que la auxiliar de enfermería que ha superado el ébola podría recibir mañana el alta médica, se pueden encontrar frases como

  • «Los médicos le darán de alta tras varias semanas de tratamiento» o
  • «La darán el alta cuatro días después de que abandonara el aislamiento y fuera trasladada a una habitación normal».

Tal y como indica el Diccionario Panhispánico de Dudas, cuando se utiliza la expresión dar de alta los pronombres átonos de tercera persona que le corresponden son lo(s) y la(s), ya que la persona que recibe el alta médica se expresa mediante un complemento directo. Por lo tanto, lo adecuado es lo/los dio de alta si se trata de un referente masculino, y la/las dio de alta si es femenino.

Aunque ésas son las formas recomendadas, se admite, dada su extensión entre hablantes cultos, el uso de le en lugar de lo cuando funciona como complemento directo y hace referencia a una persona de sexo masculino (le dio de alta), según indica también el Diccionario panhispánico de dudas.

Esa excepción sólo afecta al singular y no al plural, en el que se sigue considerando inadecuado el uso de les (lo indicado es los dieron de alta, no les dieron de alta).

Por el contrario, si se emplea la construcción dar el alta, el pronombre que le corresponde es le(s) tanto si el referente es masculino como si es femenino, pues la persona que obtiene el alta se considera complemento indirecto. Así, lo apropiado es le/les dio el alta.

Por tanto, en los ejemplos anteriores habría sido preferible escribir

  • «Los médicos la darán de alta tras varias semanas de tratamiento» y
  • «Le darán el alta cuatro días después de que abandonara el aislamiento y fuera trasladada a una habitación normal».

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[LE}– ‘Frigano’, adaptación de ‘freegan’

05/11/2014

Frigano es una adaptación válida del anglicismo freegan, que hace referencia a la persona perteneciente al movimiento que defiende un modo de vida anticonsumista basado en una participación mínima en la economía convencional y en el menor consumo posible de recursos.

En los medios de comunicación, es frecuente encontrar frases como

  • «Los freegans dicen adiós al consumo»,
  • «Los freegans hacen boicot a la sociedad de consumo» o
  • «El freeganismo, un nuevo estilo de vida que engancha en Nueva York».

La palabra freegan deriva de la combinación de free, con el sentido de ‘libre y gratis’, y vegan, nombre con el que se conoce en inglés a los vegetarianos estrictos y que se adapta al español como vegano. 

Frigano se considera una adaptación válida en español para referirse a la persona que lo practica, mientras que friganismo o movimiento frigano se proponen como alternativas adecuadas para referirse a ese modo de vida.

Por lo tanto, en los ejemplos anteriores habría sido preferible escribir

  • «Los friganos dicen adiós al consumo»,
  • «Los friganos hacen boicot a la sociedad de consumo» y
  • «El friganismo, un nuevo estilo de vida que engancha cada vez más en Nueva York».

Aun así, si se opta por los anglicismos sin adaptar, se recuerda que lo adecuado es resaltarlos en cursiva o, si no se dispone de ese tipo de letra, entrecomillarlos.

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[LE}– Palabras precisas: suripanta, farfolla, pelafustán

2014-11-04

Amando de Miguel 

José Luis García Valdecantos alude a la magnífica expresión «se jodió la marrana» para indicar disgusto o contrariedad cuando se echa a perder un asunto.

Don José Luis precisa que no se trata de una frase obscena y graciosa, ya que la marrana es aquí el eje de la noria. Se trata de una rotura que debía de ocasionar graves trastornos a los campesinos de antes. Hoy nadie sabe qué sea eso de la marrana, ni siquiera la noria movida por un paciente borrico.

Hablando de obscenidades graciosas, don José Luis propone revitalizar dos viejas palabras:

Sicalipsis (= referido a lo pornográfico, erótico o picante, principalmente de un espectáculo), y

Suripanta (= corista, putilla, normalmente relacionada con un espectáculo erótico).

Son dos voces que se inventaron hace más de un siglo, precisamente para referirse a la nueva realidad de entonces: los espectáculos eróticos para caballeros. Hoy son tan comunes que ya no necesitan términos un tanto secretos o pícaros. Me remito a mi libro «El sexo de nuestros abuelos» para una exposición del carácter sicalíptico de las suripantas.

Don José Luis opina que deberíamos sacar más partido de la palabra farfolla. Es la hoja que cubre la mazorca de maíz y, por extensión, algo inútil, insustancial.

Un pariente es farfulla (= algo confuso, engorroso). Está claro el sentido onomatopéyico del sonido repetido <f>.

Otro término reivindicado por don José Luis es pelafustán. Se dice también pelagatos, referido de forma despectiva a una persona insignificante, anodina, mediocre. Me parece que son descripciones útiles.

Ángel Fajardo me envía una lista larguísima de palabras olvidadas, que habría que poner otra vez en circulación. Antes de proceder a esa labor redentora, tendríamos que explorar por qué se han ido arrinconando. Veamos algunas:

— Alacena: armario de la cocina o comedor para guardar alimentos y utensilios de cocina. Ha sido sustituida por el frigo y los varios muebles y cajones que existen en las cocinas actuales. Ya no hay lugar para la fresquera, un armario con respiradero exterior para conservar frescos los alimentos.

— Lumbre: fuego de la cocina o la chimenea. En su día se asoció a la función de cocinar o calentar la comida, hoy superada por otros procedimientos. También es el dispositivo para encender un cigarrillo, una pipa o un puro, más allá de las cerillas.

Por cierto, las cerillas ya no son de papel encerado. El fuego de la chimenea proporciona un sentimiento de intimidad, pero su uso ha decaído mucho. El presidente de los Estados Unidos se deja fotografiar junto a sus nobles invitados delante de la chimenea de la Casa Blanca, pero ya ni se enciende, supongo que por estúpidas razones de seguridad.

Almorzada 1: medida de capacidad, la que cabe aproximadamente en el hueco de las dos manos juntas. Se trata de una medida tan poco precisa que ha perdido vigencia. Pasa lo mismo con 

— Jeme (= distancia entre el pulgar y el índice con la mano extendida). Nadie se acuerda ya de la pulgada (una duodécima parte del pie, unos 2,5 cm.). Equivale a la distancia que abarca la primera falange del dedo pulgar.

Por cierto, se llamaba así porque servía para matar pulgas. Hoy ha descubierto una nueva función: marcar el teclado de los teléfonos celulares.

(1) NotaCMP.- En El Paso decíamos almozada.

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[*Opino}– Ver para creer: palabrejas que ahora acepta el DRAE

29-10-14

Carlos M. Padrón

Después de leer lo que copio abajo no me extrañaría que en la próxima edición del DRAE recibieran su bendición «tamién», en vez de también, «perfeto» en vez de perfecto, «esato» en vez de exacto, «adatar» en vez de adaptar (ya lo hacen con la palabra Mapfre que todos pronuncian «mafre»),… y cualquier otro vocablo cuya pronunciación conlleve cierta dificultad para el aparato fonador de los españoles, ése que, según Amando de Miguel, no está preparado para, por ejemplo, pronunciar la S líquida de la palabra «stop».

Esto de la RAE ya tiene visos de relajo y de invitación a que no se haga esfuerzo por aprender a hablar y escribir correctamente nuestro idioma, así que no me extrañaría que hasta se metieran con los signos de puntuación y aceptaran que en vez de coma, punto, y punto y coma se usaran puntos suspensivos, como se ve cada vez más en la Red.

Artículo relacionado:

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29/10/2014

Elena Mengual

22 palabras que nunca imaginarías que están admitidas por el DRAE

Este octubre (u otubre) ha llegado a las librerías la nueva edición del Diccionario de la Real Academia Española, que incorpora, entre otras novedades, palabras como amigovio (sí, lo que en España se conoce como «follamigos», término que la RAE no descarta incorporar próximamente ), papichulo o bótox. A cambio, salen otras por no emplearse desde hace siglos.

Y luego están esas palabras que, cuando las oyes, frunces el ceño presa de la duda mientras desarrollas el siguiente diálogo interior: «¿Arremangarse existe? Bueno, si lo dice la vicepresidenta, que es una mujer muy cultivada, tiene que existir, claro. Entonces… ¿Pasará lo mismo con ‘arrascarse’? Porque a mí me suena igual de mal».

Son esas palabras que originan polémica en las reuniones de amigos (si bien ahora con san Google en el ‘smartphone’ todas esas discusiones bizantinas son prácticamente cosa del pasado).

Recopilamos algunos de esos términos que,. hasta que no los ves en el DRAE, no te los crees:

Palabro

La palabra palabro parece un palabro. Pero no, es el término para referirse a una «palabra mal dicha o estrambótica».

Almóndiga

Tú te reías cuando oías a tu vecina de patio desde su cocina decir que iba a hacer «almóndigas». Pues resulta que la buena mujer usa un término recogido por el DRAE, si bien el propio diccionario señala que está «en desuso» y es un vulgarismo. También puede que la hayas oído decir que ella las cocina «asín» . Ay, amigo, tu compañera de descansillo no es ninguna erudita, pero en ninguno de los dos casos ha cometido incorrección. ¿»Cocretas»? Vale, ahí sí la has pillado. El DRAE sólo admite como forma correcta croquetas. Todo se andará.

Apechusques

En La Mancha, Andalucía y Murcia se utiliza este término para hacer referencia a los trastos, utensilios o cachivaches. No obstante, en la comarca de La Manchuela, «apechusque» se utiliza también para referirse a una «enfermedad repentina de la cual no se sabe muy bien la causa», tal y como recoge ‘El Bienhablao’.

Culamen y pompis

Culamen es una incorporación reciente al Diccionario de la RAE para referirse al culo. Una palabra que ya tiene unos cuantos sinónimos: trasero, pandero, posaderas, nalgas, pompis… Todas ellas recogidas en el DRAE. Sí, también pompis.

Otubre, conceto

Tanto reírnos de Manuel Manquiña y su «conceto» en ‘Airbag’, y resulta que está admitido. Eso sí, como forma «en desuso». Lo mismo sucede con otubre para hacer referencia al décimo mes del año.

Descambiar

En contra de lo que mucha gente piensa, descambiar es correcto. Según el DRAE, es sinónimo de destrocar, esto es: deshacer el trueque o cambio. También es válido su uso, frecuente en la lengua coloquial, con el sentido de «devolver una compra», ya que, tal y como explica el Diccionario Panhispánico de Dudas, «en definitiva, se trata de deshacer un cambio previo realizado en el momento de la adquisición, al entregar dinero a cambio del artículo

Uebos

Sí, sí, lo que leen. Procede del latín opus, y el DRAE lo define como «necesidad, cosa necesaria». De hecho, la expresión «Manda huevos» —que tan célebre hizo Federico Trillo cuando era presidente del Congreso— es en realidad una distorsión de «¡Manda uebos!», del latín ‘¡Mandat opus!’, es decir, ‘¡La necesidad obliga!’ Lo correcto sería sin h y con b.

Arremangarse

Cierto es que en muchas regiones, como en Andalucía, no suena extraña esta forma, si bien remangarse está más extendida. No sucede lo mismo con «arrascarse», que es un vulgarismo muy extendido y que no está admitido.

Ño. Norabuena

Apócope de señor. Es tan correcto como norabuena para decir enhorabuena. Y si dices: «Norabuena, ño», cierras el círculo.

Ño es además una interjección muy recurrente en Canarias. Tanto que un supermercado lanzó una campaña cuyo lema era: «¡Ño! ¡Qué precios!».

Albericoque

Pues sí, al albaricoque también se le puede decir albericoque. No da licencia esto para pensar que todo el campo es orégano: ni «molocotón» ni «mondarina» están admitidos.

Jonrón

Aunque en España suena raro, el término jonrón (de «home run«) no resulta tan extraño en países donde el béisbol es un deporte popular, como Venezuela o Cuba. ¿El plural? Jonrones, con perdón.

Abracadabrante

Si se te agotan los sinónimos de sorprendente o desconcertante, siempre puedes sacar abracadabrante de la chistera.

Toballa

Cuando tenías tres años y te referías a la tela con la que te secabas como toballa, en realidad lo estabas diciendo bien. Toballa está admitida.

Bluyín y yin

Al reparar en que en buena parte de Hispanoamérica nadie habla de pantalones vaqueros, sino de «blue jeans«, la RAE decidió incorporar el término, pero, eso sí, adaptando la grafía al español. Y ése es el resultado: blueyín.

Güisqui

He aquí otro caso similar al del bluyín. Nos permitimos fantasear con el momento de su inclusión:

Capuzar, chapuzar

Si nos lee desde el levante sur español, probablemente esta palabra le resulte de lo más normal. Del latín caput (cabeza) y *putere (sumergir), capuzar quiere decir exactamente eso: sumergir la cabeza en el agua. Y la acción y efecto de capuzar es un capuzón.

Agibílibus o agílibus

No es el nombre de la empresa de autobuses más rápidos de la zona. Agílibus hace referencia a la habilidad, el ingenio, a veces pícaro, para desenvolverse en la vida. Algo parecido a la «Inteligencia Emocional» que con tanto éxito acuñó Daniel Goleman.

Pinchaúvas

Si alguna vez te metes en una máquina del tiempo, viajas cuatro siglos atrás y te llaman pinchaúvas, que sepas que no te están diciendo precisamente «bonito», sino más bien «hombre despreciable», tal y como recoge la segunda acepción del DRAE. La primera, más literal, se refiere al «pillo que en los mercados comía la granuja, picándola con un alfiler, palillo u otro instrumento».

Apartotel

Ni «apartahotel», ni «aparthotel». La forma correcta para referirse a un hotel de apartamentos es apartotel. Es un anglicismo que se ha adoptado tal cual.

Quitaipón

Quitaipón o quitapón es «el adorno, generalmente de lana de colores y con borlas, que suele ponerse en la testera de las cabezadas del ganado mular y de carga». No confundir con «de quita y pon».

Papahuevos

Papahuevos es el papanatas de toda la vida. También conocido como pazguato, cándido o bobalicón.

Zangolotear, zangolotino

Zangolotear hace referencia a un movimiento continuo y violento, de una parte a otra, sin concierto ni propósito. Niño zangolotino, tal y como recoge el DRAE, es el «muchacho que quiere o a quien se quiere hacer pasar por niño».

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[LE}– Origen de dichos y expresiones: Camarada

16-09-14

Su origen viene de cuando los tercios tenían que prolongar su estancia en algún lugar, pues entonces se reunían en grupos de ocho o diez para hacer camarada o camareta.

Así lo explica un documento de la época: «Hacen la camarada, esto es, se unen ocho o diez para vivir juntos dándose entre ellos la fe (juramento) de sustentarse en la necesidad y en la enfermedad como hermanos».

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[LE}– ‘Diagnosticar una enfermedad’, mejor que ‘de una enfermedad’

29/10/2014

El giro diagnosticar una enfermedad a una persona es preferible a diagnosticar a una persona de una enfermedad o con una enfermedad.

Es frecuente encontrar en los medios de comunicación frases como

  • «La cantante brasileña fue diagnosticada este sábado con dengue»,
  • «Primera persona en ser diagnosticada de chikunguña en la región»,
  • «Un turista europeo fue diagnosticado con dengue y chikunguña» o
  • «La AECC atenderá a los diagnosticados de cáncer en la antigua biblioteca del hospital».

Diagnosticar significa ‘determinar la existencia (de una enfermedad) a partir de la observación de sus síntomas’, según indica el Diccionario del Estudiante, de las Academias de la Lengua. Lo que se diagnostica, tal y como señala este diccionario, es la enfermedad y no la persona, que sería el complemento indirecto, como en «Le diagnosticaron una gripe».

En los casos presentados anteriormente, habría sido preferible escribir, por ejemplo,

  • «A la cantante brasileña le diagnosticaron dengue este sábado»,
  • «Primer caso de chikunguña diagnosticado en la región»,
  • «Un turista europeo contrae dengue y chikunguña» y
  • «La AECC atenderá a los pacientes con cáncer en la antigua biblioteca del hospital».

Otras alternativas que, en función del contexto, pueden resultar útiles son afectar, atacar, desarrollar, contagiar, dar positivo en o tener.

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