[LE}– Diferencia entre ‘deber + infinitivo’ y ‘deber de + infinitivo’

24/07/2013

Deber + infinitivo expresa obligación o suposición, y deber de + infinitivo sólo indica suposición, tal como recoge el Diccionario Panhispánico de Dudas.

Sin embargo, en los medios de comunicación es muy habitual encontrar frases en las que se emplea inapropiadamente deber de + infinitivo cuando lo que se pretende expresar es obligación:

  • «Rajoy debe de asumir los secretos del PP»,
  • «Snowden debe de regresar a Estados Unidos para ser juzgado» o
  • «En Guerrero se debe de combatir la pobreza y la marginación».

El Diccionario Panhispánico de Dudas explica que la perífrasis deber + infinitivo se construye siempre sin la preposición de cuando indica obligación:

  • «Los usuarios de tarjeta prepago deben dar sus datos antes del 9 de noviembre» y no
  • «Los usuarios de tarjetas prepago deben de dar sus datos antes del 9 de noviembre».

Por tanto, en los ejemplos anteriores lo apropiado habría sido escribir

  • «Rajoy debe asumir los secretos del PP»,
  • «Snowden debe regresar a Estados Unidos para ser juzgado» y
  • «En Guerrero se debe combatir la pobreza y la marginación».

Para indicar posibilidad o suposición, en cambio, sí se puede emplear deber tanto con la preposición de como sin ella:

  • «Deben de ser las nueve»,
  • «Deben ser las nueve».

De las dos formas puede decirse y ambas significan ‘Me parece que son las nueve’, ‘Serán las nueve’.

Fuente: Fundéu

[LE}– Origen o uso de palabras, dichos y expresiones: Llamar ‘cura’ a un sacerdote

29-10-12

Una de las misiones encomendadas a los religiosos —y, en este caso, a los sacerdotes— era la de prestar asistencia a los enfermos y desvalidos, pero, sobre todo, el “cuidar de las almas” de sus feligreses.

La palabra cura proviene del latín, y su significado es “cuidado” “solicitud”.

Todo parece indicar que fue sobre el año 1330 cuando se empezó a aplicar esta denominación al párroco por tener a su cargo la cura de almas, o cuidado espiritual de las personas. El sacerdote es el “médico de las almas”, el que está al cuidado (cura) de las almas de sus fieles.

Fuente: diocesisdecanarias

[*HG}– Gazapo vanguardista: Papamóvil blindado en Brasil

Titular en La Vanguardia (España) del 17/07/13:

  • El Papa Francisco no usará papamóvil blindado en Brasil

Comoquiera que el papamóvil no fue blindado en Brasil, me temo que lo que debieron escribir pero no escribieron es, p.ej.,

  • El Papa Francisco no usará en Brasil papamóvil blindado

Por cierto, ¿tendrá el papamóvil algo que ver con un móvil, o existirá tal vez en las favelas alguien que mantenga oculto su móvil para matar al Papa?

[LE}– Origen o uso de palabras, dichos y expresiones: Llamar ‘quinto’ al recluta que hace la milicia?

30 mayo 2013

En el siglo XV, el rey Juan II de Castilla impuso la obligatoriedad del sustento del ejército real a través de una aportación económica.

Tal aportación podía ser mediante «contribución de sangre», que consistía en que uno de cada cinco mozos mayor de edad se incorporase a la milicia.

Se llegó a la conclusión de que esa proporción era la adecuada para conseguir un buen número de soldados, ya que también se contaba con la incorporación voluntaria y, sobre todo, las poblaciones no quedarían desiertas de jóvenes para trabajar la tierra o realizar los diferentes oficios.

Al tratarse de un sorteo en el que se quintaba (se escogía una quinta parte), a los muchachos elegidos para incorporarse a filas, se les comenzó a llamar ‘quintos’, y de ahí que también se terminase utilizando el término para señalar a aquéllos que eran de la misma edad o que habían realizado en el mismo año el servicio militar (ser de la misma quinta).

Fuente: 20 Minutos

[LE}– ‘Junto a’ y ‘junto con’ no significan lo mismo

18/07/2013

Junto a significa ‘cerca de’ mientras que junto con es ‘en compañía de’ o ‘en colaboración con’, tal como indica el Diccionario Académico, de modo que no es adecuado emplearlos indistintamente.

En los medios de comunicación, sin embargo, es muy habitual emplear la locución junto a donde lo apropiado es junto con:

  • «El Ayuntamiento, junto a diversas organizaciones empresariales, impulsará la iniciativa» o
  • «Presentó las líneas maestras del proyecto junto a todas las críticas que ha recibido».

En estos ejemplos no se está queriendo expresar proximidad, sino colaboración o acompañamiento, por lo que lo adecuado habría sido escribir junto con:

  • «El Ayuntamiento, junto con diversas organizaciones empresariales, impulsará la iniciativa» y
  • «Presentó las líneas maestras del proyecto junto con todas las críticas que ha recibido».

Junto a sí se emplea con acierto en

  • «Dos vecinos en paro limpian de basuras los solares junto a sus casas en San Juan» o
  • «Escondido junto a la hélice de un ferri para llegar a España».

Fuente: Fundéu

[LE}– Origen o uso de palabras, dichos y expresiones: Las paredes oyen

26-09-12

Es un modismo que procede de Francia, del tiempo de las persecuciones contra los hugonotes que culminó en la histórica “Noche de San Bartolomé”, episodio sangriento de las luchas religiosas que asolaron Francia en la segunda mitad del siglo XVI.

El hecho fue promovido por Catalina de Médicis y el duque de Guisa, quienes instigaron a los católicos a llevar a cabo una matanza de hugonotes (seguidores de Calvino), la noche del 24 de agosto de 1572.

Según algunos historiadores, en aquellos tiempos, la reina Catalina de Médicis mandó construir, en las paredes de sus palacios, conductos acústicos secretos que permitieran oír lo que se hablaba en las distintas habitaciones, para así poder controlar cualquier conspiración en su contra.

La frase «las paredes oyen», con el tiempo pasó a ser utilizada como señal de advertencia acerca de lo que se dice en determinado momento y lugar.

Fuente: Wikipedia

[LE}– Los neologismos en el politiqués avanzado

2013-07-05

Amando de Miguel

La adopción de neologismos es un proceso que no tiene fin, casi por definición.

Se aceptan para presumir, para no herir susceptibilidades. Por ejemplo, no está bien que en la parla politiquesa se refiera uno a los «pobres». Queda mejor hablar de los «empobrecidos».

La jerga de los hombres públicos cuida mucho las metáforas.

Una particularmente feliz en los últimos tiempos es suponer que las cosas, los conceptos, las instituciones, los razonamientos tienen «patas». Queda muy anticuado decir que tienen facetas o aspectos. Lo de «la primera pata», «la segunda pata”, etc., deja embobado al auditorio. Son argumentos “multipódicos”, si se puede decir así.

Otro hallazgo de la nueva lengua (al estilo de la acuñada por George Orwell) es el circunloquio.

Hay términos que pueden resultar ofensivos, hirientes, tabúes; en su lugar se da un rodeo para decir lo mismo con más palabras. Por ejemplo, hace pocos días destituyeron a la directora de la Agencia Tributaria por un lamentable error que podía afectar a una infanta.

Pero la voz destituir ha sido proscrita del diccionario politiqués; ni siquiera se recurrió a la palabra dimisión, tan digna. Se habló con naturalidad de que se había realizado un «relevo a petición propia» de la citada directora, sin siquiera aducir sus causas.

Los más viejos recordamos que, durante la larga cuarentena franquista, se recurría igualmente a ese circunloquio del «relevo a petición propia» para ocultar la indigna destitución; es un rasgo autoritario que pervive en nuestra cultura democrática. Lo de relevo tiene un aire entre militar y deportivo que lo hace más digno.

El politiqués gusta de periodos ampulosos, frases largas y muletillas que hagan las frases más redondas.

Para ello se necesitan algunas fórmulas de entrada. Por ejemplo, «yo suelo decir…», «yo soy de los que dicen…» (o peor, “yo soy de los que digo…”), “estamos hablando de…”.

Queda muy bien iniciar un argumento con “en primer lugar”, aunque ya no haya más lugares. Ese tipo de introducciones dialécticas vienen muy bien a una variedad del politiqués, que es el tertulianés, sea de radio o de televisión.

No se olvide el hombre público, sea o no tertuliano, que lo «transparente» es siempre mucho mejor que lo «opaco»; lo «profundo», mejor que lo «superficial»; lo «global», mejor que lo «particular».

No hay ninguna razón lógica para que eso sea así, pero la convención funciona. La acción de profundizar da mucho prestigio; no tanto la de levantar, erigir.

Diríase que estamos en una cultura troglodítica. La crisis económica va a resolverse porque «hemos tocado fondo». Claro que no se dice que es el momento de empezar a escarbar.

Fuente: Libertad Digital

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