[LE}– ‘Informar de que’ e ‘informar que’, construcciones correctas

12/09/2013

Cuando se emplea el verbo informar, aquello sobre lo que se informa puede introducirse con un complemento con de (informar de algo) o mediante un complemento directo, sin preposición, por tanto (informar algo), de acuerdo con la Nueva Gramática de la Lengua Española.

En los medios de comunicación se observa alternancia respecto al modo de construir esta clase de frases:

  • «El Gobierno egipcio, por su parte, informó de que los fallecidos habían intentado escapar»,
  • «Las autoridades informaron de que abrirán una investigación para tratar de esclarecer las causas del accidente» o
  • «Informan que Lula se sometió a pruebas médicas».

Tanto la construcción informar de que, mayoritaria en España, como informar que, más extendida en América, se consideran adecuadas, de acuerdo con la Academia.

En este sentido, el Diccionario Panhispánico de Dudas precisa que, pese a esta distinción inicial por áreas lingüísticas, entre los hablantes cultos de América puede darse también la primera variante (informar de que).

Cualquiera de los ejemplos anteriores, por consiguiente, resulta apropiado.

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[LE}– ‘Balconear’ y ‘balconeo’ no requieren cursiva ni comillas

17/09/2013

El verbo balconear, que el Diccionario Académico recoge con el significado de ‘observar los acontecimientos sin participar en ellos’, no requiere ser destacado con cursiva o comillas.

Tanto este verbo como su derivado, balconeo, saltaron a los medios de comunicación a finales del pasado mes de junio, después de que los utilizara el papa Francisco en la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud celebrada en Río de Janeiro, Brasil:

  • «Queridos jóvenes, por favor, no balconeen la vida, métanse en ella, Jesús no se quedó en el balcón…».

A raíz de aquel discurso papal, muchos medios, principalmente españoles, comenzaron a publicar noticias en las que emplean este verbo con algún resalte:

  • «Francisco no va a “balconear” la inmensa crisis de Siria»,
  • «Podemos ‘balconear’ la realidad o animarnos a cambiarla»…

Puesto que se trata de un verbo español bien formado —recogido en los diccionarios académicos de la lengua y de americanismos, así como en el María Moliner, entre otros repertorios—, en los ejemplos anteriores no habría sido necesario destacarlo entre comillas.

Aparte de esta acepción de balconear, de uso mayoritario en Argentina y Uruguay, el Diccionario de Americanismos, de la Asociación de Academias de la Lengua Española, cita otros significados, entre los que cabe destacar: ‘Hacer alguien públicos los asuntos privados de una persona’ (México) y ‘Perder alguien el tiempo’ (Uruguay).

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[LE}– OLED, sigla de ‘Organic Light-Emitting Diode’, se escribe con mayúsculas

16/09/2013

OLED, sigla una tecnología que se emplea, entre otras cosas, en la fabricación de pantallas de computador y televisores, se escribe con mayúsculas, tal como establece la Ortografía de la Lengua Española para todas las siglas que el uso no ha convertido en nombres comunes.

A raíz de la comercialización en Europa del televisor OLED de pantalla curva, en los medios de comunicación hay vacilaciones a la hora de escribir su nombre:

  • «La tecnología Oled de pantalla curva llega a Europa esta semana» o
  • «Sería la primera compañía en lanzar los televisores oled en Europa»,

cuando lo adecuado habría sido escribir OLED, pues se trata de las iniciales de las palabras que forman parte de la sigla.

En caso de que el uso de esta sigla se extienda, puede llegar a lexicalizarse y escribirse por completo en minúscula, como ya ha sucedido con el término led, incluido en la vigesimotercera edición del Diccionario Académico.

Como alternativa a OLED, puede optarse por la utilización de la denominación led orgánico.

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[LE}– Origen o uso de palabras, dichos y expresiones: Pedante

19 febrero 2013

La palabra “pedante” es habitualmente utilizada de forma negativa para señalar a la persona engreída que hace un excesivo alarde de erudición o sabiduría, la tenga o no.

Pero no siempre tuvo la connotación negativa que hoy día tiene, sino que pedante era como se le llamaba antiguamente a los maestros que enseñaban a domicilio, yendo a los hogares de los propios niños a enseñarles, entre otras cosas, la gramática.

Dicha palabra, que servía para referirse al maestro, pasó a tener una connotación negativa por una sencilla razón: muchos eran los maestros que se ofrecían para ir a dar las lecciones a los hogares, y pocas las casas a las que ir, por lo que las pruebas para acceder a dicho trabajo, que realizaban los señores que querían contratar a un maestro que fuese a enseñar a sus hijos, eran muy estrictas y selectivas.

Ello provocaba que cada aspirante al puesto fuese altamente preparado y dispuesto a saber más que el otro, por lo que esa rivalidad entre candidatos hacía que sobresaliesen aquéllos más resabidos y listos, siendo los elegidos para el empleo de pedante, por lo que, con el tiempo, se comenzó a utilizar este término para referirse al tipo de persona que se describió al inicio del post.

Donde ya no concuerdan todos los historiadores es sobre el origen de la palabra, y, aunque la mayoría sugieren que deriva de “pedagogo” (persona que tiene como profesión educar a los niños), otros se inclinan por el término en latín “pedís” cuyo significado es pie, y del que han derivado palabras como pedal,  pedestal, pedestre,

Se apoyan en este origen debido a que la mayoría de esos maestros que iban a enseñar a las casas lo hacían yendo a pie.

Fuentes de consulta: cvc.cervantes / dechile / wikipedia / RAE

[LE}– ‘Asola’ y ‘asuela’, formas correctas

06/08/2013

Asolar, con el significado de ‘arrasar o destruir un lugar’, admite dos conjugaciones, una regular y otra irregular (asola y asuela).

Esto, de acuerdo con el Diccionario Panshipánico de Dudas.

Es frecuente encontrar discrepancias en los distintos medios de comunicación al conjugar el verbo asolar:

  • «El presidente ha lamentando el incendio que asola parte de la isla de Mallorca» o
  • «Su próximo proyecto se centrará en las guerras civiles modernas como la que asuela Siria».

Ello se debe a que la conjugación de asolar, con el sentido de ‘arrasar o destruir un lugar’ (del latín assol?re, ‘derribar’), tradicionalmente ha sido irregular, siguiendo el modelo de contar (yo asuelo, tú asuelas, él asuela, y ellos asuelan, pero nosotros asolamos y vosotros asoláis).

Sin embargo, tal y como señala la Academia, hoy es normal, incluso en la lengua culta, que el verbo asolar con este sentido se conjugue también como regular (yo asolo, tú asolas, él asola y ellos asolan), de modo que en los ejemplos anteriores ambas opciones pueden considerarse apropiadas.

Por el contrario, cuando el verbo asolar significa ‘secar’ (de sol), sólo tiene la conjugación regular:

  • «El extremo calor asola los campos».

Fuente: Fundéu

[*Opino}– Más sobre enriquecer el idioma español

05-08-13

Carlos M. Padrón

Y, de acuerdo a lo que se dijera en este artículo, ante un caso como el explicado por el artículo que copio más abajo, ¿qué harán los conservadores académicos de la lengua española? ¿seguir empecinados en inventarse un término en español, españolizar la pronunciación el término nativo,…. u olvidar el caso?

Me temo que, según antecedentes, optarán por lo último, aunque lo de españolizar es muy factible. Aquí van mis sugerencias,

  • Litos = Litós. Le puse el acento para que no se confunda con la raíz griega
  • Torschlusspanik = Torcluspani
  • Schadenfreude = Eschadenfreude, o tal vez eschanfreude
  • Gigil = Guíguil, pues gigil sonaría a gilipollas
  • Kyoikumama = Kioikumama. Un tanto peligrosilla para los de mente inmoral
  • Karoshi = Karochi, ya que la ‘sh’ parece de difícil pronunciación para muchos españoles

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26/07/2013

Numerosos idiomas poseen, referidos a los sentimientos, vocablos que no tienen equivalente en el español

Siempre se ha dicho que el idioma español es uno de los más ricos del mundo. Sin embargo, un pequeño repaso por otras de las lenguas habladas en el planeta nos descubre una enorme cantidad de palabras que es imposible traducir sin necesidad de emplear perífrasis o circunloquios.

Muchas de estos vocablos, tal y como muestra una extensa recopilación publicada en el blog «Yorokobu», ganador del Premio Especial del Jurado en la séptima edición de los Premios Bitácoras, hacen referencia a sentimientos, circunstancia que hace imposible su traducción en una sola palabra, puesto que pierden gran parte de sus matices al trasladarlas a su posible equivalente en español.

Así, en la edición en español de «El libro de la risa y el olvido», escrito por Milan Kundera aparece la palabra «lítost», un vocablo checo que hace referencia a la agonía que se siente al ser consciente repentinamente de la propia miseria y para el que el escritor no ha encontrado equivalente en otra lengua.

La peculiar idiosincrasia de la que gozan muchos países hace que sus idiomas posean decenas de estas palabras de traducción imposible. El alemán es un claro ejemplo de ello, con palabras como «torschlusspanik», que designa el miedo a que las oportunidades disminuyan a medida que se envejece, «freizeitstress», que da nombre al estrés del tiempo libre y todas las actividades que haces para ocuparlo, o «schadenfreude», que hace referencia al sentimiento de gozo, intermedio entre la envidia y el sadismo, que se produce al observar el sufrimiento ajeno. Un sentimiento que se experimenta, según este artículo, al ver las desgracias de los personajes que copan algunos programas de cotilleos o cuando el villano de una película recibe su merecido.

Por el contrario, «mudita» es el concepto budista que da nombre a la felicidad que genera la felicidad ajena. En esa misma línea se encuentra el término filipino «gigil», que expresa el sentimiento que experimentan las abuelas cuando cogen a sus nietos en brazos, esas ganas de morder o pellizcar algo insoportablemente tierno.

El japonés aporta a esta lista palabras que van desde «kyoikumama», con la que se designa a las madres que presiona despiadadamente a sus hijos para que obtengan logros académicos) hasta «karoshi», que da nombre a la muerte ocasionada por el estrés laboral.

El italiano, el francés, el ruso o el árabe son otros de esos idiomas que poseen palabras para definir conceptos y sentimientos tan profundos que son imposibles de traducir al español sin echar mano de una perífrasis en la que, sin duda, perderán gran parte de su sentido original.

Fuente: ABC

[LE}– ‘Cortoplacismo’ y ‘cortoplacista’, términos adecuados en español

01/08/2013

Cortoplacismo y cortoplacista, derivados de la locución a corto plazo, son términos adecuados en español, tal como indica la Nueva Gramática de la Lengua Española, por lo que se escriben en redonda, sin cursiva ni ningún otro resalte.

Cortoplacismo alude al ‘hábito o práctica de actuar a corto plazo’ («En todas partes el cortoplacismo —pan para hoy, hambre para mañana— es intrínsecamente perverso») y cortoplacista hace referencia a lo ‘perteneciente o relativo al corto plazo’ (uso adjetival), así como a aquél o aquello partidario del cortoplacismo (uso como sustantivo).

Cortoplacista también se emplea como adjetivo en frases como

  • «La construcción de los planes de desarrollo exigidos por la Constitución se inspiró en una visión cortoplacista» o
  • «Si el análisis se realiza desde una perspectiva cortoplacista, el ahorro será palpable»,

y como sustantivo en

  • «El Banco encabeza la lista de los cortoplacistas» o
  • «El futuro no existe para el cortoplacista, sólo el presente».

Fuente: Fundéu

[LE}– Utopía vs. quimera

29-07-13

A. de Miguel

José Bolívar Cimadevilla sostiene que utopía es lo que no existe pero puede existir, mientras que quimera es lo que no es posible que exista.

Por lo visto, la distinción la hace Gustavo Bueno (padre), razón de más para admitirla.

Fuente: Libertad Digital

NotaCMP. Según el DRAE,

  • Utopía, o utopia. (Del gr. ??, no, y ?????, lugar: lugar que no existe): Plan, proyecto, doctrina o sistema optimista que aparece como irrealizable en el momento de su formulación.
  • Quimera. (Del lat. chimaera, y este del gr. ???????, animal fabuloso): Aquello que se propone a la imaginación como posible o verdadero, no siéndolo.

[LE}– Honrado vs. honesto

29-07-13

A. de Miguel

Francisco Moreno Doncel recuerda que José María Pemán explicaba así la diferencia entre honrado y honesto:

  • Ser honrado equivalía a procurar la limpieza del cuerpo del ombligo para arriba.
  • Ser honesto era algo parecido, pero del ombligo para abajo.

Me parece una distinción un tanto zafia, inverosímil en un señor tan fino como el gaditano.

Esa diferencia la veo más bien apoyada en la lectura de los mandamientos de Moisés, el código más antiguo del mundo (lleva vigente más de 3.000 años).

  • Ser honrado es el que cumple los mandamientos 7º (no robar), 8º (no mentir) y 10º (no codiciar los bienes ajenos).
  • Ser honesto equivale a cumplir los mandamientos 6º (no fornicar ilegítimamente) y 9º (no tener pensamientos impuros).

Por eso, al hablar de corrupción política, diremos mejor «honradez”.

Fuente: Libertad Digital