[Hum}– Loco por los tríos

Jorge y Antonio, amigos de toda la vida, se encuentran en la calle. Jorge, sin más, le pregunta a Antonio:

—¿A ti te gustan los tríos?

—Pues hombre, ¡claro que me gustan! —respondió excitado Antonio—. Toda la vida he querido participar en uno. ¡Me muero por eso!

—Pues ve corriendo a tu casa que ya empezaron.

[Hum}– Argentino de abolengo

El argentino quiere hacerse socio del Country Club y empieza a hablar delante de unos que ya lo son:

—Mi familia desciende de Napoleón, así que no sé por qué no van a admitirme.

Al oír esto, uno de los socios comenta:

—¡Qué cara más dura tiene este tipo! Lo único que falta es que diga que sus antepasados viajaron en el arca de Noé.

A lo que el argentino responde:

—No, mi familia tenía yate propio.

[Hum}– Esposa tranquilizadora

Un tipo fue al médico y le contó:

—La otra noche llegué a mi casa, encontré a mi esposa con otro hombre, me enfurecí y ella me dijo: «Ven, siéntate y tómate un café que vamos a hablar”. La siguiente noche, pasó lo mismo y ella me repitió: «Anda, hombre, no seas enojón, ¡tómate un cafecito y hablemos!»

El médico contestó:

—¿Y cuál es su problema?

—Oiga, doctor, ¿no me hará daño tanto café?

[Hum}– Ingeniería vial gallega

—Hola, soy José Luis Ladrón de Guevara, madrileño. Soy el ingeniero que hizo los estudios. Me encargo de la obra y de la maquinaria.

—Hola, yo soy Paco Ferradás, coruñés del pueblo vecino.

—Veo que nunca habías visto cómo se hace una carretera moderna. Dime, ¿cómo hacen las carreteras en tu pueblo?

—Bueno, cuando queremos hacer una carretera de un pueblo a otro, soltamos un burro viejo, y el animal escoge el camino más corto y más seguro, y por ese camino hacemos la carretera.

—¿Y qué pasa si no tienen un burro?

—¡Entonces llamamos a un ingeniero!.

[Hum}– Padre gallego

María dejó a su hijo de dos años bajo al cuidado de su marido, Paco, y padre de la criatura, aunque Paco no sabía nada de cuidados de menores. Ella le dijo:

—Paco, cuida al niño y trata de estar muy pendiente, que amaneció con una fuerte diarrea. Sobre la cuna te dejo los pañales, para cuando él los requiera. Tengo que ir a la escuela a retirar el dinero de mi salario, ir luego al banco y después al supermercado, así que llegaré tarde.

—Ala, ve con Dios, mujer, que yo me hago cargo—, le respondió Paco.

María tardó más de lo previsto, y cuando caía la noche y llegó de vuelta al hogar vio que al niño le colgaba una descomunal bolsa de la cintura para abajo, y el pañal que tenía puesto estaba a reventar porque Paco no había cambiado ni un solo pañal en todo el tiempo que María estuvo fuera. Molesta, ella le reclamó:

—Ostias, Paco, ¡no le cambiaste el pañal al chaval!

Muy tranquilo, Paco contestó:

—Bueno, mujer, yo revisé la etiqueta del pañal y vi que muy claramente dice ‘Capacidad 9 kilos’,… ¡y todavía no descarga ni siquiera 3 kilos!

[Hum}– Aniversario de boda

En la noche del aniversario número 25 del feliz matrimonio, el esposo llegó a su casa casi arrastrándose a causa de una tremenda borrachera.

Al verlo así, su esposa le dijo indignada:

—¡¡Pero si estás borracho!! ¡No lo puedo creer! ¿Por qué en nuestra noche de aniversario?

—Hip,.. hip,..Yo… sólo obedecí tus órdenes, mi amor… ¡hip!

—¿¡Cuáles órdenes, inútil!?

—Leí tu nota,… ¡hip!,.. que me decía…. «¡Te espero esta noche embriagado, papito!”

Furiosa, la esposa le gritó:

—¡¡¡Mi nota decía ENVIAGRADO, tarado!!!