[Hum}– A drunken man staggers into a Catholic Church

A drunken man staggers into a Catholic Church and sits down in a confession box and says nothing. The bewildered priest coughs to attract his attention, but still the man says nothing. 

The priest then knocks on the wall three times in a final attempt to get the man to speak, and finally the drunk replies: 

—No use knockin’, mate, there’s no paper in this one either!

Courtesy of Bob Meehan

[Hum}—Pura sinceridad

Diálogo durante una entrevista de trabajo.

El empleador le pregunta al candidato:

—¿Cuál cree usted que es su mayor defecto?

—La sinceridad—, contesta el candidato.

Extrañado, el empleador replica:

—Oiga, no creo que la sinceridad sea un defecto.

—¿Y a mí qué carajo me importa lo que usted crea?—, responde el candidato.

[Hum}– La triple boda

En aquellos tiempos —que hoy parecen prehistóricos y propios de ciencia-ficción— en que era norma que las mujeres llegaran vírgenes al matrimonio, tres jóvenes que vivían en una misma ciudad, que habían crecido juntos y eran amigos de toda su vida, se echaron novia, y las tres parejas llegaron a ser muy amigas.

Luego de un tiempo prudente de noviazgo, decidieron casarse y, como un reconocimiento a su larga amistad, los tres amigos acordaron que los tres matrimonios se celebrarían en la misma ceremonia, y la noche de bodas sería en el mejor hotel de la ciudad.

Una vez obtenida la aprobación de las novias, los tres amigos añadieron al acuerdo un punto más: a la mañana siguiente a la noche de bodas, los tres se reunirían en el bar del hotel para contarse sus experiencias.

Y así lo hicieron.

Pedro, el primero en llegar al bar, fue el más extrovertido de los tres, y, una vez que llegaron los otros dos, tomó la palabra y dijo:

—¡Soy un paciente artista! Como ustedes saben, Olga, mi ahora mujer, es muy tímida, así que no había forma de que se entregara. Que si tenía miedo, que si le daba vergüenza,… Con mucha paciencia, cariños y palabras suaves logré que se dejara hacer, y al fin lo hicimos cuando ya había amanecido. Luego ella, avergonzada, no quiso ni mirarme, se tapó hasta la coronilla con las sábanas y no dijo palabra, así que aproveché para bar al bar.

Pepe, el segundo dijo:

—Pues Remedios es también tímida, pero anoche sacó a relucir una característica que yo no le conocía: lo pragmática. Después de un rato de pretextos y evasivas, me miró y dijo: «Como esto hay que hacerlo tarde o temprano, cuando antes, mejor». Y lo hicimos.

Le tocaba el turno a Paco, pero éste permaneció en silencio y con la mirada fija en la taza de café. Después de unos minutos de silencio, Pedro le dijo:

—¿Qué pasó, Paco? ¿Metiste la pata?

—No—, contestó compungido Paco —, ¡pero cabía!

[Hum}– Todo es relativo

Al final de la tarde, un ginecólogo esperaba a su última paciente, que no llegó. Después de media hora de espera, supuso que ya no vendría y decidió tomarse un gin-tonic para relajarse antes de volver a casa.

Se instaló confortablemente en una poltrona, empezó a leer un periódico y, de pronto, sonó el timbre de la puerta: era la paciente que llega, toda sofocada, y pidió disculpas por el retraso.

—No tiene importancia—, le dijo el médico—. Yo estaba tomando un gin-tonic mientras la esperaba. ¿Quiere usted uno para relajarse un poco?

—Acepto con gusto—, respondió la paciente, aliviada.

El médico le sirvió el trago, se sentó frente a ella y comenzaron a conversar sobre temas banales.

De repente se oyó un ruido de llaves en la puerta del consultorio. El médico, sobresaltado, se levantó bruscamente y exclamó:

—¡Mi mujeeeeer! ¡Rápido, quítese la ropa y abra las piernas!

Moraleja: Einstein tenía razón: en la vida ¡todo es relativo!

[Hum}– Fifty years wedding anniversary

A couple was celebrating 50 years together.  Their three kids, all very successful, agreed to a Sunday dinner in their honor.
—Happy Anniversary Mom and Dad. —gushed son number one. —Sorry I’m running late.  I had an emergency at the hospital with a patient. You know how it is, and I didn’t have time to get you a gift.

—Not to worry —said the father—. The important thing is that we’re all together today.

Son number two arrived and announced,

—You and Mom look great, Dad. I just flew in from Los Angeles between depositions and didn’t have time to shop for you.

—It’s nothing, — said the father—. We’re glad you were able to come.

Just then the daughter arrived. 

—Hello and happy anniversary! I’m sorry, but my boss is sending me out of town and I was really busy packing so I didn’t have time to get you anything.
After they had finished dessert, the father said, 

—There’s something your mother and I have wanted to tell you for a long time.  You see, we were very poor. Despite this, we were able to send each of you to college.  Throughout the years your mother and I knew that we loved each other very much, but we just never found the time to get married.
The three children gasped and all said,

—You mean we’re bastards!?

—Yep, — said the father —. And cheap ones too.

Courtesy of Bob Meehan