El instructor de paracaidismo estaba contestando a las preguntas de los nuevos estudiantes. Uno de ellos hizo la pregunta usual:
—Si el paracaídas principal no se abre, y el de reserva tampoco, ¿qué tiempo tengo antes de chocar contra el piso?
El instructor le miró y, muy serio, le dijo:
—El resto de tu vida.

