[Hum}– Paracaidismo

El instructor de paracaidismo estaba contestando a las preguntas de los nuevos estudiantes. Uno de ellos hizo la pregunta usual:

—Si el paracaídas principal no se abre, y el de reserva tampoco, ¿qué tiempo tengo antes de chocar contra el piso?

El instructor le miró y, muy serio, le dijo:

—El resto de tu vida.

[Hum}– Buenas y malas noticias

Un hombre entra en un hospital para ser operado de las piernas. Cuando despierta, tras la intervención, el cirujano le comenta:

—Tenemos dos noticias para usted: una buena y otra mala. ¿Cuál quiere primero?

—Dígame primero la mala.

—La operación se complicóm y tuvimos que cortarle las dos piernas.

—¿Y cuál es la buena noticia?

—El señor de la cama de al lado le ha comprado los zapatos.

[Hum}– … negro. ¡Qué niño tan feo!

Una madre y su hijo viajan en el tren. Una señora se sienta delante de los dos y les dice:

—¡Qué niño más feo, por favor, pero qué feo! ¡Yo me voy de aquí!

En el mismo asiento se pone luego un señor:

—Pero qué feo es su hijo, señora, es que no se le puede ver. Me voy a otro asiento.

Después, viene otro con una sandía, se sienta, la corta y empieza a comer.

—Menos mal —piensa la madre—, éste no dice nada de mi hijo, ¡qué buena persona!

Cuando el señor termina de comer la primera raja de sandía, le dice a la señora:

—Señora, ¿el bicho come cáscara?

[Hum}– Negro: El parte médico

En el hospital, un señor esperaba que saliera el doctor para saber cómo estaba su esposa. Cuando al fin salió el doctor, le dijo que la señora estaba muy grave, y tanto que, de por de vida, tendría él que ponerle en la boca todos los alimentos, y bien licuados, porque ella no podría mover las manos. Además, tendría que ponerle pañales para sus necesidades, le tendría que cambiar de ropa, bañarla, curarla diariamente, pagar un fisioterapeuta, etc.

El marido se puso a llorar, y el doctor agregó:

—Estaba bromeando, hombre. ¡Ya se murió!