[Hum}– Regalos de fin de curso

El último día en el kindergarten la maestra organizó una fiesta de fin de curso, y todos los niños le llevaron un regalo.

El hijo de la florista le llevó una caja. La maestra la tomó y dijo:

—Apuesto a que sé lo que es. Son flores, ¿verdad?

— Así es, maestra—, contestó el niño.

Luego el hijo del dueño de la tienda de dulces le dio una caja. La maestra la tomó y dijo:

—Apuesto a que sé lo que es. Son dulces, ¿verdad?

—Así es, maestra—, contestó el niño.

Luego el hijo del dueño de la licorería le dio una caja. La maestra notó que había un líquido que goteaba del regalo. Lo probó con el dedo, y dijo:

—Apuesto a que sé lo que es. Es vino, ¿verdad?

—No, maestra.

La maestra volvió a probar el líquido.

—¿Es champaña?

—No, maestra.

La maestra intentó adivinar una vez más. Probó bastante del líquido y preguntó:

—¿Es vermouth?

—No, maestra.

—Bueno, me rindo. ¿Qué es?

El niño sonrió:

—Es de un perrito, maestra.

[Hum}– Texas Redneck

His name was Bubba, he was from Texas, He needed a loan, so he walked into a bank in New York City and asked for the loan
officer.

He told the loan officer he was going to Paris for a international redneck festival for two weeks, and needed to borrow $5,000, and he was not a depositor of the bank.

The bank officer told him they would need some kind of security for the loan, so the Redneck handed over the keys to a new Ferrari. The car was parked on the street in front of the bank.

The Redneck produced the title and everything checked out. The loan officer agreed to hold the car for the collateral, and apologized for having to charge 12% interest.

Later, the bank’s president and officers had a good laugh at the Redneck from Texas for using a $250,000 dollar Ferrari for a $5,000 loan. An employee later drove the car to the bank’s private underground parking garage and parked it.

Two weeks later, the Redneck returned; repaid the $5,000 loan and $23.07 interest. The loan officer said,

—Sir, we are very happy to have your business, but we are puzzled. While you were away we checked Dunn and Bradstreet and found out you are a distinguished alumni from Texas A&M; a very sophisticated investor and a multi-millionaire with real estate and financial interests all over the world. Your investments include a large number of wind turbines at Sweetwater, Texas. What puzzles us is why would you borrow $5,000?

The good ole boy replies,

—Where else in New York City can I park my car for $23.07 for two weeks and expect it to be there when I return.

Keep a eye on those Texas boys!

Courtesy of Bob Meehan

[Hum}– El semental gallego

Un zoológico español había comprado una gorila hembra de una especie rara. Tras unas semanas, la gorila se volvió irritable y difícil de manejar. Después de examinarla, el veterinario determinó que estaba en celo, lo cual era un gran problema ya que no había disponible ningún macho de esa especie.

Tras pensarlo detenidamente, el administrador del zoológico reparó en Manolo, el empleado gallego encargado de limpiar las jaulas. Manolo tenía reputación de que, por lo bien dotado, podía satisfacer bien a cualquier mujer, y, como no parecía muy listo, tal vez podrían convencerlo de que le hiciera el favor a la gorila. Así que le propusieron:

—Manolo, ¿aceptarías hacerlo con la gorila por 500 euros?

Manolo dijo que podría interesarle, pero que necesitaba pensarlo un poco. Al día siguiente, Manolo dijo que aceptaba, pero con tres condiciones:

—Primero, no quiero tener que besarla. Segundo, no quiero saber nada de hijos.

—De acuerdo—, dijo de inmediato el administrador. —Pero, ¿cuál es la tercera condición?”

—Bueno, ¡que me tienen que dar otra semana para juntar los 500 euros!

[Hum}– Niños (Humor español)

Mi hijo de doce meses por fin ha empezado a dar sus primeros pasitos. Qué cosa más…. jodida. Sí, porque, de repente, se ha convertido en un auténtico suicida.

Lo primero que uno descubre cuando su hijo empieza a andar es su afición por los deportes de riesgo: Concretamente, a mi hijo los que más le gustan son el «esquinning», que consiste en lanzarse de cabeza contra todas las esquinas. El «tresilling», consistente en subirse al tresillo y tirarse de morros contra la mesa. Y, el más peligroso: el «telefunking», que básicamente consiste en correr hacia el televisor y empotrarse contra la pantalla.

Sin ir más lejos, mi hijo el otro día se lanzó contra Los desayunos de Antena 3 y le comió tres churros a Isabel San Sebastián. Bueno, con deciros que para que no se haga daño hemos tenido que acolchar las mesas, las puertas y las esquinas de toda la casa. Ahora, más que en una casa parece que vivo en un psiquiátrico. Que, como yo le dije a mi mujer:

— ¿Por qué no acolchamos directamente al crío?

Y ella me contestó:

—¡Y una leche! ¡Yo he parido a un niño, no al muñeco de Michelín!

Pero, seamos justos, ¿eh?: a esa edad la vida es muy difícil. Tiene que ser muy humillante llorar porque tienes sed y que tus padres lo primero que piensen es que te has cagado. Es como si tú entraras en un bar, pidieras una caña, y el camarero, en vez de ponerte una cerveza, te oliera el culo.

Claro, por eso luego quieren vengarse de nosotros y se convierten en kamikazis con pañales: ¿se han fijado en que los niños intentan suicidarse atacando nuestros puntos vitales? Tú entras en casa, le llamas, «¡Alvarito!», y ves que coge carrerilla y viene lanzado hacia tu línea de flotación. En ese momento sólo tienes dos opciones: o bien te apartas y dejas que se estrelle contra el mueble bar y te descojonas de él, o te quedas quieto y dejas que te haga impacto, y entonces es él el que se descojona, aunque reconozco que a veces me cuesta un huevo …. o los dos.

Pero volviendo a las manías suicidas, también le ha dado por abrirlo todo: los cajones, las ventanas, la cabeza… Es tal el miedo que me da, que he acabado como Javier Clemente: jugando al cerrojazo. Por toda la casa tengo cerrojos: es más difícil salir de mi casa que salir de Cuba.

¿Y la comida, qué? Otro peligro. Tú le intentas dar la papilla, y él que «pa’tu padre». Y , sin embargo, como dejes el jabón a su alcance, estás perdido. ¡Que digo yo que los fabricantes deberían tener esto en cuenta y hacer compotas con sabor a lavavajillas!: «Compota de Fairy». Me imagino el eslogan: «Dos en uno: les alimenta …. y les lava el estómago».

¿Y lo de meterse cosas en la nariz? Otro peligro. Me pregunto: ¿cómo puede nadie encontrar placer en meterse algo por la nariz? Quitando a Maradona, claro. Me estoy refiriendo a meterse canicas, monedas, etc. Bueno, es que lo de comerse monedas es una obsesión. Sólo falta que en los ojos les aparezcan las cerezas para ser una máquina tragaperras. Y luego lo llevas a urgencias, lo miran por los rayos X, y el médico te dice: «Usted no tiene un bebé, usted tiene el BBVA». Al final siempre te mandan a que le des un laxante y que esperes a que lo expulse. Y tú, todo el día persiguiéndolo con el orinal. Vamos, que estás más pendiente de la devolución del niño que de la de Hacienda. Es en esa época cuando descubres que el dinero es una mierda.

Y es que no puedes perderle de vista un segundo. Yo estoy tan obsesionado, que el otro día llegué al trabajo y le limpié las manos a mi jefe con una toallita. Aunque esto ha sido siempre igual, mi padre dice que, de pequeño, yo también me tragaba monedas, y aquí estoy. Y eso que las de mi época eran mucho más peligrosas: ¡salía Franco!

[Hum}– Paracaidismo

El instructor de paracaidismo estaba contestando a las preguntas de los nuevos estudiantes. Uno de ellos hizo la pregunta usual:

—Si el paracaídas principal no se abre, y el de reserva tampoco, ¿qué tiempo tengo antes de chocar contra el piso?

El instructor le miró y, muy serio, le dijo:

—El resto de tu vida.