—Doctor, tengo molestias en los gitanales.
—¿En los gitanales? Querrá usted decir en los genitales.
—No sé, doctor, como yo los veo morenos y con el pelo rizado…
—Doctor, tengo molestias en los gitanales.
—¿En los gitanales? Querrá usted decir en los genitales.
—No sé, doctor, como yo los veo morenos y con el pelo rizado…
—Lo siento, le queda poco tiempo de vida, tendrá usted que dejar el alcohol, el tabaco y el sexo.
—¿Y así viviré más, doctor?
—No, pero se le harán los días más largos.
El rey Juan Carlos —sí, el mismo, el mataelefantes— comenzó su discurso diciendo:
—Me llena de orgullo y satisfacción clausurar estos fantásticos Juegos Olímpicos….
Corriendo, su asesor se le acercó y al oído le dijo:
—Majestad, ¡que estamos en una convención gitana!
Respondió el Rey:
—Joder, ¡con tanto chándal y tanta medalla de oro me he liado!