[LE}– Origen de dichos y expresiones: Como la carabina de Ambrosio

10/10/2014

M. Arrizabalaga

Un relato cuenta la historia de un cándido labrador que se hizo salteador de caminos, pero a nadie intimidaba con su arma.

«Nada sé, amigo mío, de Ambrosio el de la carabina. Nadie hasta ahora, por mucho polvo que haya tragado en archivos y bibliotecas, dio con la partida de bautismo de aquel personaje», dice en «Un paquete de cartas…» Luis Montoto, que se lamentaba en ABC de que «mucha diligencia» había puesto en averiguar quién fue Ambrosio el de la carabina famoso, «pero todo inútil».

Aunque no cejaba en su empeño: «Quizás algún día en la Alcana de Toledo o el mal baratillo del Jueves, en Sevilla, tope con polvorosos papeles que den noticias de ese personaje».

¿Qué clase de sujeto debió ser el tal Ambrosio, cuya carabina dicen las gentes que estaba «cargada con cañamones y sin pólvora»? Ser alguien o algo la carabina de Ambrosio, o lo mismo que ésta, ha pasado a formar parte del lenguaje como ‘no servir para nada’.

En la revista Por esos Mundos (Madrid 1900) aparece una versión sobre quién inspiró este dicho: «Ambrosio fue un labriego que existió en Sevilla a principios de siglo XIX. Como las cuestiones agrícolas no marchaban bien a su antojo, decidió abandonar los aperos de labranza y dedicarse a salteador de caminos, acompañado solamente por una carabina. Pero como su candidez era proverbial en el contorno, cuantos caminantes detenía lo tomaban a broma, obligándole así a retirarse de nuevo a su lugar, maldiciendo de su carabina, a la que achacaba la culpa de imponer poco respeto a los que él asaltaba. Es éste el origen verdadero de la popular frase».

De ser cierto este relato, que recogen con recelo en sus libros Montoto, José María Iribarren o Gregorio Doval, el tal Ambrosio habría vivido antes de la fecha que reseña M.V.Z. en «Por esos mundos» porque ya en 1791 la publicación «Espíritu de los mejores diarios literarios que se publican en Europa» recogía la expresión en la frase «importa lo mismo que la carabina de Ambrosio».

Wenceslao Fernández Flores recogió esta leyenda en su novela «El bosque animado». En ella el labrador Xan de Malvís, harto de las fatigas del campo y de los pocos beneficios que de él consigue, se echa al monte para convertirse en «Fendetestas».

Junto a la carabina de Ambrosio se han forjado otras armas proverbiales, como la espada de Bernardo («que ni corta ni pincha») o el yelmo de Mambrino, con las que poco se puede hacer.

Los «calepinos»

El periodista y escritor José de Cora cuenta cómo a los diccionarios de latín se les llamaba antiguamente «calepinos», por Ambrosio Calepino, autor de uno de los que alcanzaron más fama. También se conocía por calepino al trozo de tela que servía para ajustar el proyectil a las carabinas de avancarga, continúa De Cora antes de concluir: «De ahí a que Ambrosio tuviese una carabina y fuese complicada como el latín mediaba un paso».

Fuente

[LE}– Origen de dichos y expresiones: Se armó la marimorena

30/09/2014

M. Arrizabalaga

Sinónimo de riña o pendencia, la marimorena se refiere al parecer a una tabernera madrileña del siglo XVI.

En España no se armaba la marimorena en tiempos de Maricastaña, pero casi, o al menos con esta expresión. Dos siglos después de que la brava gallega María Castaña diera pie al dicho popular, otra María encausada en 1579 unía para siempre su nombre al de la riña, la trifulca, la camorra y la pelea.

De María Morena habla ya en el año 1834 José María de Zuaznávar y Francia, un jurista y miembro de la Real Academia Española y de la Historia, consejero de Isabel II por aquellas fechas. En su búsqueda por las causas judiciales anteriores a 1700, Zuaznávar dio con un inventario de Juan de Valcárcel Dato en el que se refería la causa formada el año 1579 contra Alonso de Zayas y Mari Morena, su mujer, tabernera de corte, por tener en su casa cueros de vino y no quererlos vender».

«Es muy verosímil que el nombre y el apellido de esta mujer encausada, su clase y la calidad de su culpa, hubiesen dado origen desde el año 1579 a la expresión, hoy muy usual de Marimorena por pendencia», recogió Zuaznávar en sus «Noticias para literatos acerca de los Archivos públicos de la hoy extinguida Sala de Señores Alcaldes de Casa y Corte», un folleto de ocho páginas impreso en San Sebastián al que alude José María Iribarren en «El porqué de los dichos».

También La Ilustración Española y Americana da cuenta de esta mención el 22 de marzo de 1884: «Como Zuaznávar decía muy bien, el nombre y apellido de la encausada, su condición social y la calidad de su culpa harto se prestan a deducir que de ella, de su casa y de su industria debió nacer la expresión».

Diego Clemencín (1765-1834) corrobora esta versión al glosar la expresión proverbial «dar morena» de El Quijote.. El cervantista murciano señala en su nota 36 al capítulo XXVI (1º parte) que ésta «envuelve amenaza de averiguación y litigio mayor» y añade que «hay quien atribuye el origen de esta voz a las quimeras que antiguamente excitó una María Morena, tabernera de Madrid, y dieron ocasión a ruidosos procesos judiciales, que se guardaban, según se dice, en el archivo de la Sala de Alcaldes de Casa y Corte».

La «España Moderna» indicaba en 1899 que la expresión ya estaba admitida en el Diccionario de la Lengua como sinónimo de riña o pendencia «por lo que se colige que la taberna de Mari-Morena debía ser el centro de toda la gente maleante de aquel tiempo y el palenque de todas las reyertas del escándalo». La taberna llevaba al parecer el nombre de Mari-Morena, destacaba la publicación «Alrededor del Mundo» del 25 de agosto de aquel mismo año de 1899.

Sin embargo, nada cuentan de Mari Morena ni Covarrubias en su «Tesoro de la Lengua Castellana», ni Correas, en su «Vocabulario de Refranes», ambas obras del siglo XVII, destaca Iribarren. Ni tampoco Luis Montoto se refiere a ella en su «Paquete de cartas, modismos, locuciones, frases hechas…» de 1888.

Una tabernera ¿cualquiera?

José Luis Rodríguez Plasencia señalaba en 2013 en la Revista de Folklore la versión de otros autores, que consideran significativo que la mayoría de las taberneras y venteras del siglo XVI se llamasen María, como la Maritornes del Quijote, criada de la venta de Palomeque el Zurdo, mujeres rudas y desvergonzadas que no dudaban en enzarzarse en las pendencias con los hombres.

«Con lo cual el dicho tanto pudo referirse a la mujer de Alonso Zayas como a una tabernera —María— cualquiera», según estos autores para quienes lo de morena sólo sería un modo típico y tópico de referirse a la mujer española en general.

Rodríguez Plasencia apuntaba una última hipótesis «que se equivoca en cuanto a la fecha», que sitúa a la Marimorena en una taberna madrileña del siglo XIX. «Según parece, tanto ella como su marido, reservaban los mejores vinos para los clientes de alcurnia, hasta que un grupo de parroquianos asiduos le echó en cara tal preferencia, y exigieron deber los mismos caldos que aquellos. Se negó el matrimonio a sus requerimientos, por lo cual se armó una trifulca tal que hasta tuvo que intervenir la justicia para poner orden»

Fuente

[LE}> Origen de dichos y expresiones: Todos a una, como en Fuenteovejuna

19/08/2014

Se dice esta frase cuando algo se hace en equipo, es decir, cuando varias personas se juntan para hacer una misma cosa y lo hacen colaborando entre ellos.

Como relató Lope de Vega (1562-1635), en este pueblo cordobés la gente se unió para ajusticiar al Comendador, Fernán Gómez de Guzmán, quien era muy cruel con los ciudadanos de Fuenteovejuna, de modo que un día todos los ciudadanos de este pueblo se juntaron para matarlo.

Cuando llegó un juez, enviado por los Reyes Católicos, investigó quien había sido el culpable y preguntó: “Quien mató al Comendador?», y la respuesta que se hizo fue: “Fuenteovejuna, señor”.

De modo que todos los ciudadanos fueron considerados inocentes puesto que no era posible condenar a prisión a tantos ciudadanos al mismo tiempo.

Fuente

[LE}– Origen de dichos y expresiones: De Madrid al cielo

19/08/2014

En su origen, esta frase se usaba para recalcar lo orgullosos que se encontraban los madrileños por las reformas desarrolladas en la capital del reino por Carlos III, quien fue denominado como «El alcalde de Madrid» por las grandes mejoras urbanísticas que ordenó realizar durante su reinado.

Con el paso del tiempo, esta expresión ha adquirido cierto tono chovinista y suele ser vista con algo de recelo por los habitantes del resto de España debido a su presunto tono centralista.

Fuente + Fuente

[LE}– Origen de dichos y expresiones: Hace un día de perros

01/09/2014

Miguel Gilarte

Es antiquísima, está relacionada con las estrellas y las constelaciones y, al contrario de lo que se pueda creer, se utiliza en los días más calurosos.

Hace unos 5.300 años, el fenómeno de la canícula (que es el período de más calor del año, y en los países mediterráneos se da entre el 24 de julio y el 02 de septiembre) aparecía hacia el 21 de junio, coincidiendo con la salida matutina, por primera vez y tras reaparecer por detrás del Sol, de la estrella Sirio, la estrella más brillante de la constelación de Canis Major, llamada la luminaria Sirio “la abrasadora”.

Pero ahora Sirio, por un fenómeno astronómico que se llama “precesión de los equinoccios”, aparece en septiembre antes del amanecer.

La precesión de los equinoccios hace que el eje de la Tierra cambie de orientación y dé una vuelta completa cada 25.776 años, el movimiento es similar al de un trompo o una peonza que está a punto de pararse y caer. Ello hace que el eje terrestre no siempre apunte a la estrella Polar como ahora, sino que vaya cambiando de posición en el cielo haciendo un círculo enorme.

Hace 3.000 años la estrella Polar era la estrella Alfa de la constelación del Dragón.

Sirio es la estrella más brillante del cielo y pertenece a la constelación del Canis Major o Perro Mayor, “canis” o “can” por tanto significan perro, y canícula hace referencia a la constelación del Can Mayor, que también se la conoce por este nombre. Canícula significa “perrita”.

En la región de Centroamérica, y debido al calor entre el 15 de julio y el 15 de agosto, se dejaba de sembrar y, durante este tiempo, alcanzaba su máxima altura la constelación del Canis Minor (Perro Menor). De ahí también la palabra canícula, que proviene de la palabra can que significa canino o perro.

Así que tenemos dos constelaciones, el Perro Mayor y el Perro Menor, que hacían antes sus apariciones en los días de más calor del año.

Por todo ello, la frase “hace un día de perros”, proviene de los días más calurosos, cuando la constelación del Perro Mayor (canícula), hacía su aparición en el cielo en los días de más calor. Al caernos la canícula encima, nos deja jadeando como perros, cansados, agobiados, sin aliento y a la sombra. Un mal día para cualquiera.

Esta expresión se suele utilizar también en días lluviosos, tormentosos, de viento, un mal día en el trabajo, pero en realidad está asociada al calor. Así que constelación de perro más día de calor sofocante, es igual a día de perros.

La relación de Sirio con los egipcios

La constelación del Can Mayor y su estrella más brillante, Sirio, que los egipcios llamaban Sotis, resultaron de vital importancia para conocer los tiempos de siembra y calendario (año Sotíaco) para aquéllos.

El calendario egipcio era muy exacto. Utilizaban no al Sol, sino a Sirio para su año de 365 días. Al emplear a Sirio como referencia, tenían en cuenta su primera aparición por el horizonte, tras haberse separado del Sol como para que fuera visible antes del amanecer, denominado orto helíaco.

Y supieron que desde un orto de Sirio hasta el cuarto orto no habían transcurrido 365 x 4 = 1.460 días, sino 1.461 días, es decir, cada 4 años sumaban un día más, que es nuestro año bisiesto.

Los egipcios en sus mejores tiempos utilizaban a Sirio cuando aparecía en el horizonte justo antes de la salida del Sol: ése era el primer día del año y el comienzo de la festividad de la diosa Isis.

La relación de Sirio con Isis coincidía con las crecidas del Nilo, que regaba con su limo el suelo, fertilizándolo, así podrían tener nuevas cosechas en el otoño.

La aparición de Sirio en el cielo significaba la pronta crecida del Nilo y la prosperidad para aquel pueblo. Tres de los cuatro canales de ventilación de la Gran Pirámide estuvieron en su momento orientados a las estrellas. El canal norte de la cámara del Rey miraba en dirección de la estrella Alfa de la constelación del Dragón; el canal norte de la cámara de la Reina, en dirección al cinturón de Orión (las tres Marías); y el canal sur de esta cámara, en dirección a Sirio.  

La estrella Sirio está a ocho años luz, es de las más cercanas a nosotros, de color blanco azulado posee una estrella compañera enana blanca (Sirio B). Esta estrella enana tiene la masa del Sol, pero es tan pequeña como la Tierra, por lo que su densidad es tremenda, orbita en torno a Sirio cada 50 años. Se especula con la posibilidad de que exista una tercera estrella, una enana roja (Sirio C).

~~~

Miguel Gilarte Fernández es el Director del Observatorio Astronómico de Almadén de la Plata (Sevilla) y Presidente de la Asociación Astronómica de España.

Fuente

[LE}– Origen o uso de palabras, dichos y expresiones: De la Ceca a la Meca

22-28-12

Casi todo el mundo de hablas hispana ha escuchado o usado el dicho «De la Ceca a la Meca».

Significa que alguien va de un sitio a otro —como buscando algo—, que cambia de ocupación y lugar constantemente y, además, muchas veces con contradicción. Lo que viene a ser «un veleta» o un tipo sin fijación o constancia.

La explicación reside en que la Ceca era el lugar donde se acuñaban las monedas en los territorios árabes, especialmente en la zona de Marruecos. La Meca es, como se sabe, el lugar sagrado al que peregrinan los musulmanes.

Por lo tanto, el dicho viene a indicar que uno pasa del materialismo del vil dinero (la Ceca) a la parte espiritual (la Meca). De un extremo a otro, variando sin pausa, y, además, entre puntos contradictorios.

Cortesía de Leo Masina