[Hum}– Jesucristo y Judas

Jesucristo va caminando por el desierto con sus doce apóstoles. En un momento dado les ordena:

—¡Tomad una piedra y marchad con ella a cuestas!

Todos toman una piedra bien grande, salvo Judas que toma una bien pequeña. Al poco tiempo, le dicen a Jesús:

—Maestro, ¡tenemos sed!

Jesucristo exclama:

—Entonces, ¡que las piedras se conviertan en agua!

Todos beben hasta hartarse, menos Judas, a quien apenas le alcanza para un sorbito. Jesucristo vuelve a ordenar:

—¡Tomad otra piedra y volved a caminar!

Todos toman una piedra como la anterior, excepto Judas que, esta vez, toma un peñasco de una tonelada.

Trescientos kilómetros después, ven a un campesino que, por falta de abono, no obtiene nada de su tierra. Ante esto, Jesucristo exclama:

—¡Que las piedras se conviertan en abono!

Judas, casi totalmente cubierto por la mierda, alza sus brazos y clama al cielo:

—¿¡Es pa’traicionarlo, o no es pa’traicionarlo!?

Cortesía de Charo Bodega

[Hum}– Quien avisa no traiciona

En España, marido y mujer fueron a comer a un restaurante de postín y, al ordenar , entre el marido y el camarero tuvo lugar esta conversación:

—Yo tomaré rape; y mi mujer, carne.

—¿La pasamos por la piedra?—, preguntó el camarero, solícito.

—¿Cuántos sois en la cocina?— inquirió el hombre.

—Seis—, contestó el camarero.

—Inténtenlo, pero dirá que le duele la cabeza.

NotaCMP.- En España «pasar por la piedra» a una mujer es follarla.