En la escuela:
—Jaimito, ¿cuál es el índice de mortalidad en Ghana?
—Uhmm, ¿una muerte por persona?
En la escuela:
—Jaimito, ¿cuál es el índice de mortalidad en Ghana?
—Uhmm, ¿una muerte por persona?
Está una pareja haciendo el amor, y dice ella:
—Pepe, ¡eres un monstruo!
—¡Y tú eres bien fea!
Un señor entra en una tienda.
—Buenas. ¿Tienen juegos de cama?
—Sí, señor.
—¿Me pueden dejar leer las instrucciones?
Cortesía de Leo Masina
San Pedro llamó a un ángel y le dijo:
?Esta mañana tengo que ir a hacer un par de trámites a una nube, así que te dejo cuidando las puertas del Cielo.
El ángel, aterrado, respondió que no tenía idea de a quién debía dejar pasar y a quien o, pero San Pedro lo tranquilizó:
?Mira, por hoy vamos a simplificar. Aquí tienes una Biblia y un fajo de billetes de cien euros. Dale a elegir a los que lleguen. Si cogen la Biblia, les dejas pasar; y si cogen un billete, los mandas al Infierno. Aquí tienes mi número de celular por si hay algún problema.
San Pedro se fue y estaba enfrascado en sus cosas cuando de pronto sonó su celular. Era el ángel, que le dijo:
?Mire, San Pedro, hasta ahora todo iba bien, pero acaba de llegar un tío que cuando le di a elegir me dijo: «¿Puedo ver un poco?». Se puso a hojear la Biblia, y cada tanto decía: «¡Uhm, qué interesante!», y cogía un billete de cien euros y marcaba la página; y así siguió hasta quedarse con la Biblia y con todos los billetes. ¿Qué tengo que hacer?
?Déjalo pasar, hijo, que ése es del Opus.
Cortesía de Natividad Recio
— Y a ti, ¿cómo te va con todo esto de la crisis?
— La verdad es que duermo como un bebé.
— ¿En serio?
— Sí, me despierto cada tres horas llorando.
Cortesía de Charo Bodega
Un cura decidió mostrar ejemplos concretos para ilustrar su sermón dominical. Para ello, y a la vista de todos los feligreses, puso cuatro lombrices en cuatro frascos:
— La primera lombriz, en un frasco de alcohol,
— La segunda, en un frasco lleno de humo de cigarrillo,
— La tercera, en un frasco lleno de semen; y, finalmente,
— La cuarta y última, en un frasco lleno de agua pura y cristalina.
Y entonces procedió con su sermón, en el que habló de los pecados y de la vida licenciosa. Al final pidió a los feligreses que miraran en todos y cada uno de los frascos, y así pudieron ver que:
Entonces, el cura preguntó a todos:
— ¿Qué enseñanza podemos sacar de esta demostración, ah?
En el fondo del templo se oyó la voz de una viejita que dijo:
— Que mientras bebamos, fumemos y forniquemos, no tendremos lombrices.
Cortesía de Charo Bodega