«Supongo que, como hoy es tu cumpleaños, querrás desayunar en la cama. ¿Puedes alcanzar el horno desde aquí?
«Supongo que, como hoy es tu cumpleaños, querrás desayunar en la cama. ¿Puedes alcanzar el horno desde aquí?
En un manicomio se encontraban dos locos que se escaparon en un auto. Uno le dijo al otro:
—¡Mira que rápido van los árboles!
Y el otro le contestó:
—¡A la vuelta volvemos en árbol!
Cortesía de Eva Matute




Un hombre acude a su parroquia y le dice al párroco:
—Buenas. Venía a ver si me bautizaba usted al perro.
—¿Pero, ¡qué dice!? Los perros no se bautizan, se pueden bendecir, si usted quiere el Día San Antonio, pero nada más.
—No no. Yo quiero que lo bautice.
—¡Que le digo a usted que no, hombre!
—Padre, entienda, es que el perro es como de la familia. Aademás, si usted lo bautiza le dejaremos a la parroquia un donativo de 10.000 €.
—Bueno,… la verdad es que… si me lo trae ahora… ¡Pero rápido!
Total, que el párroco bautizó al perro.
A los dos meses vino el obispo de visita y se fijó en el nuevo órgano, en el nuevo retablo, y en los nuevos bancos, y le dijo al párroco:
—Pero, ¿no me habías dicho que la parroquia estaba mal de economía?
Llorando, el párroco contestó:
—Sí, pero Señor obispo, pero no se lo puedo ocultar: un hombre me pagó si le bautizaba a su perro, y acepté. (Gimoteos y copiosas lágrimas).
—Pero, ¿tú que has hecho, insensato? ¿¡Un sacramento a un animal!? Eso va contra los preceptos de la Iglesia. Eres un mal cura, desgraciado e ignorante. Y, ¿por cuánto se lo bautizaste?
—Por 10.000 €, Señor obispo.
—¿¡10.000 €!? Y… ¿no te dijo nada de la primera comunión?
Cortesía de Ramón López
Varias mujeres se reunieron en un seminario sobre cómo mejorar la relación con su marido.
La directora del seminario dijo: «Que levanten la mano las que crean que aman a su marido». Y todas las mujeres levantaron la mano.
Luego les preguntó:
—¿Cuándo fue la última vez que le dijiste a tu marido que lo amabas?
Algunas mujeres respondieron que hoy, otras que ayer, y algunas que no recordaban.
Entonces les pidió que cogieran sus celulares y mandaran a su marido este mensaje: “Te quiero, cariño”.
Después se les pidió que intercambiaran sus celulares y leyeran las respuestas de los maridos. Estas nueve fueron algunas de ellas:
Y la mejor de todas:
Cortesía de Manuel A. Gutiérrez
Cortesía de Charo Bodega