—¿Tú haces todo lo que te manda tu mujer?
—¿Yo? No, ¡qué va!
—¡Así me gusta!
—No, no, es que no me da tiempo para todo.
Cortesía de Charo Bodega
—¿Tú haces todo lo que te manda tu mujer?
—¿Yo? No, ¡qué va!
—¡Así me gusta!
—No, no, es que no me da tiempo para todo.
Cortesía de Charo Bodega
Le dice la mujer al marido:
—Cariño, ¿qué harías tú si el mundo se acabara en diez minutos?
—¡Te haría el amor como un loco!
—¿Y los otros nueve minutos?
Era una muchacha tan, pero tan fea que no había forma de que consiguiera novio. Desesperada, decidió buscar ayuda y fue a ver a una vidente, quien le dijo:
—Hija mía, en esta vida realmente no tendrás mucha suerte con el amor. Sin embargo, en la próxima vida la belleza física vendrá contigo, y los hombres caerán vencidos a tus pies por docenas.
Y la muchacha salió de allí muy contenta, pensando en su glorioso futuro.
En el camino a su casa debió cruzar un puente que pasaba sobre una autopista, y pensando que cuanto más pronto acabara con su vida, más pronto comenzaría la próxima, cerró los ojos y se lanzó desde lo alto del puente, con tan mala suerte que cayó sobre un camión de plátanos que circulaba en ese momento por la autopista, y el golpe la desmayó.
Cuando al rato despertó atontada, aún sin abrir los ojos y creyendo que estaba en la otra vida, empezó a tocar a su alrededor, y como sólo palpó plátanos por todos lados, con una enrome sonrisa de felicidad exclamó:
—Calma, calma, muchachos… ¡DE UNO EN UNO!
