[LE}> «Se puede(n)», «se debe(n)», concordancia

Las estructuras que incluyen el pronombre se, la perífrasis poder/deber + infinitivo y un sustantivo en plural ofrecen dudas a la hora de utilizar el singular y el plural en el verbo (¿Se puede pintar las paredes o Se pueden pintar las paredes?, ¿Se deberá saludar a los invitados o Se deberán saludar a los invitados?), por lo que se dan a continuación una serie de claves al respecto.

1. Si el sustantivo es de persona sin determinante y sin preposición a, el verbo en plural

En estas oraciones (llamadas pasivas reflejas), el sustantivo forma parte del sujeto y lo adecuado, en consecuencia, es que éste concuerde con el verbo en plural: Se pueden contratar actores, Se deben buscar nuevos maquinistas.

2. Si el sustantivo es de persona con determinante y con preposición a, el verbo en singular

Cuando el sustantivo de persona va precedido por a, no se trata del sujeto y lo apropiado es que el verbo vaya en singular (como impersonal refleja): Se puede contratar a estos actores, Se debió escuchar a los maquinistas. Así pues, son adecuadas tanto Se pueden contratar actores como Se puede contratar a estos actores, pero no Se pueden contratar a estos actores.

3. Si el sustantivo es de cosa, el verbo en plural o en singular

Si el sustantivo no es de persona, lo más normal y general es entender que se trata del sujeto, por lo que lo indicado es que el verbo vaya en plural: Se debieron respetar las normas, Estos comentarios se deben evitar, Se pueden explicar los apartados pormenorizadamente.

No obstante, como explica el ‘Diccionario panhispánico de dudas’, en algunas zonas se está extendiendo otro tipo de estructura (impersonal refleja). Estas oraciones se usan con el verbo en singular: Se debe rellenar los formularios, Se puede pintar las paredes. Al no ser una oración pasiva, puede haber un complemento directo: Se los debe rellenar (los formularios), Se las puede pintar (las paredes).

4. ¿Dónde va el pronombre se?

En los ejemplos anteriores, el pronombre se aparece antepuesto a los verbos auxiliares poder y deber, pero es igualmente válido posponerlo y añadirlo al verbo que aparece en infinitivo, como norma general: Se pueden contratar actores y Pueden contratarse actores, Estos comentarios se deben evitar y Estos comentarios deben evitarse, etc.

En resumen…

Ante la duda, en este tipo de estructuras con se, la perífrasis poder/deber + infinitivo y un sustantivo plural, el verbo en plural es adecuado, salvo si se incluye la preposición a, caso en el que lo indicado es el singular.

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[LE}> «Apalizar» es ‘dar una paliza’

El verbo apalizar es válido con el sentido de ‘dar una paliza’.

Uso adecuado

  • España apaliza a Suráfrica antes de los cuartos de final.
  • Un joven en coma tras ser apalizado por 30 personas.
  • Cuatro pasajeros apalizan a dos vigilantes de seguridad.

Aunque esta voz sólo se empleaba originalmente en contextos coloquiales, hoy se ha extendido su uso a otros registros y el diccionario académico ya la ha incorporado con el sentido de ‘dar una paliza a alguien’. No necesita ni comillas ni cursiva.

Como puede apreciarse en el primer ejemplo, es posible emplear apalizar no sólo con el sentido de someter a castigo físico a una persona, sino también con el valor figurado de ‘derrota amplia que alguien inflige o padece en una disputa o en cualquier enfrentamiento, juego, competición deportiva, etc.’, conforme a las definiciones del sustantivo paliza.

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[LE}> Queísmo, una imprecisión gramatical

El queísmo es la supresión inadecuada de la preposición que acompaña a la conjunción que: ‘Se dio cuenta de que está mal’, mejor que ‘Se dio cuenta que está mal’.

Aunque es un fenómeno más o menos frecuente, sobre todo en la lengua oral, no resulta indicada la eliminación de la preposición (que suele ser de, pero también se da con otras), de acuerdo con el ‘Diccionario panhispánico de dudas’.

Esta omisión a veces se produce por querer evitar un posible dequeísmo, pero lo apropiado es precisamente mantener la preposición. Un truco que puede funcionar en casos de duda, aunque no siempre, es la sustitución de la oración con ‘que’ por el pronombre ‘esto’ (o eso o aquello) o ‘ello’. Así, ‘Se dio cuenta que está mal’ se sustituye por ‘Se dio cuenta esto’, que es impropia. La redacción indicada sería ‘Se dio cuenta de que está mal’, pues la sustitución correspondiente es ‘Se dio cuenta de esto’.

A continuación se exponen algunos contextos en los que suele producirse queísmo:

Complementos oracionales de sustantivos y adjetivos: tener ganas de que venga (no tener ganas que venga), albergar la esperanza de que acudan (no albergar la esperanza que acudan), estar seguro de que lo sabe (no estar seguro que lo sabe), ser consciente de que es difícil (no ser consciente que es difícil), estar convencida de que habrá tiempo (no estar convencida que habrá tiempo)…

Verbos que exigen un complemento con preposición: insistir en que lo repitan (no insistir que lo repitan), estar de acuerdo con que se presente otro (no estar de acuerdo que se presente otro), confiar en que rectificarán (no confiar que rectificarán). También se aplica a verbos pronominales como acordarse de que es su cumpleaños (no acordarse que es su cumpleaños), alegrarse de que apruebe (no alegrarse que apruebe), olvidarse de que son familia (no olvidarse que son familia)…

Locuciones como darse cuenta de que era falso (no darse cuenta que era falso), (no) caber dudas de que es el mejor (no no caber dudas que es el mejor), a fin de que lo entiendan (no a fin que lo entiendan), en caso de que haya dudas (no en caso que haya dudas)…

Finalmente, es posible construir algunos verbos con la preposición y sin ella, como informar (informar que aparecieron e informar de que aparecieron), avisar, dudar (con el sentido de ‘tener dudas o desconfiar’)…

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[LE}> «Asumir el cargo de», no «asumir como»

Para expresar que una persona ha aceptado un cargo o tomado posesión de él, la construcción adecuada es asumir el cargo/puesto de, no asumir como.

Uso inadecuado

  • Vincenzo Montella asumió como entrenador de la selección nacional de Turquía en septiembre de 2023.
  • Javier Milei llega a Madrid en su primera visita a España desde que asumió como presidente.
  • Martín Llaryora y Myrian Prunotto asumieron como gobernador y vicegobernadora de Córdoba.

Uso adecuado

  • Vincenzo Montella asumió el puesto de entrenador de la selección nacional de Turquía en septiembre de 2023.
  • Javier Milei llega a Madrid en su primera visita a España desde que asumió el cargo de presidente.
  • Martín Llaryora y Myrian Prunotto asumieron los cargos de gobernador y vicegobernadora de Córdoba

Tal como se explica en el ‘Diccionario panhispánico de dudas’, el verbo asumir significa, entre otras cosas, ‘tomar para sí o hacerse cargo de algo no material, especialmente una tarea o una responsabilidad’. Se trata de un verbo transitivo en todas sus acepciones, por lo que se construye sin coma entre el verbo y su complemento: «Asume el puesto de directora», «El puesto lo asumió hace pocos meses».

Se recuerda que la construcción asumir como no es siempre inadecuada, ya que el verbo puede estar acompañado de un complemento que requiera el término ‘como’. Por ejemplo, en la frase «Asumió como presidente la organización de la empresa», lo que se asume es la organización de la empresa y ‘como’ expresa que el sujeto lo hizo en calidad de presidente. También es posible en otros casos, como cuando asumir significa ‘aceptar o reconocer algo’ y ‘como’ indica de qué manera se hace: «Lo asumió como si no pasara nada».

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[El Paso}> Humor en casos verídicos. Amor paternal

04-09-2024

Carlos M. Padrón

Ocurrieron tal y como los cuento. Los nombres, cuando los hay, son ficticios.

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Ovidio, vecino del Paso de Arriba, tenía dos hijas que, en cuanto a atractivo físico, poco tenían que agradecer a la Providencia. Ambas trabajaban en el turno de noche de la Fábrica Capote, y Ovidio bajaba cada noche con su coche a recogerlas cuando terminaba ese turno.

Un día, cuando Ernesto, otro padre, bajaba también, y más tarde que de costumbre, a recoger a su hija, vio que las dos hermanas subían caminando. Preocupado, les preguntó si es que su padre no había venido a recogerlas. A la respuesta de que no, el buen hombre las subió a su coche junto con su hija y, después de dejar a ésta en su casa, llevó a las dos hermanas a la suya.

Cuando Ovidio recibió a los tres. Ernesto lo llevó aparte y, un tanto alterado, le dijo a Ovidio que cómo se le ocurría dejar que sus hijas anduvieran solas tan tarde en la noche, a lo cual Ovidio contestó «Quien las haya visto de día, no creo que les haga nada de noche»

[LE}> «Capaz de» y «susceptible de», diferencias

Capaz se aplica a alguien o algo que puede realizar una acción (capaz de hablar), y susceptible, a lo que puede recibir o padecer una acción (susceptible de ser aprobado), por lo que conviene diferenciarlos.

Uso inadecuado

  • Nace un nuevo tipo de plástico, capaz de ser reciclado una y otra vez.
  • La agencia aconseja que se evite toda actividad susceptible de provocar un incendio.
  • El universo cinematográfico solo es capaz de comprenderse si has visto previamente todas las películas.

Uso adecuado

  • Nace un nuevo tipo de plástico, susceptible de ser reciclado una y otra vez.
  • La agencia aconseja que se evite toda actividad capaz de provocar un incendio.
  • El universo cinematográfico solo es susceptible de comprenderse si has visto previamente todas las películas.

Como indica el ‘Diccionario de la lengua española’, capaz alude a lo ‘que puede realizar la acción que se expresa’, entre otras cosas; por su parte, susceptible es aquello ‘capaz de recibir la acción o el efecto que se expresan a continuación’. Por lo tanto, lo adecuado es reservar cada adjetivo para su correspondiente sentido activo o pasivo, como señala el ‘Diccionario panhispánico de dudas’.

Si el complemento es una oración pasiva, normalmente se referirá a una acción que el sujeto recibe, no que provoca, por lo que el adjetivo correspondiente será susceptible; la misma interpretación pasiva es la que tienen ejemplos como susceptible de comprenderse, que significa ‘susceptible de ser comprendido’.

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[LE}> «Accesible» y «asequible», diferencias de significado

Los adjetivos asequible y accesible pueden emplearse con el sentido de ‘fácil de comprender’, pero conviene diferenciarlos en el resto de sus significados.

Uso no recomendado

  • Alquileres baratos: este es el municipio más accesible para buscar tu nuevo hogar.
  • Las estadísticas lo ponen como un rival accesible, con solo tres victorias en sus últimos diez partidos.
  • Los feligreses se refieren a él como una persona muy asequible.

Uso recomendado

  • Alquileres baratos: este es el municipio más asequible para buscar tu nuevo hogar.
  • Las estadísticas lo ponen como un rival asequible, con solo tres victorias en sus últimos diez partidos.
  • Los feligreses se refieren a él como una persona muy accesible

Tal como señala el ‘Diccionario panhispánico de dudas’, tanto asequible como accesible son válidos para referirse a algo que es comprensible. Sin embargo, se recomienda utilizar asequible para aludir a aquello ‘que se puede conseguir o adquirir’, a un rival ‘que se puede derrotar’ y a algo ‘que tiene un precio moderado’.

Por su parte, lo apropiado es reservar accesible para aquellas cosas a las que se puede acceder o llegar sin dificultad, así como para alguien ‘que es de trato fácil o afable’.

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[LE}> «Mutatis mutandis», no «mutatis mutandi»

La escritura adecuada de la locución mutatis mutandis es con ‘-s’ al final de ambos elementos, no ‘mutatis mutandi’, sin ‘-s’ en la segunda palabra.

Uso inadecuado

  • Ese argumento fue el que, mutatis mutandi, dio lugar a la famosa película.
  • El caso de Unamuno es, mutatis mutandi, similar.
  • El anexo establece la aplicación, mutatis mutandi, de las reglas

Uso adecuado

  • Ese argumento fue el que, mutatis mutandis, dio lugar a la famosa película.
  • El caso de Unamuno es, mutatis mutandis, similar.
  • El anexo establece la aplicación, mutatis mutandis, de las reglas.

Tal y como recogen el ‘Diccionario de la lengua española’ y el ‘Diccionario panhispánico de dudas’, la locución latina que significa ‘cambiando lo que se deba cambiar’ es mutatis mutandis, con una ‘s’ en ambos términos, por lo que no es apropiado escribir mutatis mutandi. ’ Tampoco lo son mutatis mutantis ni mutatis mutanti, con una ‘t’ en lugar de una ‘d’, variantes que pueden encontrarse ocasionalmente en algunos textos.

Además, se recuerda que lo adecuado es que las locuciones latinas se escriban en cursiva o, si no es posible, entre comillas.

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[Canarias}> Los balcones que prohibió Felipe II y que en La Palma no se destruyeron

28/08/2024

J. F. Alonso

Los balcones que prohibió Felipe II y que en La Palma no se destruyeron

Las balconadas, las ventanas y las celosías se han convertido en una seña de identidad de la arquitectura tradicional de la isla canaria

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Vista desde el Mirador de la Concepción, por ejemplo, se entiende un poco la historia de Santa Cruz de la Palma. Los barcos de los conquistadores, que llegaron allí empujados por los alisios, los vientos que soplan del noroeste, la dificultad de la ciudad para crecer (tiene unos 15.000 habitantes), encajonada entre barrancos, a menudo cubierta de nubes que chocan con lo que los palmeros llaman ‘la cumbre’, la cordillera (a más de 1.500 m ) que separa la isla en dos.

Ahí abajo pronto comprobaremos que Santa Cruz de La Palma conserva una arquitectura tradicional poco ‘manchada’ por las construcciones modernas, por el aluminio o los rascacielos. Un paseo entre sus casas de colores vivos (ese azul añil, esos ocres), con paradas en el Mercado Municipal, el Ayuntamiento o en el Museo Insular, transmite calma e historia.

En ese casco histórico destacan las balconadas de madera construidas a partir de la llegada de castellanos, andaluces y portugueses, aunque hay quien también habla de una influencia mudéjar. Entre el XVI y el XVIII había múltiples balcones, asegura Manuel Poggio Capote, cronista oficial de Santa Cruz de La Palma, a pesar de que en aquellos años Felipe II quiso prohibirlos con una orden real.

En las descripciones de las bodas de Carlos V en el alcázar de Sevilla, en 1526, se hace referencia a los balcones de madera como incómodos miradores cubiertos de celosías que invadían las estrechas calles, razón por la cual durante los reinados de Carlos V y Felipe II se dictaron normas, de acuerdo con los nuevos criterios del urbanismo y la arquitectura renacentista, que ordenaban su derribo, según recoge el documento ‘La ventana tradicional, signo de identidad de la arquitectura canaria’, editado en 2020 por Real Academia Canaria de Bellas Artes de San Miguel Arcángel.

«En Málaga se prohibieron desde 1492, en Granada en 1498, y de nuevo en 1532 y 1538, y en Córdoba y Toledo en 1550. En Sevilla constan derribos en 1410 y 1576, aunque todavía en 1587 se menciona la presencia de múltiples ventanajes «con rejas y celosías de mil maneras». En el Archivo Municipal de Santa Cruz de La Palma se conserva una real cédula de Felipe II de 1585 que legisla en el mismo sentido, sin que en la práctica surtiera ningún efecto», se constata en ese estudio.

Poggio Capote, en conversación con ABC, destaca la importancia de las celosías en las ventanas y en los balcones, seña de identidad de La Palma. «Hay más de trescientas ventanas y una decena de balcones con celosías, más que en ningún otro sitio de España. Sólo quedan unas pocas en Córdoba, Sevilla y Écija».

«Las carpinterías exteriores en madera son el elemento más expresivo y el que más personalidad le confiere a la arquitectura tradicional canaria. En este conjunto, sobresalen, por su excepcional rareza, los balcones, miradores y ventanas de celosías. Es muy probable que la serie de celosías de Canarias y, especialmente, la de la isla de La Palma sea la más numerosa y variada de las que se conservan en el mundo hispánico», continúa el documento citado.

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Las balconadas que hoy vemos no son de la época de la prohibición. Al cabo, son edificios civiles, reformados o reconstruidos muchas veces a lo largo de los siglos. Sí hay algunas del último tercio del XVIII y principios del XIX, pero su valor como símbolo en Santa Cruz de la Palma sigue intacto. Los turistas avisados, también los de los cruceros, se acercan a fotografiar las de la Avenida Marítima, por ejemplo la Casa Ferrer, de finales del XVIII; las de la Calle Real o las de Pérez de Brito.

Santa Cruz de La Palma siempre ha tenido una estrecha relación con América, como se refleja en la tradición de los indianos que venían de Cuba (en Carnaval se celebra el Día de Los Indianos, una fiesta en la que participan decenas de miles de personas) y en su arquitectura, precisamente en esos balcones de madera. Aquí, en 1558, Felipe II creó el primer Juzgado de Indias. Poggio Capote añade en este punto una curiosidad sobre esas balconadas: «En un extremo no visible solían tener un retrete o una bajante de aguas sucias», eliminados en algunos casos en alguna de las reformas.

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