Mientras masajea las nalgas del paciente, el proctólogo dice:
—¡Tranquilo, Ponce, tranquilo!
Entre extrañado y molesto, el paciente responde:
—Doctor, no soy Ponce, ¡soy Rodríguez!
A lo que contesta el proctólogo:
—Ponce,… ¡soy yo!
Chistes de aquí y de allá
Mientras masajea las nalgas del paciente, el proctólogo dice:
—¡Tranquilo, Ponce, tranquilo!
Entre extrañado y molesto, el paciente responde:
—Doctor, no soy Ponce, ¡soy Rodríguez!
A lo que contesta el proctólogo:
—Ponce,… ¡soy yo!
El psiquiatra al paciente borracho:
—Usted va a dejar de tomar cerveza, y ¡Durante medio año sólo beberá leche!
—¿Otra vez, doctor?
—¿¡Cómo que otra vez!? ¿Usted ya siguió ese tratamiento?
—Sí, durante los primeros meses de mi vida.
Cortesía de Paco López
Diferencia entre un clínico, un cirujano general, un psiquiatra y un patólogo.
Cortesía de Paco López
El paciente, tímido y cabizbajo, entra al consultorio del psiquiatra, se sienta, y dice:
—Doctor, tengo doble personalidad.
—No se preocupe, amigo. Siéntese que vamos a conversar los cuatro.
Cortesía de Paco lópez
Le dice una mujer a otra:
—Mi marido es un bombón.
—¿Es lindo?
—No, es negro, redondo y lleno de licor.
Cortesía de Paco López
The eighty-three year old lady finished her annual physical examination, the doctor said,
—You are in fine shape for your age, Mrs. Green, but tell me, do you still have intercourse?
—Just a minute, I’ll have to ask my husband—, she said.
She stepped out into the crowded reception room and yelled out loud:
—Bob, do we still have intercourse?
There was a complete hush; you could have heard a pin drop. Then Bob answered impatiently,
—If I told you once, Irma, I’ve told you a hundred times. What we have is Blue Cross!
Courtesy of Bob Meehan
Querida suegra:
Por favor, no trates de decirme cómo educar a mis hijos. Yo estoy casada con uno de los tuyos y, créeme, ¡hay mucho que reclamar también!
Sinceramente,
Tu nuera.
HOY ME LEVANTÉ. . .
…
.

Con ganas de:
Trabajar
Dejar de fumar
Comer menos
Hacer ejercicio
y
¡No volver a tomar!
…
.
Así que mejor me acuesto otro rato a ver si se me pasan estas pendejadas.
Un perro un tanto viejo entró en el patio de una casa.
Por el collar que traía y por lo bien alimentado, Peter, el dueño de la casa, dedujo que tenía dueño, pero un dueño que no lo estaba cuidando bien.
Con toda tranquilidad, el perro se le acercó a Peter, que lo palmeó un par de veces en la cabeza, y el perro lo siguió al interior de la casa, se echó sobre una alfombra que había en una esquina y se quedó dormido.
Después de una hora, se acercó a la puerta y Peter lo dejó salir.
Al día siguiente el perro volvió, saludó a Peter en el patio de la casa, entró, se echó en el mismo lugar, y durmió por casi una hora, repitiendo lo del día anterior.
Y así siguió por varias semanas.
Intrigado, Peter escribió una nota y la colgó del collar del perro. La nota decía así:
«Al dueño de este lindo y cariñoso perro quisiera preguntarle si sabe que cada tarde su perro viene a mi casa a dormir una siesta».
Cuando al día siguiente llegó de nuevo el perro a dormir su siesta, traía colgada del collar una nota diferente a la puesta por Peter, una nota que decía:
«Este perro vive en una casa con 6 niños, 2 de menos de 3 años. El pobre animal está tratando de poder dormir. ¿Puedo ir con él mañana?».