[Hum}– Nueva definición de virginidad en la mujer

A mí me ha hecho mucha gracia, por decir lo menos, ver como, por mera conveniencia o tal vez adulación, se le da la vuelta a la tortilla de una tradición centenaria, cuando otras de igual o menor arraigo y antigüedad se consideran sagradas e intocables.

Pero, bueno, tal vez en adelante debamos distinguir entre VA “Virgen Anatómica”,  y VE “Virgen Espiritual”, siendo la VA una especie en vías de extinción. De seguir la tendencia y el orden alfabético, tendríamos luego VI (“Virgen Intelectual”), especie abundantísima.

Una oyente de la COPE se sintió molesta por la ceremonia de la boda de los Príncipes de Asturias en la que mostraron el ramo de novia “como señal de virginidad”. No tiene por qué sentirse molesta por algo que es una pura costumbre, y perdón por el adjetivo. El ramo de azahar o el vestido blanco de la novia son signos de pureza, de rectitud de intención, como lo eran las túnicas blancas de los “candidatos” al Senado romano. Nadie piensa que, por eso mismo, las novias que llegan al altar tengan que ser técnicamente vírgenes. Lo fundamental es que vayan con candidez de espíritu, con amor e ilusión. Esas virtudes las puede tener muy bien una novia que haya estado casada previamente. De otra forma, habríamos progresado muy poco desde los fariseos. Así pues, quedamos en que la virginidad es un estado del espíritu, no tanto un detalle anatómico. Es decir, todas las mujeres, en principio, tienen derecho a casarse de blanco y con ramo de azahar o equivalente. Tampoco es una obligación.

[Hum}– Ser valiente

La verdadera valentía del hombre está en llegar a casa borracho, de madrugada, a punto de salir el sol, ver a la esposa esperándolo en la puerta con una escoba en la mano… y tener la valentía de preguntarle:

—¿Vas a barrer o vas a volar?

[Hum}– Rosario y whiskey

Un cura es enviado a Alaska. El  obispo lo va a visitar un año más tarde y le pregunta:

«¿Como le va por acá, Padre?»

«Bueno, señor obispo, si no fuera por mi rosario y mis dos whiskys al día, estaría perdido. A propósito, ¿gusta un whisky?»

«Si, por favor».

«Rosario, ¡tráele un whisky al señor obispo!».

[Hum}– Cuestión de rezos

A las puertas del cielo llegaron un chofer de autobús y un cura. Al verlos, San Pedro hizo pasar al chofer primero, con todos los honores, y, después de un largo rato, invitó a pasar al cura.

El cura, algo enfadado, le reclamó a San Pedro el por qué esa deferencia hacia el chofer. y San Pedro le contesto: 

—Mira, hijo, mientras tú rezabas, la gente dormía, pero mientras él manejaba todo el mundo rezaba.

[Hum}– El reloj de James Bond

James Bond entra a un bar y se sienta al lado de una morena de ésas que sólo aparecen en sus películas. Le lanza una mirada y mira su reloj. Ella le pregunta:

«Disculpe, ¿la mujer que está usted esperando está atrasada?»

«No», responde Bond. «Es que me acaban de dar este reloj high tech y lo estoy probando»

«¡Ah, ¿si?!,  pregunta la morena. «Y, ¿qué es lo que ese reloj tiene de especial?»

«Usa ondas alfa y gamma para comunicarse conmigo», explica Bond.

«¿Y qué le esta diciendo ahora?», pregunta, intrigada, la morena.

«Me dice que usted está sin bragas [pantaletas]»

La mujer suelta una carcajada y responde:

«Pues su reloj no funciona porque yo estoy con bragas»

James Bond frunce el seño, mueve el reloj, le da unos golpecitos, y dice:

«¡Caramba! ¡Está adelantando una hora!»

[Hum}– La moto

NotaCMP:  En España, el verbo «montar» tiene también la acepción erótica que en Venezuela y otros países tiene el verbo «coger»

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Un hombre lleva a su mujer a una clínica para ser sometida a una intervención quirúrgica. Como fue una larga operación, el tipo regresa a su casa para atender a sus hijos que habían quedado solos.

Más tarde, llama a la clínica para enterarse del resultado de la operación.

   «Buenas tardes, ¿Quién habla?»

   «Hola, ¿es la clínica?»

   «Sí, señor. Dígame».

   «Le habla Pedro Ripiales. Quiero saber cómo salió mi esposa…»

Pero, en ese momento, el teléfono se liga con el de un taller de reparaciones cuyo encargado estaba hablando con un cliente por el arreglo de una moto.

   «Hola, hola, ¿me están oyendo?»

   «Perfectamente, señor», dicen los de taller creyendo que hablan con el dueño de la moto.  «En cosa de dos días se la entregaremos.

   «Entonces, ¿todo va bien?»

  «Sí, ¡pero qué problemático fue! La desmontamos toda por dentro. Tenía muchísimas cosas en mal estado, pero ya las cambiamos, y dentro de dos días va a poder montarla de nuevo».

   «¡¿Montarla?!»   «Sin miedo alguno. Le cortamos el tubo de admisión porque lo tenía muy largo. ¡Se ve que usted le da duro!»

   «Pero, ¡señor!»

   «El desgaste de las paredes nos lo demuestra.  Usted debería engrasarla más a menudo».

   «¡Eso es demasiado, señor!»

    «Además, debo decirle que su pistón está muy usado. No vale nada. Como usted comprenderá, le introdujimos un pistón más grueso que el suyo y hemos quedado sorprendidos del resultado. También le ampliamos el tubo de escape, que estaba abollado».

   «¿Del escape?»

   «Sí, por donde salen los gases. Estaba casi completamente tapado, pero ahora quedó que da gusto»

   «Pero, ¡¿qué hotias….?!»

   «No se inquiete, que ahora todo marcha bien. Yo mismo la probé. Después la hemos montado siete y con todos se ha portado maravillosamente»