[Hum}– General gallego

El general gallego encargado de la sección de logística, al ver la nómina de los sueldos de los soldados, le dice al cabo que se encarga de pagarla:

—Bueno, cabo, ¿y quién coño es ese Total que cobra más que yo?

[Hum}– Para los que vuelan mucho

Durante un vuelo comercial, a un piloto veterano de la Fuerza Aérea le tocó de compañera de asiento una joven madre que lleva en brazos a su bebé. Cuando éste comenzó a llorar durante el descenso para el aterrizaje, la mamá, de la forma más discreta que pudo, comenzó a amamantarlo.

El piloto fingió no ver nada de eso, y, al momento del desembarque, galantemente se ofreció a ayudar a la joven madre con el manejo de las pertenencias del niño.

Cuando ésta le dio las gracias, el piloto le dijo:

—Tiene usted un bebé muy lindo, y ¡tenía mucha hambre!

Un tanto avergonzada, la madre explicó que el pediatra le había dicho que el tiempo que el bebé pasara mamando ayudaría a aliviar la presión en sus oídos

Moviendo su cabeza, el piloto dijo:

—¡Y todos estos años yo he estado mascando chicle!

[Hum}– Para gustos,…

A nueve de cada diez hombres les gusta que las chicas vayan ligeritas de ropa. Al décimo le gustan los otros nueve.

NotaCMP.- Tal y como están las cosas, creo que habría que decir «A siete de cada diez….».

[Hum}– Life before computers

  • Memory was something you lost with age.
  • An application was for employment.
  • A program was a TV show.
  • A cursor used profanity.
  • A keyboard was a piano
  • A web was a spider’s home.
  • A virus was the flu.
  • A CD was a bank account.
  • A hard drive was a long trip on the road.
  • A mouse pad was where a mouse lived.
  • And if you had a 3 inch floppy,…you just hoped nobody ever found out!

[Hum}– Justicia al estilo griego

Una pareja, marido y mujer, se habían divorciado y se disputaban ante una corte griega la custodia de los hijos.

La madre argumentó ante el juez que, como ella había traído al mundo a esos hijos, era a ella a quien correspondía su custodia.

Terminado el alegato de la madre, el juez pidió al marido que diera el suyo. Después de un largo silencio, el hombre se levantó y dijo:

—Señoría, cuando yo introduzco una moneda en una máquina expendedora de refrescos y me sale una Coca-Cola, ¿a quién pertenece ésta, a la máquina o a mí?

El hombre ganó la custodia.

Cortesía de Manuel Alberto Gutiérrez