[Hum}– Carta de una madre gallega a su hijo

Querido hijo: Te mando esta carta para que sepas que estoy viva. Escribo despacio porque sé que no puedes leer deprisa. Si recibes esta carta es porque te llegó; si no, avísame y te la mando de nuevo.
Tu padre leyó que, según las encuestas, la mayoría de los accidentes ocurren a un kilómetro del hogar, así que nos hemos mudado mucho más lejos. No te doy la dirección, porque no la sé, pues resulta que la última familia que vivió aquí se llevó los números para no tener que cambiar de domicilio.

La casa es genial, tiene hasta lavadora, aunque no estoy segura de si funciona o no, pues ayer metí ropa y tiré de la cadena, y no he vuelto a ver la ropa desde entonces. La cocina nueva funciona con gas; el otro día explotó, y tu padre y yo salimos disparados por el aire cayendo en el jardín. ¡Qué emoción! ¡fue la primera vez que tu padre y yo salíamos juntos en muchos años!.

Hablando de tu padre, ha encontrado un trabajo importante, tiene más de 500 personas por debajo de él. Es el encargado de cortar la hierba del cementerio. Por cierto, por fin enterramos a tu abuelo. Encontramos el cadáver con lo de la mudanza, estaba en el armario desde el día en que nos ganó jugando al escondite.

Paco, tu primo, se casó, y resulta que le reza todas las noches a la esposa, porque es virgen.

Tu perro Bartolo nos tiene preocupados, se empeña en perseguir a los coches que están parados. A quien tampoco hemos vuelto a ver por aquí es al tío Venancio, el que murió el año pasado.

¡Pásmate! Tu hermano Paco cerró el coche y se dejó las llaves dentro. Tuvo que ir corriendo a casa a por la copia de las llaves para poder sacarnos a todos del coche.

Con respecto a la chaqueta que pediste, tu tío Fulgencio dijo que si la mandábamos con los botones puestos, pesaría demasiado y el envío sería muy caro, así que le quitamos los botones y los pusimos en el bolsillo.

Bueno, hijo, si ves a doña Remedios dale saludos de mi parte; si no la ves, no le digas nada.

Tu madre que te quiere,
Romualda.

PD: Te iba a mandar 10 euros, pero ya he cerrado el sobre.

[Hum}– Adorable and cute Little Bruce

Little Bruce and Jenny are only 10 years old, but they know they are in love. One day they decide that they want to get married, so Bruce goes to Jenny’s father to ask him for her hand. Bruce bravely walks up to him and says,

—Mr. Smith, me and Jenny are in love and I want to ask you for her hand in marriage.

Thinking that this was just the cutest thing, Mr. Smith replies,

—Well Bruce, you are only 10. Where will you two live?

Without even taking a moment to think about it, Bruce replies,

—In Jenny’s room. It’s bigger than mine and we can both fit there nicely.

Mr. Smith says with a huge grin,

—Okay, then how will you live? You’re not old enough to get a job. You’ll need to support Jenny.

Again, Bruce instantly replies,

—Our allowance, Jenny makes five bucks a week and I make 10 bucks a week. That’s about 60 bucks a month, so that should do us just fine.

Mr. Smith is impressed Bruce has put so much thought into this.

—Well, Bruce, it seems like you have everything figured out. I just have one more question. What will you do if the two of you should have little children of your own?

Bruce just shrugs his shoulders and says,

—Well, we’ve been lucky so far.

Mr. Smith no longer thinks the little shit is adorable!

Courtesy of Bob Meehan

[Hum}– El vasco y el gaditano

Un gaditano entra en la farmacia del Patxi, en Bilbao.

—Hola, buenoz díaz. Me da una azpirinita.

—¡Qué leche de aspirinita, chaval! Aquí tenemos aspirinotas, y te la llevas rodando,

—¡Joer! Bueno, vale. Y me da también un jarabito.

—¡Pero, ¿qué dices?! En la farmacia del Patxi sólo hay jarabote, y en garrafa y al trago. ¿Quieres algo más?

—No, los zupozitorios ya loz compraré en Cádiz.