El cirujano está en el restaurante, ve al camarero caminando torcido y le pregunta:
—Disculpe, mozo, ¿tiene hemorroides?
—No, señor, sólo lo que figura en el menú.
Chistes de aquí y de allá
El cirujano está en el restaurante, ve al camarero caminando torcido y le pregunta:
—Disculpe, mozo, ¿tiene hemorroides?
—No, señor, sólo lo que figura en el menú.
En un espectáculo aéreo, un gallego se tiró del avión y se estrelló como piedra en el suelo.
Su cuerpo quedó enterrado en el tremendo cráter que hizo al estrellarse, y de ese cráter sólo sobresalía una de las manos del gallego en la que mantenía aún apretado un frasquito que decía «Para caídas y quemaduras».
Abogado: «¿Qué fue lo primero que su marido dijo aquella mañana?».
Testigo: «Dijo, ¿dónde estoy, Betty?».
Abogado: «¿Y por eso usted se enojó tanto?».
Testigo: «Mi nombre es Celia».
ABOGADO: Entonces, la fecha en que su bebé fue concebido fue el 8 de agosto, ¿es así?
TESTIGO: Sí.
ABOGADO: ¿Y qué estaba usted haciendo en ese momento, señora?
TESTIGO: Estaba follando.
Dijo Confucio: «El sexo es como una cuenta bancaria: Se ingresa y, cuando se saca, se pierde interés».
ABOGADO: «Ahora dígame, doctor: ¿no es cierto que cuando una persona muere mientras duerme, no se entera hasta la mañana siguiente?»
TESTIGO: «¿Aprobó usted el examen para abogado?»
Dos gallegos dispuestos a montar una zapatería oyen el comentario de que los mejores zapatos son los de cocodrilo, así que se meten en un bote y se van a cazar cocodrilos.
Después de como 50 cocodrilos cazados y muertos, uno de los gallegos le dice al otro:
—Mira, otro más que cacemos sin zapatos ¡y esto se acabó!
Un granjero y su esposa, gallegos ambos, estaban descansando en la cama; ella tejiendo, mientras él leía una revista sobre animales de granja. De pronto, él levantó la vista de la página y le dijo a su esposa:
—¿Sabías que los humanos somos la única especie en la que las hembras tienen orgasmos?
Ella lo miró maliciosamente, sonrió, y le replicó:
—¿Ah, sí? ¡Pruébamelo!
El granjero se levantó y salió de la habitación, dejando a su esposa totalmente confundida. Después de una hora, el granjero regresó, todo cansado y sudoroso, y declaró:
—Bueno, estoy seguro de la vaca y la oveja, pero, por la forma en que chilla la marrana, ¿quién puede saber si tuvo un orgasmo?
ABOGADO: ¿Qué edad tiene su hijo, el que aún vive con usted?
TESTIGO: 38 o 35, no recuerdo bien.
ABOGADO: ¿Y cuánto tiempo ha vivido él con usted?
TESTIGO: 45 años.