En la clínica da a luz una mujer un bebé, y el médico lo sostiene cabeza hacia abajo. Dice el padre:
—Doctor, ¿no sería bueno que le diera unas palmaditas al bebé?
—¡Qué va, hombre, no hace falta! Cuando le digamos que ha nacido Venezuela, ya verá como él solito arranca a llorar.
