[Hum}– De astronautas y mujeres

Primera expedición a Júpiter. Mandan en la nave espacial a dos monos y una mujer.

– Base: ¿Astronauta 1?

– A 1 : Uuu

– Base: Verifique la presión en la cabina, calcule la temperatura en la cabina, determine el logaritmo neperiano, y

altere el compresor A332X.

– A 1 : Uuu, uuuu, uu

– Base: Páseme con el Astronauta 2

– A 1 : Uuuu, uuu, uuu

– A 2 : Uuuu, uu

– Base: ¿Astronauta 2?

– A 2 : Uuu

– Base: Controle los comandos, verifique la cápsula, asegure la órbita e identifique probables meteoritos.

– A 2 : Uuu, uuuuuuu uuu

– Base: Páseme con la Astronauta 3

– A 3 : Sí, sí, ya sé: que le dé de comer a los monos y que no toque nada.

[Hum}– Diferencias entre ricos y pobres, o cóctel de prejuicios

Rico con pistola…………………….precavido
Pobre con pistola………………….delincuente

Rico con manicura………………..playboy
Pobre con manicura ……………..maricón

Rico con alas………………………..ángel
Pobre con alas…………………….. murciélago

Rico en prostíbulo…………………busca placer
Pobre en prostíbulo……………….busca a la hermana

Rico leyendo el periódico……….intelectual
Pobre leyendo el periódico…..…busca trabajo

Rico corriendo……………………..deportista
Pobre corriendo……………………ladrón

Rico vestido de blanco…………..doctor
Pobre vestido de blanco…..…….heladero

Rico con maletín…………………..ejecutivo
Pobre con maletín……………….. traficante

Rico homosexual…………………..gay
Pobre homosexual………………..maricón

Rico en una comisaría……………denunciante
Pobre en una comisaría………….detenido

Rico cansado………………………..ejecutivo con stress
Pobre cansado………………………flojo de mil cojones

[Hum}– En el psiquiatra

Llega un tipo donde el psiquiatra y le cuenta que, en las fiestas, cuando se toma un trago le gustan los hombres.

El psiquiatra le dice:

—Bueno, no se preocupe, acuéstese en el sofá.

El tipo le responde:

—Pero, doctor, ¿así no más, sin un trago ni nada?

[Hum}– Sexo macabro

Una pareja que va de paseo, decide, en plena calentura, meterse en un cementerio a hacer el amor. Él pone a la chica sobre una lápida y empiezan la faena. Después de unos veinte minutos, concluido ya el acto, deciden irse.

Al día siguiente, la muchacha tiene unos dolores terribles en la cintura y las caderas, pero no les hace mucho caso, hasta el tercer día, en que no aguanta los dolores y decide ir a visitar al médico.

Ya en el consultorio, el doctor le pide que se desvista y se voltee para examinarla. Al terminar la revisión, el médico le pregunta, algo inquieto:

—Y dígame, señorita, ¿cuántos años tiene usted?

—Tengo 26, ¿por qué? ¿es algo grave?

—No lo sé, pero en sus nalgas dice que usted murió en 1812.

[Hum}– El negro del ascensor

Un hombrecito de pequeña estatura entró a un ascensor dentro del cual venía ya, solo, un negro enorme, como esos monstruosos jugadores de baloncesto. Al reparar en él, el hombrecito dudó entre si entrar o esperar otro ascensor, pero al final, y con visible temor, decidió entrar y se acurrucó en la esquina más alejada del negro.

Luego de un corto silencio, que a nuestro pequeño hombre le pareció una eternidad, se escuchó la voz áspera del negro que dijo:

—Tengo 2,05 metros de altura, 155 kilos de peso, y pene de 33 centímetros. Mucho gusto, Dante Svelta.

Y dicho lo cual, le extendió la mano al hombrecito en señal de saludo, pero, por toda respuesta, el hombrecito cayó desmayado.

Asombrado, el negro lo tomó entre sus brazos y le dio unas leves cachetadas para ver de reanimarlo. Cuando por fin el hombrecito abrió los ojos, el negro, preocupado, le preguntó:

—¿Qué le pasó, mi amigo?

El hombrecito, mirando al negro con ojos desorbitados, le preguntó con un hilo de temblorosa voz:

—¿Me… me… puede usted re… repetir lo… que… que… me… me… dijo antes?

—Por supuesto, amigo. Yo quise presentarme y le dije mi estatura, mi peso, la longitud de mi pene, el peso de mis testículos, mi nacionalidad y mi nombre completo, que es Dante Alvelta.

—Uy, ¡qué alivio!. Yo entendí ‘date la vuelta’.

[Hum}– Un maracucho en Nueva York

Un maracucho llegó a Nueva York y, cuando se le acabaron los cigarrillos, fue a la bodega de la esquina. Sin saber inglés, señaló con gestos lo que quería, y medio balbuceó ‘Marlboro’.

La chica de la  bodega se agachó a buscar los cigarrillos debajo del mostrador y, al hacer ese movimiento, se le salió un pedo. Como si nada, se incorporó, puso el paquete de cigarrillos sobre el mostrador, frente al maracucho, y le dijo:

Two fifty (Dos con cincuenta).

El maracucho, indignado, le contestó:

—¡¿Tú fifty?! No, mi amol, ¡¡¡la del pedo fifty tú!!!

[Hum}– Especialidad médica

Una señora se entera de que su vecino, de visita en su casa, es médico de un hospital, y le dice:

-¡Qué interesante! Y supongo que muchos de los casos que trata serán accidentes.

-Lo ignoro.

-¿Cómo que lo ignora?

-Es que estoy en la sala de partos.