[*IBM}– Del baúl de los recuerdos de IBM: Impresora IBM/1403 (3/3) – A la memoria de Henry Meza / Leonardo Masina

02-01-12

En la serie de temas de IBM que fueron tratados en 2003 mediante intercambio de e-mails, hoy va el tercero y último de un lote de tres que tratan sobre la Impresora IBM/1403.

Carlos M. Padrón

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14-10-2003

Leonardo Masina

Leo Masina, 1972

Este otro recuerdo quiero dedicarlo a un gran compañero y una gran persona que, desafortunadamente, ya no está con nosotros: HENRY MEZA (q.e.p.d.).

Estaba Henry en el IVIC con un problema con la 1130 y me pidió si podía ir a darle una mano y, de paso, que le llevara aceite hidráulico de carro para la 1403 (la caja hidráulica de la 1403 utilizaba un tipo de aceite compatible con el de algunos modelos de carro), ya que la caja estaba medio vacía.

Al llegar me di cuenta de que lo que la 1403 tenía dentro no era ya aceite sino una cosa muy viscosa, más parecida a la grasa, así que le dije a Henry que era mejor cambiar la caja.

Llamamos al stock y, desafortunadamente, no quedaba ninguna caja, pero estaba un compañero desocupado al que le pedimos el favor de que le sacara la caja a una de las máquinas del almacén y nos la subiera al IVIC mientras nosotros sacábamos la caja de la 1403 y arreglábamos el problema a la 1130.

Pasaron algunas horas y el compañero no apareció. Disimuladamente intentamos localizarlo, pero no estaba ni en el stock ni en el almacén, y en IBM nos decían que había salido hacía horas para el IVIC.

Al ver que pasaba el tiempo y no teníamos noticias de él, y ya era tarde y no quedaba casi nadie en el IVIC, se me ocurrió una idea. Frente al centro de computación estaba el laboratorio de electrónica. Entramos, y a una persona que quedaba de guardia toda la noche le pedí si tenía algún solvente, y me dio una garrafa de plástico llena.

Eché un poco de solvente en la caja de la 1403 para que el aceite se diluyera, y así lo fuimos sacando. Luego vacié un poco más en la caja y la dejé funcionar para que fuera limpiándose, y el solvente, un líquido transparente, fue tomando un color achocolatado. Pero lo raro era que iba evaporándose y así prácticamente tuve que echar la garrafa entera.

Cuando el líquido ya salía más limpio, terminé de vaciar lo poco que quedaba en la garrafa, echamos el aceite hidráulico y la impresora empezó a trabajar perfectamente.

Tanto a Henry como a mi empezó a pesarnos mucho la cabeza y estábamos como un poco mareados. Pensamos que era el cansancio y el no haber almorzado ni cenado a pesar de la hora, y en eso apareció el técnico que nos había dado el solvente. Venía a preguntar cómo nos había ido, y dijo: «¡Qué olor tan raro hay aquí! ¡Es mareante!».

Entonces le pregunté qué era lo que como solvente me había dado, y él, cándidamente, me contestó: «Cloroformo». O sea, que a Henry y a mí nos había puesto groguis y a volar “esnifando” cloroformo.

Decidimos salir afuera a tomar un poco de aire fresco para despejarnos, y dejando las puertas del centro abiertas para que se ventilara el local. Nos sentamos en el césped y nos quedamos dormidos.

No sé quién fue el que se despertó primero, pero el susto fue tremendo cuando miramos el reloj y nos dimos cuenta de que ya eran pasadas las 2 de la madrugada. Creo que nos quedamos dormidos unas buenas cuatro horas.

Volvimos adentro a toda carrera, tapamos las máquinas, cerramos todo, y salimos para volvernos a casa, acordando antes no comentar nada en la oficina para no descubrir al compañero que nos había dejado colgados al no aparecer con la caja para la 1403.

Salimos del parking, en el que estábamos solos. Yo arranqué delante y Henry detrás. Había varias curvas hasta llegar a la salida donde estaba la alcabala de salida. Me detuve para identificarme y vi dque detrás de mí había un carro que me hizo señas con las luces.

Salí por la Panamericana hacia casa cuando ya eran como las 3 de la madrugada, y siempre tuve detrás las luces del otro carro que, al llegar por Las Mercedes, se desvió, y yo seguí para El Marqués.

A las 8:00 de la mañana siguiente me fui a la oficina como si no hubiera pasado nada. Me agarró Uwe Petersen y me preguntó:

—Bandido, pirata, ¿qué ha pasado ayer en el IVIC?

Yo le contesté que nada, y entonces me comentó que justo había llamado Henry para decirle que le había fallado el carro y se había tenido que quedar toda la noche allá, en el IVIC.

Eso nunca me lo perdoné, pero en mi conciencia yo estaba seguro de que el carro que me seguía era el de Henry. A partir de entonces, cuando íbamos en más de un carro, yo era iba siempre de último.

Otro cantar fue cuando Henry y yo agarramos al otro técnico, el que nunca llegó con la caja para la 1403.

Cuando le preguntamos qué había pasado, cándidamente nos dijo que, cuando subía hacia el IVIC, al comienzo de la Panamericana se paró a darle la cola a una muchacha, y como estaba buena y disponible, se fueron a un motel y, desde casi mediodía, estuvieron toda la noche hasta el amanecer.

Además nos pidió que, por favor, si su mujer nos llamaba, le dijéramos que había estado toda la noche en el IVIC con nosotros.

No faltó nada para que Henry, la persona más pacifica que he conocido, y yo, lo matáramos, pero Uwe llegó justo a tiempo para salvarle la vida.

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COMENTARIOS

Leonardo Masina
Tienes razón, José. Piensa en Cumaná (UDO): lo más cerca que tenía era Cadafe Cumaná que tenía una 1401, luego Puerto la Cruz a unos 100 Km, y, por supuesto, Caracas.

Cuando te mandaban “al monte” a montar algo (generalmente era un MES con varios cambios, y estamos hablando del verano de 1971) lo hacías con las horas contadas, pues cuando los vendedores vendían normalmente daban los tiempos de instalación de Caracas, donde podías recurrir al stock o al depósito de máquinas y, en una hora, hacerte con lo que pudieses necesitar.

Pero, ¿qué te voy a contar a ti que entre Valencia y alrededores habrás tenido que correrte esa autopista hacia Caracas varias veces a buscar alguna pieza urgentemente?

En esas condiciones, cualquier tontería podía retrasarte una instalación, como mínimo y con suerte, medio día, ya que el solo hecho de llamar a Caracas y que te enviaran urgentemente un repuesto a Cumaná, te podría llegar en la tarde suponiendo que lo hubieras pedido por la mañana, pero si lo pedías ya pasado mediodía, hasta el día siguiente no te llegaba.

Esa fue la disyuntiva en que me encontré: el cliente dijo que si en un día no estaba todo instalado, echaba todo para atrás y contrataba una HP.

Así que, sin documentación ni manuales sino con mi experiencia, modifiqué la impresora para que trabajara a 600 líneas.

En efecto, como bien dices, la /370-125 del FNCB llegó toda completa desde USA, y la instalación fue impecable; no faltaba nada y todo encajaba a la perfección.

En esa misma instalación, años después, quisieron montar unos discos 2311, reemplazando los 2310 que llevaba la 1130, y para eso había que reemplazar el board del adapter de los 2310 por el del 2311, y sólo ese paso se tardaba su tiempo, ya que siempre todo era contra reloj.

De aquélla estaba Santiago Villegas como técnico residente en Cumaná que había intentado instalarlo sin éxito.

Cuando fui, tropecé como él en la misma piedra: los discos no arrancaban, y recuerdo —ya que el cliente sólo nos había dado un día— que hice uno de mis clásicos inventos y, ya que la 1133 (el Channel Multiplexor) tenía un board vacío, logré instalar los dos adapters simultáneamente y así evité tener que instalarlo y desinstalarlo cada vez que se quería ver si funcionaba.

Resulta que el problema era de la unidad de discos 2311 que necesitaban un RPQ para que pudiesen funcionar, pero eso no estaba especificado en ningún sitio, ni en los prerrequisitos ni los TSI especificaban nada.

En la documentación del MES, como el que quiere pero no quiere explicarlo, encontré una referencia a un RPQ, pero eso pasaba totalmente desapercibido.

Llamé a Caracas, y nada, tuve que desistir. Pero dejando la máquina lista para poder trabajar con cualquiera de las dos unidades de disco y, ya en Caracas, logré averiguar que hacía falta un RPQ parecido al de la 1403. ¡MALDITA GRACIA!

José Padrón (el Técnico)
Como digo siempre, voy a meter mi cuchara para ampliar un poquito lo señalado por Leonardo.

La impresora 1403 fue la compañera de la 1401 (CPU), 1402 (lectora-perforadora) y las TU 729 (tape unit).

En Venezuela, Hugo Smitter y Antonio Parravano eran los grandes gurúes de este sistema.

La 1403 imprimía a la “astronómica” velocidad de 600 lpm (líneas por minuto). Una de sus partes, entre otras, la constituía una cadena de impresión formada por 5 alfabetos. Esta cadena se mantenía lubricada por una pequeña bomba que, mientras estuviera llena de aceite, cumplía su objetivo sin falla.

Cuando vino la /360, la 1403 simplemente pasó a tener una unidad de control (2821), que también controlaba a la lectora perforadora (2540), y llegaron las 1403-N1 de 1.100 lpm y tapa eléctrica (tremenda novedad).

Estas unidades modelo N1, en vez de cadena de impresión tenían un tren de impresión (1416). La bomba de lubricación no era lo suficientemente eficiente y en el tiempo se producía un desgaste que fue un gran dolor de cabeza hasta que se empezó con un plan especial de lubricación semanal, especialmente para los trenes de impresión de la 1403-N1.

El ‘xx03’, se hizo parte de la nomenclatura de las impresoras, y así la 1440 tenía a su vez la 1443, la /360-20 tuvo su 2203, y el S/3 tuvo su 5203.

Posteriormente se derivó en una 3203, que era un injerto entre la 1403-N1, rediseñada, y los controladores IPA (Integrated Printer Adapter) que se habían desarrollado para la 1403.

La unidad que rompió este esquema de nomenclatura (xx03) fue la 3211 de 2.000 lpm.

Como aclaratoria: en la /360-25, /370-115, /370-125, /370-135, /370-138, 1130 y S/3, las 1403, o 1403-N1, se instalaban vía IPA, y para la alimentación, aparte de lo señalado por Leonardo de los +12v, era mandatorio que la impresora fuera de +60v.

En los conectores había una conexión (intercierre) que no la dejaba encender, y hay que señalar que el tal interceierre estaba muy poco documentado y era difícil llegarle por su condición de RPQ.

Por supuesto, había un RPQ que señalaba esto, pero a Leonardo le tocó su parte del parto que ya habíamos tenido otros cuando instalamos /360-25 que fue donde vimos el primer IPA.

Seguramente, cuando Leonardo instaló la /370-125 del First National City Bank, que tenia IPA, le llegó el equipo completo y, como todos cuando instalamos el equipo completo y nuevo, por supuesto que nos llegó nuestra 1403 correcta.

El asunto era los parches que había que hacer cuando se instalaba un MES.

José Padrón
La cintica (CCT) funcionó de maravilla en 1401, 1440 y 360 (DOS). El problema real, y que si dio muchos dolores de cabeza, fue para controlar las formas no estándar bajo HASP, en OS.

Aunque fueron pocas las experiencias que viví, al menos tengo algunas.

Cuando a la 1403-N1 y que su adapter tuviera UCS, se le hacia un trabajito a la 1416, (cambiar unos slug de caracteres por algunos numéricos, y configurando adecuadamente el UCS), y la velocidad de impresión se incrementaba a bastante más de 1.100 lpm.

Una de las experiencias dignas de recordar, por lo que pudo haber pasado, fue ocurrida con la 1403 instalada en el IPA de la 360/25 del centro de facturación de Cadafe, en Maracay.

El compañero Wolfang Fortner estaba ayudando a instalar el equipo y metió el brazo y parte de la cabeza para tratar de localizar un cable debajo del piso falso, y la 1403 —que realmente hasta que se colocaban las patas era muy inestable— se rodó y le aprisionó la cabeza entre un travesaño del piso falso y el piso real.

Afortunadamente, la máquina quedó apoyada en otro travesaño y no se cayó totalmente.

Juan Ruiz, Abdón Carderón y mi persona, no imagino de donde sacamos fuerzas para levantar parcialmente la máquina y sacar a Wolfang de donde quedó aprisionado.

Se le llevó a la clínica y, gracias a Dios, sólo fue un gran susto, unido al hecho de que Fortner tenía en esa época — enero de 1970— una cabeza muy dura.

Leonardo Masina
Javier, tienes razón: esa “maldita” cinta del carro era, para muchísimos clientes, un dolor de cabeza mayor que luego se reflejaba en llamadas al técnico ya que no lograban hacer funcionar la impresora correctamente.

Mientras fuera la clásica página de impresión con salto de página normal, no había problema, pero cuando se trataba de formularios, facturas u otro tipo de formatos raros, la cosa se ponía muy peluda.

Otro fallo muy tonto de esa impresora era la cinta de impresión, la de la tinta, que, si no se ajustaba bien, a la tercera pasada ya no era una recta sino un círculo, pues se estiraba de un lado y no había manera de que siguiese trabajando recta, sino se desviada hacia un lado.

Lo ideal era darle la vuelta periódicamente para que la deformación fuese por los dos lados y que así se mantuviera lo más recta posible.

Yo no fui ningún genio pero, al darme cuenta del problema (y tener unos clientes un poco pichirres, sobre todo los que no utilizaban las cinta originales IBM, que se deformaban menos), aprendí a ajustar el mecanismo tractor de modo que funcionara sin casi la intervención de la rueda correctora, que era la que hacía deformar a la cinta, alargándole de mucho la vida a la cinta.

Era el clásico trabajo de chino: muchísima paciencia y ensuciarse hasta los bigotes.

Leonardo Masina
Gracias, Roberto, pero el “sonido” no es lo que me esperaba: es una 1403 que no imprime, ¡está silenciosa!

Debe tener una tapa no de N1 sino de N2.

Javier Palacios
¿Carriage control tape?

Uno de los dolores de cabeza, al pasar una S/360 a un sistema que usaba spooling —i.e. Power|HASP, de un sistema en el que se imprimía en directo y que reducía la S/360 a un unit record, pues iba a la velocidad de la impresora— era cómo simular ese bendito carriage control tape, y cómo coordinar después el montaje de la cinta para impresión de formas especiales (estados de cuenta, facturas, cheques, etc).

Me acuerdo de que muchos programadores y operadores llegaron a su ‘nivel de Peter’ en ese trance.

Roberto Robles
Leo, aquí tienes el ring-tone que necesitas para tu móvil. Je je je

Recuerda que después salió la 1403-N1, con tapa acústica de cierre automático que reducía el ruido bastante, con 132 posiciones de impresión a 1.100 líneas por minuto (1.400 LPM con el universal character set).

Había expertos en programar el puto papelito llamado Carriage Control Tape.

[*IBM}– Del baúl de los recuerdos: El principio de Peter / Leonardo Masina

11-12-11

Siguiendo con la serie de temas de este tipo que fueron tratados en 2003 mediante intercambio de e-mails, hoy va uno que trata sobre los Opinion Surveys (= Encuestas de opinión) que hacía IBM.

Carlos M. Padrón

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09-10-2003

Leonardo Masina

Cuando yo estudiaba, una de las materias que más atrajo mi atención fue la Estadística, ya que el profesor era uno de esos elementos que te hace amar lo que enseña.

Recuerdo que su presentación fue: «Si los dos salimos a comer juntos, yo me como un pollo y tú miras cómo yo lo degusto, para la Estadística nos hemos comido medio pollo cada uno».

Esto viene un poco a cuento por lo que escribo a continuación.

Periódicamente, como todos recordaremos, en IBM se hacían los famosos Opinion Surveys a los que muchos empleados asistían coaccionados por el miedo de poder ser identificados, y por eso a veces sus respuestas no eran tan sinceras como habrían debido ser.

Lo mejor de los Opinion Surveys no era el hacerlo, sino después, cuando nos reunían para comentar los resultados.

Yo era uno de ésos que lo tomaba todo en broma, y cuando extrapolaban los resultados —por ejemplo, si en un grupo de 12 empleados un 8% daba una respuesta, para mí eso representaba una persona  (ya que para mí la estadística era, más que números, razonamiento)—, y yo salía con mi broma de decir: «Ése fue fulanito de tal».

Lo bueno o lo malo de la broma era que yo tenía un gran número de aciertos, y que el pendejo nombrado, en lugar de callarse, salía contestando: «Es que tú me viste cuando yo contestaba», descubriéndose así inocentemente sin yo saber si realmente había sido él o no.

Por más que los responsables de Personal intentaban poner orden, aquello siempre se volvía un relajo.

Donde yo me identificaba siempre era en las preguntas del tipo: «¿Piensa que el resultado de esta encuesta se tomará en cuenta?», o «¿Está contento con su sueldo?», o «¿Piensa que en otra empresa podría ganar más?».

Porque, normalmente, el voto negativo era casi siempre uno, y yo, descaradamente, decía que había sido yo, porque en tantos años nunca vi que eso se tradujese en beneficios para los empleados, cuyos sueldos no correspondían a la capacidad real de cada persona, etc., ya que la operación maquillaje que se le hacía al Opinion Survey era brutal.

Un año le tocó venir a contarnos el cuento a un exdirector de segundo nivel del Departamento Técnico que se había quedado sin silla y lo habían asignado temporalmente a Personal para ir a lavarle el cerebro a los varios departamentos con los resultados del Opinion Survey.

Ese día, con nosotros, el pobre cayó en una encerrona.

Ya no sabía cómo salirse y qué respuestas o excusas encontrar, cuando a mí se me escapó una desafortunada frase.

Era la época en la que se hablaba mucho de los Principios de Peter, y yo le dije:

—Veo que ya has alcanzado tu nivel de incompetencia.

Luego, en el coffe-break, me arrepentí y le pedí perdón, pero él me contestó:

—¿Qué puedo decirte cuando en todo lo que me rebates tienes la razón? Yo fui técnico como tú, y sé y comparto lo que estás pasando, pero me han puesto aquí, sin yo quererlo, a parapetear esto.

Él quedó como un señor, y yo me callé en toda la segunda parte de la presentación.

P.D.

Para los que no lo conozcan, el Principio de Peter que yo tenía en mente cuando le dije lo que le dije enuncia que «En una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia».

Según Peter, de esta sentencia se desprenden dos corolarios:

  1. Con el tiempo, todo puesto tiende a ser ocupado por un empleado que es incompetente para desempeñar las obligaciones inherentes a ese puesto.
  2. El trabajo es realizado por aquellos empleados que no han alcanzado todavía su nivel de incompetencia.

[*FP}– Del baúl de los recuerdos de IBM: 1981 – GBG y Sheraton

Carlos M. Padrón

Foto 1. Cortesía de Leonardo Masina.

Creo que es la portada de la revista en la que se publicó la Organización GBG para 1981…..

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… con un Braulio Huen joven y muy sonreído, ¡hace 30 años!

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Foto 2.- De mi colección personal.

Creo que fue tomada en el hotel Macuto Sheraton (Caraballeda) con motivo de algún seminario dado en el centro educacional que allá mantuvo por años IBM de Venezuela.

19810307=FWinck Constantino Alb.Rz

De izquierda a derecha:  1, Federico Winckelman (Freddy);  2, Constantino Fernández (Tino);  3, Alberto Rodríguez

Así como en la foto anterior es de destacar la juventud de Braulio Huen, en ésta es obligatorio llamar la atención sobre el bigote de Freddy, la cabellera de Tino, y el pelo, aún negro, de Alberto.

¡30 años no son moco de pavo,… pero sí estropean a los «pavos»! 😦

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COMENTARIOS

CMP
En respuesta a Constantino Fernandez.

Rara forma de decir, Tino, que ahora estás mejor que antes Smile

Constantino Fernandez
Ya no recordaba cómo era yo joven, con dinero, con pelo y SOLTERO.

[*IBM}– Del baúl de los recuerdos: De ratones, economía y dinero / Ramón López, y Leonardo Masina

Siguiendo con la serie de temas de este tipo que fueron tratados en 2003 mediante intercambio de e-mails, aquí va uno que trata de algo casi paranormal.

Carlos M. Padrón

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23-09-2003

Ramón López

 

A finales del año 1957 me asignaron tres instalaciones: Aeropostal, MOP, y el Ministerio de Educación, aunque a veces me sacaban de ahí para atender otros problemas.

En Aeropostal tenía yo un problema, especialmente con las tabuladoras 405, y era que se cortaban los manojos de cables internos (había cientos) que conectaban puertas, CBs, etc. y el problema era causado por los ratones que, de noche, hacían su agosto.

Los cortes eran como si los hubieran hecho con sierra. y los problemas derivados de ellos eran de película.

Después de hablar mucho con el jefe de la instalación, pusieron veneno dentro de las máquinas y no funcionó. Entonces les sugerí que se consiguieran un par de gatos y los soltaran en la instalación por la noche.

No sé si me hicieron caso, pero a partir de ese día se acabó el problema.

Además, soy muy amigo de los gatos; tengo dos.

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03-10-2003

Leonardo Masina

Los técnicos teníamos siempre problemas, ya que, por lo general, nos sentíamos un poco marginados de lo que era IBM, y una reunión de departamento podía durar toda una tarde sin llegar nunca a una conclusión satisfactoria.

Recuerdo una vez que a una reunión fue invitado Alejandro Rivero, que era el responsable de GSD. Como en toda reunión, siempre se empezaba con hipocresías y frases a medias, sin llegar nunca a decir claramente cuál era el problema.

Normalmente, las cuentas de gastos eran el problema mayor, ya que mucha gente olvidaba que un jefe había sido técnico antes que jefe, y que las reivindicaciones que uno hacía eran a veces cosas que ya se pedían en el pasado.

Después de dar vueltas por más de dos horas y no llegar nunca a explicar claramente cuál era el problema, y haberse quedado a un lado escuchando sin decir palabra, recuerdo que Alejandro dijo:

—Si no he entendido mal, estamos ante un problema económico.

Hubo silencio en el grupo ya que Alejandro había dado en el clavo, o sea, había entendido de qué se trataba. Para eso, ¡no hacía falta tener mucha imaginación!

De repente se oyó una voz discordante que dijo:

—Éste no es un problema ECONÓMICO, ¡es un problema de DINERO!

Todo el mundo se quedó sorprendido ante tal conclusión, y Alejandro preguntó:

—¿Y qué diferencia hay?

Empezaron entonces dos bandos a discutir las posibles diferencias entre dinero y economía, y creo que estuvimos un par de horas elucubrando sobre el tema.

La postura mayoritaria era que dinero era lo que uno ingresaba (lo tangible) mientras que la economía era lo que IBM se ahorraba no pagando ciertos servicios o cuentas.

Como de costumbre, la reunión acabó sin concluir nada; y pobres éramos y pobres quedamos.   

Todavía hoy no he entendido cuál es la diferencia entre economía y dinero. Para mí son lo mismo, pero para varios de mis compañeros aparentemente no.

[*IBM}– Del baúl de los recuerdos de IBM: Fotos de comienzos de los ’80s

Carlos M. Padrón

Volvemos a comienzos de la década de 1980.

Las dos primeras fotos me las envió Enrique Novella, y la tercera es de mi colección personal.

Si en una foto aparece más de una persona, las mencionaré de izquierda a derecha, o en el sentido de las agujas del reloj cuando las personas estén en círculo. Si no sé ni el nombre ni el apellido de alguna de las personas en la foto, pondré un signo ‘?’ después del número; y si no sé el nombre o no sé el apellido, pondré una ‘X’ en el lugar en que éstos deberían ir,… y, con gracias anticipadas, espero que alguien me «despeje» las ‘?’ y las ‘X’.

***

FOTO 1. Cortesía de Enrique Novella.

Jugando backgammon, en el receso del mediodía, en el piso 9 del Edf. IBM, en Chuao, donde entonces estaba la Sucursal Finanzas *.

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1, Mike Gribben;  2, Enrique Novella;  3, Rafael Azuaje;  4, José Antonio Pérez Silva  

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FOTO 2. Cortesía de Enrique Novella.

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1, Enrique Novella;  2, Salvador Covelo †;  3? (Creo que es un gerente de IBM-A/FE)

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FOTO 3. De mi colección.

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Raúl Donís. Murió el 17/12/2006. Q.e.p.d.

(*) P.D. 111123: Según Constantino Fernández, la foto fue tomada durante el kickoff de 1980, en el hotel Macuto Sheraton.

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COMENTARIOS

CMP
En respuesta a David Riddick.

¡Qué horror! ¡¡Siempre pensando en la plata!! Eso debe ser influencia gallega. Smile

David Riddick
Carlos, en realidad non existent en el idioma, ni en USA ni en UK. Pero en vez de una revista hay que hacerlo en un iPhone app. y a $0.99, ¡y se ganaría mas plata!

Saludos,
David

CMP
En respuesta a David Riddick.

David, motivo más que suficiente para que inicies una campaña en favor de instaurar en en el idioma inglés el muy conviente tuteo.

Puedes comenzar según el estilo preferido por los useños: fundando una revista.

David Riddick
La importancia del tuteo

¿Saben ustedes la diferencia que existe entre ‘tú’ y ‘usted’?

Aquí va un pequeño ejemplo que ilustrará muy bien esa diferencia.

El director general de un Banco se preocupaba por un joven director estrella que, después de un período de trabajar junto a él sin parar nunca ni para almorzar, empieza a ausentarse al mediodía.

Ante esto, el director general llama al detective privado del Banco y le dice:

—Siga a López una semana entera, no vaya a ser que ande en algo malo o sucio.

El detective cumple con el cometido, vuelve e informa:

—López sale normalmente al mediodía, toma su coche, va a su casa a almorzar, luego le hace el amor a su mujer, se fuma uno de sus excelentes habanos y vuelve a trabajar.

Responde el director:

—¡Ah, bueno, menos mal! ¡No hay nada malo en todo eso!

Luego el detective pregunta:

—¿Puedo tutearlo, señor?

Sorprendido, el director responde:

—Sí, cómo no.

Y, entonces, el detective le dice:

—Te repito: López sale normalmente al mediodía, toma tu coche, va a tu casa a almorzar, luego le hace el amor a tu mujer, se fuma uno de tus excelentes habanos y vuelve a trabajar.

¡VIVA LA GRAMÁTICA!

CMP
En respuesta a Constantino Fernández.

Gracias Tino. Ya puse la post data (P.D.) en el artículo.

Constantino Fernández
La foto del juego de backgammon corresponde a un campeonato que se realizó en el kickoff del año 1980 en el Macuto Sheraton.

La final la jugamos Gerardo Rodríguez y yo, y aún conservo el trofeo de ganador.

José Padrón (El Técnico)
Elena, muy grato saber de ti. Vienen recuerdos de aquellos tiempos y los compromisos con los Bancos.

CMP
En respuesta a Elena Quesada.

Gracias, Elena. Lamento la noticia.

Ya le puse la temida crucecita.

Elena Quesada
Sí, Carlos, Pérez Silva murió, lamentablemente.

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CMP
En respuesta a José Padrón (El Técnico).

Gracias, José. Voy a averigugar y, si es así, lo reflejaré en el blog con la temida †.

José Padrón (El Técnico)
Creo haber leído, o alguien me informó, que Pérez Silva nos dejo hace algún tiempo.

Efectivamente, el de la foto es Pérez Silva.

CMP
En respuesta a Javier Palacios.

¡Correcto, Javier! Ésos son sus apellidos, y el nombre es José Antonio.

Gracias. Ya hice la modificación en el pie de la foto.

Javier Palacios
FOTO 1. El #4 es Pérez Silva, al que alguno apodaban “Pérez Silba” por un ruidito que hacía al hablar.

No recuerdo su nombre de pila, ya que no lo usábamos en la compañía. Sí recuerdo que era el ‘pana’ de Azuaje.

CMP
En respuesta a Leonardo Masina.

Tienes razón, Leo. A juzgar por la vestimenta, esa foto no fue tomada en las oficinas de IBM. Tal vez lo fue durante algún kickoff u otro tipo de celabración hecha por IBM.

Al 100% de seguridad, el que está de espaladas no es Saltés. Sé muy bien quién es, pero no logro recordar su nombre.

Leonardo Masina
Lo raro de la foto 1 es “la vestimenta”. No creo que se corresponda con el “uniforme de trabajo” reglamentario de una oficina IBM.

Al que está de espalda le veo cierto parecido con Saltés, ¿es posible que sea él?

[Col}– Del baúl de los recuerdos de IBM: Carta de renuncia / CMP y Alberto López Tabares

Carlos M. Padrón

Lo que sigue son e-mails cruzados el año 2003 entre exIBMistas, uno de los cuales fue el amigo Alberto López Tabares quien murió en Madrid el 28/05/2010 (q.e.p.d).

***oOo***

05-09-2003

Carlos M. Padrón

Durante los varios años que me desempeñé como gerente en IBM tuve oportunidad de ver muchas cartas de renuncia, algunas porque me incumbían directamente y algunas porque llegaron a mí para revisión.

De entre todas ellas guardé copia de una en especial, de una que me impactó fuertemente porque es la que mejor refleja, de parte del empleado que la firma, la profunda tristeza que le causa dejar la compañía, el reconocimiento a quienes un día le facilitaron la entrada en ella, y el agradecimiento a todos los que, como superiores, iguales o subalternos, colaboraron con él durante su permanencia, contribuyendo a hacer ésta más grata, enriquecedora y productiva.

Hoy quiero compartir con ustedes esta reliquia de carta.

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06-09-2003

Alberto López Tabares

Alberto López

Carlos, me sorprendiste con esta nota, ya que esta renuncia fue famosísima por lo «extensa».

Muchas veces lo he comentado pero, por supuesto, muchos no me creen ya que es inconcebible el contenido, pero fue verdad.

Recuerda que éste fue un vendedor de OP al que apodábamos el «Caballo Martín» y, la mayoría de las veces, el «Loco Martín», ya que casi siempre sus actuaciones eran más de un loco que de una persona cuerda.

Recuerdo una vez que estábamos en Acapulco en una convención, y se suscitó una discusión con él por un comentario que se hizo, y su reacción fue tomar uno de los colchones y lanzarlo por el balcón desde el octavo piso en que estábamos.

El colchón fue a caer justo en el área donde al día siguiente era el desayuno de OP. Ésta era su manera de resolver casi todas las cosas.

Por eso no te extrañes de cómo fue su carta de renuncia.

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COMENTARIOS

José Padrón (El Técnico)
Sí, Carlos, el apodo del amigo que firma esa carta era “El caballo Márquez”, dada su gran afición por esos animales, además de también por las motos.

Trabajo en Valencia como vendedor OP, y era, realmente un personaje. De un carácter bastante duro, además de que su tamaño era un poquito superior al promedio, y cuando se enfadabam tenía unas reacciones impresionantes. Sin embargo, también tenía una debilidad: era muy buen amigo.

Una de sus hijas fue Lorena Márquez.

¿Recuerdan el caso de Maracay que involucró al dueño de periódicos y que fue muy famoso por allá por los ’80s? Sí, se trataba de su hija.

Carlos Mejías
Su apellido no es Martín, es Márquez: El Caballo Márquez.

[*IBM}– Del baúl de los recuerdos de IBM: 1987 – Cumpleaños de un IBMista de entonces

Carlos M. Padrón

Vuelvo a 1987

Foto cortesía de Jorge Merchán, quien también me dio los nombres de quienes aparecen en la foto.

El que está en segundo plano parece no ser IBMista.

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De izquierda a derecha:  1, Carmen Godard;  2, Betsabé Molina;  3? (Mesa de atrás);  4, Iván Tosta

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COMENTARIOS

 

Frank Lewis
Por los manteles y las hieleras se ve que era el cumpleaños de un “IBMista de entonces”, pues un IBMista de ahora no puede armar tremendo sarao por su cumpleaños.

¿Quién sería el afortunado?

Ahí les dejo esa misión.

[*FP}– Del baúl de los recuerdos de IBM: 1972 – Curso "Marketing in the ’70s"

Carlos M. Padrón

De nuevo, echo unos años hacia atrás en la cronología seguida hasta ahora, que ya iba, si no me equivoco, por 1985.

***

Como siempre,

  1. Si en una foto aparece más de una persona, las mencionaré de izquierda a derecha.
  2. Si no sé ni el nombre ni el apellido de alguna de las personas en la foto, pondré un signo ‘?’ después del número.
  3. Si no sé el nombre o no sé el apellido, pondré una ‘X’ en el lugar en que éstos deberían ir

Con gracias anticipadas, espero que alguien me «despeje» las ‘?’ y las ‘X’.

***oOo***

Foto cortesía de Cecilio Lecusay, tomada en agosto de 1972 durante uno de los cursos de Marketing in the ’70s.

Marketing_in_the_70s

La divido en dos mitades para que se vean mejor las caras.

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Foto 1a. Mitad izquierda.

Mktg_in_the_70s=Der

De delante hacia atrás y de izquierda a derecha.

  • Fila delantera:  1, Julio Carrillo;  2, Juan López Quevedo;  3, Gabor Simon;  4, Ramón Garcés 
  • Fila del medio:  1, Rafael Padra;  2, Julián Mejías;  3, Jon Gómez;  4, Symche Wakszol
  • Fila trasera:  1, César Herrera;  2, Ulises Boom Gómez (Gte. Vtas. IBM-Dominicana)*;  3?;  4, Hans Barany;  5, Miguel Olmeta

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Foto 1b. Mitad derecha.

Mktg_in_the_70s=Izq

 De delante hacia atrás y de izquierda a derecha.

  • Fila delantera:  1, Cecilio Lecusay;  2, José Antonio Díaz Arvezú (Rep. Vtas. IBM-Dominicana)*;  3, Rafael Oldenburg ;  4, Luis Godoy
  • Fila del medio:  1, Antonio Ramírez;  2, Tomás Ramírez;  3, Javier Umaran;  4, Carlos Salas
  • Fila trasera:  1?;  2, José Luis Mercader;  3, José Rubén Avendaño

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(*) Nota del 14/11/11: Gracias a Roberto Robles, exIBMista de Rep, Dominicana, que ha proporcionado estos nombres y terminado así con el debate acerca de ellos.

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COMENTARIOS

CMP
En respuesta a Leonardo Masina.

Yo me hacía a Ramón Garcés un tipo más bien menudo, pero si ya son dos los que dicen que se trata de él, así será.

Leonardo Masina
Estoy de acuerdo con Sergio, que, de paso, está desaparecido.

Yo asociaba la cara del tal Garcés con alguien que trabajó con Sergio en el Centro de Soporte de Capriles, cuando ahí también había tabuladoras, pero de su nombre no me acordaba. Ahora que Sergio lo ha nombrado, puedo también confirmarlo.

CMP
En respuesta a Sergio Stecca.

Gracias, Sergio, ¡y bienvenido! Pues estabas desaparecido.

Recuerdo al personaje, y la verdad es que el que dices que es él no se me parece nada con el Ramón Garcés que recuerdo.

Pero, como más vale algo que nada, ya puse ese nombre. Si nadie protesta, corrige u objeta con motivos razonables,así se quedará.

Sergio Stecca
Foto 1a, Fila delantera, #4, creo que es Ramón Garcés, que reportó a mí en el primer Centro de Soporte en la Plaza Venezuela

CMP
En respuesta a Roberto Robles.

Gracias, Roberto. Con estos valiosos datos acabaste con las dudas acerca de la identidad de estas dos personas,… y Antonio Ramírez “la pegó” de nuevo :-).

Roberto Robles
Carlos, en efecto,

FOTO 1a, fila trasera, #2 es Ulises Boom Gómez, quien fuera Gerente de Ventas de IBM Dominicana.

FOTO 1b, fila delantera, #2 (en traje claro), es José Antonio Díaz Arvezú, Representante de Ventas de IBM Dominicana.

CMP
En respuesta a Manuel Alberto Gutiérrez.

Gracias, Manny.

Manuel Alberto Gutiérrez
Carlos y Leo: es Ulises Boom. Carlos dio en el blanco.

Saludos.

CMP
En respuesta a Leonardo Masina.

Ya le pregunté a Roberto, Leo.

Leonardo Masina
Manuel y Carlos, creo que tienen razón los dos.

La cara me era familiar, pero no la ubicaba en ese “entorno”.

Ahora que Manuel ha mencionado su “posible origen” dando un nombre, y Carlos un apellido, tengo que confirmar que todos ellos me suenan, pero, voy a corroborarlo con el amigo Roberto Robles a ver si él me lo puede confirmar.

CMP
En respuesta a Antonio Ramirez.

Perro, ¡me siento ampliamente halagado de que mi blog haya sido comparado con la Teoría de la Relatividad!

En el caso que nos ocupa voy a echar mano de la Teoría de la Susceptibilidad, o sea, si el de la foto NO es Rainer, espero que la susceptibilidad humana dé dos posibles resultados,
1) Que Rainer proteste
2) Que proteste quien de verdad es el de la foto.

Tiempo al tiempo. ¡Optimista que soy!

Antonio Ramirez
La democracia nunca tuvo que ver con la ciencia, la cual se basa en los hechos observados y su interpretación.

Si la ciencia hubiera sido democrática, La Relatividad, por ejemplo, no existiría, y así otras muchas cosas.

No es Rainer. El curso es, en efecto, Marketing in the 70s. La foto fue tomada en la escalera lateral de la mezzanina 2 de la Torre Capriles. Detrás de esta escalera estaba la Embajada de Argentina.

El curso se dio en Torre Capriles. Yo estaba alli y aún gozo de buena memoria.

CMP
En respuesta a Manuel Alberto Gutiérrez.

Creo que tienes razón Manny. El apellido era algo así como Boom. Tal vez Leo Masina lo recuerde porque iba mucho a Dominicana.

Manuel Alberto Gutiérrez
Foto 1a (mitad izquierda), fila trasera.- el 2 el que está un paso por delante de los otros tres), era entonces Gerente de Ventas en Republica Dominicana y se llamaba Ulises X (olvido el apellido).

Vicencio Díaz
No confío en mi memoria, pero demasiado gordo para ser Rainer, y no se parece en nada.

Tampoco a Gerard Ruby. Creo que jamás le vi.

CMP
En respuesta a Jose Padron (el Tecnico).

Pues, José, en vista de que la votación está 3 a 1 a favor de que el gigantón es Rainer, ya le puse de nuevo ese nombre, en honor a la democracia y con el perdón (espero) de Antonio Ramírez.

Jose Padron (el Tecnico)
Voy a meter mi cuchara, no sé si con precision, pero a mí me parece que el Gordo de Blanco es Rainer Barany.

Rainer, bastante alto, fijense que al lado de Magioli le saca un palmo.. Aunque Antonio Ramírez no piensa igual.

CMP
En respuesta a Javier Palacios.

No, Javier, no es Subero †.

Yo a ese tipo lo he visto pero no logro dar con su nombre. Creo que ya apareció en una foto publicada antes. Por la melena rubia y ensortijada se me pareció a Pedro Pablo Puky, pero Antonio Ramírez dice que no, que no es PPP.

Javier Palacios
Foto 1a. Fila 3, #2 (el de un paso delante de César Herrera), ¿no es Antonio Subero?

Leonardo Masina
Ésta es la clásica escalinata de Capriles.

[*IBM}– Del baúl de los recuerdos: Más anécdotas de técnicos de IBM / Roberto Alibardi

02-11-2011

Roberto Alibardi

Viendo la publicidad reciente de “I go to Washington, too” vinieron a mi memoria muchas anécdotas —varias de ellas contadas por sus protagonistas, entre cerveza y cerveza— de las vivencias y penurias de muchos de mis compañeros de trabajo al tener que lidiar con el idioma Inglés (y con otros) en sus viajes de entrenamiento.

A los protagonistas los mencionaré sólo por un nombre.

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Por no pasar trabajos al momento de ir a comer, Alejandro buscaba siempre un fast food, donde lo único que había que hacer era señalar con el dedo y decir: “This”.

Un día, en algún lugar texano o similar donde todo es spicy, Alejandro decidió comer pollo y, señalando un menú, dijo el consabido “This”.

La pregunta inmediata de la persona tras el mostrador fue: “Do you want it hot?”.

La respuesta de Alejandro fue más inmediata aún: “Yes, yes, very hot!”. Y para sus adentros comentaba “¿Es que éste se cree que en Caracas comemos pollo frío?”.

Pues ese día Alejandro NO comió pollo.

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Con lo poco que de inglés había aprendió Helmer en la academia, había creado su propia chuleta, y a toda frase o pregunta confusa contestaba con un “Yes, man. Yeah, man!”.

Contaba el propio Helmer que, al llegar en USA a un puesto de control de inmigración y presentar su pasaporte, el agente de que lo atendió, un tipo de sonrisa amplia, le fue haciendo las típicas preguntas del dónde, cuándo, cómo, por qué, etc.

Helmer, también con una amplia sonrisa, respondía con su ”Yes, man. Yeah, man! ”…. “Yeah, man” y más “Yeah, man!”.

De repente, el agente se puso muy serio y exclamó: “WHAT!?».

Esta vez, lo único que a Helmer se le ocurrió responder fue “NO MAN, NO MAN!”.

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Esta anécdota la viví personalmente.

Coincidí con Pedro (un maracucho) en un curso en Toronto.

Él no se despegaba de mí alegando que entendía muy bien el inglés pero que le costaba un poco hablarlo.

En clase teníamos, en cada escritorio, una pantalla y un teclado que emulaban consolas de sistema de algún mainframe.

Al pasar de la teoría a la práctica, el instructor empezó a dictarnos algunos comandos para practicar.

De repente, el instructor, al percatarse de que Pedro no tecleaba nada, le dijo:

—Press di ei.

Y Pedro,… nada.

—Press di ei ki—, le insistía el profe.

Pero Pedro no hacía nada.

—¡QUE PISES LA TECLA ‘A’!—, le grité desde el fondo del salón.

Sorry, maybe my English is not so good—, comentó enseguida el profe.

Y así continuamos el aprendizaje (¿?).

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Ésta la escuché en Campina (Brasil) de boca de un joven de nombre Joao.

Lo enviaron a un curso en Alemania a la planta de S/38.

Los IBMistas de allá, conscientes de las falencias de Joao con el idioma alemán, lo buscaron en el aeropuerto, lo ayudaron con el alquiler de carro, y lo acompañaron al hotel.

Cuenta Joao que, al despertar al día siguiente, que era domingo, desayunó y se lanzó a la calle con su carro para “orientarse”.

Después de muchas vueltas decidió volver al hotel,… pero no había forma de que encontrara cómo regresar.

Al llegar a un cruce le pareció muy familiar el nombre de la calle; es más, estaba convencido de que era el mismo nombre de la calle del hotel: “Einbahnstrasse”.

Anduvo un par de calles más y, de repente, vio un cruce a la derecha con el cartel “Einbahnstrasse”, así que cruzó a la derecha y siguió.

Después de varios cruces más para tomar la calle “Einbahnstrasse”, no le quedó más remedio que darse por perdido.

Más tarde, ese mismo día, aprendió que “Einbahnstrasse” quiere decir «un solo sentido», o sea, «One way«.

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Ésta es la historia de Antonio, quien en su primera salida de Venezuela para ir a un curso, aterrizó en New York, pero, aunque viajaba solo, no pudo bajar del avión solo,… pues dos funcionarios del FBI lo fueron a buscar a la cabina.

¿Qué había pasado?

El FBI tenía en sus registros, y andaba buscando, a una persona con los mismos nombres y apellidos de Antonio, y la misma fecha (día, mes y año) de nacimiento.

Así Antonio tuvo que hacer gala de su mejor inglés desde el primer día.