[Hum}– Forgot my glasses

Yesterday my daughter asked why I didn’t do something useful with my time. She suggested I go down to the senior center and hang out with the guys.

I did this, and when I got home last night I told her that I had joined a parachute club. She said,

—Are you nuts!? You’re almost 70 years old and you’re going to start jumping out of airplanes?

I proudly showed her that I even got a membership cardand she said to me,

—For heaven’s sake, where are your glasses! This is a membership to a Prostitute Club, not a Parachute Club!

I’m in trouble again and don’t know what to do! I signed up for five jumps a week!

Life as a senior citizen is not getting any easier.

[Hum}– Ella quedó en la casa

Mi esposa y yo estábamos ya listos para irnos a una fiesta que duraría hasta la madrugada. Encendí la lucecita de noche y la contestadora del teléfono. Tapé la jaula del loro, y saqué a la gata al patio.

Entonces pedí un taxi al sitio más cercano, y llegó rápido.

Al abrir la puerta para salir a la calle, la gata, que estaba en el patio, se metió como un bólido en la casa, y, como no podemos dejarla dentro porque siempre anda tratando de comerse al loro, regresé a la casa para atraparla y sacarla nuevamente al patio. Subió como una bala las escaleras, y tuve que perseguirla.

Mientras tanto, mi esposa fue y se sentó en el taxi, y como no quiso que el taxista supiera que al salir nosotros no quedaría nadie en la casa, le dijo al chofer:

—Mi marido viene enseguida; subió a despedirse de mi mamá.

Unos minutos después, llegué yo, ¡por fin!

—Perdón por la tardanza—, dije, mientras el taxi arrancaba—. La muy estúpida estaba escondida debajo de la cama, y tuve que enlazarla con una soga para sacarla. Trató de escaparse pero la agarré por el cuello, y cuando le di unas sacudidas para que se calmara comenzó a revolverse como loca. Tuve que envolverla con una cobija porque la desgraciada me quería rasguñar, ¡y funcionó!

Para evitar que se escapara la arrastré de culos por toda las escalera, y al fin la tiré en el patio. ¡De verdad que es una tragedia tener que batallar con ella cada vez que salimos!

Los ojos de mi mujer se abrieron desmesuradamente, y el taxista chocó contra un auto que estaba estacionado.

Cortesía de Esteban Zajía