[Hum}– Para los que vuelan mucho

Durante un vuelo comercial, a un piloto veterano de la Fuerza Aérea le tocó de compañera de asiento una joven madre que lleva en brazos a su bebé. Cuando éste comenzó a llorar durante el descenso para el aterrizaje, la mamá, de la forma más discreta que pudo, comenzó a amamantarlo.

El piloto fingió no ver nada de eso, y, al momento del desembarque, galantemente se ofreció a ayudar a la joven madre con el manejo de las pertenencias del niño.

Cuando ésta le dio las gracias, el piloto le dijo:

—Tiene usted un bebé muy lindo, y ¡tenía mucha hambre!

Un tanto avergonzada, la madre explicó que el pediatra le había dicho que el tiempo que el bebé pasara mamando ayudaría a aliviar la presión en sus oídos

Moviendo su cabeza, el piloto dijo:

—¡Y todos estos años yo he estado mascando chicle!

[LE}– ‘Forfait’, voz adaptada al español

04/02/2015

La palabra forfait, que alude a cierto tipo de abono, se considera voz adaptada que no necesita cursiva ni comillas.

Tal como señala el Diccionario del Estudiante, de las Academias de la Lengua, forfait se emplea especialmente en el ámbito del turismo y de los deportes de nieve con el sentido de ‘abono que se paga por anticipado y permite disfrutar de un servicio o de unas instalaciones por un tiempo determinado’.

Dado que se considera ya un vocablo castellano, recogido en la 23.ª edición del Diccionario Académico, lo apropiado es escribirlo sin ningún destacado, como comillas o cursiva, y pronunciarlo como se escribe: /forfáit/. Su plural es forfaits.

En los medios de comunicación se encuentran frases como

«Las estaciones de esquí del Pirineo de Lleida han vendido esta temporada un total de 1 060 000 forfaits, un 13 % menos que el año pasado» o 

«Las aplicaciones, además de permitir la compra de forfaits, ofrecen información sobre las pistas».

En estos casos, aunque el uso de forfait es válido, podría haberse usado también abono.

También se usa en ocasiones la expresión a forfait, que tampoco es preciso escribir en cursiva y que, según el Diccionario Académico, significa ‘mediante el procedimiento de comprar o vender un conjunto de cosas o servicios conviniendo anticipadamente un precio global’.

En este caso, a menudo también se puede hablar de tanto alzado.

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NotaCMP.- Repito. Me gustaría saber cuántos españoles van a pronunciar la ‘t’ final de la palabra forfait, y cuantos la ‘ts’ final del plural de esa palabra. Igual para test y tests.

[LE}– ‘Narcodrón’, con tilde

03/02/2015

El término narcodrón se escribe con tilde, de acuerdo con las normas generales de acentuación.

Los drones usados para el tráfico de drogas reciben a menudo la denominación de narcodrón, vocablo bien formado mediante la aplicación del elemento narco- al nombre dron, pero que, al ser voz aguda acabada en ene, requiere tilde: narcodrón y no narcodron.

Además, lo apropiado es escribirlo en una palabra, que no necesita ni comillas ni cursiva, como tampoco necesita mayúscula, ya que no es un nombre propio.

Se desaconsejan, por tanto, las grafías que se ilustran en los siguientes ejemplos de diversos medios de comunicación:

  • «Refirió el reciente caso del “narco dron” descubierto en México»,
  • «Interceptan un Narco-Dron en Australia»,
  • «Cayó un “narco-drone” en la frontera» y
  • «Un narcodron se desploma en un supermercado».

En todos ellos lo apropiado es escribir narcodrón.

El plural de narcodrón es narcodrones, que por ser llana acabada en ese se escribe sin tilde.

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[Hum}– Para gustos,…

A nueve de cada diez hombres les gusta que las chicas vayan ligeritas de ropa. Al décimo le gustan los otros nueve.

NotaCMP.- Tal y como están las cosas, creo que habría que decir «A siete de cada diez….».

[LE}– ‘Obsesionarse con’ o ‘por’ algo, no ‘en’ algo

02/02/2015

El verbo obsesionarse se construye con las preposiciones con o por, no con en, cuando se introduce el motivo de la obsesión.

En los medios de comunicación es frecuente leer frases como

  • «La película cuenta la historia de cómo se obsesionó en derrotar al hombre araña», 
  • «El Maccabi, obsesionado en dejar pasar el tiempo más que en jugar» o
  • «El personaje se obsesiona en hacer de ella un nuevo talento operístico».

La Nueva Gramática de la Lengua Española explica que obsesionarse pertenece al grupo de verbos que expresan reacciones emocionales, y se construyen con las preposiciones por y con, al igual que aguantarse, apasionarse, enfadarse, irritarse y otros muchos.

La construcción obsesionarse en puede deberse a un cruce con empeñarse en, cercana en cuanto a su significado y que, en algunos casos, puede ser una alternativa válida.

Así, en los ejemplos anteriores lo adecuado habría sido escribir

  • «La película cuenta la historia de cómo se obsesionó con derrotar al hombre araña»,
  • «El Maccabi, obsesionado por dejar pasar el tiempo más que por jugar…» y
  • «El personaje se empeña en hacer de ella un nuevo talento operístico».

Por supuesto, el verbo obsesionarse puede ir seguido por la preposición en cuando ésta no introduce el motivo de la obsesión, sino un complemento de tiempo o de lugar como en

  • «Es algo que me obsesiona en muchos de mis trabajos» o
  • «Estuvo obsesionado en su infancia por aquel asunto».

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[Hum}– Life before computers

  • Memory was something you lost with age.
  • An application was for employment.
  • A program was a TV show.
  • A cursor used profanity.
  • A keyboard was a piano
  • A web was a spider’s home.
  • A virus was the flu.
  • A CD was a bank account.
  • A hard drive was a long trip on the road.
  • A mouse pad was where a mouse lived.
  • And if you had a 3 inch floppy,…you just hoped nobody ever found out!

[LE}– Origen de dichos y expresiones: La Dolores de Calatayud

02/10/2014

Mónica Arrizabalaga

La leyenda poco tiene que ver con la mujer real que acabó sus días en Madrid.

«No tengo ninguna duda de que «La Dolores» es Dolores Peinador Narvión, he encontrado miles de documentos que guardo en mi archivo y tengo muchos testimonios fehacientes contrastados», asegura Antonio Sánchez Portero a ABC.

El autor de «La Dolores, algo más que una leyenda» (1998) o «La Dolores: un misterio descifrado» (1987) lleva más de cuarenta años investigando quién fue la mujer que inspiró la famosa copla «Si vas a Calatayud, pregunta por la Dolores, que es una chica muy guapa, y amiga de hacer favores».

«La copla surgió de forma anónima en Calatayud hacia 1840-1850, lo que «obligó» a Dolores Peinador a trasladarse a Madrid», afirma el hoy consejero del Centro de Estudios Bilbilitanos de la institución Fernando el Católico.

María de los Dolores Peinador Narvión había nacido en Calatayud el 13 de mayo de 1819. Perteneciente a una de las más distinguidas familias bilbilitanas, su madre al morir le había dejado una cuantiosa herencia que el padre, casado en segundas nupcias, se resistía a entregar.

A esta herencia que pronto habría de poseer sumaba Dolores una extraordinaria belleza —«alta, rubia, de ojos azules, que más por el señorío de su porte y su gentileza, atraía por la sugestión de su mirada»— que acaparó la atención de muchos pretendientes.

Con 20 años recién cumplidos, Dolores se casó en secreto en Zaragoza con Esteban Tovar, un teniente granadino que acababa de dejar el Ejército para vivir de su ventajoso matrimonio. Comenzaron entonces unos interminables litigios con su padre con los que obtuvieron finalmente la herencia, pero a un alto costo y su desordenada vida matrimonial dilapidó pronto los bienes, arrastrándoles casi hasta la miseria.

Su descalabro social y la vida irregular de Dolores y su marido dieron pie a la famosa copla popular de doble sentido que ha quedado indisolublemente unida a la ciudad. «Antes no se podía nombrar a la Dolores en Calatayud, porque acarreaba consecuencias desagradables», señala Sánchez Portero.

En 1850 el matrimonio se trasladó a Madrid, a la calle de la Ballesta. De allí pasarían a la calle Cruz Verde, y a la calle Jardines donde vivía ya viuda en 1850 con su hijo Esteban. «Falleció en agosto de 1894 en la calle Flor Alta, en el Palacio de los Marqueses de Altamira, y fue enterrada en La Almudena en una tumba de caridad», apunta Sánchez Portero, para quien estas calles donde vivió «son muy «ilustrativas» de su personalidad».

«Por más que fuese Dolores Peinador protagonista de hechos singulares, destacados y, si se quiere, escandalosos, al no tener éstos relevancia histórica, su recuerdo se ha ido diluyendo, difuminando en el más completo olvido», señala Sánchez Portero en un tríptico del Mesón de la Dolores.

La Dolores de Feliú y Bretón

La azarosa vida de La Dolores real es muy distinta a la leyenda de la joven hermosa y caritativa que servía en la Posada de San Antón de Calatayud, según el romance que estrenó José Feliú y Codina en Madrid en 1893, y que posteriormente Tomás Bretón convirtió en la zarzuela mundialmente famosa.

Seducida por un barbero llamado Melchor, que la rechaza para casarse con una rica heredera, a La Dolores del drama la pretenden un rico mercader (Patricio) y un sargento (Rojas) aunque finalmente es el seminarista Lázaro, quien enamorado pelea con Melchor y acaba apuñalándole en el corazón.

Feliú y Codina ideó el drama tras haber oído la copla popular en la estación de La Zaida un ciego que solía cantar al paso de los trenes. Según José María Iribarren, el propio ciego llamado Pascualón habría improvisado la copla después de que «una guapa moza, donairosa y alegre» le preguntara en tono cariñoso por la causa de su ceguera y le diera una limosna.

La versión que recoge el autor de «El porqué de los dichos» fue publicada por Gregorio García Arista en «El Español» del 13 de octubre de 1945 con el título «Cómo nació la canción de La Dolores».

«Feliú vio, o quiso ver, en la palabra «favores» una intención distinta de la que tuvo en la copla original. Y así surgió La Dolores», señala Iribarren, que recoge cómo Calatayud convocó un certamen en 1924 para desvirtuar el sentido de la canción popular y enaltecer el honor de la mujer bilbilitana.

Pero «la copla, cantada por pueblos y caminos (aquí encaja la fábula o invención del ciego) ha sido la semilla que ha engendrado un Patrimonio cultural en la Literatura y la Música», subraya Sánchez Portero. Las investigaciones de este estudioso aragonés han reconciliado a Calatayud con La Dolores que hoy cuenta hasta con un museo en su honor.

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[LE}– ‘Aprieta’, no ‘apreta’

30/01/2015

El verbo apretar se conjuga como acertar, de modo que lo apropiado es escribir aprieta o aprietan, en lugar de apreta y apretan.

Sin embargo, en los medios de comunicación pueden encontrarse frases como

  • «Ese es el punto donde le apreta el zapato al ministro»,
  • «Rafael Nadal apreta el puño durante el partido ante Klizan» o
  • «Córner para los visitantes, que apretan en estos últimos minutos».

Tal como indica el Diccionario Panhispánico de Dudas, al conjugar el verbo apretar lo apropiado es mantener el diptongo en las formas de la tercera persona del presente, ya sea del singular o del plural: aprieta y aprietan.

Así pues, en los ejemplos anteriores lo adecuado habría sido escribir 

  • «Ese es el punto donde le aprieta el zapato al ministro»,
  • «Rafael Nadal aprieta el puño durante el partido ante Klizan» y
  • «Córner para los visitantes, que aprietan en estos últimos minutos».

Se recuerda asimismo que el sustantivo correspondiente a esta familia léxica es aprieto, no apreto, por lo que, en lugar de

  • «Los gaditanos, por su parte, buscarán poner en apretos a los de Marcelino»,

lo apropiado habría sido 

  • «Los gaditanos, por su parte, buscarán poner en aprietos a los de Marcelino».

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