Antes de las revoluciones cubana y chavista, la gente se moría, y después se convertía en esqueleto. Después de esas revoluciones, la gente se convierte en esqueleto antes de morirse.
Categoría: » HUMOR y LENGUA ESPAÑOLA
Capítulo que, como, su título indica, está dedicado al humor y a la lengua española.
[LE}— «Proyectar» no es lo mismo que «prever»
El uso de proyectar con el sentido de prever es un calco no recomendable.
Uso inadecuado
• Chanel proyecta que el sector de lujo tardará dos años en recuperarse del impacto del coronavirus.
• El fondo busca apalancar créditos del sistema financiero y se proyecta que 20 000 empresas serán beneficiadas.
• El FMI proyecta una contracción del PIB del 10,2 % en 2020.
Uso adecuado
• Chanel prevé que el sector de lujo tardará dos años en recuperarse del impacto del coronavirus.
• El fondo busca apalancar créditos del sistema financiero y se calcula que 20 000 empresas serán beneficiadas.
• El FMI pronostica una contracción del PIB del 10,2 % en 2020.
Aunque en inglés el verbo to project sí se define como ‘calcular la cantidad, el tamaño o el coste futuros de algo basándose en lo que sucede en la actualidad’, en español esta idea queda mejor recogida en verbos como prever, calcular, predecir, pronosticar o esperar.
[Hum}— Marido madrugador
El marido llega a su casa al amanecer; lo espera su mujer en la puerta. Él viene borracho y con manchas de lápiz de labios.
—¿Supongo que hay una razón para que llegues a las seis de la mañana?
—Sí, el desayuno.
[Hum}— "Madre de seis"
Había en un pueblo un hombre exageradamente orgulloso de su mujer porque ésta le había dado seis hijos. Tan orgullosos estaba que la llamaba “Madre de seis”, lo cual molestaba muchísimo a su esposa, y el hombre lo sabía.
Un día en que se encontraban ambos en una boda, llegado el momento de retirarse, el esposo, que estaba en una mesa departiendo con unos amigos, deliberadamente y para que todos oyeran le gritó a su esposa, que estaba por allá en otra mesa haciendo lo propio con unas amigas:
—¿Ya estás lista para irnos, madre de seis?
Furiosa, la esposa contestó, también gritando:
—Claro que sí, ¡padre de cuatro!
[LE}— Alternativas al extranjerismo «greenwashing»
Las expresiones ecoimpostura, lavado de imagen verde o ecopostureo, más coloquial, son algunas alternativas válidas a la voz inglesa greenwashing, que alude a cierta estrategia de mercado que utilizan algunas empresas para aparentar ser más respetuosas con el medioambiente de lo que en realidad son.
Uso no recomendado
• El anuncio de la empresa no era más que greenwashing.
• Con los datos que tenemos, solo podemos pensar que es un planteamiento de greenwashing a escala nacional.
• En este reportaje, se planteaba la viabilidad de un cambio real más allá del greenwashing.
Uso recomendado
• El anuncio de la empresa no era más que ecoimpostura.
• Con los datos que tenemos, solo podemos pensar que es un planteamiento de impostura verde a escala nacional.
• En este reportaje, se planteaba la viabilidad de un cambio real más allá del lavado de imagen verde.
El término greenwashing, acrónimo inglés formado por green (‘verde’) y whitewashing (‘encubrimiento’ o ‘lavado de imagen’), hace referencia a la estrategia publicitaria desarrollada por algunas empresas u organizaciones mediante la que se presentan como entidades respetuosas con el medioambiente con el fin de ocultar ciertas prácticas nocivas para la naturaleza que ellos mismos llevan a cabo.
En español existen diversas alternativas a este extranjerismo, como ecoimpostura, lavado de imagen verde, ecopostureo, impostura verde o impostura ecológica.
No obstante, si desea utilizarse greenwashing, lo adecuado es escribirla en cursiva o, si no se dispone de este tipo de letra, entre comillas.
[Hum}— Palacio de Miraflores (Venezuela)
Un hombre que caminaba por la Avenida Urdaneta, al pasar por el Palacio de Miraflores a través de una ventana escucha gritos que decían:
«¡Hijo de puta!, ¡Ladrón!, ¡Asesino!, ¡Embustero!, ¡Corrupto!, ¡Chusma!, ¡Güebón!, ¡Negro de mierda!, ¡Tirapiedras!, ¡Traidor!, ¡Guerrillero!, ¡Fracasado!, ¡Cobarde!, ¡Francotirador!
Entonces el hombre le pregunta a un soldado de la Guardia de Honor:
—¿Qué son esos gritos?
Y el guardia le responde:
—Hay reunión de gabinete y están pasando lista.
[LE}— «ni siquiera» se escribe en dos palabras (no «ni si quiera»)
Siquiera, presente en expresiones como ni siquiera o sin siquiera, se escribe en una sola palabra, y no en dos (si quiera).
Uso incorrecto
• Una de las profesoras del máster ni si quiera sabía de su existencia.
• El técnico abandonó el estadio sin si quiera pisar la zona mixta.
• Muchas mujeres pagan el impuesto rosa sin saber si quiera que lo hacen.
Uso correcto
• Una de las profesoras del máster ni siquiera sabía de su existencia.
• El técnico abandonó el estadio sin siquiera pisar la zona mixta.
• Muchas mujeres pagan el impuesto rosa sin saber siquiera que lo hacen.
El Diccionario de la lengua española señala que siquiera, ya sea conjunción o adverbio, se escribe en una sola palabra. Ésta es la grafía adecuada cuando siquiera aparece en expresiones como ni siquiera, ni tan siquiera y sin siquiera (en este último caso a menudo con algún sustantivo o infinitivo entre medias («sin necesidad siquiera», «sin preguntar siquiera»).
Cuestión distinta es la combinación de la conjunción si más la forma verbal quiera, que se considera propia del español antiguo y rara en la actualidad: No sé si quiera decir algo se diría hoy de forma más natural No sé si querría/quiero decir algo.
[Hum}— La globalización según Inodoro Pereyra
En esta época de globalización, ¡aggiornáte o quedás afuera! ¿De qué carajo? Ni idea.
Desde que a las insignias las llaman «pins», a los maricones «gays», y a las comidas frías «lunchs», nuestro país no es el mismo. Ahora es mucho más moderno; durante muchos años estuvimos hablando en prosa sin enterarnos. Y lo que todavía es peor, sin darnos cuenta siquiera de lo atrasados que estábamos.
Los chicos leían revistas en vez de «comics», los jóvenes hacían asaltos en vez de «parties», los estudiantes pegaban «posters» creyendo que eran carteles, los empresarios hacían negocios en vez de «business», y los obreros a mediodía sacaban la fiambrera en lugar del «tapper». Yo, en la primaria, hice «aerobics» muchas veces, pero, en mi ignorancia, creía que hacía gimnasia.
Afortunadamente, todo esto hoy cambió; se nota el cambio exclusivamente cuando hablamos, lo cual es muy importante.
Cuando estudiábamos con todo para dar un parcial en la facultad, decíamos «estoy hasta las bolas o hasta las manos», cuando, en realidad, no nos dábamos cuenta de que estábamos «a full», que queda mucho más paquete y es un «wording» mucho más simple, ¿viste?.
Cuando decidíamos parar un poco para comer o tomar algo, decíamos «la cortamos y vamos al bar a comer unos panchos»; éramos tan ignorantes que no nos dábamos cuenta de que en realidad estábamos haciendo un «break».
No es lo mismo decir «bacon» que tocino, aunque tengan la misma grasa; ni vestíbulo que «hall», ni jugar al polo con ventaja que con «handicap». Las cosas, en otro idioma, mejoran mucho y tienen mayor presencia.
Desde que Nueva York es la capital del mundo, nadie es realmente moderno mientras no diga en inglés un mínimo de cien palabras. Desde ese punto de vista, estamos ya completamente modernizados.
Ya no tenemos centros comerciales, ahora son todos «shoppings». Es más, creo que hoy en el mundo no hay nadie que nos iguale, porque, mientras en otros países sólo toman del inglés las palabras que no tienen, porque sus idiomas son pobres o porque tienen lenguajes de reciente creación, como el de la Economía o la Informática, nosotros, más generosos, hemos ido más allá: adoptamos incluso las que no nos hacían falta, lo que demuestra nuestra apertura y nuestra capacidad para superarnos. [NotaCMP. Una prueba de esto es la adopción de la palabra puzle teniendo en español rompecabezas].
Tomando otros ejemplos, ya no tenemos sentimientos, sino «feelings», que son mucho más profundos. Y, de la misma manera, sacamos «tickets», compramos «compacts», usamos «kleenex», comemos «sandwichs», vamos al «pub», hacemos «footing» (nada de andar caminando así nomás) y los domingos, cuando vamos al campo (que los más modernos llaman «country») en lugar de acampar como hasta ahora, hacemos «camping». Y, todo ello, con la mayor naturalidad y sin darle apenas importancia.
Los carteles que anuncian rebajas dicen «Sale 20 % Off». Y cuando logramos meternos detrás de algún escenario hacemos «backstage».
Obviamente, esos cambios de lenguaje han influido en nuestras costumbres, han cambiado nuestro aspecto, que ahora es mucho más moderno y elegante, es decir, más «fashion». Ya no usamos calzoncillos, sino «slips» o «boxers», ni vaqueros, ahora son «jeans», y después de afeitarnos usamos»after shave», que deja la cara mucho más suave y fresca que la loción berreta que usaba mi abuelo.
Tampoco viajamos más en colectivo sino en «bus»; ya no corremos, hacemos «jogging»; ya no estudiamos, hacemos «masters»; no estacionamos, utilizamos el «parking». En la oficina, el jefe ya no es el jefe, es el «boss» y está siempre en «meetings» con las «public relations», o va a hacer «business» junto con su secretaria, o, mejor, su «assistant». En su maletín de mano, a diferencia de los de antes, que estaban repletos de papeles, lleva tan sólo un teléfono, una «laptop» y un «fax-modem»; minga de agenda de papel: ahora es una «palmtop»… Aunque seguramente la secretaria es de un barrio carenciado, hace «mailings» y «trainings», y cuando termina el trabajo va al gimnasio a hacer «fitness» y «aerobics». Allí se encuentra con todas sus amigas «assistant» del «jet set», que vienen de hacerse el «lifting», y con alguna «top model» fanática del «body-fitness» y del «yoghurt light». Y cuando van a un «cocktail» piden «roast-beef» que, aunque no lo creas, es más digestivo y engorda menos que la carne.
En TV nadie hace entrevistas ni presenta como antes. Ahora hacen «interviews» y presentan «magazines», en lugar de los programas de revistas que dan mucha más presencia, aunque parezcan siempre los mismos.
Si el presentador dice mucho O.K. y se mueve todo el tiempo, al magazine se lo llama «show», que es distinto que un espectáculo. Y si éste es un show porno, es decir, tiene carne, se lo adjetiva «reality» para quitarle la cosa podrida que tiene en español. En las tandas, por supuesto, ya no nos ponen anuncios, sino «spots» que, aparte de ser mejores, nos permiten cambiar de canal o hacer zapping.
El mercadeo ahora es el «marketing»; las franquicias comerciales, «franchising»; el mercadismo,»merchandising»; el autoservicio, el «self-service»; el escalafón, el «ranking»; la carne, «steak»; el representante, el «manager»; y la entrega a domicilio, el «delivery».
Desde hace algún tiempo, los importantes son «vips»; los auriculares, «walk-man»; los puestos de venta, «stands»; los ejecutivos, «yuppies»; las niñeras, «baby-sitters»; y los derechos de autor, «royalties».
Y, por supuesto, ya no pedimos perdón: decimos «sorry», y cuando vamos al cine no comemos pochoclo, sino «pop-corn», que es más rico.
Para ser ricos del todo y quitarnos el complejo de país tercermundista, que tuvimos algún tiempo y que tanto nos avergonzó, sólo nos queda decir «siesta» con acento gringo, que es la única palabra que el español ha exportado al mundo, lo que dice mucho a favor nuestro.
[LE}— «Bienes raíces», alternativa a «real state»
La expresión real estate, que puede aludir a un terreno o propiedad física o también al sector inmobiliario, puede traducirse al español como bienes raíces.
Uso no recomendable
• El real estate sigue siendo el sector con más transacciones en España a pesar de registrar un descenso del 15 % respecto al 2018.
• Se trata de un grupo empresarial con presencia en el real estate, los servicios financieros y el entretenimiento.
• Argentina Invierte, un evento pensado para fomentar la inversión en real estate en Latinoamérica.
Uso recomendable
• Los bienes raíces siguen siendo el sector con más transacciones en España a pesar de registrar un descenso del 15 % respecto al 2018.
• Se trata de un grupo empresarial con presencia en el sector inmobiliario, los servicios financieros y el entretenimiento.
• Argentina Invierte, un evento pensado para fomentar la inversión en bienes raíces en Latinoamérica.
Según indica el Diccionario de economía y negocios, de la editorial Espasa, el anglicismo real estate, cuyo equivalente en español es bienes raíces, hace referencia a un terreno o a cualquier propiedad física o mejora localizada en éste, como pueden ser casas, jardines, pozos, etc. Por otro lado, dicho anglicismo también alude en términos generales al sector inmobiliario.
Dado que esta voz inglesa no aporta ningún matiz añadido al que encierran las expresiones en español, lo recomendable es optar por estas últimas. Otras opciones también válidas podrían ser capital inmobiliario o bienes inmobiliarios.
Cabe recordar que, si se opta por utilizar este anglicismo, lo adecuado es escribirlo con e inicial (no state) y en cursiva o, si no se dispone de este tipo de letra, entre comillas.
