[LE}— «Villas miseria», plural de «villa miseria»

El plural adecuado de villa miseria es villas miseria, y no villas miserias.

Uso inadecuado

• Casi 3 millones de personas viven en villas miserias en un país desigual.

• La epidemia se hace fuerte en las villas miserias.

• Las «villas miseria» de los temporeros rebrotan del fuego.

Uso adecuado

• Casi 3 millones de personas viven en villas miseria en un país desigual.

• La epidemia se hace fuerte en las villas miseria.

• Las villas miseria de los temporeros rebrotan del fuego.

En villa miseria, el segundo elemento es un sustantivo en aposición, por lo que, como suele ocurrir en este tipo de expresiones, lo adecuado es que quede invariable y sólo lleve marca de plural el primer sustantivo. Así, igual que el plural de contrato basura es contratos basura, y no contratos basuras, el de villa miseria es villas miseria, y no villas miserias.

Además, villa miseria es una denominación que figura en el Diccionario de americanismos con el sentido de ‘barrio de viviendas precarias, con grandes carencias de infraestructura’, equivalente de otras voces que conviven en el ámbito hispánico como favelas, chabolas, etc., por lo que, en principio, ninguna de ellas necesita comillas ni cursiva.

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[LE}— «inferior» y «superior», claves de uso adecuado

Como aclara la gramática académica, los adjetivos superior e inferior no incluyen en su significado el cuantificador comparativo más —técnicamente son comparativos no sincréticos—, como sí lo hacen mayor (= más grande), mejor (= más bueno/bien), menor (= más pequeño) y peor (= más malo/mal), por lo que en la frase tienen un comportamiento especial que se explica a continuación con unas sencillas claves.

1. Muy inferior o mucho más bajo, no mucho inferior. Lo adecuado es emplear el adverbio muy, y no mucho, para modificar a los adjetivos superior e inferior. Se dice El resultado es mucho mejor/peor, pero La proporción es muy inferior/superior o mucho más baja/alta, no mucho inferior/superior.

2. Inferior o más bajo, no más inferior. Los adjetivos superior e inferior conservan parte de su significado comparativo original —significan más alto y más bajo respectivamente—; por ello, no pueden combinarse con el adverbio más, que es otra marca de grado de comparación y daría lugar a algo como más más alto/bajo. De esta forma, no se dirá En los dos niveles superiores se encontraba el 27 % del alumnado y el 20 % restante en el nivel más inferior, sino … el 20 % restante en el nivel inferior o más bajo.

3. Superior a, no superior que o de. Cuando estos adjetivos van seguidos de un complemento que indica el término de la comparación, se construyen con la preposición a, no con de o con la conjunción que. Lo adecuado es El precio es inferior al de las clases presenciales, no que/de las clases presenciales.

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[Hum}— De ingenieros. Esposa o amante

Un arquitecto, un artista y un ingeniero estaban discutiendo si era mejor pasar el tiempo con la esposa o con la amante.

El arquitecto decía que disfrutaba estando con su esposa, construyendo una base sólida para una relación duradera.

El artista decía que prefería estar con su amante, por la pasión y misterio que encontraba en ello.

Finalmente, habló el ingeniero:

—Yo me quedo con las dos.

—¿Con las dos?—, preguntaron el arquitecto y el artista.

—Sí, porque teniendo esposa y amante, cada una supondrá que estás con la otra, y así se puede uno ir al laboratorio a trabajar—, replicó el ingeniero.

[LE}— «Lo han vacunado», pero también «le han vacunado»

Vacunar es un verbo transitivo, la persona que recibe la vacuna es el complemento directo, por lo que lo adecuado es emplear los pronombres lo y la, aunque usar el pronombre le, cuando el referente es masculino singular, no se considera incorrecto.

Uso correcto

• La vacunaron porque convive con su madre, que es considerada gran dependiente a sus 99 años.

• El misionero recordó el día en el que le vacunaron por el cólera.

• Lo vacunaron donde siempre. 

La persona que recibe la vacuna es el complemento directo del verbo vacunar, por lo que los pronombres gramaticalmente indicados son lo y la: lo vacunaron (a él) y la han vacunado (a ella). Emplear en estas construcciones le, que en principio corresponde al complemento indirecto, es un caso de leísmo.

Sin embargo, este tipo de leísmo de persona en masculino singular está tan extendido, incluso en la norma culta, que la Real Academia Española no lo censura, por lo que optar por le vacunaron (a él) no se considera incorrecto. Cuando el referente es plural o femenino, lo adecuado sigue siendo decir los vacunaron (a ellos) y la vacunaron (a ella), y no les vacunaron ni le vacunaron (a ella), respectivamente.

Así pues, en los ejemplos anteriores, ‘la vacunaron porque convive con su madre’, y ‘lo vacunaron donde siempre’ son plenamente válidos y ‘le vacunaron a él por el cólera’ también, ya que esta última opción, en masculino singular, es un leísmo admitido.

Sin embargo, en una frase como ‘Llaman a las personas que se pueden presentar en el hospital y les vacunan’ debe emplearse las (llaman a las personas y las vacunan).

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[Hum}— De ingenieros. Jugando golf

Un cura, un médico y un ingeniero estaban una mañana jugando al golf. Quiso la suerte que delante de ellos estuviera jugando otro grupo de golfistas bastante lento, por lo que todo el rato tenían que estar esperando. 

    «¿Qué pasa con estos tipos?», se queja el ingeniero . «¡Debemos llevar esperando 15 minutos!» 

    «¡No sé, pero nunca he visto tanta ineptitud!», interviene el médico. 

    «Hey, aquí llega el jardinero», informa el cura, «vamos a preguntarle» 

    «Hola, George. Oye, ¿qué pasa con ese grupo que va delante de nosotros? ¿Son un poquillo lentos, no?»

    «Oh, sí, es que es un grupo de bomberos ciegos» contesta el jardinero. «Perdieron la vista por salvar de las llamas la sede de nuestro club el año pasado, y en compensación los dejamos jugar siempre gratis»

El grupo se quedó callado un momento. 

    «¡Qué triste», dijo el cura. «Rezaré una plegaria especial por ellos esta noche» 

    «Buena idea», añade el médico. «Pues yo voy a contactar con un colega mío que es oftalmólogo para ver si se puede hacer algo por ellos» 

    «¿Y por qué no juegan de noche?», dice el ingeniero.

[LE}— «Casa pasiva», expresión válida

Casa pasiva, traducción del término alemán Passivhaus, es una denominación válida para aludir a un tipo de vivienda sostenible, cuya construcción está basada en un estándar de eficiencia energética.

Ejemplos:

• El futuro pasa por las casas pasivas.

• Todo lo que debes saber sobre el boom de las casas pasivas.

¿Qué es una Passivhaus y cuánto cuesta?

Con esta expresión se hace referencia a un tipo específico de vivienda sostenible, cuyo diseño y construcción está basado en un estándar de eficiencia que reduce al máximo su demanda energética y aprovecha los recursos de la arquitectura bioclimática.

El adjetivo pasivo se emplea en este caso con un sentido técnico para aludir a la escasa demanda de energía exterior de estas edificaciones y a su capacidad de prácticamente funcionar solas. De igual forma se usa, por ejemplo, al hablar de algunos paneles solares, que se llaman pasivos porque, sin más dispositivos, captan y acumulan el calor de la energía solar.

Aunque la denominación en alemán Passivhaus se utiliza en muchas ocasiones como un nombre propio bajo el que se comercializan y certifican una clase concreta de viviendas, se emplea también a veces en sentido genérico para nombrar a todo este tipo de viviendas. En este último uso genérico se considera preferible usar la traducción en español casa o vivienda pasiva.

Por todo ello, los dos primeros ejemplos son válidos y, en el tercero, Passivhaus estaría bien utilizado para aludir a ese tipo específico, mientras que habría sido preferible optar por la traducción si simplemente se quería hacer una mención genérica a estas casas.

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