[LE}— «Verificación», mejor que «fact-checking»

Verificación de datos, o simplemente verificación, es una alternativa a fact-checking o fact-check.

Uso inadecuado

• Fact Checking: ¿Usar mascarilla durante dos horas produce acidez en la sangre?

• Divulgar las técnicas de fact-checking para detectar la información falsa sobre las vacunas y la COVID-19.

• El fact-check de la primera rueda de prensa de Joe Biden como presidente.

Uso adecuado

• Verificación de datos: ¿Usar mascarilla durante dos horas produce acidez en la sangre?

• Divulgar las técnicas de verificación para detectar la información falsa sobre las vacunas y la COVID-19.

• La verificación de datos de la primera rueda de prensa de Joe Biden como presidente.

Aunque contrastar la información y la veracidad de los hechos y las declaraciones de alguien, especialmente un político, forma parte consustancial de la profesión periodística, en la segunda década del siglo XXI se dispone de medios tecnológicos que permiten comprobaciones más amplias y veloces.

Para aludir a esta práctica más especializada, a la que se destinan equipos y recursos específicos en los medios de comunicación, es habitual recurrir a los anglicismos fact-check y fact-checking, frecuentes en las noticias en español tanto para referirse a las unidades que llevan a cabo esta tarea como al resultado final.

Sin embargo, no hay necesidad de emplear tales voces, pues las expresiones verificación de datos o sistema de verificación de datos reflejan con fidelidad lo que pretende expresarse.

Fuente

[Hum}— Picantes. La moto y la lluvia

Cierto joven soñaba con tener una Harley Davidson, así que ahorró lo suficiente y fue a un almacén especializado y compró su moto.

Luego de recibirla, el vendedor le dio varias recomendaciones, entre ellas la de que, como ciertas partes de la moto podrían oxidarse si se la dejaba expuesta al agua, era conveniente que tuviera siempre a mano un tubo de vaselina para que, en caso de lluvia, cubriera con ese producto las partes en cuestión.

Meses después, el joven se enamoró de una linda chica y, luego de que formalizaron entre ellos su compromiso, la chica lo invitó a su casa para que conociera a sus padres y futuros suegros.

Cuando, a bordo de su flamante moto, llegó el joven a casa de su novia, la chica, a título de advertencia, le dijo:

—En mi familia hay una vieja tradición, y es que, después de la cena, al primero que hable le toca lavar todos los platos y demás útiles. Así que, si no quieres lavar todo eso, mantén la boca cerrada.

Al terminar la deliciosa y abundante cena, en compañía de su novia y futuros suegros, el joven no pudo menos que reparar en la inmensa montaña de platos y útiles que habría que lavar … y en que todos los comensales quedaron sentados a la mesa, en total silencio, esperando a que alguien fuera el primero en decir algo, pues era evidente que ninguno quería lavar.

Pasaron 30 largos minutos y el joven, para acelerar un poco las cosas, atrajo a su novia hacia él y, frente a todos, la besó ligeramente en los labios. Nadie dijo nada.

Entonces, animado a algo más atrevido, le dio un tremendo french-kiss, pero tampoco nadie dijo nada.

Exitado como quedó con el beso y consiguiente impunidad, alzó a su novia, la puso sobre la mesa, y le hizo el amor…. pero nadie dijo una palabra.

Notando, sin embargo, que su futura suegra, joven aún, había quedado visiblemente alterada por lo que había visto, la puso también sobre la mesa y tuvo con ella un episodio de sexo especialmente salvaje, pero nadie dijo ni pío.

Sin saber qué más hacer y sin querer lavar los platos, el joven comenzó a pasearse inquieto por el comedor mientras todos lo miraban en total silencio. 

De pronto, a lo lejos retumbaron unos truenos seguidos de un ligero golpeteo de gotas de lluvia en las ventanas.  Horrorizado, el joven, recordando que su moto estaba afuera, a la intemperie, comenzó a hurgar con afán en sus bolsillos hasta que sacó, triunfante, un tubo de vaselina.

Al ver esto, el suegro, que había seguido atentamente todos sus nerviosos movimientos, se levantó de golpe mientras exclamaba:

—¡¡Está bien, coño, yo lavaré todo!!

[LE}— «Quimera», ampliación del significado

El término quimera es adecuado para aludir, en biología, a un organismo con tejidos genéticamente diferentes.

Uso adecuado

• Científicos españoles crean en China embriones quimera con mezcla de mono y humano.

• La supervivencia pronto empezó a disminuir y 19 días después solo tres quimeras seguían vivas.

• Japón da nuevos pasos en la investigación con quimeras humano-animales.

Aunque quimera suele referirse a un ‘ser mitológico con cabeza de león, vientre de cabra y cola de dragón’, así como, por extensión, a ‘aquello que se cree posible sin serlo’, en biología, zoología y, más especialmente en botánica, se emplea desde hace tiempo con el significado de ‘organismo simple que se ha desarrollado de individuos diferentes, o compuesto de tejidos de dos genotipos distintos’, tal como indica el Diccionario de términos biológicos de Sandra Holmes.

Aunque no esté recogido en los diccionarios generales por ser un término técnico, se puede usar sin problemas en estos contextos, por lo que los ejemplos anteriores son adecuados.

Un término relacionado, pero no propio de la lengua científica, es humanimal, que designa las quimeras de humano y otro animal, como en «Japón aprueba el plan de un equipo de científicos para crear los primeros “humanimales”». Se trata de un acrónimo de uso válido formado a partir de humano y animal, que, no obstante, conviene restringir a contextos más informales.

Fuente

[LE}— «Por ciento» y «porciento» no significan lo mismo

Se recomienda distinguir entre la locución adverbial por ciento, ‘de cada ciento’, y el sustantivo porciento, ‘porcentaje’.

Uso inadecuado

• Los casos de covid-19 en EE. UU. crecen un doce porciento en una semana.

• El por ciento de ocupación en espacios cerrados como restaurantes y centros comerciales se mantendrá operando sin cambios.

Uso adecuado

• Los casos de covid-19 en EE. UU. crecen un doce por ciento en una semana.

El porciento de ocupación en espacios cerrados como restaurantes y centros comerciales se mantendrá operando sin cambios.

Porciento, sin espacio, es un sustantivo que significa ‘porcentaje o tanto por ciento’, tal como se recoge en el Diccionario de la lengua española. Por otro lado, el Diccionario panhispánico de dudas señala que se usa principalmente en el área caribeña y que la forma mayoritaria en todo el ámbito hispánico es porcentaje.

Por su parte, la locución por ciento se escribe en dos palabras y se emplea tras un elemento numérico en casos como «La pandemia aumenta un treinta por ciento los trastornos alimenticios». Si se desea expresar totalidad, se aconsejan las formas cien por cien, ciento por ciento y cien por ciento.

Se recuerda que, tal y como se explica en el Diccionario panhispánico de dudas, cuando el sujeto es un porcentaje que lleva su complemento en plural, la concordancia con el verbo es válida tanto en singular como en plural: «El diez por ciento de los encuestados contestó/contestaron».

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[Hum}— Los celos son eternos

Después de una larga enfermedad, una joven mujer murió y llegó a las puertas del Cielo. Mientras esperaba por San Pedro, vio a través de las rejas a sus padres, y a todos los que habían partido antes que ella, sentados a una mesa y disfrutando de un banquete maravilloso.  

Cuando San Pedro llegó, la mujer le dijo:  

—¡Qué lugar tan lindo! ¿Cómo hago para entrar? 

San Pedro respondió: 

—Yo voy a decir una palabra. Si la deletreas correctamente a la primera vez, entras; si te equivocas, vas directo al Infierno.

—Ok —replicó la mujer—, ¿cuál es la palabra?

—AMOR —le dijo San Pedro—.

Ella la deletreó correctamente y entró al Cielo.  

Un año despues, San Pedro le pidió que vigilara por un día las puertas de entrada al Cielo, pues él debía dedicarse a algo muy importante. Para sorpresa de la mujer, tocó a las puertas su marido.

—¡Hola! ¡qué sorpresa! —le dijo ella—. ¿Cómo estás?

—Bueno, pues desde que falleciste he estado bastante bien. Me casé con aquella bella enfermera que te cuidó, me gané la lotería y me hice millonario. Vendí la casa donde vivimos tú yo y compré una mansión. Viajé con mi esposa por todo el mundo, y estando con ella de vacaciones de invierno, salí a esquiar, me caí, uno de los esquíes me golpeó en la cabeza… y aquí estoy. ¿Cómo hago para entrar?

Muy seria, ella le respondió:

—Voy a decirte una palabra. Si la deletreas correctamente la primera vez, puedes entrar; si no, vas directo al Infierno.

—OK, ¿cuál es la palabra?»

—SCHWARZENEGGER.

[LE}— «Segunda República española», escritura adecuada

Para referirse al periodo histórico que tuvo lugar en España entre 1931 y 1936 es posible escribir Segunda República o Segunda República española, con el adjetivo que especifica la nacionalidad en minúscula. 

Uso inadecuado

• Así comenzó la Segunda República Española.

• Un equipo inglés homenajea la segunda república española con su camiseta.

• León se une al homenaje a la segunda República.

Uso adecuado

• Así comenzó la Segunda República española.

• Un equipo inglés homenajea la Segunda República española con su camiseta.

• León se une al homenaje a la Segunda República.

De acuerdo con la Ortografía de la lengua española, los sustantivos que designan formas de Estado o de gobierno son nombres comunes, por lo que, en sus usos genéricos, deben escribirse con minúscula. Sin embargo, cuando se emplea república para designar un periodo concreto de la historia de un país, es adecuada la mayúscula inicial por ser un uso antonomástico: la República, Primera República, Segunda República… Esta mayúscula no afecta al adjetivo gentilicio especificador, que se escribe con minúscula: Segunda República española.

Por otro lado, también es indicado el uso de los números romanos, ampliamente asentado, para aludir a este periodo histórico: II República.

Fuente

[LE}— «Laboralizar», formación correcta

Laboralizar y laboralización son voces bien formadas que aluden a la conversión en contratos laborales de determinadas relaciones.

Uso adecuado

• Trabajo, sindicatos y patronal alcanzan un acuerdo para laboralizar a los repartidores.

• Desde febrero se ha laboralizado a seis mil personas.

• En el reglamento no aparece ninguna referencia a la laboralización de los colegiados.

El primer sentido de laboralización en el Diccionario panhispánico del español jurídico, de las Academias de la Lengua, es ‘transformación de la relación jurídica de los empleados públicos de derecho público en relación regida por el derecho laboral’. Es el caso, por ejemplo, de «Austria ha iniciado un cambio hacia la laboralización de los funcionarios».

Aunque esta definición alude al personal de la Administración, se ha extendido, al menos en la lengua corriente, el uso de laboralizar y laboralización para referirse a las transformaciones similares en otros casos. Son formaciones válidas que aúnan el adjetivo laboral con los sufijos -izar y -ción, recogidos en el diccionario académico.

Fuente

[Hum}— De abogados. Diferencias

¿Qué diferencia hay entre un abogado y un cuervo?

Que uno es un animal de rapiña, vive de la carroña, de la basura y de lo ajeno. Acecha a sus víctimas y, cuando se descuidan, ataca. Primero le come los ojos y después termina de destrozarla. Y el otro es un inocente pajarito negro