[Hum}— Cómo resolver las discusiones matrimoniales

Una pareja fue entrevistada en un programa de televisión porque estaban casados desde hacía 50 años y nunca se habían peleado. El entrevistador, lleno de curiosidad, le preguntó a la mujer:

—Pero, ¿ustedes nunca han discutido?

—No —respondió la mujer.

—Y, ¿cómo es eso?

—Bien, cuando nos casamos, mi marido tenía una yegua que apreciaba muchísimo; era la criatura que él más quería en la vida. El día de nuestra boda fuimos de luna de miel en nuestro carro tirado por la yegua. Andamos algunos metros y la yegua tropezó. Mi marido le dijo con voz firme a la yegua:

—Uno.

Pero unos metros más adelante la yegua tropezó de nuevo. Mi marido miró a la yegua y dijo:

—Dos.

La tercera vez que la yegua tropezó, mi marido sacó su pistola y le pegó cinco tiros a la criatura. Yo, totalmente sorprendida, le recriminé:

—Pero, ¡¿por qué has hecho semejante cosa, hombre?!

Mi marido me miró y dijo:

—Uno.

[Hum}— Oído masculino

Este chiste sirve para que las damas entiendan cómo funciona el sistema auditivo masculino.

Cuando una mujer dice:

«Esto está hecho un desastre. Vamos, tenemos que ordenar esto tú y yo. Tus cosas están tiradas en el suelo y no tendrás nada de ropa que ponerte si no la ponemos en la lavadora ahora mismo».

Lo que el hombre escucha es:

  • Blah, blah, blah… VAMOS,
  • Blah, blah, blah… TÚ Y YO
  • Blah, blah, blah… EN EL SUELO
  • Blah, blah, blah… NADA DE ROPA
  • Blah, blah, blah… AHORA MISMO.

Lo que deja bien claro que no sirve de nada sermonear a un hombre.

[Hum}— ¿Bailas?

Está el ligón de turno en la discoteca, cuando de pronto ve a una mujer con un cuerpazo despampanante sentada en la barra. Se acerca, le pone la mano en el hombro y le dice:

—¿Qué, bailas?

La mujer se da la vuelta, dejando al descubierto un horripilante rostro que parece salido de una película de terror, y le responde:

—¡Sí, sí, claro!

Y el ligón, dándole unas palmaditas en la espalda, le dice:

—Así me gusta, ¡que te diviertas, que te diviertas!