[Hum}— De libros. Preferencia femenina

Dos hombres dialogan acerca de los gustos literarios de sus respectivas esposas. Uno dice:

—A mi mujer le encantan esos libros que no se sabe cómo van a terminar, y que hasta el final uno nunca puede adivinar si va a salir todo bien o va a ocurrir alguna tragedia.

—¿Ah, sí? ¿Por ejemplo, qué tipo de libros?

—Los de recetas de cocina.

[Hum}— Picantones. Playa nudista

Una pareja va con su hijito a una playa nudista. El chiquito se va a jugar un buen rato, luego vuelve y le pregunta a su mamá:

“¿Por qué todas las señoras tienen pechos más grandes que los tuyos?”

La madre le contesta:

”Porque cuanto más grandes son los pechos, más taradas son las señoras”

El chico, conforme con la respuesta, se va a jugar. Luego de un rato vuelve y le pregunta de nuevo a su mamá:

“Mami, ¿por qué los señores tienen el pipí de distintos tamaños?”

La madre le contesta:

”Cuanto más grande el pipí, más tonto es el señor”

El chico, conforme, se va a jugar una vez más, y al rato largo vuelve y le dice a su mamá:

”Mami, papá está charlando con la mujer más tarada de la playa, y cuanto más charla, más tonto se pone”

[Hum}— Matrimonio de Jacobo y Rebeca

Jacobo (92 años) y Rebeca (87 años) deciden casarse. Se van de paseo y pasan por una farmacia. Jacobo le pide a Rebeca que entren. Los dos entran y Jacobo le pregunta al farmacéutico:

—¿Usted es el propietario?

El farmacéutico le responde:

—Sí.

Y sigue una serie de preguntas de Jacobo y respuestas del boticario::

—¿Tiene medicamentos para el corazón?.

—Tenemos, señor.

—¿Tiene medicamentos para la circulación?

—Tenemos, señor.

—¿Tiene medicamentos para el reumatismo?

—Tenemos, señor.

—¿Tiene Viagra?

—Por supuesto que tenemos, señor.

—¿Tiene medicamentos para la memoria?

—Sí, sí, claro que sí, señor.

—¿Tiene vitaminas?

—Sí, tenemos de muchos tipos.

Entonces Jacobo mira a Rebeca, y le dice:

—Bien, ¡¡pues vamos a hacer aquí nuestra lista de bodas!!

[Hum}— El hada

La pareja tenía 25 años de casados, y la señora celebraba su cumpleaños número 60. Durante la celebración, se apareció un hada y les dijo que, como premio por haber sido una pareja ejemplar durante 25 años, les concedía un deseo a cada uno.

La mujer pidió un viaje alrededor del mundo. El hada movió su varita y ¡zas!, en su mano aparecieron los boletos de avión, reservas de hoteles de cinco estrellas, etc.

Le tocó el turno al marido, que pensó por un momento y dijo:

—Me gustaría tener una mujer 30 años más joven que yo.

El hada hizo un círculo con su varita y ¡zas!, el hombre se convirtió en nonagenario.

  • Moraleja: Desconfíen de las hadas. Al fin y al cabo son mujeres