[*Otros}– Palmeros en América / David W. Fernández: (3/8) Manuel Fierro Sotomayor, y la independencia de Venezuela

MANUEL FIERRO SOTOMAYOR
(1752-1828)

El oficio que de parte de Miyares entregó Fierro a Monteverde, fechado en Puerto Cabello el 26 de julio, decía: “Mi carácter es, por fortuna mía, bastante pacífico para desear que estas desagradables ocurrencias terminen del modo que conviene al servicio del Rey, a la tranquilidad de estas provincias y al honor de entrambos, y a fin de que así pueda conseguir sin estrépito, sin escándalo público y sin dilaciones perjudiciales, he comisionado al coronel don Manuel Fierro para que, entregándole este oficio, pueda enterar a usted de los sentimientos que me animan y ser nuestro iris de paz».

Asi, provisto de los pliegos de instrucciones necesarias, llegó Fierro a Caracas el 2 de agosto, y allí, auxiliado por el Arzobispo de la Diócesis y el Marqués de Casa-León, procuró cortar las diferencias que existían entre Monteverde y Miyares, haciendo comprender al primero que podía ocasionar a la nación graves perjuicios la desunión de ambos jefes.

De estas conferencias no pudo sacar resultado positivo alguno, y sí la convicción de la existencia del oculto complot que se fraguaba y las consecuencias funestas que de él iban a resultar. En el oficio con que Monteverde respondió a Miyares decía: “En esta virtud, después de haber conferenciado detenidamente con el coronel don Manuel Fierro, a quien V. S. destinó a este efecto, estoy convencido de que es indispensable insistir en mi anterior insinuación».

De regreso a Puerto Cabello, dio cuenta a Miyares de lo infructuoso de su comisión, y así como Monteverde había creído que las reflexiones de Fierro para que entregara el mando a Miyares habían nacido más de su inclinación a este General que del escándalo que causaría la separación de la Provincia de la autoridad del Jefe nombrado por el Supremo Gobierno de España, así también Miyares creyó que Fierro no había llenado
cumplidamente su cometido por ser pariente, aunque lejano, de Monteverde. ¡Desesperada y dolorosa situación!

Miyares dispuso inmediatamente su salida para Coro, y con fecha 13 de agosto pasó oficio a Fierro ordenándole que se quedase en Caracas a las órdenes de Monteverde. Resentido Fierro de la conducta de su General hacia él, contestole dicho oficio el mismo día con otro, enviado desde Puerto Cabello, que decía: “Respecto de que V. S. considera el que en obsequio del servicio me quede en esta plaza a la disposición del Comandante en Jefe, don Domingo de Monteverde, obedezco a V. S. con la seguridad del acierto; pero en atención de que tengo entendido está despachada mi solicitud de retiro a las Islas Canarias, y que la postración en que me tiene el achaque que padezco no me permite ocupaciones activas, aguardaré que V. S. me comunique aquella gracia y solicitar mi pasaporte para efectuarlo».

Miyares accedió a los deseos de Fierro, y, en cumplimiento de su deber como caballero, le remitió, en oficio de 10 de septiembre, su Real Despacho de Brigadier de los Reales Ejércitos, y le participaba su agregación de Coronel con el sueldo de reglamento, al Estado Mayor de la plaza de Santa Cruz de Tenerife, tan satisfactoria noticia la comunicó el nuevo brigadier a Monteverde, manifestando que pasaría personalmente a presentarle su Real Despacho tan pronto como se lo permitiera su quebrantada salud.

Pronto estuvo en estado de hacer el viaje, y el 20 de octubre 1egó a Caracas con objeto de arreglar y poner en orden los cuantiosos bienes que aquí había heredado de su tío don José Gabriel Fierro de Torres y Santa Cruz, y se impuso, con sorpresa, de que las proclamas de Monteverde publicadas en los días 2, 3 y 5 de agosto ofreciendo a los caraqueños un completo olvido de lo pasado, no se habían cumplido, antes, por el contrario, se estaban haciendo multitud de prisiones.

No quería que estos habitantes, entre quienes había vivido trece años, le confundiesen con aquellos violadores. Y dada la circunstancia de que había sido expulsado de Caracas el 19 de abril de 1810, y podían creer que venía para ejercer crueles venganzas, aceleró el arreglo de sus asuntos con objeto de regresar a Canarias cuanto antes. Pero Monteverde no se lo permitió, disponiendo que, en atención a la falta de jefes y oficiales que había en Caracas, continuase aquí a sus órdenes.

Este mandato contrarió mucho a Fierro, porque, viendo por una parte el clamor general del vecindario, de que se faltaba a lo capitulado, y por la otra la discordia que mediaba entre las autoridades, algunas de las cuales influirían poderosamente en el ánimo de Monteverde para que usara el rigor con el pueblo, llegando a hacerse sospechosas a éste aquellas personas que opinaban de distinto modo, y mirándose como un crimen el visitar a los patriotas y tener trato con ellos, estaría expuesto el honor militar de Fierro por ser partidario de la conciliación y de la paz. Sin embargo, en fuerza de aquella orden superior, fue preciso quedarse en Caracas a las órdenes de Monteverde y arrastrar las consecuencias de los acontecimientos que se preparaban.

El 29 de noviembre se publicó la Constitución Política de la Monarquía por el Estado Militar, el 2 de diciembre lo hizo el Cabildo, v el 3 fue la función en la Iglesia, y en estos mismos días dio parte el Comandante Militar de La Victoria, de que allí se tramaba llevar a cabo para la Nochebuena una conspiración en contra del Gobierno.

Esta noticia inquietó mucho a Monteverde y le sugirió la idea de celebrar una junta para tomar las medidas de seguridad oportunas. Esta junta la formaban Monteverde; don Femando Monteverde, tío de don Domingo; Fierro; don Gonzalo María de Orea, comerciante; don Antonio Gómez, médico; fray Juan José García, de la Orden de Predicadores; don Vicente Linares; don Juan Esteban Echezuría; don Pedro de la Mata; don Jaime Bolet; don Juan Manuel Tejada; don Manuel Rubín; don Pedro Benito Vidal, Oidor; don Antonio Tiscar, Oficial de Marina; el Marqués de Casa-León; don Luis Escalona; doctor José Manuel Oropesa, abogado asesor; los presbíteros, doctor don Juan Antonio Rojas Queipo, y doctor don Manuel Vicente de
Maya; y don Manuel Linares.

[*Otros}– Palmeros en América / David W. Fernández: (2/8) Manuel Fierro Sotomayor, y la independencia de Venezuela

MANUEL FIERRO SOTOMAYOR
(1752-1828)

El 19 de abril de 1810 fue arrestado Fierro, en su casa, por el doctor Vicente Tejera quien cumplía órdenes del Cabildo, y le fue dejada una guardia mandada por el capitán Galindo.

A las dos y media de la tarde fue conducido Fierro desde su casa hasta la Sala Capitular, y después lo encerraron en un cuarto del mismo Cabildo con el jefe del campo volante, teniente coronel Lorenzo Fernández de la Hoz. A las seis se les permitió regresar a sus respectivas casas, acompañado cada uno de ellos de dos diputados, a Emparan y demás funcionarios, pero se hizo excepción de Fierro y Fernández de la Hoz, quienes quedaron presos en la sala concejal, y a las nueve de la noche fueron trasladados desde el Cabildo al cuartel veterano, situado entonces entre las actuales esquinas caraqueñas de Panteón y Dos Pilitas.

Como es sabido, al formarse la Junta Suprema, el 19 de abril de 1810, una de sus primeras medidas fue la expulsión de las autoridades depuestas:

• don Vicente Emparan, Capitán General de la Provincia;
• don Felipe Martínez de Aragón, oidor decano de la Real Audiencia;
• don Antonio Julián Álvarez y don José Gutiérrez de Rivero, oidores de la Real Audiencia:
• el brigadier don Agustín García de Carragliedo, comandante genera de Artillería;
• don Vicente Basadre, intendente general:
• el comandante licenciado don José Vicente de Anca, teniente gobernador y auditor de guerra;
• Fierro,
• Fernández de la Hoz, y
• el tenientes coronel don Joaquín Osorno, comandante del cuerpo volante.

El 21 a las cinco de la mañana salieron a caballo, bajo guardia de honor, del Cuartel Veterano camino a La Guaira y escoltado cada uno de ellos por un oficial y seis soldados de caballería: Fierro, Basadre, Martínez de Aragón, García de Carrasquedo, Osorno, y Fernández de la Hoz; y en el camino, un cuarto de hora después, se les unió Emparan, quien venía de su casa con igual escolta.

Además acompañaron en este viaje a las últimas autoridades del régimen colonial “cuarenta o cincuenta paisanos, nobles y empleados” (dice Basadre) “todos a caballo con armas blancas o de fuego».

A las once de la mañana llegaron a Maiquetía, desayunaron en la casa del Corregidor, y montaron nuevamente a las tres de la tarde, y al cuarto de hora arribaban al puerto de La Guaira, donde fueron embarcados el día 27 en el bergantín “Nuestra Señora del Pilar», escoltados por un paquebot del corso al mando de Juan Valenzuela, y rumbo hacia los Estados Unidos de América, excepto Gutiérrez de Rivero, que, a causa de hallarse su consorte con nueve meses cumplidos de embarazo, se le permitió quedarse en Caracas hasta el 1° de mayo, pero viendo el Cabildo que no había resultado alguno se le obligó a partir para La Guaira ese día, con todos los miramientos que necesitaba la señora, escoltada por un piquete de caballería.

También Basadre y Anca fueron dejados en La Guaira con sus correspondientes familias y en compañía de Fierro que había sido desembarcado y pasado al castillo del Zamuro. La guardia de Basadre, Anca y Fierro, compuesta de caballeros mantuanos de Caracas, se relevaba todos los días a las diez de la mañana, y la comida que le suministraban procedía de la fonda y era pagada del tesoro público.

El 5 de mayo se dieron a la vela, en la fragata “Fortuna», mandada por el capitán Pablo Domenec, Fierro, Basadre, Anca, y Gutiérrez de Rivero, estos tres últimos con sus familias. Eran por todo cuatro familias que hacían un total de 28 personas: 10 mujeres, 10 niños y 8 hombres con los criados. La “Fortuna” había salido con rumbo a Cádiz, pero los pasajeros rogaron al capitán del buque que los condujera a Puerto Rico, librándose así de ser víctimas de una epidemia de que se tenia noticias se sufría allá.

Accedió aquél, y el viernes, 11 de mayo, dieron fondo en el puerto de la Aguadilla, en la costa de Puerto Rico. Aquí, según opinión de Basadre, debería uno de los cuatro, seguir viaje a Cádiz para informar al Supremo Consejo de la Regencia de lo ocurrido en Caracas. Los otros tres manifestaron que se quedarían en Puerto Rico, resolviéndose que Basadre siguiera solo a la Metrópolis a pesar de la persuasión que le hacían su mujer, su suegra, y el llanto de sus pequeños hijos.

El 13 de mayo se hizo a la mar Basadre, llegando a Cádiz, a bordo de la corbeta “Fortuna», el 4 de julio de 1810.

Fierro y Gutiérrez de Rivero siguieron a San Juan para ponerse bajo la protección del gobernador de la isla, don Salvador Meléndez; y Anca se quedó con su familia en la Aguadilla, desde donde dirigió al Supremo Consejo de la Regencia, con fecha 15 de mayo, una interesante relación de los sucesos ocurridos en Caracas el 19 de abril anterior.

El 29 de abril de 1810, el Consejo de Regencia de Cádiz nombró al Mariscal de Campo don Femando Miyares y González, que a la sazón era Gobernador de la Provincia de Maracaibo, para sustituir al Gobernador de la Provincia de Caracas, Mariscal de Campo don Vicente Emparan.

Y para dar mayor vigor a la autoridad de Miyares, encargó al Comisionado Regio para la pacificación de Venezuela, don Antonio Ignacio de Cortavarria, para que le diese sus instrucciones; se circularon órdenes al Virrey de México, y a los Capitanes Generales de Cuba y Puerto Rico, para que le protegieran con toda clase de socorros, y a fin de que las operaciones militares tuvieran todo el éxito que se esperaba, le nombraron por consultores al brigadier don Juan Manuel Cagigal y al coronel don Francisco Carabaño, y le recomendaron para su colocación en el ejército a Fierro y a los tenientes coroneles Fernández de la Hoz y Emeterio Ureña.

El 23 de mayo de 1812, Fierro fue nombrado Brigadier de Infantería de los Reales Ejércitos. El 22 de julio de 1812, llegó Fierro a Puerto Cabello acompañando a Miyares, en unión de los demás oficiales que habían salido de Puerto Rico destinados a Venezuela; y el 29 del mismo mes fue comisionado por Miyares, para salir al encuentro del Comandante de las Tropas, don Domingo de Monteverde, con objeto de que ajustase con él las peligrosas diferencias que ocurrían, en razón de no haberle éste querido entregar el mando de la Provincia al repetido Miyares.

[*Otros}– Palmeros en América / David W. Fernández: (1/8) Manuel Fierro Sotomayor, y la independencia de Venezuela

MANUEL FIERRO SOTOMAYOR
(1752-1828)

Don Manuel del Sacramento Fierro y Sotomayor nació en Santa Cruz de La Palma (Canarias), el 28 de octubre de 1752.

Por el tronco de su pomposo árbol genealógico circula entremezclada la savia de los más ilustres linajes de la isla de La Palma. Es hijo de don Santiago Fierro de Torres y Santa Cruz, y de su legítima esposa y prima doña María Josefa Sotomayor y Topete. Es nieto por línea paterna de don Francisco Ignacio Fierro de Espinosa y Boot —Sargento Mayor de la isla de La Palma por el Rey, Regidor Perpetuo y Familiar del Santo Oficio— y de su señora esposa doña Luisa Antonia de Torres Santa Cruz y Silva. Y es nieto por línea materna del Capitán don Pedro José de Sotomayor Topete, Alguacil Mayor de La Palma, y de su legítima esposa y prima doña Catalina Cecilia de Sotomayor Topete.

A los ocho días de nacido fue bautizado en la Parroquia Matriz de El Salvador de aquella ciudad, por el beneficiado Fray Cristóbal Tinateas, Maestro en Sagrada Teología, del Orden de Predicadores; y fue apadrinado por su tío, don Pedro de Sotomayor.

En su infancia fue alumno de las escuelas que sostenían los conventos franciscano y dominico, en su ciudad natal.

A los doce años de edad, ingresa en las Milicias Provinciales de La Palma en clase de Cadete, por Real Orden de 8 de enero de 1764. Obtiene el grado de Subteniente de Milicias el 10 de junio de 1764, y el de Teniente de Milicias el 15 de mayo de 1765.

El 13 de enero de 1772, el Cabildo de La Palma le dio el título de Castellano del Fuerte de San Carlos de Bajamar, en dicha isla. En ese mismo año lloró Fierro la muerte de su padre, ocurrida en alta mar en viaje de La Guaira a Santa Cruz de La Palma, a bordo de la fragata “La Paloma Isleña», de la cual era dueño y capitán, quedando con ello, nuestro biografiado y sus siete hermanos, sumidos en la orfandad.

Al ser organizado y reformado el Regimiento de Milicias, por el Inspector de ellas, don Nicolás María Dávalos, fue nombrado Fierro Segundo Ayudante Mayor de las mismas, con fecha 8 de agosto de 1772.

Hallándose suprimido el empleo de Sargento Mayor ejerció sus funciones por espacio de dos años, manifestando aptitud e inteligencia, tanto en el orden y arreglo de papeles como en la disciplina e instrucción nuevamente creada.

Desde 1779 hasta 1782 fue Gobernador del Fuerte de San Carlos de Bajamar, por nombramiento del Mariscal de Campo don Miguel López Fernández de Heredia. En este tiempo tuvo a su cargo la Compañía mandada formar para la defensa de las fortalezas de La Palma, cuya comisión
desempeñó on toda exactitud, como también la formación del plan de defensa de Puerto Naos y otros puertos de la costa sur de dicha isla, por donde amenazaba ser atacada aquella, lo que concluyo con general aprobación.

Habiendo solicitado pasar al bloqueo de Gibraltar, en la guerra de 1782 con los ingleses, se le suspendió de esta gracia por el señor Comandante General, Marqués de la Cañada, eligiéndole Ayudante Mayor del Batallón Fijo de Santa Cruz de Tenerife. Por Real Despacho de I I de enero de 1784 fue ascendido a Capitán de infantería, y con igual fecha se le dio nombramiento de Castellano del Fuerte de San Francisco del Risco, en Las Palmas de Gran Canaria, vacante por fallecimiento del Teniente Coronel don Nicolás de la Santa, y con sueldo de cincuenta escudos de vellón mensuales.

Este cargo y otros de consideración le merecieron el aprecio de los jefes principales de Canarias, los Marqueses de Tabalosos, de la Cañada y de Branciforte, recomendándole muy particularmente al Rey.

Fue socio fundador de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, de Santa Cruz de La Palma, y más tarde de la de Las Palmas de Gran Canaria. Fue ascendido a Teniente Coronel el 14 de junio de 1749, y a Coronel el 3 de diciembre de 1795.

Previas las informaciones de nobleza, fue admitido en la Orden de Caballeros del Hábito de Santiago, ingresando en clase de novicio el 4 de diciembre de 1792. No pudiendo pasar al Real Convento de Santiago de Vélez para hacer su profesión por hallarse ocupado en el servicio militar, obtuvo una Real Orden expedida en Cádiz a 4 de marzo de 1796, facultándole, sin que esto sentase jurisprudencia, para que hiciera la profesión en donde pudiese. En consecuencia, la hizo solemnemente en la Iglesia del Real Convento de Señoras Comendadoras de Santiago, en Madrid, en manos de don Francisco Rodríguez Campomanes, el 4 de enero de 1797.

Estuvo empleado en la plaza de Cádiz todo el tiempo del bloqueo, hallándose en el bombardeo y ataque de los enemigos el 3 y 5 de mayo de 1797.
Los segundones de la familia Fierro habían tenido siempre predilección por América, en donde procuraron establecerse.

Entre los parientes de Fierro que se habían trasladado a América están sus tíos paternos don José Gabriel Fierro, —Caballero de la Orden de Calatrava, que fue Alcalde de primer voto de Caracas, y Sargento Mayor de sus Milicias—, y el doctor don Cristóbal Fierro, que fue Inquisidor Decano
de México.

Su hermano, don Cristóbal Fierro, fue nombrado Canónigo de la Catedral de Caracas, a cuya dignidad renunció por quedarse en Canarias acompañando a su hermana, doña Luisa, que había quedado viuda. También su tatarabuelo. el Maestre de Campo don Tomás de Torres y Ayala, había sido Gobernador, Justicia Mayor y Capitán Genera] de la Provincia de Mérida y La Grita y ciudad del Espíritu Santo de Maracaibo.

Así, no es de extraña, que Fierro, segundón también, tratara de establecerse en América, y el 17 de diciembre de 1795 fue nombrado Agregado al Estado Mayor de Caracas.

Fierro fue vocal de la Junta Central de la Vacuna que, con motivo de la expedición de Balmis, se instaló en Caracas el 28 de abril de 1804, y en la cual, con su extraordinaria actividad, logró un resultado eficiente en la campaña inicial de la vacunación antivariólica en Venezuela.

Fierro y el Capitán de Infantería don Francisco Antonio Rodríguez de Cosgaya, yerno del licenciado don Miguel José Sanz Marvez, denunciaron a don Vicente Emparan, Gobernador y Capitán General de la Provincia de Venezuela, la conjura de 1808 del Marques del Toro, don Francisco Rodríguez del Toro, en los valles de Aragua para expulsar a los españoles y canarios de Venezuela, y formar luego una Junta Suprema Gubernativa en Caracas, el mismo año, y proclamar la independencia.

Emparan le hizo saber a Simón Bolívar, el Libertador, y al Marqués del Toro, esta denuncia, por lo que ambos pasaron por la casa de Fierro y luego por la del capitán Rodríguez de Cosgaya, desafiándolos para batirse, y violando e irrespetando sus hogares.

[*Otros}– Palmeros en América / David W. Fernández: José Fernández Medina (versión completa)

NotaCMP.- El artículo que sigue es la versión completa del titulado Palmeros en América / David W. Fernández: José Fernández Medina, publicado el 28/09/2007, y que mantengo en su lugar para salvar los comentarios que se la han hecho.

Como en ciertas ramas hay hasta 4 generaciones, a fin de facilitar en algo la lectura, y ya que el programa del blog no dispone de recursos de indentación (¿sangrado?), usaré alternativamente el recuadro y no recuadro para diferenciar cada uno de los grupos familiares formados por los descendientes de José Fernández Medina, que fueron de verdad prolíficos.

Por el mismo motivo cambié el sistema de identificación usado por el autor y usaré el siguiente:

Los seis hijos de José Fernández Medina están identificados con las letras A, B, C, D, E, y F, como los identificó el autor. Pero de aqupi en adelante cambié a,
• Los hijos de A, se identifican como A1, A2, A3, etc.
• Los hijos de A2, como A2.1, A2.2, A2.3, etc.
• Los de A2.2., como A2.2.1, A2.2.2, etc.

Con esto puede saberse a qué generación —partiendo desde José Fernández Medina, que sería la primera—pertenece cualquiera de los individuos cuyo nombre aparece en mayúsculas y en negrilla en el artículo que sigue, pues si su código de identificación es, p.ej.,
A2.1.3, será tercera generación ya que:
• la ‘A’, que es el primer dígito del código, indica la primera,
• el ‘2’, que es el segundo dígito del código, indica la segunda y segundo hijo de ‘A’;
• el ‘1’, que es el tercer dígito del código, indica tercera generación y primer hijo de A2; y
• el ‘3’, que es el cuarto dígito del código, indica cuarta generación y tercer hijo de A2.1.

Además de la foto que de la catedral incluyo más adelante, don Orlando Obaldía, uruguayo y descendiente de José Fernández Medina, el personaje palmero al que se refiere este artículo, me ha hecho llegar los siguientes datos y foto:

«La Capilla de Fundadores es relativamente reciente, no sería de la época precisa.

La actual catedral fue Iglesia Matriz desde 1804, Basílica desde 1870, e Iglesia Catedral desde 1878 —www.catedralmontevideo.org.uy/sp/default.php—. Su nombre completo es Iglesia Matríz, Basílica y Catedral de la Inmaculada Concepción de María y los Apóstoles San Felipe y Santiago.

Al entrar a ella, del lado derecho de la nave principal se creó, hace poco, la llamada Capilla de los Fundadores,

Capilla de los Fundadores.

que aloja los sepulcros de varios de éstos, y en la que se celebra misa a diario».

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JOSÉ FERNÁNDEZ MEDINA
(1686 -1755)

En la primera expedición canaria que arribó a la Banda Oriental del Uruguay para fundar la ciudad de Montevideo, el 19 de noviembre de 1726, se halla José Fernandez Medina, de quien proceden ilustres familias uruguayas, y a quien, por ser el único natural de la isla de La Palma (Canarias) se le conoce con el apodo de “El Palmero».

Llegada de los primeros pobladores de Montevideo, a bordo del “Nuestra Señora de la Encina”, el 17/11/1726. Óleo del pintor Eduardo Amézaga. Foto cortesía de Orlando Obaldía.

Se le había supuesto nacido en Puntallana en 1686, y así lo consignamos en un trabajo nuestro, pero posteriores investigaciones del genealogista Jaime Pérez García lo señalan nacido en Barlovento, ambos municipios de dicha Isla, e hijo de Juan Fernández Yanes, también natural de Barlovento, y de Francisca Hernández, natural de Garafía (La Palma).

Se casó en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Luz, en Garafía, el 26 de mayo de 1704, con Lucía Lorenzo del Castillo, nacida en Tijarafe (La Palma), en 1688, e hija de Francisco de Arrocha y de Margarita Velázquez del Castillo.

Fue capitán de la Compañía de Caballos Corazas (Coraceros), y el primer Alcalde de segundo voto de la ciudad de Montevideo (1730), Alcalde de primer voto (1732, 1738 y 1743), Alférez Real (1745), Procurador General (1746), y Depositario General (1749 y 1751).

En 1747 ya se hallaba viudo.

Recibió en 1752, una estancia sobre el arroyo Canelones. El 7 de junio de 1753 dio poder para testar al capitán Francisco Gorriti, y otorgó testamento cerrado el 16 de julio de 1755, falleciendo en la noche comprendida entre ese día y el siguiente, cuando fue registrado su entierro en Montevideo.

Sus hijos fueron:

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A – Don JACINTO FERNÁNDEZ DE MEDINA, que no pasó a Montevideo.

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B – Don JOSÉ FERNÁNDEZ DE MEDINA, que si acaso pasó a Montevideo debió trasladarse luego a otra parte de América.

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C – Don JUAN BAUTISTA FERNÁNDEZ DE MEDINA. Nació en 1716, pues tenía 10 años de edad cuando arribó con sus padres a la fundación de Montevideo, donde recibió, en 1751, una charca sobre el arroyo de Canelones (Canelones), y en 1753 un solar en la ciudad.

Se casó en la parroquia matriz de Montevideo, el 20 de julio de 1747, con doña Maria Felipa Castellano Mena, nacida en Montevideo en 1733, e hija de don Juan Alonso Castellano —natural de Canarias y poblador de Montevideo que integró la segunda expedición que arribó el 27 de marzo de 1729— y de doña María de la Concepción Mena Pérez. Y nieta, por línea materna, de don Juan Bautista de Mena, natural de El Rosario (Tenerife), y de doña María Pérez.

Herido en las afueras de la ciudad fue traído a ésta el 4 de febrero de 1754, y aquí falleció a los pocos días, siendo sepultado el día 8 del mismo mes y año.

Su viuda contrajo segundas nupcias, el 16 de septiembre del mismo año, con don Fernando Rodríguez Fernández, natural de Tenerife e hijo de don Juan Rodríguez y de doña Luisa Fernández.

Viuda por segunda vez, desde el 24 de junio de 1806, por fallecimiento de don Fernando, en Las Piedras (Canelones), murió el 5 de febrero de 1811.

Fueron padres de:

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C1 – Don JUAN BAUTISTA FERNÁNDEZ DE MEDINA Y CASTELLANO. Hijo póstumo, nacido el 27 de agosto de 1754, se casó en la parroquia matriz de su ciudad natal el 22 de febrero de 1773 con doña Ana Manuela Alén Sosa, hija de don Santiago Alén González, natural de Buenos Aires (Argentina) y soldado de la Compañía de don José Escurruchea, y de doña Martina Sosa Hernández; nieta por línea paterna de don Esteban Alén Aguilera y de doña Rosa González Carmona; nieta por línea materna de don Lorenzo de Sosa y Sosa, natural de la isla de San Miguel (Azores) y de doña María Hernández de Herrera y Guillén.

Fueron padres de:

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C1.1. – Teniente Coronel don ADRIÁN ALEJANDRO FERNÁNDEZ DE MEDINA Y ALÉN, conocido por Adríán Medina, nacido en San José de Mayo el 12 de septiembre de 1783. F

• Fue militar de la independencia de Hispanoamérica, y se sumó al movimiento revolucionario uruguayo de 1811 en el cual obtuvo el grado de capitán de voluntarios de caballería de su ciudad natal.

• Participó en la Batalla del Cerrito (1812), y en el segundo sitio de Montevideo (1812-1814) a las órdenes del General Rondeau a quien luego acompañó al Alto Perú y estuvo presente en la jornada de Sipe-Sipe (1815).

• En 1825 se plegó a la Cruzada Libertadora del General Lavalleja y participó en la victoria de Sanradí.

• Con el grado de comandante se enroló en el Ejército Republicano Argentino-Uruguayo durante la guerra con el Brasil (1826-1828), y se contó entre los vencedores de Ituzaingó (1827).

• Comandante militar de San José (1827) y de Colonia (1930), fue dado de baja en 1835 con el grado de teniente coronel, y falleció el 26 de octubre de 1842 en la ciudad de su nacimiento. Una calle corta. vecina al Parque Municipal de Montevideo, lleva su nombre.

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C1.2 – Doña SIMONA FERNÁNDEZ DE MEDINA Y ALÉN. El 18 de mayo de 1799 se casó en primeras nupcias en San José de Mayo con don Raimundo Larrobla Pereyra, hijo don Francisco Larrobla de Villanueva y de doña María Rosa Pereyra Robles; nieto por línea paterna de don Diego Larrobla y de doña Bernarda de Villaneva, naturales de Puebla de Gordón (Oviedo, España; nieto por línea materna de Juan Antonio Pereyra, natural de Lisboa (Portugal) y de doña Patrona Robles, natural de Buenos Aires (Argentina).

Y el 2 de diciembre de 1804 se casó en segundas nupcias, también en San José de Mayo, con don Antonio Rovira Ortiz, natural de Cartagena (Murcia, España) e hijo de otro don Antonio Rovira, y de doña Rosalía Ortiz.

Y en terceras nupcias, e igualmente en San José de Mayo, se casó el 28 de mayo de 1815 con don Carlos Carve Sipentel, natural de Könisberg (Prusia Oriental), hijo de don Juan Karbe, y de doña María Sipentel.

Sólo hubo sucesión de su primer y tercer matrimonios.

Hija de su primer matrimonio fue:

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C1.2.1 – Doña MARÍA LUISA LARROBLA Y FERNÁNDEZ MEDINA. Hija póstuma, bautizada en Las Piedras el 15 de octubre de 1801.

Hijos de su tercer matrimonio fueron:

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C1.2.2 – Don PEDRO CARVE Y FERNÁNDEZ DE MEDINA. Tesorero de la Nación y luego senador de la República durante varios periodos entre 1870 y 1888, y Presidente del Senado en ejercicio del Poder Ejecutivo durante cuatro días de 1875.

Se casó en primeras nupcias, en San José, con doña Dolores Martínez Peláez, hija de don Juan Francisco Martínez, y de doña Micaela Peláez, de cuyo enlace enviudó en 1844.

En 1845 y en Montevideo se casó en segundas nupcias con doña Natividad Pérez Verde, natural de San José e hija de don Luis Eduardo Pérez Pagola (1774-1814), y de doña Petrona Verde Martínez; nieta por línea paterna de don Felipe Pérez Castellano (1745-1822) y de su primera esposa, doña María de la Natividad Pagola Burgues; nieta por línea materna de don Tulio Verde y de doña Josefa Martínez.

Con sucesión Carve Martínez del primer enlace.

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C1.2.3 – Don CARLOS CARVE Y FERNÁNDEZ DE MEDINA. En 1853Se se casó en el Sagrario de la Catedral de Montevideo,

Interior de la Catedral de Montevideo. Foto reciente cortesía de Orlando Obaldía.

con su concuñada, doña Manuela Martínez Peláez, hermana germana de la nombrada doña Dolores Martínez Peláez.

Con sucesión Carve Martínez.

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C1.2.4 – Doña CAROLINA CARVE Y FERNÁNDEZ DE MEDINA. Se casó con don Juan Antonio Méndez Bedoya, estanciero y guerrero, senador de la República por Maldonado en 1860 y 1862, e hijo de don Juan Méndez Caldeira, opulento comerciante de Montevideo, y de doña Celedonia Bedoya Torres; nieto por línea materna de don Francisco Bedoya y de doña Catalina Torres.

Con sucesión Méndez Carve.

Al enviudar de su primer matrimonio, Don Juan Baustista Fernández de Medina y Castellano contrajo segundas nupcias, el 10 de mayo de 1820, con doña Gregoria García Prado, hija de don Alonso García, y de doña María Mercedes de Prado.

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C2 – Doña JUANA FERNÁNDEZ DE MEDINA Y CASTELLANO se casó el 2 de febrero de 1768 con don Mateo Vidal Calés, natural de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz, España), hijo de don Diego Vidal y de doña Margarita Calés. Fueron padres de:

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C2.1 – Presbítero don MATÍAS VIDAL Y FERNÁNDEZ MEDINA, nacido el 19 de febrero de 1775.

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C2.2 – Don JOSÉ DOMINGO VIDAL Y FERNÁNDEZ DE MEDINA, nacido el 3 de agosto de 1786.

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C2.3 – Don MANUEL VIDAL Y FERNÁNDEZ DE MEDINA. Se casó con doña Narcisa Quiñones Aldecoa, hija de don Gregorio Fernández de Quiñones y Ponce de León, y de doña María del Carmen Aldecoa y Pérez Castellano; nieta por línea paterna de don Juan Fernández de Quiñones, y de doña Rosalía Ponce de León; nieta por línea materna de don Antonio de Aldecoa y Larraloando, y de doña Luisa María Pérez de Sosa y Castellano.

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C3 – Doña ANASTASIA FERNÁNDEZ DE MEDINA Y CASTELLANO, natural de Montevideo, donde se casó el 1 de febrero de 1768 con don Antonio de Castro Rivera, natural de Puente de San Miguel (Santander, España), e hijo de don Benito de Castro, y de doña Manuela Ribera.

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C4 – Doña TOMASA FERNÁNDEZ DE MEDINA Y CASTELLANO, natural de Montevideo, en cuya ciudad, o en sus alrededores, se casó con don Tomás Antonio Pérez de Rojas, también nacido en Montevideo el 20 de septiembre de 1730, e hijo de don Isidro Pérez de Rojas y Cabrera, y de doña Dominga Francisca Bello del Rosario; nieto por línea paterna de don Simón Pérez Cabrera y de doña Clara Rojas, naturales de Taganana (Tenerife, Canarias); nieto por línea materna de don Juan Florían Perera y de doña Clara María Bello, naturales de El Sauzal (Tenerife, Canarias).

Don Isidro Pérez de Rojas y Cabrera nació en Santa Cruz de Tenerife, y fue poblador de Montevideo que integró la primera expedición que arribó el 19 de noviembre de 1726. Nombrado el primer fiel ejecutor de la ciudad (1730), se dio el caso excepcional de que presentó su renuncia, que fue aceptada por el Gobernador, don Bruno Mauricio Zabala, Procurador General (1732, 1740 y 1754), Depositario General (1736 y 1737), y Alcalde de Primer Voto (1742 y 1743), siendo esta última elección anulada por el Gobernador.

Doña Tomasa falleció viuda el 2 de septiembre de 1823 a los 70 años de edad.

Fueron padres de:

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C4.1 – Doña MARÍA PÉREZ DE ROJAS Y FERNÁNDEZ DE MEDINA. Se casó con don Cipriano Martínez Ximénez, hijo de don Juan Martínez Valdivieso y de doña Narcisa Ximénez Curbelo; nieto por línea paterna de don Antonio Martínez y de doña Luisa Valdivieso, natural de Sanlúcar de Barrameda; nieto por línea materna de don Francisco Javier Ximénez, natural de Santiago del Estero (Argentina), y de doña Cayetana de la Rosa Martínez de los Santos, natural de Canarias.

Al enviudar de este enlace, don Cipriano contrajo segundas nupcias con doña Ángela de la Vega Sosa, natural de Canelones e hija de don Gregorio de la Venta Mendieta, y de doña Juana Josefa Sosa González, naturales de Buenos Aires (Argentina).

Con sucesión Martínez y Pérez de Rojas.

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C4.2 – Doña NARCISA PÉREZ DE ROJAS Y FERNÁNDEZ DE MEDINA. Se casó con don José Eugenio Villagrán Ramos, natural de Asunción (Paraguay) e hijo de don Francisco Villagrán y de doña Hilaria Ramos.

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C4.3 – Doña AGUSTINA PÉREZ DE ROJAS Y FERNÁNDEZ DE MEDINA. Se casó en primeras nupcias en Canelones, el 23 de febrero de 1801, con don José Antonio Bueno Carrera, natural de Santa Eulalia (Lugo, España), e hijo de Juan Antonio Bueno, y de doña María Ventura Carrera, vecinos de Tala (Canelones).

En segundas nupcias, y también en Canelones, se casó el 4 de septiembre de 1806 con don Juan Ignacio Juárez Bravo, natural de Santiago del Estero (Argentina), e hijo de don Julián Juárez, y de doña Felipa Bravo, vecinos del Tala.

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C4.4 – Doña SIMONA PÉREZ DE ROJAS Y FERNÁNDEZ DE MEDINA. Se casó en Canelones, el 21 de julio de 1802, con Santiago Luque Pizarro, natural de Mendoza (Argentina) e hijo de don Basilio Luque y de doña Rosario Pizarro.

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C4.5 – Don JUAN PÉREZ DE ROJAS Y FERNÁNDEZ DE MEDINA. Se casó en Canelones, el 7 de julio de 1804, con doña Gregoria González de Márquez, hija de don Felipe González Flores, y de doña Úrsula María Márquez Altamirano; nieta por línea paterna de don José González Pimienta, y de doña Cayetana Flores, naturales de Buenos Aires; nieta por línea materna de don Pedro Márquez, y de doña Isabel Altamirano.

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C4.6 – Doña JUANA PÉREZ DE ROJAS Y FERNÁNDEZ DE MEDINA. Se casó en Canelones, el 10 de octubre de 1804, con don Manuel Bonifacio Ferrer Álvarez, nacido en Buenos Aires en 1774, e hijo de don José Ferrer, natural de Barcelona (España) y de doña Águeda de la Cruz Álvarez Cordero, natural de Buenos Aires.

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C4.7 – Don MAURICIO PÉREZ DE ROJAS Y FERNÁNDEZ DE MEDINA. Se casó en Canelones, el 18 de febrero de 1808, con doña Petrona Iraola Cáceres, hija de don Andrés Iraola Garmendia, y de doña Paula Cáceres González; nieta por línea paterna de don Juan Iralola y de doña María Ignacia Garmendia, naturales ambos de Vidania (Guipúzcoa, España); nieta por línea materna de don Bernardo Cáceres, o Casa, y de doña Francisca González, naturales ambos de Buenos Aires.

Al enviudar de este enlace, doña Petrona contrajo segundas nupcias, el 8 de febrero de 1797 y también en Canelones, con don Pedro Sabasnavas, natural de Vizcaya (España).

Con sucesión Iraola y Pérez de Rojas.

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C4.8 – Doña JUANA ISABEL PÉREZ DE ROJAS Y FERNÁNDEZ DE MEDINA. Nació el 1 de julio de 1769 en Montevideo, y se casó son don Felipe García González, hijo de don Pablo García —soldado dragón de la Compañía de don Juan Bocanegra—, y de doña Catalina González.

Con sucesión García y Pérez Rojas.

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C4.9 – Doña MARÍA PÉREZ DE ROJAS Y FERNÁNDEZ DE MEDINA. Se casó en Canelones, el 29 de diciembre de 1815, con Cayetano Piris Ortiz, nacido en Las Piedras en 1783 e hijo de don José Piris Cisca, natural de Milan (Italia), y de doña Cayetana Ortiz, natural de Buenos Aires; nieto por línea paterna de don José Piris, y de doña María Magdalena Cisca; y nieto por línea materna de don Domingo Cayetano Ortiz, y de doña Catalina Lamar o Amara.

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C4.10 – Don GREGORIO PÉREZ DE ROJAS Y FERNÁNDEZ DE MEDINA. Se casó en primeras nupcias en Canelones el 15 de abril de 1815 con su concuñada doña María Josefa Iraola de Cáceres, hija de los ya nombrados don Andrés Iraola Garmendia y doña Paula Cáceres González.

Se casó en segundas nupcias, también en Canelones y el 23 de febrero de 1827, con doña Felipa Ibarra Paredes, hija de don Enrique Ibarra Méndez, y de doña Manuela Fermina Paredes de la Cruz, vecinos de Santa Lucía (Canelones); nieta por línea paterna de don Julián Ibarra Imaz, natural de Salinas de Leviz (Guipúzcoa, España), y de doña María Francisca Méndez Valdivieso; y nieta por línea materna de don Juan Paredes, natural de Asunción (Paraguay), y de doña Manuela de la Cruz Pesoa.

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C4.11 – Don VICENTE PÉREZ DE ROJAS Y FERNÁNDEZ DE MEDINA. Se casó en Canelones, el 15 de septiembre de 1817, con su sobrina carnal, doña Narcisa Martínez Pérez, hija de los ya nombrados don Cipriano Martínez Ximénez, y doña María Pérez de Rojas y Fernández Medina.

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D – Don MIGUEL MARCELO FERNÁNDEZ MEDINA. Nació en 1718 —pues tenía 8 años de edad cuando en 1751 arribó con sus padres a la fundación de Montevideo, donde poseía casa y sitio— y recibió el año siguiente, 1719, una estancia en el arroyo de Pando.

Se casó en Buenos Aires el 4 de diciembre de 1738 con doña Petronia Alcántara Pajón de Peña, nacida en dicha capital el 4 de noviembre de 1723, e hija de don José Pajón y de doña María de la Peña y Melo; nieta por línea materna de don Isidoro Antonio de la Peña Olivares, natural de Madrid (España) y de doña Francisca de Melo y Sáenz de la Guerra, natural de Buenos Aires.

Don Miguel Marcelo falleció en su chacra del Arroyo de Toledo el 23 de octubre de 1763, y su viuda en 1799.

Ambos fueron padres de:

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D1 – Doña ISABEL FERNÁNDEZ DE MEDINA Y PAJÓN. Se casó en primeras nupcias con don Pedro Maestro de Prada, natural de Puebla de Sanabria (Zamora, España), e hija de don Amaro Maestro y de doña Isabel de Prada.

Y en segundas nupcias se casó con don José Mariano Rodríguez, natural de Buenos Aires, quien al morir fue sepultado en Minas (Lavalleja) el 23 de julio de 1798.

Doña Juana Isabel falleció en la misma ciudad el 3 de diciembre de 1818.

Hijos de su primer matrimonio fueron:

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D1.1 – Doña ESTEFANÍA MAESTRO Y FERNÁNDEZ DE MEDINA. Se casó con Manuel Francisco Artigas Aznar, nacido en Montevideo el 31 de julio de 1769, guerrero de la emancipación americana y hermano germano del general José Gervasio Artigas Aznar (1764-1850), caudillo de la independencia de la República Oriental del Uruguay, e hijos ambos de don José Martín Artigas Carrasco, y de doña Francisca Aznar y Rodríguez Camejo; nietos por línea paterna de don Juan Antonio Artigas Ordobás, y de doña Ignacia Javiera Carrasco y de Melo Coutiño; y nietos por línea materna de don Felipe Pascual Aznar, y de doña María Rodríguez Camejo, natural de La Laguna de Tenerife (Canarias) y pobladora de Montevideo.

Don Manuel Francisco falleció en su ciudad natal el 12 de mayo de 1822, y fue sepultado al día siguiente en el cementerio de la parroquia matriz de esa misma ciudad. Una calle situada en los límites del Departamento lleva su nombre.

Con sucesión Artigas Maestro.

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D1.2 – Don MANUEL MAESTRO Y FERNÁNDEZ DE MEDINA. Se casó con doña Florencia Clavijo y Gómez, hija de don Miguel Clavijo y Álvarez de Santiago, y de doña Juana María Gómez Cortés, naturales de Buenos Aires; nieta por línea paterna de don Juan Clavijo, y de doña Margarita Álvarez de Santiago; y nieta por línea materna de don Diego Gómez, natural de Buenos Aires, y de doña Narcisa Cortés, natural de Corrientes (Argentina).

Con sucesión Maestro Clavijo.

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D1.3 – Don PABLO MAESTRO Y FERNÁNDEZ DE MEDINA. Se casó en Canelones, el 28 de mayo de 1812, con doña Ventura Ceballos Pineda, hija de don Bernardo Ceballos y de doña Mónica Pinedo, vecinos de Pando (Canelones).

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D1.4 – Doña MARÍA ANTONIA MAESTRO Y FERNÁNDEZ DE MEDINA. Se casó en primeras nupcias con don Romualdo Antonio de la Vega Sosa, hijo de don Gregorio de la Vega y de doña Juana Josefa Sosa, naturales de Buenos Aires.

Se casó en segundas nupcias en Canelones el 1 de septiembre de 1821 con don Manuel Alemán Ribero, natural de dicha ciudad e hijo de don Manuel Alamán Albert, natural de Barcelona (España), y de doña Gregoria Ribero Melilla; nieto por línea paterna de don Francisco Alemán y de doña Paula Albert; nieto por línea materna de don Sebastián Victoriano Ribero Gaitán, y de doña Josefa Delgado Melilla y Saá, naturales de Montevideo.

Con sucesión de la Vega Maestro, del primer matrimonio, y Alemán Maestro del segundo.

Entre los del primer matrimonio se cuenta el eminente político, magistrado y diplomático uruguayo, Estanislao de la Vega Maestro (1804-1856).

Hija de su segundo matrimonio fue:

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D1.5 – Doña JUANA RODRÍGUEZ Y FERNÁNDEZ DE MEDINA. Se casó en primeras nupcias con don José Antonio de la Torre y Abalos, Alcalde de la Santa Hermandad en Pando (1773), hijo de don Antonio de la Torre García, natural de Viérnoles (Santander, España), y de doña Josefa de Abalos Mendoza y Carreño, natural de Santa Fe (Argentina); nieto por línea paterna de otro don Antonio de la Torre, y de doña María García; y nieto por línea materna de don José de Abalos y Mendoza, y de doña Valeriana Carreño Arteaga.

Al enviudar de este matrimonio, Juana contrajo segundas nupcias en Canelones, el 22 de diciembre de 1813, con don Simón del Pino Cañete, a quien volveremos a mencionar y quien se hallaba viudo de doña Gregoria de Abalos Mendoza y Fernández de Medina, prima hermana de doña Juana Rodríguez y Fernández de Medina.

Con sucesión de la Torre Rodríguez, del primer matrimonio, y del Pino Rodríguez del segundo.

D2 – Doña JUANA MARÍA FERNÁNDEZ DE MEDINA Y PAJÓN. En primeras nupcias se casó en Montevideo el 1 de febrero de 1765 con don Benito Antonio Espiga Tacle, hijo de don Domingo Espiga y de doña Catalina Tacle, naturales de Viaña (Santander, España).

Viuda de este enlace desde 1778, el 26 de marzo de 1779 contrajo segundas nupcias en Canelones con don José Ignacio Maldonado Díaz, natural de Santiago del Estero e hijo de don Francisco Maldonado, natural de Buenos Aires, y de doña Josefa Díaz, natural de Santiago del Estero.

Al enviudar de este matrimonio, don José Ignacio se casó en Minas el 8 de noviembre de 1811 con doña María Dominga Gutiérrez Castillo, natural de Montevideo e hija de don Manuel Gutiérrez y de doña Nicolasa Castillo, naturales de Buenos Aires.

Hijos de primer matrimonio de Doña Juana María Fernández de Medina y Pajón fueron:

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D2.1 – Don ¿? ESPIGA Y FERNÁNDEZ DE MEDINA. Nació en Las Piedras, donde fue bautizado en 1777.

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D2.2 – Don MANUEL ESPIGA Y FERNÁNDEZ DE MEDINA. Se casó en Minas el 18 de agosto de 1797 con doña Benita Suárez Machado, natural de San Carlos (Maldonado) e hija de don Bernardo Suárez, y de doña Ana Machado, naturales de Río Grande del Sur (Brasil).

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D2.3 – Don MIGUEL ESPIGA Y FERNÁNDEZ DE MEDINA. Se casó en Canelones el 9 de octubre de 1815 con doña Juliana Ontiveros Zapata, natural de Buenos Aires, viuda de don Antonio Videla e hija de don Juan de la Cruz Ontiveros, y de doña María Jerónima Zapata.

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D2.4 – Don PEDRO JOSÉ ESPIGA Y FERNÁNDEZ DE MEDINA. Hijo póstumo, nacido en Las Piedras el 23 de octubre de 1778, y allí bautizado el 23 de noviembre del mismo año.

Hijos de segundo matrimonio de Doña Juana María Fernández de Medina y Pajón fueron:

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D2.5 – Doña GABRIELA JOSEFA MALDONADO Y FERNÁNDEZ DE MEDINA. Se casó en Minas el 13 de enero de 1800 con don José Antonio de los Santos y de los Santos, hijo de otro don José Antonio de los Santos, y de doña Josefa María de los Santos, naturales de Minas (Portugal).

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D2.6 – Don BONIFACIO FRANCISCO MALDONADO Y FERNÁNDEZ DE MEDINA. Se casó en Minas el 29 de septiembre de 1802 con doña Ana María Rodríguez Bellonis, natural de Inglaterra e hija de don Manuel Rodríguez y de doña María Bellonis.

Con sucesión Maldonado Rodríguez.

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D2.7 – Doña JUANA EDUARDA MALDONADO Y FERNÁNDEZ DE MEDINA. Nació en Minas en octubre de 1792 y se casó en Canelones, el 19 de marzo de 1810, con don Pablo del Castillo González, hijo de don Juan José del Castillo González, y de doña Jerónima González Flores; nieto por línea paterna de don Pedro del Castillo, y de doña Josefa González Padrón, natural de Las Palmas de Gran Canarias (Canarias); nieto por línea materna de don José González, y de doña Cayetana Flores, naturales de Buenos Aires.

Falleció en enero de 1810 a los 19 años de edad.

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D2.8 – Don GREGORIO PASCUAL GERTRUDIS MALDONADO Y FERNÁNDEZ DE MEDINA. Se casó con doña María Francisca Gutiérrez, natural de Montevideo.

Con sucesión Maldonado Gutiérrez.

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D2.9 – Don BLAS MALDONADO Y FERNÁNDEZ DE MEDINA. Natural de Minas, donde el 8 de mayo de 1816 se casó con doña María Isabel López Pedraza, nacida en Espinillo (Soriano), donde fue bautizada el 12 de agosto de 1780. Era viuda de don José Antonio Medina, natural de Córdoba (Argentina) e hija de don Pedro Martín López, natural de Catamarca (Argentina), y de doña Catalina Pedraza Ramos, natural de Espinillo; nieta por línea materna de don Francisco Pedraza, y de doña María Josefa Ramos.

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D3.- Doña MANUELA FERNÁNDEZ DE MEDINA Y PAJÓN. Se casó el 4 de marzo de 1776 con don Nicolás Ximeno Valdenegro, hijo de don Ramón Ximeno Frax, soldado de la Compañía de don Francisco de Gorriti, y de doña Ana Estefanía Valdenegro Pérez; nieto por línea paterna de don Antonio Ximeno y de doña Josefa Frax, naturales de Aliaga (Teruel); nieto por línea materna de don Ventura Valdenegro Maidana, natural de Corrientes (Argentina), y de doña Sebastiana Pérez Bravo y Pérez, natural de El Sauzal (Tenerife, Canarias), quien arribó con sus padres a la fundación de Montevideo.

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D4. – Doña MICAELA FERNÁNDEZ DE MEDINA Y PAJÓN. Se casó el 15 de julio de 1774 con don Melchor de Abalos Mendoza y Carreño, natural de Santa Fe e hijo de los ya nombrados don José de Abalos y Mendoza, y doña Valeriana Carreño Arteaga.

Micaela y Melchor fueron padres de:

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D4.1 – Doña GREGORIA DE ABALOS MENDOZA FERNÁNDEZ DE MEDINA. Se casó en Canelones el 21 de mayo de 1809 con don Simón del Pino Cañete, nacido en Córdoba (Argentina) en 1744, vecino de El Pintado (Florida) e hijo de don Francisco Solano del Pino, y de doña María de la Cruz Cañete.

Don Simón (1744-1844) fue un patriota con el grado de Sargento Mayor. Integró el grupo de los Treinta y Tres Orientales que el 19 de abril de 1825 desembarcaron en la playa de La Agraciada para iniciar la Cruzada Libertadora que culminó con la firma de la Declaratoria de la Independencia de la República Oriental del Uruguay, entre cuyos firmantes también se contó él.

Don Simón enviudó poco tiempo después de su matrimonio, y contrajo segundas nupcias, el 22 de diciembre de 1813 y también en Canelones, con la ya nombrada doña Juana Rodríguez y Fernández de Medina, viuda de don José Antonio de la Torre y Abalos.

Con sucesión, de este segundo matrimonio, del Pino Rodríguez.

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D5. – Don JUAN ALEJANDRO FERNÁNDEZ DE MEDINA Y PAJÓN. Se casó en Canelones el 8 de abril de 1778 con doña María González Morales, hija de don Bernardo González y Pérez de Sosa, y de doña Juana Rosa Morales Pérez; nieta por línea paterna de don Manuel González de Almeyda y González, vecino de Masón (Portugal), y de doña María del Rosario Pérez de Sosa y Fuentes; nieta por línea materna de don Jacinto Morales, y de doña Josefa Pérez Bravo y Pérez, natural de El Sauzal, que arribó con sus padres a la fundación de Montevideo.

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D6. – Don JUAN FRANCISCO FERNÁNDEZ DE MEDINA Y PAJÓN. Se casó en primeras nupcias con doña María Antonia Valdenegro Lima, hija de don Pedro Valdenegro Pérez, y de doña Pascuala Francisca de lima Hernández; nieta por línea paterna de don Ventura Valdenegro Maidana, y de doña Sebastiana Pérez Bravo y Pérez, ya mencionados; nieta por línea materna de don Luis de Lima Padrón, y de doña Isabel Hernández.

En segundas nupcias se casó en Montevideo el 18 de agosto de 1825 con doña Josefa Mangudo Rico, hija de don Juan José Mangudo Ximeno, y de doña Josefa Pico; nieta por línea paterna de don Francisco de Paúl Mangudo García, y de doña Petrona Paula Ximeno Valdenegro.

En junio de 1829 doña Josefa pidió el divorcio de su matrimonio pero no le fue concedido.

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D7. – Don MANUEL FRANCISCO FERNÁNDEZ DE MEDINA Y PAJÓN. Se casó con doña Ángela Clavijo Gómez, hija de los ya nombrados don Miguel Clavijo y Álvarez de Santiago, y de doña Juana María Gómez Cortés.

Con sucesión Fernández de Medina y Clavijo, en Las Piedras.

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D8. – Don JUAN FERNÁNDEZ DE MEDINA Y PAJÓN. Al parecer, murió célibe.

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E. – Doña MARÍA CECILIA FERNÁNDEZ DE MEDINA. Nació en 1720 —pues tenía 6 años de edad cuando arribó con sus padres a la fundación de Montevideo— y el 23 de mayo de 1740 se casó en la parroquia matriz de Montevideo con don Juan Bautista Pagola Ugartemendia, bautizado el 28 de febrero de 1726,

Pila bautismal, original, de la Catedral de Montevideo. Foto actual corteís de Orlando Obaldía.

e hijo de don Juan Pagola Ibargoien, y de doña Josefa Ugartemendia Pérez; nieto, por línea paterna de don Miguel Pago, y de doña Úrsula Ibargoien; nieto por línea materna de don Pedro Ugartemendia, y de doña María Pérez de Arrospide.

Doña María Cecilia falleció el 8 de enero de 1775, después de haber sido viuda desde el 4 de julio de 1765.

Hijos de María Cecilia y de Juan Bautista fueron:

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E1.- Doña JUANA FRANCISCA PAGOLA Y FERNÁNDEZ DE MEDINA. Murió, perdida, en 1741.

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E2.- Presbítero don JUAN BERNABÉ PAGOLA Y FERNÁNDEZ DE MEDINA. Nació en 1742. Fue beneficiado en la parroquia matriz de Montevideo, en cuya ciudad falleció en diciembre de 1799 a los 57 años de edad.

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E3.- Doña LUISA JOSEFA PAGOLA Y FERNÁNDEZ DE MEDINA. Nació en Montevideo el 23 de mayo de 1745, en cuya parroquia matriz se casó el 30 de noviembre de 1761 con don Manuel José Durán y Pérez de Sosa, nacido también en Montevideo el 23 de julio de 1741 y que fue teniente coronel de Milicias de Caballería de Montevideo, y regidor de su Cabildo. Hijo de don Manuel Durán Tejera, y de doña María del Cristo Pérez de Sosa y Armas; nieto por línea paterna de don José Díaz Durán, y doña Isabel González Tejera, naturales de La Laguna de Tenerife (Canarias) y pobladores de Montevideo; nieto por línea materna de don Felipe Pérez de Sosa, y de doña Inés de Armas.

Luisa Josefa falleció a finales de 1781 o principios de 1782, y su viudo falleció el 8 de diciembre de 1800.

Con sucesión Durán Pagola, entre la que se halla don Pedro Antonio Durán Pagola, capitán del Regimiento Fijo de Infantería de Buenos Aires.

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E4. – Doña FRANCISCA JAVIERA PAGOLA Y FERNÁNDEZ DE MEDINA. Nació en Montevideo el 2 de diciembre de 1746, y se casó en la misma ciudad el 9 de agosto de 1761 con don Juan Esteban Durán y Pérez de Sosa, nacido en Montevideo en 1740 e hijo de don Manuel Durán Tejera, y de doña María del Cristo Pérez de Sosa y Armas, ya nombrados.

Doña Francisca Javiera falleció en su ciudad natal el 18 de enero de 1782, y el 22 de mayo de 1800 su viudo contrajo nuevas nupcias en Montevideo con doña Juana Josefa Bedoya, natural de Buenos Aires e hija de don José Ignacio Zamudio, teniente del Regimiento de Dragones de la Provincia de Buenos Aires, y de doña María Petrona Begoya.

Al enviudar, el 13 de mayo 1808, doña Juana Josefa contrajo nuevo matrimonio, el 20 de febrero de 1818, con don Juan Manuel Besnes de Irigoyen, natural de San Sebastián (Guipúzcoa, España), hijo de don José Besnes y de doña María Antonia Irigoyen (1788-1865).

Con sucesión Durán Pagola, entre la que se halla doña Josefa Joaquina Durán Pagola, madre de doña Dolores Maturana Durán, esposa de Juan Francisco Giró (1791-1863), patricio que ocupó la presidencia de la República Oriental del Uruguay (1832-1856).

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E5. – Doña MARÍA JOSEFA PAGOLA Y FERNÁNDEZ DE MEDINA. Nació en 1748, y se casó el 8 de julio de 1775 con don Manuel Velázquez y Vázquez, natural de La Coruña (Galicia, España), e hijo de don Domingo Vázquez, y de doña María Antonia Vázquez,

Con sucesión Vázquez Pagola, entre la que se cuenta don Ramón Tomás Vázquez Pagola (1816-1892), padre del ilustre uruguayo don Alfredo Vázquez Acevedo (1842-1923), rector de la Universidad de la República Oriental del Uruguay.

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E6. – Don JUAN AGUSTÍN PAGOLA Y FERNÁNDEZ DE MEDINA. Capitán del Regimiento de Blandengues de Montevideo, se casó el 25 de mayo de 1778 con doña María de la Concepción Ribero Delgado, hija de don Sebastián Victoriano Ribero Gaitán, y de doña Josefa Delgado Melilla y Saá, ya nombrados; nieta por línea paterna de don Sebastián Ribero Núñez, y de doña Águeda Gaitán Arique; nieta por línea materna de don Juan Delgado Melilla, y de doña Agustina de Saá.

Con sucesión Pagola Ribero, entre la que se cuentan militares como el coronel don Manuel Vicente Pagola Ribero (1781-1851), soldado artiguista, prócer de la Independencia de Hispanoamérica, jefe del famoso Regimiento número 9, que se cubrió de gloria en Sipe-Sipe (1815), así como miembro de la Asamblea Constituyente de San José de Mayo (1828-1830).

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F. – Don FRANCISCO ESTEBAN FERNÁNDEZ DE MEDINA. Nació en 1725, y apenas contaba trece meses de edad cuando arribó con sus padres a la fundación de Montevideo.

Se casó en la parroquia matriz de Montevideo el 7 de octubre de 1748 con doña María Josefa de la Encarnación González de Almeyda y Fuentes, nacida en Montevideo el 11 de julio de 1734 e hija de don Manuel González de Almeyda y González, y de doña María del Rosario Pérez Sosa y Fuentes, ya mencionados; nieta por línea paterna de don Felipe Pérez de Sosa, y de doña María de la Encarnación Fuentes Barroso, naturales de Canarias y pobladores de Montevideo.

En 1748 el Cabildo de Montevideo le adjudicó a Don Francisco un sitio en la ciudad, una charca y una estancia; recibió en 1752 una estancia en Canelones; en 1753, una charca sobre el arroyo de Sauce, una estancia sobre el Sauce, y una estancia sobre el de Pando; y en 1769 tres estancias sobre el arroyo del Tala para tres de sus hijos.

También ejerció el oficio de maestro carpintero.

Falleció el 10 de marzo de 1772, y su viuda el 7 de febrero de 1781, siendo sepultada dos días después.

Francisco Esteban y María Josefa fueron padres de:

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F1. – Doña MARTA FERNÁNDEZ DE MEDINA Y GONZÁLEZ. Se casó con don Pedro Juan Velasco Oliva, nacido en Montevideo el 26 de junio de 1741 e hijo de Marcos de Velasco —natural de Corrientes, y alférez reformado que sirvió en la guerra contra los minuanes y en las expediciones contra los portugueses—, y de doña Josefa de Oliva Ramos, natural de Canarias y pobladora de Montevideo; nieto por línea materna de de don José Francisco de oliva Respeto, y de doña María del Rosario Ramos quienes, con su nombrada hija, fueron naturales de Canarias y pobladores de Montevideo.

Don Pedro Juan falleció en Las Piedras el 26 de julio de 1815, y, al parecer, su esposa murió posteriormente.

Fueron padres de:

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F1.1 – Doña RAFAELA VELASCO Y FERNÁNDEZ DE MEDINA. En primeras nupcias se casó en Canelones el 16 de febrero de 1789 con don Bernardino Olivero Zambrano —natural de Buenos Aires e hijo de don Eugenio Olivero— y de doña Andrea Zambrano, también naturales de Buenos Aires y vecinos de San José de Mayo. Y en segundas nupcias, el 7 de julio de 1794 se casó, también en Canelones, con don Mariano López, natural de Corrientes.

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F1.2 – Doña SEBASTIANA JOSEFA VELASCO Y FERNÁNDEZ DE MEDINA. Se casó con don Manuel Antonio de la Cruz Rodríguez, hijo de don Juan de la Cruz, y de doña Luisa Rodríguez.

Con sucesión de la Cruz Velasco.

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F1.3 – Doña MARÍA DE LA ENCARNACIÓN VELASCO Y FERNÁNDEZ DE MEDINA. Se casó con don José Joaquín Durán Ramallo, hijo de don Francisco Vicente Durán y Pérez Sosa, y de doña Juana Francisca Ramallo García, natural de Buenos Aires; nieto por línea paterna de don Manuel Durán Tejera, y de doña María del Cristo Pérez de Sosa y Armas, ya nombrados; nieto por línea materna de don Vicente Flores Ramallo, y de doña María Antonia García Orcajo.

Con sucesión Durán Velasco.

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F1.4 – Doña MANUELA LUCÍA VELASCO Y FERNÁNDEZ DE MEDINA. Nació en Carreta Quemada, y se casó con don Rafael Pedreira Calvelo, natural de Vea (Pontevedra, Galicia, España), hijo de don Francisco Pedreira, y de doña Manuel Calvelo.

Con sucesión Pedreira Velasco.

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F2. – Doña JUANA MARÍA DE LOS ÁNGELES FERNÁNDEZ DE MEDINA Y GONZÁLEZ. Nació en agosto de 1763 y se casó con don Esteban Gómez, natural de Paraguay e hijo de don Ignacio Gómez.

Con sucesión Gómez y Fernández de Medina.

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F3. – Doña MARÍA ANTONIA FERNÁNDEZ DE MEDINA Y GONZÁLEZ. En primeras nupcias se casó en Montevideo el 23 de septiembre 1772 con don Pedro Antonio Luna Ximénez, natural de Santiago del Estero e hijo de don Miguel de Luna y Vera, y de doña María Antonia Ximénez de Paz; nieto por línea paterna de don Francisco de Luna Cárdenas y Argañaraz, y de doña Isabel de Vera Aragón y Murguía; nieto por línea materna de don Juan Ximénez, y de doña María de Paz.

Al enviudar —por muerte de don Pedro Antonio, ahogado en el arroyo de Tala en julio de 1789— el 19 de agosto de 1789 se casó en Montevideo en segundas nupcias con don José Fernández Candia, natural de Quiquise (Paraguay) e hijo de don José Candia, y de doña María del Carmen Martínez.

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F4. – Don PEDRO CELESTINO FERNÁNDEZ DE MEDINA Y GONZÁLEZ. Nació en mayo de 1754 pero, al parecer, abandonó Montevideo después de la muerte de su padre, pasando a Lima (Perú) sin que haya constancia de que regresara.

[*Otros}– Palmeros en América / David W. Fernández: José Pérez Sicilia

JOSÉ PÉREZ SICILIA
(1898-1985)

El educador, periodista y conferenciante José Pérez Sicilia fue uno de los más significativos valores de la colonia canaria en Venezuela, donde realizó una fructífera obra durante cerca de medio siglo, comprendido entre los años 1938 y 1985.

Nació el 28 de noviembre de 1898 en Santa Cruz de La Palma, en la casa situada en la calle O’Daly numero 46, siendo hijo de don José Pérez Hernández y de doña Josefa Sicilia Carmona, pero desde su niñez vive en San Andrés y Sauces, a donde se había trasladado con sus padres, a causa de que su progenitor para a regentar una farmacia en dicha ciudad.

Nuevamente regresa a la capital de su nacimiento y allí realiza los estudios de secundaria hasta obtener el grado de Bachiller, en el Colegio “Santa Catalina». Posteriormente cursa estudios de magisterio y obtiene el titulo de Maestro de Primera Enseñanza por la Escuela Normal de Maestros, de La Laguna de Tenerife.

Fue el benjamín de la Sociedad “El Progreso», institución cultural que por entonces, en San Andrés y Sauces, luchaba por el establecimiento de la democracia y las reivindicaciones socioeconómicas que adelantaba el Partido Republicano. Integraban el grupo, además, Manuel Guardia Roldán, actor, músico y dramaturgo; Antonio Martín González, médico; Norberto de Paz González; Faustino Hernández Acosta; Gabriel Duque Díaz (1892-1952), poeta; Leopoldo Martín González; y Teodosio Martín Hernández.

En San Andrés y Sauces se casa, el 5 de septiembre de 1926, con doña Anunciación de Paz González, natural de dicha ciudad e hija de don Crispiniano de Paz Hernández y de doña María Concepción González Machón. Algún tiempo después trasladan su residencia a Santa Cruz de La Palma, y, posteriormente, a Las Palmas de Gran Canaria, donde es agente de la Compañía de Seguros “Plus Ultra», y en uno de sus viajes a la isla de La Palma lo sorprende en su isla natal el estallido de la Guerra Civil Española (1936- 1939), el 18 de julio de 1936.

Por entonces militaba en el Partido Socialista y es perseguido a causa de su ideología, pero logra salir para Venezuela y arriba a La Guaira el 3 de septiembre de 1938.

En Venezuela realiza importante tarea educativa.

Fue profesor de Literatura en el entonces denominado Colegio Católico Alemán —luego llamado Colegio Católico Venezolano, de Caracas— y más tarde profesor de Filosofía y Lógica, y de Castellano, en el Liceo “Cagigal», de Barcelona (Estado Anzoátegui), del cual fue también subdirector.

Luego regresa a Caracas y se inicia en la industria hotelera y adquiere el Hotel “Patria», y posteriormente funda la Oficina “Sirez», dedicada fundamentalmente a contabilidades e impuesto sobre la renta.

Asimismo realizó labores periodísticas en Caracas. Colaboró en los diarios “Ahora” (1943-1944); “El Nacional” (1944-1946), donde firmó algunas veces con el seudónimo Giro Lanza; “El Pais” (1945-1946); y, posteriormente, en “El Universal», manteniendo su columna “Sintiendo la tierra ausente”, en la que pergeñaba temas culturales de Canarias.

Dirigió también la revista “Canarias” (1943-1944), colaboro en el semanario “Canarias” (1954-1955), y en la revista “Canarias Gráfica” (1972-1974).

Fue igualmente autor de prólogos de algunos libros, como el poemario “Greda”, de Pedro García López (Caracas, Cooperativa de Artes Gráficas, 1939), del Pórtico que, a manera de introducción, aparece en la 3″ edición de la obra “Canarios en América”, de Manuel Martín Marrero (Caracas, Centro Canario, 1947); y del prólogo a las memorias “Once cárceles y destierro”, de Diógenes Díaz Cabrera (Santa Cruz de Tenerife, Litografía A. Romero S. A., 1980).

Extraordinaria fue la labor cultural que realizó entre la colonia canaria en Venezuela, así como la difusión del conocimiento de sus islas natales en esta Republica, sobre todo a través de charlas, conferencias y programas radiales, habiendo sido el tercer Presidente del Centro Canario, de Caracas, en el que fue además Presidente de la Comisión de Propaganda de la Junta Permanente (1943-1944) y Secretario General del Consejo Directivo Administrativo (1944-1945).

Integró también otras instituciones de ilustración y saber, fue miembro de la Asociación de Escritores Venezolanos, y también de la Sociedad Interamericana de Antropología y Geografía, y de la Comisión Pro-Monumento a Miranda en Canarias (1973), contándose además entre los fundadores del Instituto Venezolano de Cultura Canaria (1978).

Por su quehacer de creación literaria estuvo vinculado en Venezuela a1 grupo “Viernes», en el que se destacaron Rafael Olivares Figueroa (1893-1972), José Ramón Heredia (1900-1939), Ángel Miguel Queremel (1900-1939), Luis Fernando Álvarez (1902-1952), Pablo Rojas Guardia (1909-1978), Fernando Cabrices (1909-1949), Óscar Rojas Jiménez (1910- ), Miguel Ramón Utrera (1910-1993), Pascual Venegas Filardo (1911- ), Héctor Guillermo Villalobos (1911-1986), Otto D’Sola (1912-1975), Vicente Gerbasi (1913-1992), Aquiles Certad (1914- ), y Pálmeres Yarza (1916- ).

Como testimonio de la importante obra docente que realizó en Venezuela, baste citar el decir de uno de sus discípulos, el Dr. Jaime Lusinchi (1924- ), primer Presidente Constitucional de la República de Venezuela que oficialmente visitó como tal Canarias, en cuya oportunidad, y al pronunciar un discurso en la Casa de Venezuela en Canarias, el 12 de octubre de 1986, mencionó a Pérez Sicilia repetidas veces diciendo “…tuve un maestro canario, un emigrado de la Guerra Civil Española, el Profesor José Pérez Sicilia. Pérez Sicilia me enseñó Castellano y Literatura española, y nos hizo amar estas islas y España. Y amar la libertad y afirmarla como sólo puede afirmarla un emigrado, como sólo puede afirmarla un exiliado», añadiendo que el viejo maestro “…nos llevó de estas islas su amor a la democracia y a la libertad, y en Venezuela hizo familia, y nos entregó sus huesos, que muchos canarios allá nos han dejado para abonar la tierra venezolana».

Luego, volviendo a mencionar a su profesor de Castellano y Literatura, recordó los versos del poeta canario Tomás Morales (1885- 1921), de sus “Poemas del mar”

El mar es como un viejo camarada de infancia
a quien estoy unido con un salvaje amor;
yo respiré, de niño, su salobre fragancia,
y aún llevo en mis oídos sus bárbaro fragor.

En otra oportunidad, al recibir en el Palacio de Miraflores, en Caracas, a un grupo de canarios que fueron a visitarlo, Lusinchi les dijo; “Me siento orgulloso de tener ascendencia isleña y de haber sido discípulo del canario-venezolano, el profesor Jose Pérez Sicilia, a quien le debo mucho de mi formación humana y cultural».

En sus últimos años, ya retirado de la docencia, José Pérez Sicilia vivió en Maracay (Estado Aragua), donde le sorprendió la muerte el 3 de febrero de 1985, sobreviviéndole su viuda que falleció, también en Maracay, el 3 de julio de 1989, siendo sepultados ambos en el Cementerio Metropolitano de dicha ciudad.

Fueron sus hijos:

• Héctor José Pérez de Paz, nacido en San Andrés y Sauces, en 1927, Contador Público por la Universidad Central de Venezuela (1960) y profesor en dicha Universidad.

• Anunciación Pérez de Paz, conocida familiarmente por Sisa, nacida en San Andrés y Sauces, en 1928, y casada en Venezuela con el Dr. Ismael Rodríguez; y Fernando Pérez de Paz, nacido en Santa Cruz de La Palma, en 1930, abogado por la Universidad Central de Venezuela (1959).

A través de éstos sus hijos dejó numerosos nietos en el país.

En la revista “Canarias Gráfica” mantuvo la columna Perfiles Canarios, donde aparecieron los siguientes trabajos:

• Benito Pérez Galdós
• Los Sauces, su tierra y sus hombres
• Gabriel Duque Díaz
• En torno al “Diario de Avisos»; y
• Elogio y defensa del árbol

los cuales, con otros que proyectaba escribir, pensaba recoger en un volumen que no llegó a ver la luz pública.

Y cuando sucedió su óbito estaba preparando otro volumen que quería titular “Doce canarios y un catalán”, en el que esperaba trazar un esbozo biográfico de doce canarios, entre éstos Hermenegildo Rodríguez Méndez, y de un catalán que lo era Manuel Guardia Roldán. Pero nada de esto logró publicar.

Así fue la vida y la obra de este isleño ejemplar, timbre de orgullo de la colonia canaria en Venezuela.

[*Otros}– Palmeros en América / David W. Fernández: Félix Duarte Pérez

FÉLIX DUARTE PÉREZ
(1895-1990)

El poeta palmero Félix Duarte, a cuya idea se debe la creación con carácter perpetuo del Día de las Madres en territorio español, vivió en su juventud en Venezuela, donde obtuvo la ciudadanía venezolana y a cuyo país debe mucho de la formación de su personalidad, por lo que merece ser recordado.

Nació en Breña Baja (La Palma, Canarias) el 20 de noviembre de 1895, y en 1912, con sólo dieciséis años de edad, se traslada a Venezuela, y aquí permanece durante cinco anos.

En Venezuela, alternando el trabajo con el estudio —y al contacto con los más significativos poetas del momento y con los cantores de la epopeya histórica del país, que logran influir en su formación— se forja una cultura que lo va a llevar luego a ocupar destacado lugar entre los escritores canarios. y colabora en el diario “La Religión», de Caracas.

En 1917 regresa a Canarias y se dedica en su terruño a la enseñanza privada y al cultivo de la poesía que ve la luz pública en la prensa del archipiélago, y en 1919 vuelve a emigrar, pero ahora es a Cuba, donde se dirige permaneciendo en dicha isla once años.

En Cuba funda la revista “Cuba y Canarias», de Sancti Spiritu (1922), y la sociedad “Liceo Canario” (1923), y es corresponsal de varios periódicos de La Habana, en los cuales publica celebrados poemas, crónicas y artículos acerca de variados temas. Es uno de los poetas galardonados en un concurso organizado por “El Mundo Gráfico” de La Habana, para premiar la exaltación de la belleza de la mujer cubana.

Sus triunfos le permiten el acceso a los grupos literarios del país, especialmente al de Camagüey, donde ya es figura consagrada Nicolás Guillén. En 1926 es nuevamente premiada su producción literaria por el “Diario de la Marina», de La Habana. Es el año en que publica su primer libro de versos “Azul y Armiño” (La Habana, 1926), en el que se halla presente la influencia modernista de Rubén Darío, Amado Nervo y José Santos Chocano.

Nuevamente regresa a Canarias en 1930. Recorre su archipiélago natal y entra en contacto con la poesía española de entonces. Acaso sea García Lorca quien más influye ahora en él. Vuelve a tornar otra vez a Cuba para regresar finalmente en 1932 a su isla natal.

En la tierra de su nacimiento, y por iniciativa suya, se crea, con carácter permanente, en su villa natal y en 1936, el Día de las Madres, siendo esta villa el primer municipio de España que lo estableció, por lo que en 1947 se le otorgó a la misma el título de Muy Noble y Honorable Villa. Este hecho es uno de los que más fama y celebridad le dio al poeta.

Débense también a su iniciativa otra serie de actos culturales, entre ellos el homenaje tributado por el Ayuntamiento de la Villa de Mazo (La Palma) en 1960 a la memoria de la poetisa Caridad Salazar de Robles (1870-1948).

Su copiosa bibliografía se halla dispersa en multitud de diarios y revistas de los diversos países hispanoamericanos. En Cuba, además de los ya nombrados, ha colaborado en “El Heraldo», “El Mundo», “Diario Español», “El Guanche” y “Canarias». También en “Diario de Avisos», de Santa Cruz de La Palma, donde ha colaborado desde 1917, y las revistas “La Graja” y “Gente Joven” de la misma ciudad; los diarios “La Prensa” y “La Tarde», y las revistas literarias “Hespérides», “Mensaje” y otras, de Santa Cruz de Tenerife, y la revista “Canarias», de Buenos Aires.

Su quehacer poético fue galardonado justicieramente en varios certámenes, tanto en su isla natal como fuera de ella, pues además de los ya mencionados que ganó en Cuba, obtuvo premio en los Juegos Florales celebrados en 1945 en Santa Cruz de La Palma, el Primer Premio en el concurso de artículos sobre la Caldera de Taburiente, en La Palma, y el que se le otorgó en 1960 a su leyenda Tanausú.

Otro género literario que ha sabido cultivar con acierto ha sido la conferencia, entre las que merecen recordarse: “Bolívar y los pueblos de la Hispanidad”, “Desventura, hispanización y supervivencia de los indígenas canarios”, “Españolismo, libertad y angustia en don Miguel de Unamuno”, celebradas en la Sociedad La Cosmológica, de Santa Cruz de La Palma, cuyas juntas directivas ha integrado en diferentes periodos, además de haber tenido a su cargo la Biblioteca “Cervantes” de la misma.

Son, además, el cuento y el ensayo otras formas de expresión en las que volcó lo épico y lo lírico de su mundo interno y externo. Entre otras distinciones y honores recibidos por el poeta se hallan las siguientes:

• Miembro de la Asociación de Escritores y Artistas Americanos de La Habana (1955)
• Hijo Predilecto de la Villa de Breña Baja (1955)
• Cronista Oficial de las villas de Mazo y Breña Baja (1962)
• Miembro de Número del Instituto de Estudios Canarios (1965); y,
• Miembro tanto de la Hermandad de Escritores Hispánicos, de Madrid, como de la Academia Nacional de Ciencias Sociales y Literatura que patrocina la Universidad de México.

Su obra impresa en el libro no es extensa, pues solamente publicó “Amor Eterno”, letra para el Carro Alegórico de la Bajada de la Virgen (Santa Cruz de La Palma, 1955), y el libro de versos “Poemas del Atlántico” (1966), “En una isla Canaria” (1979), y “Leyendas Canarias” (1981), además de su primer libro ya antes mencionado.

Sin embargo, como ya lo expresamos, es muy fecunda y dilatada su publicación en diarios y revistas, así como su producción inédita entre la que se halla “Tratado de las Cumbres Sublimes”, “Con el alma”, y “Romancero Canario”.

El 16 de julio de 1990 sufre una neumonía, de la que no logra recuperarse, y en la mañana del 12 de septiembre de 1990 fallece en el Hospital de Ntra. Sra. de los Dolores, de Santa Cruz de La Palma, siendo sepultados sus restos, al siguiente día, en el cementerio de su villa natal.

Ya se le consideraba entonces el decano de los poetas canarios.

Entre los juicios que la crítica ha expresado acerca de su obra se hallan los siguientes:

“Si lo seguís a través de todas las páginas que van a vuestras manos, no encontraréis un solo motivo que no sea de superioridad”.
Pastor del Río y Carrillo, cubano.

“Félix Duarte, poeta de cuerpo entero, como comprobará el lector, no necesita valedores ni acompañamiento. En él puede apreciarse, como en los diferentes estratos geológicos, un ciclo formativo que responde a los vaivenes y profundos cambios, tanto estéticos como sustanciales, operados en la poesía”.
Félix Casanova de Ayala, canario.

“Félix Duarte no tiene necesidad de elegancias postizas; le sobran con las que ha nacido. Ni de seguir los últimos modelos pues está horro de esas preocupaciones. Él tiene algo que nadie le ha prestado, que nació con él y que con él vibra. Y bien camina por el mundo que nos canta versos tan bien entonados como los que integran los Poemas del Atlántico”.
Emeterio Gutiérrez Albelo, canario.

Tal es la vida y la obra del poeta palmero Félix Duarte formado en gran parte en Venezuela, principal rector de la cultura poética en su isla natal, y gran animador del saber insular.

[*Otros}– Palmeros en América / David W. Fernández: José Carballo Wangüemert

José Carballo Wangüemert
(1750-1799)

A pesar de los escasos datos que poseemos, y con el solo propósito de que éstos contribuyan a dar a conocer al personaje que nos ocupa, publicamos hoy los presentes apuntes biográficos de un palmero cuyo nombre aparece escrito, entre los de los hombres ilustres de Los Llanos de Aridane, en el techo del Salón de Actos de las antiguas casas consistoriales de su ciudad natal.

El 1° de septiembre de 1750, en la hoy casa número 7 de la calle Benigno Carballo Wangüemert —antiguamente llamada Trocadero, y que cuando se hacía la travesía por los antiguos caminos de las cumbres era la de mayor circulación de Los Llanos de Aridane— nació un niño que a los cinco días de nacido fue bautizado en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de los Remedios, de dicha ciudad, por el presbítero don Lorenzo Rafael de Armas, de licencia del beneficiado de dicha parroquia don Simón José de Acosta.

Fue su padrino don Juan Martín Carballo, natural de El Paso. Se le puso por nombre José Antonio. El bautizado era hijo legítimo de don José Martín Carballo y de doña María Josefa Wangüemert Padrón, vecinos de Los Llanos de Aridane. Nieto por línea paterna de don Luis Martín Carballo y de doña María Francisca Pérez del Pino y Taño, y nieto por línea materna de don Pablo Wangüemert de la Cruz y de doña Luisa Francisca de Jesús Padrón. Así consta en el folio 433 del libro 6° de la sección de bautismos del archivo de la mencionada parroquia.

Pasando el tiempo, a esta parroquia va a regalar nuestro biografiado la pila bautismal de mármol y la cruz alzada y ciriales de plata que aún se conservan en perfecto uso.

Descendía don José Antonio Carballo Wangüemert de aquella rama de la familia flamenca Wangüemert (Van Ghemert) que, habiéndose establecido en La Palma, poco después de la conquista de esta isla, le ha dado, entre otros, hijos tan ilustres como el reputado economista Benigno Carballo Wangüemert (1826-1864), el exquisito poeta Luis Felipe Gómez Wangüemert (1842-1942) y el galano historiador José Wangüemert y Poggio (1872-1908).

Los Wangüemert canarios tienen su origen en Pablo van Ghemert, factor de Pablo van Dalle, noble mercader flamenco, señor de Lillot y Zuitland, que en 1562 y por el precio de 48.000 florines compró a su yerno Melchor de Monteverde una parte de los famosos ingenios azucareros de Argual y Tazacorte.

El dicho Pablo van Ghemert, después de haberse establecido en La Palma se casó en dicha isla con doña Luisa de León y Álvarez, y era hijo de otro Pablo van Ghemert, noble caballero flamenco, Consejero de Su Majestad Católica en su Cámara de Hacienda en Amberes (Bélgica).

Ninguna noticia hemos podido adquirir de la adolescencia de este distinguido palmero que, andando el tiempo, va a figurar entre el alto clero de la Iglesia Católica. Sólo sabemos que habiéndose dedicado a los estudios eclesiásticos, siguió la carrera de Cánones y de Teología, graduándose de licenciado en ambas ciencias, grado que ostentaba cuando ingresó al Cabildo Eclesiástico de Guadalajara, actual capital del Estado de Jalisco, en México, el 11 de octubre de 1786.

Siendo racionero de Guadalajara fue promovido Carballo Wangüemert a canónigo de merced de la Santa Iglesia Catedral de Caracas el 17 de julio de 1789, y dos días después recibió la colación.

En Caracas ejerció importantes cargos y funciones. Y su Cabildo eclesiástico, el 2 de octubre de dicho año, atento a la insinuación de su chantre de no poder continuar el encargo de mantener la correspondencia con el apoderado en la Corte de Madrid, nombró a Carballo Wangüemert para tal fin y le recomienda la continuación de los recursos pendientes en aquélla, especialmente el de oposición al aumento de prebendas.

El 21 de enero de 1791 se le nombró para hacer el informe sobre la ausencia del racionero.

El 3 de julio de 1792, por hallarse enfermo, se le nombró para que lo sustituyera en llevar la correspondencia con la Corte al medio racionero Dr. Pedro Martínez, y el 13 del mismo mes y año, y por igual circunstancia y a insinuación de la junta de temporalidades, se disputó para suplirlo como asistente por el obispo, al penitenciario Dr. Bartolomé Antonio de Vargas, pero por fallecimiento de dicho Dr. Vargas, que estaba nombrado adjunto, se le subrogó el 12 de marzo de 1793.

Hizo información de limpieza de sangre ante el escribano Romano el 17 de mayo de 1794, en la cual dice ser, por varias ramas, descendiente de los conquistadores de la isla de La Palma.

Ascendido a maestrescuela, se le dio la colación el 15 de septiembre de 1794, siendo también, durante el tiempo de este cargo, cancelario, o sea canciller de la Universidad o juez de estudios, de la Real y Pontificia Universidad de Caracas, ya que dicha cancelaría —en este tiempo, y desde su creación, conforme a Real Cédula dada en Buen Retiro el 7 de julio de 1737— estaba unida a la maestrescolía de la repetida catedral.

Al cargo del Cancelario estaba asignado “el cuidado y vigilancia de los estudios, y tenía por autoridad apostólica el derecho de dar a los que habían concluido sus cursos el poder o licencia de enseñar», esta función tenía evidentemente mucha relación con la dignidad de maestrescuela, con que iba aparejada, pues ésta venía a ser, dentro del cabildo eclesiástico, “una especie de maestro para todo aquél que quisiera conocer los estudios humanísticos, y expedir un permiso o licencia que facultaba al que la obtenía a instruir lo que había aprendido en las escuelas catedralicias».

Al cancelario, además de otras muchas funciones, estaba reservada la colación de los grados mayores de maestro, licenciado y doctor, habiéndose dejado al rector la colación de grados de bachilleres, la presidencia del claustro pleno y de las fiestas religiosas de los patronos, y la visita de cátedras.

Pocos días después de la colación de maestrescuela, el 24 de septiembre de 1794, obtuvo Carballo Wangüemert, en la Real y Pontifica Universidad de Caracas, el grado de doctor en Cánones.

Parece ser que no era muy progresista nuestro Carballo Wangüemert, puesto que en 1795, en comunicación dirigida al Rey. lo hallamos detractando de la primera expresión de la autonomía universitaria de que gozó la hoy Universidad Central de Venezuela; la elección de rector por el cuerpo profesoral de la Universidad, la cual fue concedida por Carlos III en Real Cédula fechada en San Lorenzo el 4 de octubre de 1784.

En dicha comunicación, habla Carballo Wangüemert de la inconveniencia de los claustros plenos de la Universidad, pretendiendo hacer ver, entre otras cosas, que difícilmente se congregaban los integrantes para realizarlos en la hora señalada, a excepción de los casos en que se trataba de elección de rectores y otros empleados, o cuando mediaba algún interés particular, en cuyo caso “se juntan muchos maestros y doctores. resultando los perjuicios de que, por sólo aquella citación tan general e inoficiosa, se hacían públicos, y aun ruidosos, los asuntos de las universidades; como también el que, siendo jóvenes la mayor parte de los graduados, fácilmente formaban parcialidades en las elecciones contra el dictamen o modo de pensar de los mas antiguos, con lo que desairaban a éstos, guiados, tal vez erróneamente, por la intención nada prudente y sana de alguno que por su mediación lograba elegir un Rector u otro empleado de su predilección nada conveniente al bien común de la Universidad».

Afortunadamente, el Rey dispuso solamente que se le mantuviese informado de la situación, sin eliminar esta función básica para la autonomía universitaria.

Diósele la colación de chantre el 8 de junio de 1795. Presentando para arcediano, en virtud de Real Cédula fechada en Aranjuez a 14 de abril de 1799, hizo la colación de dicha dignidad el 16 de agosto de 1799, dado por el Sr. Provisor, y tomo posesión tres días después.

Pasado poco tiempo, y por fallecimiento del Pbro. Dr. José Antonio Suárez de Urbina, Dean y Presidente del Cabildo de la Santa Iglesia Catedral de Caracas, fue promovido para dicho cargo, pero no llegó a ocuparlo.

Falleció —después de haber recibido la extremaunción, pero sin haber testado— el 26 de diciembre de 1799, a las ocho y cuarto de la noche, y se le enterró al siguiente día —con entierro cantado al que asistió el obispo electo de la diócesis, Dr. Francisco de Ibarra, y el Cabildo catedralicio— en la capilla de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza, de la Santa Iglesia Catedral de Caracas, de la que era patrón o interino. Así consta en el folio 81 del libro 23° de la sección de entierros del archivo parroquial correspondiente.

El I° de julio de 1801 se nombró, por sucesor del deán, al Dr. Pedro Martínez, que a su vez, por fallecimiento del Dr. Francisco de Ibarra, primer arzobispo de Caracas, fue vicario capitular de la Diócesis, en 1806.

Apenas contaba 49 años de edad cuando falleció Carballo Wangüemert, palmero célebre por su ilustración y su saber, que se destacó entre el alto clero de su tiempo, tanto en México como en Venezuela, teniendo en ésta no sólo importantes empleos en su Catedral sino también en su Universidad.