Tiene sonido.
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Cortesía de Carmen Delia Pérez Silva
Acerca de Canarias, pero no de origen pasense. Y escrito por otros para este blog canario
Natural de Santa Cruz de Tenerife, vino a Cuba a fines del pasado siglo XIX y se avecindó en la ciudad de Puerto Príncipe, donde, casándose con Doña Josefa Carmona, dio origen a la familia cubana, de ilustres patricios y hombres distinguidísimos en las letras, que lleva su honroso apellido.
Dedicado nuestro compatriota al comercio en Camagüey, su probidad le valió ser nombrado para diversos cargos municipales y destinos que desempeñó con notable celo, y sin sueldo.
Obtuvo, entre otros, el de subdelegado de la renta de tabaco —época del Estanco— mientras ejercía la Factoría principal de la misma renta el inolvidable Don Francisco Arango y Parreño, quien acostumbraba decir con frecuencia que «los únicos empleados del ramo de tabacos que eran acérrimos enemigos del Estanco eran él y Armas», de donde puede colegirse todo el bien que estos patricios hicieron a los vegueros, que, por entonces, no podían vender sino al Erario sus ricas producciones.
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Cortesía de Ramón López
Nació en la isla de La Palma el año de 1683. Estudió en el convento de San Agustín de la ciudad de San Cristóbal de La Laguna, en la isla de Tenerife, y se recibió de bachiller en Salamanca en 1707, con notable aprovechamiento, y de abogado en la Universidad Central de Madrid en 1711.
En 1714 fue nombrado Alcalde visitador de la Veeduría y Conservaduría General de los Reales derechos de América. En 1721 fue nombrado Gobernador General de Caracas. De aquí pasó a La Habana, donde residió algún tiempo como asesor del Comisario Real de la Marina, D. José Campillo, y donde escribió una obra que publicó después en la Península.
En 1723 regresó a la villa y corte de Madrid y, por sus escritos y otros singularísimos méritos, le hizo Felipe V Marqués de la Regalía, con la pensión de 1.000 escudos anuales.
Ocupó en Madrid importantes empleos, y murió el 28 de noviembre de 1756.
02-05-10
Estela Hernández Rodríguez
Una de las fiestas que los canarios y sus descendientes celebran en nuestros campos de Cuba es la llamada Enramada de la Cruz, o fiesta de La Cruz de Mayo, que tiene lugar cada 3 de mayo.
Sobre esta tradición me han contado muchas de esas personas, y todas coinciden en la forma de festejar este día.
Unas cuentan que tanto en Canarias como aquí en Cuba se acostumbra hacer la enramada en el techo y mantenerla por tres o cuatro días. Herminio Barrera y Eulalia Hernández, oriundos de La Gomera y Tenerife respectivamente, me contaron que allá en su tierra esto era muy bonito porque se hacían fiestas y bailes, y se reunían las familias y vecinos de la localidad.
Los que asistían a esos festejos depositaban una prenda en la cruz, que así quedaba adornada como corona de reyes.
Desde tiempo atrás, en Cuba los altares se hacían dentro de las casas de tabla y guano de los emigrantes canarios, y para ello se utilizaba la sala de la vivienda, por ser la habitación más grande.
La fiesta de La Cruz de Mayo es de carácter popular. Comienza con el saludo al altar, cantándose una salve y otras canciones. Cada familia adorna su altar con velas, frutas, cerámicas y joyas de gran valor económico y sentimental, inclusive objetos del patrimonio familiar. Todo esto en prueba de devoción.
Isleños que residen en Cuba cuentan que todos participan en la Enramada de la Cruz, y, si no en su propia casa, en la de otro amigo canario, pero ese día no se pasa por alto.
No en pocos lugares del campo donde en Cuba viven canarios o sus descendientes, aún se festeja la fecha. Se realizan, además, las en Canarias llamadas “sortijas” que son carreras de caballos en las que los jinetes tratan de ensartar, en plena carrera, cualquiera de las argollas (de ahí lo de “sortijas”) que penden de unas cintas pegadas a una tabla colgada a una altura que sea superior a la de la cabeza de los jinetes. Es una competencia bien individual o bien entre dos equipos, el rojo y el azul.
Hacer la Enramada de la Cruz es para los canarios como un compromiso, pues les da esperanza de una buena cosecha, entre otros beneficios.
Una muestra preciosa de la Enramada de la Cruz se encuentra adornando una de las vitrinas de la Casa Canaria de Cabaiguán, donde, además, se guarda en forma de museo una rica historia y literatura que trata sobre esas islas atlánticas.
Estela Hernández Rodríguez
La Habana, Cuba.
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Cortesía de Rafael García Sánchez, y Roberto González Rodríguez
Natural de Los Llanos, en la isla de La Palma, pertenecía a la Compañía de Jesús.
En 1704 visitó, con Andrés Ricino, La Habana, para promover el establecimiento de un colegio de jesuitas, el cual no se llevó a cabo hasta el año de 1720 en que el R. P. Jorge Gregorio Díaz hizo para ello un cuantioso donativo.
Las familias que en Cuba, México, y demás puntos de América, llevan este ilustradísimo apellido, son todas oriundas de Canarias.
Con vistas de la Sala de Plenos del Ayuntamiento de Santa Cruz.
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Cortesía de su autora Lucy de Armas Padrón
26/04/2010
Antonio Cerrillo
Las erupciones de los volcanes siguen siendo impredecibles.
Los especialistas controlan cada vez mejor sus elementos precursores (temblores, abombamiento del terreno…), pero estos aparecen sólo con unas semanas de antelación y, en cualquier caso, no permiten señalar cuándo se producirá el suceso.
La Palma o El Hierro, con más probabilidades
Las islas más occidentales de Canarias son las que tienen más probabilidades de entrar en erupción, explica José Francisco Pérez Torrado que "Lanzarote, en la parte oriental, es la isla más vieja. Tiene probabilidades de tener una nueva erupción, pero en un menor grado que La Palma o El Hierro, que son las más jóvenes".
La razón es la peculiar formación geológica de las islas. Las Canarias se forman como consecuencia de una actividad volcánica producida por columnas de magma del interior de la Tierra que impulsan una energía tan brutal que rompe la corteza (continental u oceánica).
Pero, en este caso, la irrupción de magma se da en una zona donde se están separando las placas americana y africana, lo que provoca que esta última se mueva hacia el este, con lo cual el chorro de magma atraviesa la corteza oceánica y emerge en una zona que cada vez está situada más hacia occidente.
"Desgraciadamente, no podemos predecir el día o la hora en que se producirá la erupción de un volcán, de la misma manera que el meteorólogo no puede decir qué tiempo hará un día concreto del próximo año. A lo que aspiramos es a detectarlos tempranamente", dice José Francisco Pérez Torrado, vulcanólogo de la Universidad de Las Palmas.
Pérez Torrado explica a sus alumnos una metáfora muy clara. Es como si una mujer acudiera al ginecólogo y le preguntara cuándo va tener un hijo, a lo que el médico contesta: "¡Antes tendrá que estar embarazada!".
Es decir, primero deberán detectarse las pruebas del "embarazo del terreno", lo cual, en este caso, significa conocer la actividad sísmica, la hinchazón del terreno (prueba de la subida del magma), o si hay más emisiones de gases de lo normal, entre otros indicadores.
Por eso, el trabajo de estos especialistas es controlar o detectar los elementos precursores de la erupción. Los temblores de terreno son medidos con sismógrafos, mientras que la hinchazón del terreno se puede controlar con sistemas de GPS, explica José Luis Fernández Turiel, investigador del Instituto de Ciencias de la Tierra Jaume Almera del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
No obstante, los avances en la vulcanología son evidentes. Los especialistas reconstruyen las características geológicas de las zonas que entraron en erupción; analizan los sustratos de cenizas o lavas, y pueden datar el carbón vegetal procedente del bosque que fue arrastrado por la lava.
Y con este sofisticado retrovisor de la historia geológica pueden saber la frecuencia con la que se han dado las erupciones, la intensidad que han tenido, y su potencial peligrosidad. "Pero no podemos decir cuándo será el siguiente episodio", precisa Fernández Turiel.
Con la información recogida, a lo más que se puede aspirar es a "decir que es probable que esté en camino una erupción", señala José Francisco Pérez Torrado. Estos elementos precursores pueden darse sólo con una semana o dos de antelación, o con un mes o dos meses de anticipación.
En el caso del volcán islandés Eyjafjalla, el abombamiento del terreno se seguía muy estrechamente desde febrero, mientras que la erupción empezó el 20 de marzo en uno de sus flancos, aunque el gran episodio se dio entre el 14 y el 19 de abril.
La erupción del volcán islandés no ha sido demasiado explosiva, y se considera de baja intensidad (en el nivel 3 de una escala de 8), en línea con lo que es esperable de un volcán que, aunque tiene características especiales, surge en un límite de placas tectónicas que se separan —en este caso, en la dorsal atlántica, la fractura entre la placa de Eurasia y la de América—, pese a sus efectos tan impactantes sobre el tráfico aéreo europeo.
En cambio, los volcanes que sí han sido históricamente catastróficos son los del cinturón de fuego del Pacífico, como el Krakatoa, cerca de Java, en 1993, o el Pinatubo, en Filipinas, en 1991. Este tipo de volcanes explosivos son característicos de toda la costa del Pacífico (incluidos los Andes), y se producen porque la placa oceánica se mete por debajo de la placa continental (subducción), lo que provoca una fricción del terreno que hace que, a determinadas profundidades, los materiales se fundan hasta que el magma emerge por la boca del volcán.
"Los volcanes del cinturón de fuego son más explosivos que los de la dorsal atlántica, pues tienen una composición química que los hace más viscosos y más ricos en agua", señala Domingo Gimeno, profesor de la facultad de Geología de la UB.
En este tipo de volcanes, el líquido es más espeso, compacto y viscoso que en los de la dorsal atlántica, debido a su diferente composición química. El magma, "como una espesa sopa de champiñones", tarda más en salir, y se va acumulando, hasta que, al final, aparece de forma violenta y explosiva, explica Gimeno.
"El volcán de Islandia no debería haber sido explosivo, pero al tener encima un casquete glaciar permanente, el magma interactúa con el hielo, que se transforma inmediatamente en vapor y se genera una enorme presión de gases”, dice José Francisco Pérez Torrado.
“Si la erupción se hubiera producido fuera del glaciar, incluso con el mismo magma, volumen y punto de salida, su impacto habría sido muy pequeño; sólo habría sido una curiosidad de turistas, pero no habría tenido la incidencia que ha tenido sobre el transporte aéreo en toda Europa", corrobora Domingo Gimeno.
Un tercer tipo de volcanes surge por la presencia de un gran foco térmico y la irrupción de magma desde las profundidades del interior de la Tierra. Así, surgieron las islas Canarias o el archipiélago de las Islas Hawái.
De hecho, en Islandia se da una situación atípica, pues el gran foco térmico y el magma del interior de la Tierra están alimentando el sistema de los volcanes de la dorsal atlántica, coinciden los expertos consultados.
Dado que las Canarias se formaron por la actividad volcánica, la pregunta es obvia: ¿Hay actividad volcánica actualmente en Canarias?, ¿Existe riesgo de una erupción?
Los expertos recuerdan que la Islas Canarias surgieron por la actividad volcánica, con lo cual la probabilidad de que se dé una erupción existe, aunque tal posibilidad sea pequeña.
"Ahora, bien, no hay ni un solo síntoma que indique que tenemos una erupción en camino", dice José Francisco Pérez Torrado. Hoy en día se conoce muy bien la geología de esas Islas. Las más viejas, en la parte más oriental, tienen unos 20 millones de años, mientras que las más jóvenes son las más occidentales: El Hierro tiene 1.2 millones de años.