[Col}> 2023 / Oswaldo Izquierdo Dorta

                   2023

Caótica Navidad.
Aunque Jesús la ahormó,
lleva milenios andando…
y aún no sabe dónde va.

Creyó al vecino amigo.
a la justicia, sagrada.
Que la herida era sonrisa,
que las caricias, espadas.

Que el hombre era su hermano,
la mentira no engañaba.
Que este planeta es eterno,
y el hambre a nadie importaba.

Que ya no cabe el asombro,
que se apagó la mirada.
Que la paz era la guerra,
que aquí no ha pasado nada.

Unos mueren entre escombros,
otros mueren ahogados.

Sólo nos queda una vela.
El pabilo de una vela,
a la esperanza aferrado.


Oswaldo Izquierdo Dorta

[Col}> 100 años de TABACOS CAPOTE / Carlos Valentín Lorenzo

100 años de TABACOS CAPOTE

30-11-2023

Carlos Valentín Lorenzo

Tal día como hoy, hace exactamente 100 años, el 30 de noviembre de 1923, inició, en nuestro municipio, su andadura empresarial de comercialización de cigarros puros elaborados a mano, el joven emprendedor Pedro Capote Lorenzo, con apenas 24 años de edad.

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Pedro Capote Lorenzo (1899-1971)

Pedro Capote Lorenzo, natural de El Paso, había estudiado Administrador de Correos en Madrid y, en 1923, fue trasladado a Los Llanos como jefe de la oficina de Correos. Ese mismo año decidió iniciarse en el negocio tabacalero como fabricante de tabacos y cigarrillos.

Pedro Capote fundó su propia empresa con una plantilla de seis personas, según se recoge en el primer libro de matrícula.

Nº MATRÍCULA

NOMBRE

ENTRADA AL TRABAJO

CATEGORÍA

1

Tomás Capote Lorenzo

30/11/1923

Oficina

2

María Luisa Acosta Pérez

Auxiliar

3

Ana Pérez Pino

Auxiliar

4

Juana Sosa González

Auxiliar

5

Simón Sanluis Sánchez

Torcedor

6

Francisco Alfonso Sosa

Torcedor

La empresa, que posteriormente sería Tabacos Capote S. A., contó en sus inicios con un director de oficina, que era Tomás Capote, joven hermano del propietario, tres auxiliares y dos torcedores o pureros.

Unos cinco años más tarde introdujo la primera máquina de liar cigarrillos, lo que supuso un avance considerable en las labores de producción. Al lado de su casa familiar, en un edificio en construcción, en la primera planta se instaló esa máquina.

La fábrica de Pedro Capote inicialmente se denominó “Fábrica de tabacos y cigarrillos Helios”. A lo largo de los años, los cigarrillos fueron comercializados a través de distintas marcas: Vulcano, Alas, Norte, Mencey…

El Paso, pueblo agrícola por excelencia, contó con una industria tabacalera que supuso la principal fuente de trabajo estable de muchas familias. Llegó a contar con unos doscientos empleados. Con el transcurso del tiempo se situó como una de las industrias más importantes del ramo en Canarias. Pedro Capote contribuyó con su empresa al resurgimiento socio-económico del municipio de El Paso. Con sus obreros mantenía una especie de montepío que aventajaba en mucho las disposiciones del Estado en materia social.

Fue reestructurando sus medios de producción, e incluso cambió de emplazamiento, en 1967, a unas instalaciones más modernas. Se cambia el proceso productivo de un taller artesanal a una fábrica mecanizada. En ese nuevo lugar —donde hoy día se establece una superficie comercial— se emplazaba la serrería y carpintería para elaborar los envases de los puros y las cajas de embalaje.

A la muerte de Pedro Capote, en 1971, sus herederos constituyeron una sociedad anónima y, en 1973, adquirió la propiedad la multinacional RJ Reynolds Tobacco Company. Nuevas máquinas y tecnología, así como nuevos sistemas de trabajo.

Japan Tobacco International (JTI), que había comprado a RJ Reynolds, cierra la planta establecida desde 1986 en la zona industrial de Fátima, definitivamente en 2001, trasladándose a Alemania.

Con esta efeméride del centenario, queremos recordar que Tabacos Capote ha sido una de las principales industrias propias que ha tenido la isla de La Palma en el siglo XX. Su impacto económico y social fue digno de destacar, tanto a nivel local, como insular.

[Col}> Nombres en la vulcanología palmera / Carlos Valentín Lorenzo Hernández

NOMBRES EN LA VULCANOLOGÍA PALMERA

Colaboración de Carlos Valentín Lorenzo Hernández, en forma de pequeño artículo, para el número extraordinario de la Revista Atlántica del Derecho, la Historia y la Cultura, que lleva por título «El Volcán». El trabajo versa sobre la conferencia que el científico Juan María Bonelli Rubió impartió en el Teatro Monterrey de El Paso durante la erupción del Volcán de San Juan en 1949.

18-09-2023

Carlos Valentín Lorenzo Hernández

JUAN MARÍA BONELLI (1904-1981)

Aún estamos sobrecogidos por el episodio telúrico, vivido en el último tercio del pasado año en La Palma, que se inició el 19 de septiembre de 2021, tras una semana con una intensa sucesión de movimientos sísmicos localizados en la joven, geológicamente hablando, dorsal de Cumbre Vieja.

Aquella tarde la tierra se abrió en la zona del secular pago de Cabeza de Vaca, otrora lugar de pastos y cultivos de medianías, en el municipio de El Paso. Este proceso volcánico, con casi 86 días, ha sido el de más larga duración y de mayor efecto devastador de cuantos han tenido lugar en la isla, al menos, en la etapa histórica.

Este acontecimiento geológico supuso el momento propicio para aproximarnos a una personalidad vinculada con la erupción volcánica acaecida, también en Cumbre Vieja, en el año 1949: el Volcán de San Juan.

Nos referimos a Juan María Bonelli Rubio, capitán de fragata de la Armada. Su padre, Emilio Bonelli, fue un militar y explorador de la costa africana del Sahara occidental, en la península de Río de Oro. Quizás imbuido por ese mismo espíritu inició una carrera política que lo llevó a desempeñar el cargo de gobernador general de los territorios españoles del Golfo de Guinea entre los años 1943 y 1949. Durante su estancia en esa posesión española se documentó sobre la geografía, vida y costumbre de aquellos territorios.

1 Juan María Bonelli Rubio durante su etapa de gobernador general de los territorios españoles del Golfo de Guinea.

Una vez cesó en el cargo de gobernador, en febrero de 1949, desarrolló una intensa carrera científica, como ingeniero geógrafo y geólogo, en la jefatura del Servicio Sismológico Nacional, dependiente del Instituto Geográfico y Catastral de España. Demostró sus vastos conocimientos de geología en concienzudos trabajos que se convirtieron en referentes en universidades y centros de investigación.

El proceso del Volcán de San Juan se inició el 24 de junio de 1949 (onomástica del Bautista del que tomó el nombre) y se prolongó hasta el 4 de agosto. Tres cráteres se abrieron durante la manifestación geológica: el inicial del Duraznero, con más de una boca; Hoyo Negro, y la fisura del Llano del Banco, que fue la que, a partir del día 8 de julio, arrojó la lava hacia la vertiente occidental y llegó hasta el mar por la zona de Las Hoyas. Las dos primeras semanas el volcán emitió cenizas, polvo fino, arenas calcinadas, lapilli, piedras y gases.

Bonelli Rubio llegó el 5 de julio, comisionado por la Presidencia del Gobierno y el propio Instituto Geográfico y Catastral, con objeto de realizar un detenido estudio del suceso y sus posibles consecuencias. Cabe mencionar que el ministro de la Gobernación de la época, Blas Pérez González (1898-1978), natural de La Palma, contribuyó con su gestión a destinar recursos, tanto personales como materiales, para hacer frente a esta crisis.

Tan pronto llegó, Bonelli Rubio se dirigió a la zona afectada para comenzar sus observaciones. Consultado por la prensa, se negó a hacer afirmaciones rotundas sobre el tipo de erupción y avanzó que, según las informaciones que habían llegado a su poder hasta ese momento, “sus características coinciden con los volcanes de tipo estromboliano”.

2 Fotografía publicada en el libro Volcán de San Juan, de Manuel Martel San Gil. En el grupo se encuentran Bonelli Rubio, Benítez Padilla, el doctor León Santanach y otros visitantes acompañados por los guardas forestales (entre ellos el de El Paso, Antonio Padrón Díaz).

El día 29 de junio corrió el rumor, recogido por la prensa, que se trataba de un volcán de tipo peleano. Posiblemente quien lanzó la noticia infundada lo hizo al enterarse del taponamiento del cráter localizado en la base de la Montaña del Duraznero.

Para tranquilidad de la población, Juan María Bonelli anunció su propósito de “recabar la máxima información macrosísmica en la que se recojan todos sus pormenores: la intensidad y duración de los movimientos, la clase de humo y piedras arrojadas por el cráter, la forma en la que se representan las bocas del cráter y otras circunstancias que concurren en la erupción”.

Manifestó también que, aquel momento “se podría determinar, por lo menos, la profundidad, teniéndose en cuenta las distancias alcanzadas por los movimientos sísmicos”. Por las noticias reunidas hasta entonces por el Servicio Sismológico “no se estima como de graves caracteres la presente erupción. Para tener un conocimiento profundo es necesario que la lava salga a la superficie y, tras los análisis pertinentes, se determinará con precisión el tipo del volcán y su desarrollo”.

Añadió que “la formación geológica de Canarias se encuadra en el período terciario y que, por ello, no se espera una convulsión subterránea de mayor importancia”.

Por mandato expreso de Pérez González, el geólogo viajó también con el cometido de estudiar el emplazamiento de un posible Observatorio Geofísico, radicado en La Palma y con un área de estudio en este cuadrante del Atlántico Occidental.

En la memoria colectiva de los palmeros y vinculada a la efeméride del Volcán de San Juan, quedó como recuerdo imperecedero la conferencia impartida por Bonelli Rubio, ingeniero jefe del Instituto Nacional de Sismología, en el Teatro Monterrey de la ciudad de El Paso, el jueves 7 de julio de 1949. Fue un paradigma del papel del científico que, con la verdad y con la razón, debe transmitir tranquilidad a una población inquieta y temerosa ante un suceso grave, cuyo último antecedente se situaba en 1712. Una brillante lección magistral, rigurosa y documentada, utilizando términos claros y sencillos para su comprensión por un numerosísimo público, con personas de todas las clases sociales y con distinta preparación que se dieron cita en la ciudad pasense.

A las cinco de la tarde, conforme se había anunciado, comenzó el acto. El local y las terrazas que lo circundan se encontraban totalmente ocupadas por vecinos del Valle de Aridane, ansiosos por escuchar su autorizada palabra. La docta y amena disertación cumplió todos sus objetivos y logró que renaciera la tranquilidad después de unos días de expectación e inquietud.

El escenario estaba ocupado por las primeras autoridades insulares de todos los órdenes; entre ellas el delegado del Gobierno y el comandante militar; los alcaldes del Valle y el geólogo canario Simón Benítez Padilla (1890-1976). Previamente hizo uso de la palabra Antonio Pino Pérez (1904-1970), que se refirió a la prestigiosa personalidad del conferenciante, que ya había adquirido extraordinaria popularidad entre los palmeros por su sabiduría y sencillez.

“Hoy, más que nunca, siento el orgullo y la emoción de ser alcalde de El Paso, al ver como todo el vecindario del Valle, incansablemente laborioso, sobre todo los campesinos, enraizados a la tierra donde ellos y sus mayores han dejado pedazos de sus vidas, hacen frente a las fuerzas incontenibles de la Naturaleza y se niegan, con lágrimas en los ojos, a abandonar sus hogares y sus campos”. Las palabras del señor Pino Pérez fueron premiadas con cálidos aplausos.

Por su gran valor documental reproducimos literalmente fragmentos y afirmaciones del señor Bonelli Rubio durante su intervención: “Quiero comenzar refiriéndome a un refrán conocido de todos ustedes: nadie se acuerda de Santa Bárbara hasta que truena. De la misma manera podemos decir que nadie se acuerda de los geólogos y sismólogos hasta que los ruidos que arrancan de la corteza de la tierra sobrecogen nuestros ánimos”. Prometió usar pocos tecnicismos a fin de que todos entendieran su charla o conferencia de divulgación.

“Ustedes se preguntarán por qué existen, por qué aparecen los volcanes. Pues sencillamente porque la Tierra está viva. Sencillamente porque, gracias a este calor y a esta vida que tiene la Tierra, vivimos los hombres, la Tierra recibe el calor del Sol, pero también la Luna lo recibe y, sin embargo, está muerta. Es que la Tierra no sólo vive gracias al calor del Sol, sino a su propio calor. En el interior de la Tierra, indudablemente, hay fuego, pero además existe otra materia que sin ser fuego puede llegar a serlo en cualquier momento. Se trata del llamado magma. Los sismólogos estamos para dedicar nuestro estudio al conocimiento de los movimientos del magma y todos los fenómenos que de ellos se deriven”.

“Estudiar un terremoto, por ejemplo, es investigar la generación y transmisión de ondas que se producen y propagan hasta el sitio en donde exista un observatorio. Estudiamos los sismólogos el llamado rayo sísmico, al que interpretamos y traducimos en las gráficas que nos entregan nuestros aparatos. Por estas gráficas sabemos que no todo en el interior de la Tierra es fuego. Por esto sabemos que también en el interior de la Tierra existen materias que no se encuentran en el estado de ignición. Pero ahora —dijo el conferenciante— no nos interesa tratar del interior de la Tierra, sino de su corteza; de esa corteza que, relativamente estrecha, se encuentra llena de arrugas y oquedades por todas partes; de esa corteza que no es homogénea, de la cual las arrugas son las cordilleras y montañas, y de la que esta isla es una arruga. La corteza terrestre tiene trozos jóvenes y trozos viejos. El tiempo es la lima que va haciendo desaparecer las arrugas, que son las montañas”.

3 Panorámica del Volcán desde Las Manchas, antes de abrirse la fisura del Llano del Banco.

“El tiempo es el que hace la llanura, el que fraguó Castilla como trozo viejo de la corteza terrestre. En Andalucía, por el contrario, el tiempo aún no ha consumado su labor y por eso Andalucía es joven y tiene montañas y en ella hay terremotos. Lo mismo puede decirse cuando tratamos de los volcanes. Los volcanes nacen del magma en estado incandescente por la producción de gases en el mismo magma. Pongamos un ejemplo: ideamos una habitación de fuertes paredes donde sólo por el techo se pueda salir. Dentro de la habitación supongamos que está un hombre fuerte encerrado, que después de tantear las paredes y ver y comprobar que son invulnerables, comprenda que sólo puede salir por el techo y le empuje violentamente hacia arriba para vencer su resistencia. Tenemos un hombre violento y un techo duro. Puede sobrevenir la catástrofe. Supongamos un hombre débil, pero con un techo más flojo. Éste es nuestro caso. Los volcanes de este archipiélago son así todos y, todos, lógicamente, deben seguir siendo iguales por imperativo de la historia, siempre débiles y por ello no debemos temer una catástrofe. Debo hacer una indicación: Más que el volcán, impresiona el terremoto que siempre le acompaña. Puede haber terremoto sin volcán, pero no puede haber volcán sin terremoto. Admitimos como lógico el temor que el hombre siente ante el terremoto. El raciocinio nos dice que el volcán ha originado el terremoto; la observación nos demuestra que el volcán ha perdido fuerza por haber roto la corteza terrestre, en nuestro caso con la ruptura del sábado, día 2 de julio, momento en el que se produjo la mayor sacudida”. (El temblor de tierra, que se produjo al atardecer del citado día, hizo que tocaran solas las campanas de la iglesia de El Paso y se pararan algunos relojes de péndulo).

“Después de estos razonamientos y después de esta observación no es lógico esperar sacudidas mayores”, dijo. “Tratando ahora de las consecuencias que el seísmo ha acarreado, quiero hacer referencia a los daños materiales sufridos. Las casas que se han caído, pudiéramos decir que eran casas de poca solidez; la conmoción de los terremotos ha sido relativamente poco intensa y, por lo tanto, la causa principal de estos daños materiales está en la deficiente construcción de los edificios, aunque ello no aminore la tragedia de las pobres gentes que han perdido su hogar, herencia única de sus mayores, y para cuya situación debe buscarse el remedio. Es absurdo el pensar —manifestó— que los terrenos afectados o colindantes vayan a quedar baldíos y que las aguas destinadas a los riegos vayan a retirarse. El pronóstico aquí es igual que ante un enfermo: debe ser reservado. Pero hay que admitir como improbable que el fenómeno que nos ocupa ocasione daños mayores. Debe reanudarse la vida, y los hombres deben volver al trabajo; debemos pensar en el volcán a modo de curiosidad científica. Vuestro volcán, no lo olvidéis, es signo de vida, de juventud”.

“Estos terrenos que ahora os parece que podréis perder, yermos, serán en un futuro terrenos fértiles en los cuales seguirá el hombre caminando con la reja de su arado. Esta encantadora isla, que tanto me ha agradado y a la que pienso volver a ver, seguirá siendo la isla bella, deslumbrante en su espléndida gama de color”, concluyó.

Escuchado en absoluto silencio, Juan María Bonelli recibió una calurosa ovación. Su lección actuó como un bálsamo tranquilizador sobre el estado de ánimo del público asistente.

En una entrevista publicada en el momento de dejar La Palma el 13 de julio, resumió con precisión y sabiduría sus observaciones y apuntó que “la erupción tiene un interés extraordinario, aparte de lo espectacular de su desarrollo, desde el punto de vista científico, pues ha venido a confirmar todo cuanto habían establecido los geólogos en orden a la formación tectónica de la Isla”. Añadió que “el volcán actual, surgido en las inmediaciones del Duraznero y del Llano del Agua, que son dos antiguos volcanes, es una continuación de otros semejantes más antiguos. Tanto en aquéllos como en éste el aparato eruptivo es el mismo, diferenciándose únicamente de los anteriores por la apertura de nuevos cráteres que observan alineaciones definidas, acusadas por las líneas de dislocación del terreno. El cráter abierto últimamente ha hecho su aparición en las faldas del cerro o monte de la Barquilla, a unos mil cuatrocientos metros aproximadamente sobre el nivel del mar. El volcán, por lo demás, camina hacia su acabamiento, sin que hayan de preverse fuertes conmociones o catástrofes de ningún tipo. El volcán, como se ha dicho, de tipo estromboliano, puede clasificarse en rigor como un volcán canario, habiéndose seguido, en líneas generales, igual proceso que otros de estas islas, del que es ejemplo más reciente el Chinyero que hizo erupción en Tenerife en 1909”.

5 Columna de humo bocas del cráter del Duraznero. Autoría de Bonelli Rubio.

Prosiguió diciendo Bonelli Rubio que “las erupciones registradas en la isla de La Palma, principalmente en el siglo XVII, periodo de mayor actividad volcánica, están dentro de las características que ofrece la presente erupción. EI Volcán de San Juan tiene, sin que estos datos estén determinados por un valor científico absoluto, una profundidad de siete mil a diez mil metros, lo que ha podido establecerse por la información macrosísmica llevada a cabo. La lava, que ofrece un aspecto de mucha fluidez, y de origen superficial, está integrada por rocas cuya composición determinará el análisis que, de las mismas, se hará en Madrid, pudiendo afirmarse de antemano que no hay hidrocarburos ni otras materias que suelen integrar la lava. El volcán —dijo el entrevistado—exhala humo de color blanquecino y en pequeña cantidad, y pueden registrarse algunas explosiones, aunque muy ligeras. La proyección de la lava, en forma de río y espaciada expulsión, alcanza, aproximadamente, dos metros por minuto. Es probable, por otra parte, que la salida de lava se prolongue hasta mediados de esta semana, arrancando esta opinión únicamente del proceso de las anteriores erupciones volcánicas isleñas. El calor desarrollado por la lava es de seiscientos a ochocientos grados en el centro de la corriente. En las inmediaciones del volcán, los árboles han resultado materialmente destruidos y, en cuanto a los rastrojos y matorrales, son consumidos ante la sola proximidad de la lava, que desde el cráter del volcán pasa a una pequeña hondonada y, de allí, por el barranco de Tamanca, prosigue su curso en forma de deslizamiento”.

Manifestó finalmente Bonelli Rubio que “aún puede que se abra algún cráter más, lo cual no modificaría, en manera alguna, el curso normal de la presente erupción, de la que hay que decir que representa el fin de un largo proceso de vulcanización en las Islas Canarias. Posiblemente, podrán producirse movimientos sísmicos al final de la erupción, pero sin importancia”.

Recordamos que la fisura del Llano del Banco dejó de emitir lava el 26 de julio y, días después, el cráter de Hoyo Negro vertió lava hacia la vertiente este de la isla sobre la Villa de Mazo, sin que alcanzase el mar. A finales de julio la actividad decrece, hasta que el 4 de agosto se da por concluida la erupción.

Tras la finalización de la erupción volcánica en la isla de La Palma, Bonelli Rubio realizó dos publicaciones que recogían sus observaciones y estudios del proceso de la erupción, sus características y los fenómenos a que dio lugar. La primera, “Erupción del volcán del Nambroque o San Juan (Isla de La Palma)” publicada en 1950. La segunda, junto al ingeniero de montes, José Romero Ortiz, que también estuvo en la erupción de La Palma, lleva por título “La Erupción del Nambroque (junio – agosto de 1949)” que vería la luz en 1951.

4 Grieta producida en el Llano del Agua. Fotografía A. Benítez. Publicada en el libro Erupción del volcán del Nambroque o San Juan (Isla de La Palma) de Bonelli Rubio.

La trayectoria profesional científica de Juan María Bonelli Rubio continuó durante muchos años. Recordamos que, en la década de cincuenta, participó en los incipientes estudios sobre cambio climático; asistió a congresos internacionales de sismología y ejerció, durante décadas, como secretario general de la Real Sociedad Geográfica, obteniendo una alta condecoración en 1975.

Cuando La Palma se ha convertido una vez más en objeto de la atención de la comunidad científica internacional, en epicentro del mundo, desde el punto de vista del vulcanismo, hemos querido recordar que hace setenta y tres años, en un tiempo que dista mucho de los avances tecnológicos de hoy, tuvimos en nuestra isla al pie del Volcán de San Juan a quien se consideraba la máxima autoridad nacional en las ciencias de la tierra.

FUENTES CONSULTADAS

BIBLIOGRAFÍA

  • MARTEL SAN GIL, Manuel. El Volcán de San Juan (La Palma. Canarias). Madrid. Talleres de Artes Gráficas.1960.
  • BONELLI RUBIO, Juan María. Erupción del volcán del Nambroque o San Juan (Isla de La Palma). Madrid. Talleres del Instituto Geográfico y Catastral. 1950.
  • ROMERO ORTIZ, José. BONELLI RUBIO, Juan María. La Erupción del Nambroque (junio – agosto de 1949). Madrid. Talleres del Instituto Geográfico y Catastral. 1951.

PRENSA

  • DIARIO DE AVISOS.

[Col}> En torno a dos medallas de oro, y la Sanidad en España / Juan Antonio Pino Capote

S/C Tenerife a 21 de abril de 2023

Juan Antonio Pino Capote

EN TORNO A DOS MEDALLAS DE ORO

Visión de un Académico

El pasado 30 de marzo de 2023, el Cabildo de Santa Cruz de Tenerife hizo entrega de sendas medallas de oro de la isla a dos entidades complementarias en sus servicios y con gran arraigo en la isla: Real Academia de Medicina de Canarias, y Sociedad Española de la Lucha contra el Cáncer. Una feliz coincidencia.

Esta coyuntura me trajo a la memoria una frase de mi admirado Hipócrates, padre de la Medicina y la Ética (juramento hipocrático), año 460 a.C., Grecia. Academia de Atenas. Dice así: «El médico no sólo debe estar preparado para hacer lo que es correcto a sí mismo, sino también para hacer que el paciente, los asistentes y los externos cooperen«.

En tiempos modernos, las instituciones y asociaciones son más relevantes que los individuos, y así la Real Academia representaría al médico de la época hipocrática, y la Sociedad Española de lucha contra el cáncer representaría a los EXTERNOS donde Hipócrates dice que los externos cooperen. En la situación que nos ocupa, los “externos” han surgido generosamente motu proprio a cooperar. Sin embargo, hay otros muchos EXTERNOS más importantes cuya cooperación sería fundamental para tener una gran Sanidad en España, que ofrece la mejor coyuntura del mundo: El GOBIERNO. La forma de hacerlo es la siguiente:

En primer lugar, hace falta una gran inversión, que puede ser mucho más reducida si se actúa como señalaremos. Se atribuye a Napoleón la frase de que “para ganar la guerra hacen falta 3 cosas: Dinero, dinero y dinero”. Y ahí está la buena gestión que el gobierno no quiere o no sabe hacer. Por lo que al dinero, yo añadiría voluntad.

Era más difícil conseguir dinero cuando se inició la creación de nuestra gran Seguridad Social. En la España de la “larga postguerra”, de los pantanos y en vías de reindustrialización, unos astutos gobernantes, con los escasos medios a su alcance, iniciaron la feliz aventura utilizando los consultorios privados y los de APD, y también clínicas privadas, donde los profesionales médicos, con un pequeño sueldo y un talonario de recetas formaron una infraestructura suficiente para que se iniciara el famoso SOE, Seguro Obligatorio de Enfermedad, al que empezaron a cotizar los trabajadores y las empresas. Así surgió nuestra magnífica Sanidad que ahora se deteriora a pasos agigantados. La forma de resolverlo puede coincidir con los gestores iniciales del pasado siglo.

1ª medida. Será imprescindible invertir la sangría de los PROFESIONALES, hacia el extranjero y, además, acelerar la formación de nuevos profesionales. Es necesario elevar el salario de los profesionales que durante tantos años vienen prestando grandes servicios por la mitad del salario que cobran los sanitarios de todos los demás países europeos, incluido nuestro vecino Portugal. Mejorar también sus condiciones laborales. Y, como se van a necesitar muchos profesionales, bajar el listón de ingreso en las facultades y en el MIR a un nivel compatible con la calidad. Esto es mucho mejor que importarlos de otros países con bajo nivel.

2ª medida. Antes, hay que borrar de las mentes estrechas y fanáticas la demonización y el tabú a la privada. Ya que la privada es la que nos puede sacar del atolladero, como en los tiempos iniciales. Pasa por hacer un gran PACTO, blindado, con la privada, a la que se le asegure un concierto por los años que sea necesario para la creación de nuevos centros hospitalarios y de asistencia primaria. La asistencia CONCERTADA puede funcionar como lo ha hecho hasta ahora o incluso mejor. Se supone que la privada, de muy alto nivel en España, esté dispuesta a hacer crecer sus empresas. También es muy posible que la privada haga la infraestructura en tiempo récord o, al menos, mucho más rápido que la pública. La necesidad apremia.

El deterioro continúa a velocidad de un vértigo imparable. Y no se puede gobernar con una miopía de 4 años o especulando con los votos. También se juzgará a los gobiernos por lo que no hicieron o dejaron de hacer.

La Sanidad está grave y hay que conseguir que los EXTERNOS, cooperen

[Col}> Navidad 2022 / Oswaldo Izquierdo Dorta

28-12-2022

             Navidad 2022

Que la ilusión del Año Nuevo tenga
intacta tanta cera en nuestras alas
y que en las horas buenas y en las malas
la alegría de todos nos sostenga.

Que ante tantas violentas crispaciones
se regrese al respeto y la mesura,
y despierte, por fin, tanta cordura
que corte de raíz las agresiones.

Que se imponga, por miles de razones,
un mundo compartido y habitable,
donde nunca lo justo se cuestione.

Pues aquí estamos, sin saber, de paso,
y en la alta eternidad de lo mudable,
somos sólo un efímero chispazo.

Oswaldo Izquierdo Dorta
Diciembre de 2022

Fuente

[Col}> El talento psicológico oculto de los que no soportan la Navidad

20 Dic2022

Raquel Alcolea

El talento psicológico oculto de los que no soportan la Navidad

Las fiestas navideñas tienen un componente consumista y un aire de felicidad impostada que desagrada especialmente a un perfil concreto de personas cuyas características analizamos con detalle desde el ámbito de la psicología positiva

«Pero, ¿por qué no te gusta la Navidad? Si es un momento de reencuentros, de emoción, de buenos sentimientos…». Si año tras año te hacen la misma pregunta y te sueltan la misma cantinela que te entra por un oído y te sale por el otro, esto te interesa.

Aunque lo habitual es ver la parte amable de las fiestas navideñas, lo cierto es que algunas personas sienten auténtico horror cada vez que se acercan y desean que pasen lo antes posible.

Por un lado piensan que la Navidad no es otra cosa que una invención de los centros comerciales para gastar dinero y, por otro, no ven la necesidad de mostrarse contentos y felices simplemente porque toca estar así en estas fechas, ni tampoco creen que los reencuentros obligados con gente con la que apenas han tenido relación en todo el año sean un plato de buen gusto.

Efectivamente como apunta Dafne Cataluña, directora y fundadora del Instituto Europeo de Psicología Positiva, las fiestas navideñas tienen un componente consumista y un aire de felicidad impostada que desagrada especialmente a un perfil concreto de personas que tienen un talento psicológico muy particular: son capaces de detectar el lado oscuro de las cosas.

Lo más probable, según explica la experta, es que seas una de esas personas a las que se le da especialmente bien analizar y detectar el lado oscuro de las cosas. «¿Alguna vez te has preguntado por qué te resulta sencillo analizar las cosas que normalmente otras personas dan por sentado sin hacerse ningún tipo de preguntas?», plantea.

La explicación está, según aclara Cataluña, en que esas personas poseen una fortaleza psicológica que en psicología positiva se denomina ‘Análisis’ y que se caracteriza por ser capaz de tomarse su tiempo antes de actuar, evaluar la información y ser capaces de adoptar un pensamiento crítico con los datos que obtienen.

Esta habilidad puede ser útil cuando una persona se plantea, por ejemplo, un cambio importante en su vida, pues será capaz de analizar los pros y los contras con detalle, estudiar los efectos a medio y largo plazo, y dar el paso sólo cuando los datos objetivos apunten hacia cuál es la mejor decisión.

Pero también es cierto, tal como alerta la psicóloga, que otro de los efectos de esa capacidad analítica es que a veces les cuesta disfrutar plenamente de las cosas desde la simplicidad, pues lo habitual es que esas personas tiendan a dar tres vueltas y media a cada cosa que pase por tu cabeza o busquen a menudo los tres pies al gato.

¿Pueden disfrutar en Navidad?

¿Qué pasaría si no te dejases llevar por el impulso consumista ni por el «buenrollismo» pero lograses encontrar la fórmula para beneficiarte personalmente de esta época del año?

Encontrar una fórmula para que estas personas se beneficien de esta época del año sin caer en el impulso consumista ni en el ‘buenrollismo’ impostado es posible, según explica la fundadora del Instituto Europeo de Psicología Positiva. Para ello es necesario que combinen su fortaleza psicológica con otra fortaleza que es la curiosidad.

Así, para lograr esta combinación la experta propone preguntarse qué puede tener esta época que te resulte atractivo y qué es posible hacer en estas fechas para que esas personas sientan que son productivas.

«El reto está en analizar, sí, pero con el objetivo de encontrar opciones que te permitan obtener un resultado de la Navidad con el que te sientas identificado», propone.

En este sentido la psicóloga explica que para combinar eficazmente ambas fortalezas, la de análisis y la de curiosidad, es importante no dejarse llevar por el sesgo de la confirmación.

Este sesgo, tal como explica, es un atajo que toma el cerebro para economizar el tiempo que dedicamos a pensar sobre algunas cosas, de modo que tendemos a buscar, interpretar y recordar la información que confirma nuestra hipótesis de partida.

Y para que lo entendamos en el contexto del que estamos hablando, pone un ejemplo: «Si mi hipótesis de partida es que la gente en Navidad es más amable de forma forzada, mi cerebro buscará todos los detalles que encuentra que corroboren lo que pienso, de modo que no dejo espacio para percibir otros detalles que sean contrarios a esta hipótesis».

¿Cómo interpretas lo que hacen o dicen?

Y ahora es donde viene el «trabajo de campo». El ejercicio que propone la psicóloga para que las personas que no tengan un especial interés ni cariño por estas fechas sean capaces de sacar el máximo partido a la Navidad es el siguiente: Lo primero que debemos hacer es «cazar el sesgo» pues aunque muchas veces lo hacemos de forma automática, la realidad es que es fácil analizar qué tipo de frases solemos decirnos a nosotros mismos cuando confirmamos nuestra hipótesis.

Por ejemplo, ante la frase «mira qué sonrisa más forzada tiene el dependiente de la tienda porque es Navidad», la psicóloga aconseja atender a los detalles para analizar con la mente abierta qué es lo que te ha llevado a pensar eso, y así generar otras posibles hipótesis que lo expliquen.

Así, en el caso de la sonrisa del dependiente, caben otras valoraciones como: «puede ser que lo haga porque quiere caerme bien», o «puede que esté cansado pero no quiera que se note y esté intentando ser agradable» o incluso «puede que le hayan obligado a atender siempre con una sonrisa».

Como afirma Dafne Cataluña este proceso puede ayudar a esas personas a que contemplen diferentes posibilidades ante esos detalles que suelen interpretar de forma negativa, pues eso les ayudará a ser más objetivo, más creativo y además contribuirá a que no se dejen llevar por el sesgo de confirmación.

Por último, la experta asegura que el uso estratégico de las fortalezas personales ayuda a ser más efectivos, más creativos y a plantear objetivos de forma más realista, además de que contribuye a que las personas se sientan más auténticas y disfruten más de lo que hagan.

Fuente

[Col]> En memoria de Ángel Cruz Clemente / Oswaldo Izquierdo Dorta

03-12-2022

Oswaldo Izquierdo Dorta

En memoria de Ángel Cruz Clemente*

Creciste
entre paredes de piedra,
escuchando y aprendiendo,
entre “aguas y molinos”.

Y te llamaron
Angelito, luego, Ángel,
y más tarde, Angelillo.

Viste madurar el millo,
el trigo, la cebada y el centeno.
Y tus manos cálidas de hombre bueno
repasaban el grano listo para la molienda,
cuando el grano era solo grano,
con vocación de gofio tibio y esperanzado.

Tus manos acunaban el tambor
como al grano recién tostado.
Y el tambor, como el grano,
maduraba y multiplicaba sus esencias
en las cuencas de tus manos.

Y templabas el tambor
y ajustabas tú la voz
y, ya amigadas las dos,
alzaban juntas el vuelo.

Y tu voz,
hilando con el tambor,
iba tejiendo romances
en fiestas y procesiones.
Y despertaba la magia
de las remotas historias,
como el agua de Monforte
despertaba de sus sueños
a las muelas del molino.

No faltabas a las citas:
A Puntallana, Chipude,
San Isidro y San Marcos,
Mercedes, Reyes, Arure,
El Cedro, Carmen, Epina,
Las Hayas, Rosas, El Paso…

Todas las fiestas gomeras
supieron de tu romance
con nuestro fiel Romancero.
Enamoradas también
de tu voz y del romance.

Ángel de mansa mirada,
de la sonrisa serena,
de la palabra pausada.

Gracias siempre a ti, ángel
de romances y tambores,
de nobleza y bonanzas,
y homenaje a tu memoria
por  todo lo que entregaste
a lo más bello y limpio
de nuestra agitada historia:
a la música y la danza.

(*) Ángel Cruz Clemente

clip_image002Cofundador y pilar del grupo “Coros y Danzas de Hermigua y Agulo”, que creó y dirigió Lilí Ascanio, al que se debe el rescate y la enseñanza del ancestral folklore gomero, así como su difusión por toda España y diversos países extranjeros. Su labor ha sido reconocida con el nombramiento de “Hijo Predilecto de Hermigua”, en 2014,  y la concesión del “Regatón de Hupalupa”, por parte de la Asociación Cultural y Ecologista Tagaragunche, en 2001.

[Col}> Manuel "Lera" / Alberto Taño Martín

MANUEL «LERA«

A tía Armenia, por todo.

El muchacho aguardaba impaciente en el camino, ya distinguía luces y oía ladridos en algunas casas del pueblo. Esperaba la señal, la luz de la cocina. Entonces bordearía la construcción más moderna del sitio, el garaje, y descendería por la entrada principal, bajo el parral, hasta la casa. El «Caruso» y la «Forastera» lanzarían sus primeras señales de ansiedad.

Manuel 'Lera'

Manuel ya calentaba café y se preparaba su rutinario cazo de leche de cabra con gofio. Después del saludo, el muchacho cogió la llave grande del alféizar de la chimenea y bajó por el hurón, el «Rapadura». El viejo ponía nombre y sobrenombres a todo y a todos.

El chico lo acompañaba desde finales de la temporada pasada, cuando la abuela se lo pidió a su hermano Manuel. Cazaban siempre en «El Lomo del piojo», un cazadero cercano que después de algunos años había llegado a conocer como las huertas y los patios de su casa. Sabía de todas sus madrigueras, de sus puertas y «suspiros», de sus dificultades, del tiempo de espera paciente en cada una de ellas.

Cuando regresó con el hurón en la «aljaba», Manuel ya terminaba de preparar el saco. El muchacho había tardado en ponerle el «guisio» al carnicero, le faltaba práctica y le sobraba desconfianza.

— Por fin, tío Manuel, ¿adónde vamos?

El chico, estimulado por las experiencias de otros amigos de su edad, deseaba cambiar, conocer otros lugares, por eso temía la respuesta.

— ¡Bah! Yo creo que adonde mismo, no nos molesta nadie y no nos ha ido tan mal. Más arriba o más abajo el perro siempre llama alguno.

Manuel «Lera» era hombre de costumbres y le costaba variarlas. Manuel cazaba como cazó su padre, tiempos difíciles en que cazar era, además de evasión, sustento.

En la isla ya rajaba el sol. En lo que iba de mañana sólo habían huroneado uno que el perro había llamado «de morada». El conejo arrancó pero se les aculó cerca de una de las puertas de la madriguera, no quiso botarse, el bicho lo mató y no lo pudieron sacar. Manuel volvió a prometer un zálamo para la próxima cacería.

— ¡Corre! Escucha al «Caruso», está llamando, éste lo tiene cerca, está «encubilado». ¡Tapa, tapa! ¡Que no se eche fuera!

El chaval ya sabía que la principal cualidad del perro era localizar y avisar de la presencia del conejo en las rocas volcánicas. Si el conejo se echaba fuera, poco se podía hacer. El viejo «Caruso» al diente era un desastre, parece ser que siempre lo había sido. Con la «Forastera» no se podía contar aún, quizás nunca, se había pasado la mañana jugueteando y ahora andaba tras los lagartijos.

A pesar de su ímpetu adolescente y de su habilidad para correr sobre la lava con la ayuda del palo de almendrero con regatón, llegó exhausto. Sentía los latidos acelerados de su corazón y un cosquilleo vertiginoso en la parte baja —muy baja— de su vientre, sensación que sólo había experimentado en estos lances y cuando el profesor advertía de los minutos finales de un examen con preguntas por responder.

Actuó con rapidez. Soltó el palo y se desprendió de la mochila. Dejó que el perro siguiese llamando por el hueco mayor y tapó con piedras las otras dos o tres posibles salidas. Podía ser la última oportunidad de romper el «cerrete». El viejo sólo cazaba hasta el mediodía, el calor y el terreno imponían el horario. Aunque no fuese así, Manuel no podía pasar sin su siesta de pijama bajo las sábanas y sin la partida de zanga en el Bar Central, ya por la tarde.

No tardó en llegar. Apartó al perro y tendió una de las redes que portaba en el saco. Manuel revisó el trabajo de Alberto, quizás en esos momentos de docencia veía en él a su añorado nieto, tan presente y tan lejano por la emigración.

Regresaban, ya la «María» estaba a la vista. Así llamaba Manuel a la Hillman, gris, matrícula cincuenta mil, que le había servido desde años atrás —después de vender su última bestia— como peón y ayuda cuando iba a coger pasto al Caletón, en la recogida de almendras en Tacande, en la vendimia en Las Manchas y en el transporte a la costa, donde Manuel, después de años de sacrificio y ahorro en las medianías, había logrado adquirir unos celemines de tierra y sembrar plataneras, su principal medio de vida.

Pasaron los años, Manuel murió, pero Alberto nunca lo olvidará. Quizás veía en el viejo al abuelo que no llegó a conocer.

Alberto Taño Martín
El Paso (La Palma), junio de 2000