[Canarias}> Canarias tiene razón: la explicación que deja claro por qué decir ‘papa’ es la forma correcta

02-07-2025

Canarias tiene razón: la explicación que deja claro por qué decir “papa” es la forma correcta

Un vídeo ha reabierto el debate sobre cómo se debe llamar realmente al tubérculo más consumido en el mundo

Papas arrugadas y mojo verde o rojo. Plato típicamente canario

Un vídeo divulgativo de Turismo de Sanlúcar de Barrameda, publicado en TikTok y con más de 1,2 millones de visualizaciones y 56.000 ‘me gusta‘, ha reabierto el debate sobre cómo se debe llamar realmente al tubérculo más consumido en el mundo: ¿papa o patata?

En la publicación se explica que, tras el descubrimiento de América, Sanlúcar de Barrameda —puerto clave en las rutas transatlánticas— fue uno de los primeros lugares donde llegaron productos del nuevo continente. El primer tubérculo en introducirse fue la batata, que se adaptó rápidamente al clima de la zona. Años más tarde llegaría la papa, inicialmente una variedad morada, similar en apariencia a la batata.

El error, según se explica, surge cuando la papa comenzó a confundirse con la batata ya conocida. Como consecuencia, en gran parte de la península se popularizó el término patata, una deformación que mezcla ambos nombres: “papa” (de origen quechua) y “batata” (del taíno).

Este fenómeno lingüístico está documentado por diversas fuentes etimológicas. La Real Academia Española reconoce que el vocablo “patata” resulta de una fusión de ambas palabras, y que “papa” es el nombre original del tubérculo andino.

Durante el siglo XVI, se usaban indistintamente ambos términos, pero a partir del siglo XVII, “patata” se impuso en muchas regiones peninsulares, mientras “papa” se mantuvo en zonas más conectadas con América, como Canarias y Andalucía Occidental.

En Canarias, el uso de “papa” sigue vigente y nunca se ha perdido. Este hecho coincide con lo que ocurre en la mayor parte de Hispanoamérica, donde el término “papa” es el único empleado. Países como Perú, Colombia, Argentina o México utilizan exclusivamente esta denominación, alineándose con el origen indígena del nombre.

A diferencia de la Península, donde se generalizó el término deformado, en Canarias se ha conservado el nombre original, lo que convierte al archipiélago en uno de los pocos territorios europeos donde se mantiene viva la raíz histórica y cultural de este alimento.

Al principio, el término «papa» se mantiene, pero, una vez que se va extendiendo por España y Europa, se va deformando la palabra ya que se confunde con el otro tubérculo y se mezcla el nombre de «papa» y «batata» resultando en «patata».

Este legado lingüístico y cultural nos recuerda el enorme intercambio de saberes, alimentos y costumbres que se produjo a raíz del encuentro entre continentes.

Fuente

[Canarias}> Los cantones o bandos prehispánicos de Benahoare IV: Ahenguareme

25-06-2025

Felipe Jorge Pais Pais

Los cantones o bandos prehispánicos de Benahoare IV: Ahenguareme

El cantón de Ahenguareme

“El cuarto señorío era desde El Charco hasta el término de Tigalate, y a toda esta tierra llamaban antiguamente Ahenguareme; y de esta parte eran señores Echentire y Auquahe, dos hermanos; y éste llamaron de este nombre por ser muy moreno, y Azuquahe quiere decir “moreno” o “negro” en su lengua (J. Abreu Galindo, 1977: 267).

El topónimo Ahenguareme puede referirse a dos plantas canarias: ruda (Ruta ramosissima) y el incienso (Artemisia thuscula) (I. Reyes, 2011: 57).

Los arbustos de incienso son muy abundantes por las medianías del actual municipio de Fuencaliente. Es una planta medicinal, por lo que era muy apreciada, en la época histórica, por sus cualidades estomacales, ayudando a expulsar los gusanos intestinales y aumenta la secreción de orina. Se utilizaban sus hojas y flores en infusiones y en sahumerios (F. J. Pais Pais, 1996: 178). Este uso curativo, con toda probabilidad, también sería conocido por la población aborigen.

El cantón de Ahenguareme se extendía por una de las zonas más áridas y secas de la antigua Benahoare, ocupando todo su extremo meridional y extendiéndose a ambas vertientes (oriental y occidental) de Cumbre Vieja. A pesar de todo, contaba con magníficos pastizales herbáceos y arbustivos, ideales para el mantenimiento de rebaños de cabras y ovejas, que ocupan desde la orilla del mar a la crestería, que alcanza los 1.656 metros en la Montaña de La Manteca.

Por ello, no debe extrañarnos que, tras la conquista, este territorio fuese explotado como una dehesa comunal a la que tenía acceso, mediante el pago de los correspondientes cánones, la comunidad pastoril de La Palma.

Este aprovechamiento y riqueza se desprende de esta cita textual, tras la erupción del Volcán Martín-Tigalate en 1646: “…deshizo las tierras de Foncaliente y otras circunvecina, y se destruyó y quemó todo el pinar y monte de Foncaliente, y se ha perdido y perdió mucha cantidad de ganado que se apazentaba en aquellas partes, y se impidió el uso de pastos de la mayor parte del ganado desta Isla que, por su término, de todos los vecinos se usaba de echar allí en el invierno…” (M. Santiago, 1960: 321). Es muy posible que, en diferentes momentos de la etapa prehispánica, estos parajes tuviesen un uso ganadero que fue esencial a partir de su incorporación a la Corona de Castilla.

Las prospecciones superficiales que realizamos en 1995 para la elaboración de la Carta Arqueológica de Fuencaliente nos permitieron constatar un poblamiento aborigen bastante intensivo entre la orilla del mar y los 800 metros de altitud, aproximadamente.

La escasa presencia de cavidades naturales obligó a la población indígena a establecerse en poblados de cabañas que, a juzgar por la riqueza en restos arqueológicos superficiales (fragmentos de cerámica, piezas líticas, fragmentos de fauna doméstica y conchas marinas) fue especialmente destacable en Las Indias, Los Quemados y Las Caletas.

No obstante, también habitaron en pequeñas covachas, amplios cejos y tubos volcánicos, entre los que sobresale la Cueva de Los Palmeros, dispersos por las coladas lávicas que recorren toda su orografía. También destacan algunos yacimientos funerarios y de carácter mágico-religioso entre los que sobresale la estación de grabados rupestres del Roque Teneguía, así como conjuntos de canalillos-cazoletas.

Grabados rupestres del Roque Teneguía (Foto: Jorge Pais Pais)

Resulta interesante destacar la atención que le dedican las fuentes etnohistóricas a dos puntos de agua muy importantes situados, precisamente, en la zona más árida de la Isla, como son Tagagrito-Fuente Santa y Uquén-El Tión.“La parte más estéril de agua que esta isla de La Palma tiene, es la que care a la banda del Sur; porque, si no es alguna fuente de muy poca agua, no hay otra; y aun de ésa no se puede aprovechar todas veces, porque una fuente que nace a la orilla del mar no se pueden aprovechar de ella, si no es de baja mar, porque, cuando crece, la cubre; y sale tan caliente que, puesta una lapa del mar en el nacimiento de la agua, se despide de la concha. Y salir tan caliente lo causa el minero de azufre por donde pasa el agua: Los naturales antiguos llamaban este término en su lenguaje Tagragito, que es “agua caliente…” (J. Abreu Galindo, 1977: 264). Según Ignacio Reyes, este topónimo tiene el significado de “pequeña corriente de agua muy caliente” (2011: 366).

Según J. Abreu Galindo, “Hay en esta banda, en un término que llaman Uquen, una fuente en una concavidad debajo de tierra, a la cual se entra por un agujero que está en medio de un llano de losas de piedra viva, tan estrecho que es necesario que entren a gatas, la cara hacia la entrada, por no perder de vista la entrada y su claridad; y de esta suerte entran un trecho, y en el fin se hace una gran sala. Y por entre aquellas losas cae distilaba el agua, en goteras, tan buena que es contento beber de ellas. Los antiguos la llamaron Tebexcorade, que quiere decir “agua buena”. Y no es de maravillar tanto el edificio que allí que allí obra la naturaleza, cuanto el distilar el agua en tierra tan seca y de losas de tan poca humedad y corpulencia; porque están delgada la techumbre de esta cueva, hecha de aquellas losas, que, si encima tocan con cualquiera cosa, atruena toda la concavidad de abajo, que al parecer se figura delgada aquellas losas como tablas, y con cualquiera golpe parece que la horadan y rompen” (1977: 264). Por su parte, Tebexcorade se puede interpretar como “…todo estanque…” (I. Reyes, 2011: 393). Este nombre se conserva en una zona y una galería situada en el Barranco del Riachuelo (El Paso), conocida como Tabercorade. La actual Fuente del Tión podría ser, perfectamente, la de Uquen.

Fuente de Uquen-El Tión en la actualidad (Foto: Jorge Pais Pais)

Según Carmen Díaz Alayón “La zona de Uquén, aproximadamente de treinta hectáreas y entre los 800 y 950 metros de altitud, está situada en el noroeste del municipio de Fuencaliente y distante cinco kilómetros del núcleo de Los Canarios. El área está deshabitada y es objeto de aprovechamiento para pastos y cultivo de viñedos de modo preferente· (1987: 162).

En registros documentales del siglo XVIII se recoge una Cruz de Uquén, Riscos de Uquén y también las variantes Oguén/Oquén y Doguén/Doquén. Tiene el significado de “…encierro, cerramiento…” (I. Reyes, 2011: 435).

También existe el topónimo Uquenes: “De La Costa hasta la cumbre…ya aquí no tienes nada más que mirar, desde La Costa, que allá abajo a donde iba uno, eso habían higueras a montones hermosas. Y después todo eso por ahí pa’rriba, esas Indias, esos fondos esto todo eran higueras. Subes pa’rriba pa contra aquí arriba, llegas a esos Uquenes …”.

La zona de Uquenes estaba llena de “higueras blancas por ahí…y por aquel barranco pa’rriba estaba lleno de higueras y eso se ha secado todo. Pero, ya digo, la gente sembraba higueras…es que daba…¡pero si era la mantención casi de una casa familia muchacho! tu sabes lo que te da a ti que tu llegaras y tuvieras tu dentro de la casa 2 ó 3 ó 4 cajas de higos pasados…”. También se daban muy bien las tuneras: “… después también por aquí arriba esos Uquenes aquello, esas tuneras que están así aquello, muchos no quieren meterle eso, cochinilla, porque después el tuno, salía el tuno y salían muchos manchados con tinta y aquello.

Estos datos, de un enorme valor antropológico y toponímico los legó D. Rafael Díaz García, quien falleció a los 90 años, a su nieto Aythami González Díaz, a quien agradecemos profundamente que nos haya permitido dar a conocer esta preciosa y valiosa información.

El cantón de Ahenguareme, al igual que hemos visto para Aridane, Tihuya y Guehebey, ha sufrido, en la época histórica, una serie de erupciones volcánicas que han sepultado una parte importante de su territorio. La más antigua, Volcán de Tigalate-Martín (1646), aunque reventó en Villa de Mazo, afectó, principalmente al territorio fuencalentero. Es muy probable que sus lavas sepultasen una barranquera que marcaría el límite con el cantón vecino de Tigalate, que veremos en el próximo capítulo, aproximadamente por la misma línea que divide los municipios actuales de Fuencaliente y Villa de Mazo).

Posteriormente, en 1677, reventó el Volcán de Fuencaliente-San Antonio conocido, sobre todo, por el sepultamiento de la Fuente Santa. Este cataclismo provocó daños en una de las estaciones de grabados rupestres más interesantes y grandes de la antigua Benahoare, cual es el Roque Teneguía, que cuenta con 83 paneles de motivos geométricos ejecutados con la técnica del picado.

Fueron descubiertos en 1960 por el geólogo Telésforo Bravo. Buena parte de los paneles habían sido cubiertos por la arena y el granzón lanzados por esta erupción. En 1970 se procedió a la recuperación y desentierro de los petroglifos situados en la base de este impresionante pitón fonolítico. Los trabajos fueron dirigidos por Luis Diego Cuscoy.

El Roque Teneguía y sus grabados estuvieron a punto de ser volados con dinamita para dejar paso al canal de agua Barlovento-Fuencaliente. Finalmente, la presión popular consiguió que se salvasen merced a la perforación de un túnel en la base del roque.

Apenas un año después, en 1971, tuvo lugar, muy cerca del yacimiento rupestre, la erupción del Volcán Teneguía a la que, nuevamente, sobrevivieron las inscripciones prehispánicas aunque, igualmente, se vieron afectadas, aunque en menor medida que en 1677, por la “lluvia” de escorias volcánicas.

Bibliografía general

      -ABREU GALINDO, J.: Historia de la conquista de las siete islas de Canaria, (Santa Cruz de Tenerife), 1977.

-ÁLVAREZ RODRÍGUEZ, Nuria, y PAIS PAIS, Felipe Jorge: Los yacimientos funerarios benahoaritas en las antiguas demarcaciones territoriales de La Palma, Actas de las IV Jornadas Prebendado Pacheco de Investigación Histórica, (Tegueste), 2011, Págs. 17-42, ISBN 978-84-938791-0-5 (Publicación digital).

-DÍAZ ALAYÓN, C.: Materiales toponímicos de La Palma, (Santa Cruz de Tenerife) 1987.

-LUIS DIEGO CUSCOY, L.: El Roque de Teneguía y sus petroglifos, Noticiario Arqueológico Hispánico, II, (Madrid), 1973, Págs. 59-143.

-FRUTUOSO, Gáspar: Las Islas Canarias (de “saudadec da terra”), Fontes Rerum Canariarum, (La Laguna), 1964.

-PAIS PAIS, F. J., y TEJERA GASPAR, A.: La religión de los benahoaritas, (Santa Cruz de Tenerife), 2020.

-REYES GARCÍA, Ignacio: Diccionario ínsuloamaziq, (Islas Canarias), 2011.

-SANTIAGO, M.: Los volcanes de La Palma. Datos histórico descriptivos, El Museo Canario, Nº 75-76, (Las palmas de Gran canaria), Págs. 281-346.

Fuente

[Canarias> La palabra ‘emborcar’ de uso común en La Palma, ¿se utiliza en el resto de las islas?

24-06-2025

La palabra ‘emborcar’ de uso común en La Palma, ¿se utiliza en el resto de las islas?

A propósito del canarismo emborcar, de origen portugués, cabe decir que tiene una extensión de uso que abarca casi todo el Archipiélago. No obstante, son las islas occidentales (Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro) el ámbito en el que la palabra que nos ocupa tiene una mayor vigencia, especialmente en el habla rural.

Sus acepciones más comunes son ‛cambiar la colocación de alguna cosa, volviendo lo de arriba para abajo o lo de un lado para otro’ y ‛vaciar un envase o una vasija volviéndolo boca abajo’.

Posee, además, una acepción metafórica con el valor de ‛provocarle la muerte a alguien, intencionadamente o de manera accidental’. Cabe señalar que hay hablantes que consideran, erróneamente, que emborcar no es más que una deformación popular del verbo español volcar.

Palabras nuestras

babiecada

  1. f. Lz., Fv. y Tf. Acción o dicho tonto o simple. No sé cómo aguanta a ese hombre, que no dice más que babiecadas.
  2. f. Lz., Fv. y Tf. Acción o dicho desacertado. Empezó diciendo cosas muy atinadas, pero acabó con cuatro babiecadas que deslucieron su discurso.

bagazo

  1. m. Cáscara de la uva que queda después de prensarla en el lagar. Con el bagazo se hace el aguapié.
  2. m. LP. Escobajo, raspa que queda del racimo después de quitarle las uvas.
  3. m. Tf. y LP. Corazón de la pera.
  4. m. Desperdicio de la caña de azúcar después de exprimida.
  5. m. Tf. y LP. Residuo de los panales al ser fundida y separada la cera.
  6. m. Lz. Escombros de una casa en ruinas.

Información sobre la localización de voces y acepciones

  • Fv: Fuerteventura
  • GC: Gran Canaria
  • Go: La Gomera
  • Hi: El Hierro
  • LP: La Palma
  • Lz: Lanzarote
  • Occ: Islas occidentales (Tenerife, La Gomera, La Palma y El Hierro)
  • Or: Islas orientales (Lanzarote, Fuerteventura y Gran Canaria)
  • Tf: Tenerife

Fuente

[Canarias}> Jean de Bethencourt, el colonizador de las Islas Canarias que no consiguió conquistar Tenerife

16-06-2025

Á. Van den Brule A.

Jean de Bethencourt, el colonizador de las Islas Canarias que no consiguió conquistar Tenerife

En 1401, Jean de Bethencourt partió rumbo a unas islas donde la magia, el silencio y la resistencia indígena marcarían el inicio de una feroz conquista

Desde las naves normandas al servicio del rey castellano, conforme se acercaban a costa, se veía un paisaje mágico a la par que desolador. De día, una temperatura muy agradable con una brisa amable; de noche, un cielo estrellado con miles y miles de candelarias navegando por el espacio. La profundidad del cosmos era asombrosa. Y del asombro, se pasó al silencio, al silencio más absoluto. Cuando desembarcaron aquellos hombres hasta los grillos callaron; algo intuían…

Siglos antes que la expedición del faraón egipcio Necao (610—595 a.C.), en su periplo africano de este a oeste bordeando el sur de África, siguiendo la corriente de Benguela, se estima que, carenó naves en la Bahía de Arguin, en Mauritania, y tras ello, contorneó las costas del Magreb atlántico; es probable que desembarcara para hacer aguada y llevarse algunas docenas de cabras en Fuerteventura (isla en la que, por cierto, hay más cabras que habitantes autóctonos y residentes juntos). Hasta entonces, las islas Canarias vivían en el silencio del anonimato geográfico. Pero aquel ecosistema de paz y relajada existencia se vería comprometido por la eterna ambición de conquista del ser humano.

Durante un viaje a Génova, a petición de esta república mediterránea en su lucha contra los inasequibles piratas de Berbería, se enteró de la existencia de unas tierras lejanas próximas a la costa oeste de los berberiscos

Jean de Bethencourt, en su niñez, fue despojado de toda la dignidad aristocrática acumulada tras generaciones. Una rebelión normanda contra la mano de hierro del rey de Francia, Carlos VI, le había desposeído de su castillo, propiedades, muebles e inmuebles. Además de matar a su padre, lo había dejado desnudo y sin futuro.

Durante un viaje a Génova, a petición de esta república mediterránea en su lucha contra los inasequibles piratas de Berbería, se enteró de la existencia de unas tierras lejanas próximas a la costa oeste de los berberiscos. Y ahí, es donde empieza esta historia…

Rumbo a Canarias

Era el año de 1401 y para armar la expedición a Canarias, había vendido todos sus bienes y creado un club de accionistas ante la previsión de futuros beneficios. De paso, se había fundido la dote de su mujer, la cual, obviamente, tenía muchas ganas de perderlo de vista. Su buen amigo, el conde Braquemont, un gentilhombre de la corte del rey francés, se financió sus gastos para acompañar a su compinche en esta extravagante tarea, y así pusieron rumbo a un hecho que cambió la apacible historia de un formidable pueblo de gentes valientes, irreductibles y orgullosas.

‘Le Canarien’, es un famoso texto escrito por dos monjes franciscanos insertos en la expedición normanda; es una crónica de los acontecimientos sucedidos a partir de la toma a tierra de aquellas gentes europeas estupefactas ante lo que decididamente parecía otro planeta. Bethencourt y La Salle vivían pasmados ante su descubrimiento. La primera isla en la que se detuvieron fue en la Graciosa; hubo un conato de motín, pues la magia de la isla atrapó a los tripulantes. Aplacado el levantamiento con algunas monedas extra, siguieron hacia Lanzarote.

El 22 de enero de 1403, el antipapa residente en Aviñón, Benedicto XIII, declara una bula para someter a los irredentos “Majos” de Fuerteventura y que, en el caso de no pasar por el aro, sean ejecutados. Obviamente, el tema se comienza a complicar. Mientras, entre La Salle y Bethencourt surgen diferencias más que notables; el primero hizo una fuerte apuesta económica en la empresa de conquista, y el segundo fue el beneficiado por un laudo real en el que el monarca castellano falló a favor de Bethencourt. En éstas, el ya otrora amigo del normando decide abandonar la expedición y volver a Francia. Queda Bethencourt solo con una ligera guarnición en Fuerteventura.

Los dos reyes Majos (apócope de majoreros, gentilicio de los habitantes de Fuerteventura) en aquel tiempo, estaban a la greña. Los pobladores de la isla maja no llegaban a los 400 habitantes en un territorio de aproximadamente 1.660 Km² y los normandos y castellanos ya incorporados a la segunda expedición dieron el golpe de gracia a aquellos naturales que vivían de la pesca y derivados de las cabras, en un paraíso donde los haya.

Con miras a dar un salto cualitativo a sus conquistas y a su ya consolidado e indiscutible prestigio, decide ir la isla de Gran Canaria, pero eso son palabras mayores. La isla estaba habitaba a la sazón por más de 10.000 nativos con malas pulgas y una excelente organización militar. 

 Pero las circunstancias barométricas derivan a las tres naos hacia La Palma, donde, con la idea de capturar esclavos, se enfrentan con los palmeros en una formidable lucha por la supervivencia de ambos bandos. El mejor armamento castellano impone su ley. Los vientos siguen en contra de la idea de asaltar la isla, por lo que son llevados hasta El Hierro donde no tienen un buen recibimiento; en la isla de El Hierro la población numéricamente no tiene entidad, por lo que, o se convierten al cristianismo, plan A, o salen encadenados a los mercados de esclavos de Berberia. La elección está clara: los Bimbaches (Herreños) se rinden y los que no pasan por las Horcas Caudinas lo llevan crudo.

Hoy se sabe —antes se suponía, según las crónicas de Le Canarien— que Tenerife, la llamada Isla del Infierno, por la demostrada ferocidad de los guanches, nunca pudo ser invadida por Bethancourt. Esta espina clavada en su historial militar se la llevaría a la tumba tras habitar durante 63 años este extraño planeta. Más tarde, Castilla remataría la faena tras una ardua lucha contra unos guerreros imposibles. Hoy, España goza de este lujo mágico llamado Canarias.

Fuente

[Canarias}> Un experto, sobre la navegación y los antiguos pobladores de Canarias

12-06-2025

Ricardo Herrera

Sobre la navegación y los antiguos pobladores de Canarias

“Quizás hay que cambiar la pregunta que nos hacemos”. «Había contacto entre las poblaciones de Tenerife y Gran Canaria, alrededor del siglo XII»

Los antiguos pobladores de Canarias siguen despertando muchas dudas y misterios. Uno de ellos es el de la navegación. Su llegada al Archipiélago e, incluso, la posibilidad de desplazarse entre Islas sigue siendo una de las claves que muchos expertos tratan de desvelar.

“Para dar respuesta a determinadas preguntas, muchas veces es necesario cambiar la pregunta: ¿navegaban? Quizás lo que hay que preguntar es por qué dejaron de hacerlo”, asegura José Farruija, historiador y arqueólogo.

En el espacio Cometa Halley podcast, Farruija resalta una investigación de Jacob Morales, a partir del estudio de semillas. “Había contacto entre las poblaciones de Tenerife y Gran Canaria, alrededor del siglo XII. Vemos como Leonador Torriani habla de cómo los indígenas de Lanzarote y Fuerteventura, para robar ganado, usaban pequelas embarcaciones”, señala.  “Hay argumentos para pensar que sabían navegar pero que, por motivos que desconocemos, es algo que abandonan”, finaliza.

El origen de los antiguos pobladores de Canarias

La colonización de las Islas Canarias por poblaciones bereberes comenzó en Lanzarote entre finales del siglo I y principios del III de nuestra era y se completó en el resto del Archipiélago unos dos siglos después, según un estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States (PNAS).

La investigación, liderada por el arqueólogo Jonathan Santana, de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, ha utilizado por primera vez en Canarias un modelo estadístico bayesiano combinado con un protocolo de “higiene cronométrica” para analizar las dataciones de radiocarbono.

El trabajo, en el que también participan las universidades de La Laguna y Linköping (Suecia), defiende que los primeros pobladores bereberes llegaron a las Islas de forma independiente con sus propias embarcaciones, desechando así la hipótesis de un traslado forzoso por parte del Imperio romano. Antes de la llegada amazige, el primer asentamiento humano conocido en Canarias fue romano, localizado en el islote de Lobos en el siglo I a.C., donde establecieron una factoría para la extracción de púrpura.

El modelo aplicado por el equipo de Santana indica que mientras Lanzarote fue la primera isla colonizada, Gran Canaria fue la última, alrededor de los años 490-530. Sin embargo, los investigadores advierten de un posible sesgo en las dataciones de Gran Canaria debido a la escasez de muestras correspondientes a los primeros siglos de la era. En Tenerife, la ocupación inicial se sitúa entre los años 205 y 410.

Además de los hallazgos cronológicos, el estudio subraya la autonomía cultural y tecnológica de los colonos bereberes, quienes habrían desarrollado conocimientos de navegación que les permitieron trasladarse desde la costa norte de África —concretamente zonas como Agadir, Sidi Ifni o Massa— hacia las Islas. Los análisis genéticos y lingüísticos, junto con los restos arqueológicos, refuerzan este origen.

La investigación también confirma que, más allá de los casos de Lobos y Lanzarote, no existen pruebas de presencia romana o interacción cultural significativa con los bereberes en el resto del Archipiélago. Los primeros asentamientos amaziges, señala Santana, se establecieron siempre en zonas costeras, aprovechando los recursos marinos y demostrando habilidades de adaptación costera, recolección, pesca y agricultura.

Este trabajo forma parte del proyecto IsoCAN, financiado por el Consejo Europeo de Investigación con 1,4 millones de euros, y proporciona, según Santana, “un marco verificable para futuras investigaciones sobre el poblamiento inicial de Canarias”.

Fuente

[Canarias> ¿Por qué en Canarias decimos “queque”?

10-06-2025

 ¿Por qué en Canarias decimos “queque”?

El origen de una palabra tan dulce como popular

Su uso se ha extendido por todo el Archipiélago, convirtiéndose en una forma de identidad lingüística y gastronómica

En Canarias, pocas palabras despiertan tanta familiaridad como “queque”, ese bizcochón esponjoso que forma parte de desayunos y meriendas de toda la vida.

Aunque suene a invención, el término tiene un origen tan internacional como inesperado: proviene del inglés “cake”, que significa “tarta”, pero fue adaptado y popularizado por los canarios hasta convertirse en una de las palabras más usadas en el habla cotidiana del Archipiélago.

El uso de “queque” está firmemente arraigado en la cultura popular de las Islas. Aunque el vocablo tiene especial presencia en la provincia de Las Palmas, su uso se ha extendido por todo el Archipiélago, convirtiéndose en una forma de identidad lingüística y gastronómica.

 La influencia británica en Canarias, especialmente en los siglos XIX y XX, no sólo se notó en la economía o la arquitectura, sino también en el lenguaje. Así, muchas palabras inglesas fueron “canarizadas”, es decir, adaptadas al habla popular de las Islas. En este contexto, “cake” pasó a pronunciarse y escribirse como “queque”, con el encanto sonoro propio del español canario.

Aunque en otras regiones de España se prefiere el término “bizcocho” o “bizcochón”, en Canarias es habitual oír frases como “vamos a hacer un queque de yogur” o “me traje un trozo de queque para el café”, sin que nadie se plantee su procedencia.

Fuente

[Canarias}> ¿Quién es el canario más universal de la historia? La IA lo tiene muy claro

30/05/2025

 ¿Quién es el canario más universal de la historia? La IA lo tiene muy claro

De Galdós a Manrique, de Herrera a Viera y Clavijo: Canarias ha parido a talentos que han trascendido el tiempo y el espacio. Pero, ¿hay un nombre que resuma mejor la huella del Archipiélago en el mundo?

Por siglos, Canarias ha sido tierra de paso, de mezcla y de genios. En cada isla, un nombre; en cada época, una figura que ha llevado el nombre del Archipiélago más allá del océano. Pero entre todos ellos, la pregunta permanece: ¿quién es el canario más universal de la historia?

Benito Pérez Galdós

Nacido en Las Palmas de Gran Canaria en 1843, es uno de los primeros nombres que surge en cualquier quiniela. Novelista de proyección internacional, renovador del realismo en lengua española y eterno candidato al Nobel, su obra —con los Episodios Nacionales al frente— es lectura obligatoria en universidades de todo el mundo. Madrid fue su escenario, pero el Atlántico, su raíz. Galdós no sólo es una figura clave en la literatura española: también es uno de los grandes narradores europeos del siglo XIX.

César Manrique

Pero si la literatura tiene su Galdós, el arte cuenta con César Manrique. Nacido en Arrecife (Lanzarote) en 1919, fue pintor, escultor, arquitecto autodidacta y ecologista avant la lettre. Su manera de integrar la arquitectura con el paisaje volcánico de su isla natal lo convirtió en pionero de un modelo de desarrollo sostenible que hoy se estudia como ejemplo. Su obra traspasó fronteras, con exposiciones en Nueva York y Berlín, pero su mayor creación fue, quizás, la Lanzarote que ayudó a modelar.

Óscar Domínguez

En el terreno del arte también destaca Óscar Domínguez, nacido en Tenerife y figura central del surrealismo. Su obra fue reconocida por André Breton, y llegó a codearse con Salvador Dalí, Pablo Picasso y otros iconos de la vanguardia europea. Murió joven, pero dejó una impronta internacional que aún resuena en museos de París y Nueva York.

José de Viera y Clavijo

Para quienes miran al pasado desde el pensamiento, José de Viera y Clavijo fue un ilustrado adelantado a su tiempo. Natural de Tenerife y autor de la Historia de Canarias, fue una figura clave de la Ilustración en el ámbito hispano. Dialogó con los grandes enciclopedistas europeos, defendió el conocimiento y la razón, y proyectó el saber isleño en una época en la que la ciencia y la religión aún debatían su jerarquía.

Domingo García-Sáenz Herrera

Tampoco puede ignorarse la voz de Domingo García-Sáenz Herrera, más conocido como José Herrera, barítono nacido en Santa Cruz de Tenerife, quien alcanzó fama mundial en los teatros de ópera de Europa y América.

Alfredo Kraus

Y si hablamos de música más contenporánea, es imposible obviar el éxito global de Alfredo Kraus, tenor grancanario cuya carrera lo llevó desde La Scala de Milán hasta el Metropolitan de Nueva York.

Rafael Rebolo

En tiempos más recientes, nombres como el del astrofísico Rafael Rebolo, actual director del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), o el ingeniero Pedro Duque, nacido en Madrid pero formado en parte en las instalaciones científicas de Tenerife y La Palma, han ayudado a proyectar la excelencia científica ligada a las Islas.

Sin embargo, si el criterio es la combinación de proyección internacional, legado perdurable y arraigo canario, muchos expertos coinciden: Benito Pérez Galdós sigue siendo, más de un siglo después de su muerte, el canario más universal. Su rostro apareció en los billetes de mil pesetas, su nombre da vida a auditorios, calles y premios literarios, y su obra continúa generando estudios, ediciones y adaptaciones.

En definitiva, Canarias ha dado al mundo creadores, pensadores, músicos y científicos que han dejado huella. El debate queda abierto, pero la historia parece inclinar la balanza hacia un escritor de mirada profunda, verbo agudo y alma isleña.

Fuente

 

[Canarias}> Las mujeres más universales de Canarias según la IA

30/05/2025

Las mujeres más universales de Canarias según la IA

Estas mujeres, desde disciplinas muy distintas, han desafiado los límites geográficos de un territorio insular

Durante siglos, los nombres más reconocidos de la historia canaria han estado encabezados por hombres. Sin embargo, la huella de las mujeres isleñas también ha traspasado fronteras, dejando un legado en la ciencia, el arte, la música y el pensamiento que merece ocupar un lugar destacado. Éstas son algunas de las canarias que han proyectado su talento al mundo.

María Rosa Alonso

Natural de La Orotava, fue una de las primeras mujeres en doctorarse en Filología en España. Intelectual comprometida, escritora brillante y defensora del idioma, vivió exiliada en Venezuela tras la Guerra Civil. Su obra y pensamiento crítico la convirtieron en una figura esencial en la historia cultural de Canarias y en una voz imprescindible en el exilio español.

María Mérida

En el ámbito musical, María Mérida llevó las canciones tradicionales de las Islas a escenarios como el Teatro Real de Madrid o emisoras de América Latina. Fue la primera mujer canaria en alcanzar proyección nacional e internacional a través del folclore. Su carrera sentó las bases para otras artistas que entendieron la música popular como patrimonio y vehículo cultural.

Olga Cerpa

En esa misma línea de renovación y apertura, Olga Cerpa, junto al grupo Mestisay, ha tejido puentes entre la tradición canaria y las músicas del mundo. Su voz ha recorrido festivales internacionales, convirtiéndose en una embajadora de los sonidos del Archipiélago desde una perspectiva contemporánea.

Nancy Fabiola Herrera

Del folclore a la lírica, Nancy Fabiola Herrera ha consolidado una trayectoria internacional como mezzosoprano. Ha actuado en escenarios como el Metropolitan Opera House de Nueva York, el Teatro Real o la Ópera de Washington. Su talento la ha convertido en una de las artistas canarias con mayor reconocimiento global en el mundo de la música clásica.

Ana Díaz Artiles

En el campo de la ciencia, Ana Díaz Artiles, nacida en Las Palmas de Gran Canaria, investiga en la Universidad Texas A&M y ha trabajado con la NASA en temas de salud espacial. Especialista en medicina aeroespacial y diseño de hábitats en gravedad reducida, representa a una nueva generación de científicas canarias con impacto internacional.

María Dolores Corbella

También en la investigación y la lengua destaca María Dolores Corbella, filóloga, lexicógrafa y académica de número de la Real Academia Española. Su trabajo ha sido clave para poner en valor el español hablado en Canarias y enriquecer el conocimiento de la lengua en todo el ámbito hispano.

María de León Bello y Delgado

Aunque en un contexto diferente, María de León Bello y Delgado, conocida como La Siervita, ha proyectado su figura más allá del entorno local gracias a su fama como mística y religiosa. Su cuerpo incorrupto, conservado en el convento de Santa Catalina en La Laguna, sigue atrayendo devoción y curiosidad desde distintos lugares del mundo.

Estas mujeres, desde disciplinas muy distintas, han desafiado los límites geográficos de un territorio insular. Han llevado consigo no sólo su talento, sino también una parte esencial de la identidad canaria. Porque la universalidad, como demuestra su legado, también habla con voz de mujer.

Fuente

 

[Canarias}> Los cantones o bandos prehispánicos de Benahoare: Guehebey

22-05-2025

Felipe Jorge Pais Pais

Los cantones o bandos prehispánicos de Benahoare: Guehebey

En este cantón se produjo la erupción del Volcán Tihuya en 1585, el primero de la época histórica propiamente dicha. También se conoce como Jedey, puesto que reventó al este y muy cerca del actual caserío denominado con este nombre

5.- El cantón de Guehebey

“El tercer señorío fue desde la Montaña de Tamanca, hasta donde dicen El Charco, que antiguamente llamaban Guehebey; y de este término era señor Tamanca, por cuya contemplación le pusieron el nombre a la montaña.” (J. Abreu Galindo, 1977, Pág: 267).

En este cantón se produjo la erupción del Volcán Tihuya en 1585, el primero de la época histórica propiamente dicha. También se conoce como Jedey, puesto que reventó al este y muy cerca del actual caserío denominado con este nombre.

Nos dejó, aparte del pico y estrechos “ríos” de lava, unos impresionantes afloramientos rocosos de fonolita conocidos como Los Campanarios. El primer nombre es claramente erróneo puesto que, teniendo en cuenta su ubicación, vemos que el cantón de Tihuya se encuentra al norte por lo que, en realidad, tendría que haberse llamado Guehebey, puesto que nació y afectó al territorio de este lugar sin adentrarse, ni un milímetro. Sus lavas discurrieron y sepultaron amplias zonas de la mitad norte de esta demarcación territorial prehispánica.

En 1712 se produjo una nueva erupción al sur de la anterior, siendo conocida como Volcán del Charco-Montaña Lajones-Montaña Negra que, si bien su cráter se sitúa en la parte alta del cantón de Ahenguareme (Fuencaliente), algunos ramales de sus coladas descendieron por la parte meridional de Guehebey, dando lugar a la costa de El Remo (Los Llanos de Aridane).

Por tanto, y al igual que sucedió en el bando de Tihuya, buena parte de su territorio ha quedado sepultado, en la época histórica, por unas coladas lávicas separadas por 127 años. Pero, a pesar de todo, como veremos, aún es posible rastrear la huella benahoarita en estos parajes.

Territorio de Guehebey atravesado por las lavas del Volcán Tihuya ( Zona del Charco de Las Palmas y El Manchón. El Paso-Los Llanos de Aridane) (Foto: Felipe Jorge Pais Pais)

El topónimo Guehebey tiene el significado de “…barrera de un canal, embalse.” (I. Reyes García, 2011: 250). Relacionado con este tema es interesante resaltar el hecho de que la erupción de El Charco, llamada así porque surgió en la Hacienda del Charco de Doña Ana Teresa Massieu, sepultó una buena cantidad de estanques.

Este dato es sumamente interesante puesto que, a principios del siglo XVIII, no podía
referirse sino a los llamados “tanques de tea” en los que se almacenaba el agua para el Estas construcciones se levantaban de forma fácil y rápida mediante un contorno cuadrangular o rectangular, de entre 2 y 6 metros de largo, delimitado con muros de piedra seca cuyo espacio interior se recubría con tablas y troncos de tea impermeabilizadas en las uniones con brea.

Fueron muy importantes para mitigar la sed en muchas zonas de la Isla, especialmente en Fuencaliente, Villa de Mazo, Tijarafe y Puntagorda donde, por ejemplo, pervivieron hasta finales de la década de los 50 del siglo pasado.

En el siglo XVI, por ejemplo, ya lo decía el portugués Gaspar Frutuoso: “…Por no haber fuentes en estos lugares tienen tanques de agua tan grandes, hechos de madera de tea … que conservan tan fresca y gustosa…” (1964: 120).

Recreación de un tanque de tea en época benahoarita (Dibujo: Museo Arqueológico Benahoarita).

El cantón de Guehebey —a pesar de la aparente aridez de sus dominios en el suroeste de Benahoare, la escasez de fuentes permanentes, la ausencia de grandes barrancos y el peligro latente de los volcanes— estuvo densamente poblado, tal y como indica la abundancia y variedad de yacimientos arqueológicos que se han conservado hasta nuestros días.

Los asentamientos principales eran cabañas que ocupaban desde las orillas del acantilado costero hasta los 1.000 metros de altitud, aproximadamente, si bien la roturación del terreno en la época histórica ha hecho desaparecer las construcciones artificiales y solo vemos los materiales arqueológicos (fragmentos de cerámica, piezas líticas, restos óseos de fauna doméstica, conchas marinas, cenizas, etc) típicos de un fondo de ocupación humana.

Pero también ocuparon cejos, covachas y tubos volcánicos situados en medio de los campos de lava y en los riscos junto al mar, por muy precarias condiciones de habitabilidad que tuviesen. Depositaban a sus seres queridos en algunas de las cavidades naturales que no eran aptas para su utilización como vivienda.

De sus prácticas mágico-religiosas nos han quedado pocos vestigios, aunque suficientes para darnos idea de que sus rituales eran muy similares a los del resto de Benahoare, destacando algunos grupos de canalillos y cazoletas, así como la única estación de grabados rupestres que, hasta ahora, se ha encontrado en Los Llanos de Aridane, en la zona conocida por Las Grajas.

Grabado rupestre en el asentamiento de Las Grajas (Jedey. Los Llanos de Aridane) (Foto: Jorge Pais Pais)

El límite sur con el cantón de Ahenguareme, aunque en la cita textual que vimos en el primer párrafo se establece en El Charco, no queda demasiado clara ni precisa esa frontera, ya que nos encontramos con tres topónimos muy similares: Charco de Las Palmas, El Charco (al este del anterior y a una cota más elevada) y el caserío de El Charco, ya dentro del municipio de Fuencaliente.

Los dos primeros lugares nos parecen poco probables porque dejarán un territorio muy reducido a Guehebey, mientras que la actual aldea de El Charco, ya en Fuencaliente, quedaría demasiado desplazada hacia el sur.

Por tanto, nos parece razonable que la línea divisoria entre Guehebey y Ahenguareme podría ubicarse, precisamente, en la confluencia de los municipios actuales de Fuencaliente, El Paso y Los Llanos de Aridane.

Esta hipótesis viene avalada, además, porque estos parajes están recorridos, de costa a cumbre, por uno de los barrancos más profundos de toda la vertiente suroccidental de Benahoare, cual el Barranco de Los Lomos-Barranco Hondo, justo por donde fluyó uno de los ramales del Volcán de El Charco, hoy conocido como Malpaís de Sotomayor.

Bibliografía general.

-ABREU GALINDO, J.: Historia de la conquista de las siete islas de Canaria, (Santa Cruz de Tenerife), 1977.
-ÁLVAREZ RODRÍGUEZ, Nuria y PAIS PAIS, Felipe Jorge: Los yacimientos funerarios benahoaritas en las antiguas demarcaciones territoriales de La Palma, Actas de las IV Jornadas Prebendado Pacheco de Investigación Histórica, (Tegueste), 2011, Págs. 17-42, ISBN 978-84-938791-0-5 (Publicación digital).
-FRUTUOSO, Gáspar: Las Islas Canarias (de “saudadec da terra”), Fontes Rerum Canariarum, (La Laguna), 1964.
-REYES GARCÍA, Ignacio: Diccionario ínsuloamaziq, (Islas Canarias), 2011.

Fuente