[Canarias}> Así era la antigua isla perdida de Canarias que ya no existe, pero que dejó un rastro geológico visible

17/08/2025

Roberto Ruiz Anderson

Así era la antigua isla perdida de Canarias que ya no existe, pero que dejó un rastro geológico visible

Durante milenios formó una sola unidad con varias islas actuales, pero el aumento del nivel del mar al final de la última glaciación acabó fragmentándola

La historia de Canarias es también la historia del tiempo, de la piedra y del agua. El archipiélago, que hoy conocemos dividido en ocho islas principales y varios islotes, no siempre tuvo su forma actual.

En el extremo oriental del mapa, entre Fuerteventura y Lanzarote, las teorías científicas respaldan la existencia deuna antigua isla unificada que surgió hace unos 40 millones de años y desapareció al final del Pleistoceno, cuando el mar subió y la naturaleza la dividió en varias. Antes de eso, era la isla más grande de Canarias.

Ese territorio desaparecido ha sido bautizado modernamente como Mahan, un nombre de resonancia aborigen que alude a la fuerza primigenia de la isla y al imaginario colectivo de los majoreros (es el nombre de un legendario gigante aborigen).

Aunque no se trata de una denominación científica, sí es útil para referirse a una realidad geológica demostrada: hasta hace algo más de 10.000 años, el nivel del mar era mucho más bajo, lo suficiente como para que Fuerteventura, Lanzarote, la isla de Lobos y el Archipiélago Chinijo fueran parte de una misma plataforma emergida.

Unidas por tierra firme y especies comunes

La hipótesis está respaldada por diversos estudios y evidencias. El canal entre Lanzarote y Fuerteventura, conocido comoLa Bocaina, tiene una profundidad variable que oscila entre los 30 y los 60 metros, mientras que el estrecho que separa Lobos de Corralejo apenas alcanza los 10 metros en su punto más profundo.

Esta poca distancia marina, junto a las similitudes de las formaciones volcánicas y los materiales basales de ambas islas, refuerzan la teoría de una conexión terrestre durante el Pleistoceno tardío.

Además, los científicos destacan que numerosas especies de flora y fauna endémicas coinciden en esas dos islas. Algunos ejemplos son la Crocidura canariensis (musaraña canaria), o plantas como Pulicaria canariensis y Sideritis pumila, entre otras, que confirman que en el pasado existía una continuidad ecológica.

La ruptura definitiva se produjo tras la última glaciación, cuando el deshielo global provocó una elevación del nivel del mar de más de 100 metros y sumergió las conexiones naturales que existían.

Aunque a menudo se presenta con cierto aire de leyenda, la antigua isla de Mahan no es ningún mito, sino algo que los expertos llevan años estudiando como una realidad geológica.

Se estima que la superficie emergida de Mahan pudo alcanzar los 5.000 kilómetros cuadrados, superando por tanto a cualquier otra isla actual del archipiélago. Esta cifra incluiría los terrenos hoy sumergidos que formaban el espacio entre las islas actuales, y da una idea de la magnitud del territorio perdido. Aunque hoy ya no esté en los mapas, su huella sigue presente en cada roca y cada especie compartida.

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[Canarias}> Una isla sin muros ni celdas que sirvió como cárcel durante los siglos más oscuros de España

13-08-2025

Jorge Siverio

Una isla sin muros ni celdas que sirvió como cárcel durante los siglos más oscuros de España

 Su geografía, su aislamiento y la precariedad de sus conexiones marítimas eran suficientes para garantizar que quienes llegaban allí como exiliados rara vez pudieran escapar

En la historia de España, hay cárceles que nunca tuvieron rejas. Lugares donde el aislamiento fue más eficaz que los muros de piedra, y el silencio actuó como grillete. Uno de ellos fue El Hierro, la más occidental de Canarias, utilizada durante más de 150 años como destino de destierro político. Aunque hoy se asocia con la tranquilidad del turismo rural y la belleza de sus paisajes, hubo un tiempo en que en esta ínsula fue escenario de represión, exilio forzoso y olvido.

Lejos de los focos históricos que han visibilizado el papel represivo de otras islas como Fuerteventura, El Hierro permaneció en la penumbra de la memoria colectiva. Sin embargo, desde finales del siglo XVIII hasta bien entrado el franquismo, esta pequeña isla, de apenas 270 km² y escasos medios de comunicación, sirvió como un eficiente mecanismo de castigo para regímenes que buscaban apartar a quienes incomodaban con sus ideas, su ciencia o su pensamiento libre.

Cárcel sin muros

 El Hierro no contaba con penitenciarías ni garitas. Su geografía, su aislamiento y la precariedad de sus conexiones marítimas eran suficientes para garantizar que quienes llegaban allí como exiliados rara vez pudieran escapar. No se necesitaban barrotes: la isla entera funcionaba como una prisión natural.

Durante el reinado de Fernando VII, y posteriormente bajo distintas formas de gobierno, desde monarquías autoritarias hasta la dictadura franquista, intelectuales, médicos, maestros y políticos fueron enviados al exilio insular. Muchos no habían cometido más delito que pensar de forma diferente

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[Canarias}> El Barranco de Los Gomeros arroja luz sobre la ocupación aborigen temprana de La Palma

13-08-2025

Luis G. Morera

El Barranco de Los Gomeros arroja luz sobre la ocupación aborigen temprana de La Palma

La octava edición del Campus de Arqueología de Tijarafe, desarrollada en el Barranco de Los Gomeros, continúa arrojando luz sobre el pasado indígena de La Palma, constatando la población temprana de la cara oeste de la isla y la presencia de actividad agrícola que desapareció con el paso de los años.

Incluida en el Proyecto Occidente, la excavación en el entorno del Barranco de Los Gomeros ha permitido documentar nuevas evidencias de ocupación benahoarita y usos posteriores del espacio durante la etapa colonial, a través de un enfoque científico, formativo y divulgativo.

El arqueólogo responsable del sondeo principal, Pedro Sosa, ha detallado que los trabajos se han centrado en un corte de 3,80 por 2 metros, donde se ha analizado la estratigrafía para comprender cómo se han sucedido las ocupaciones a lo largo del tiempo.

“Nos encontramos en una interfaz arqueológica muy interesante, con estructuras de combustión, muros antiguos y rellenos que nos hablan de distintas fases de ocupación, incluyendo un hogar con restos materiales asociados a la etapa indígena y otra capa vinculada a su uso posterior como corral”, señala.

La lectura del terreno ha permitido identificar materiales desde el presente, como la ceniza del volcán Tajogaite, hasta niveles que, según estimaciones preliminares, podrían remontarse a los siglos V o VI.

“Aún es pronto para establecer una cronología definitiva, pero los indicios apuntan a una ocupación muy antigua. Será a través de los análisis posteriores cuando podamos precisar las dataciones con rigor”, ha añadido el arqueólogo Sosa.

La arqueóloga y coordinadora del proyecto, Agnès Louart, ha destacado que el campus permite acercar la arqueología a personas no profesionales.

“Contamos con 11 participantes de distintas edades y orígenes que aprenden rápido y adquieren una conciencia muy valiosa sobre la protección del patrimonio, lo cual es una excelente forma de divulgar el conocimiento desde la práctica”, ha afirmado Louart.

El director del campus y del Proyecto Occidente, el arqueólogo Fran Camaño, contextualiza estos trabajos dentro de una iniciativa más amplia que comenzó en 2017 con la excavación de la cueva de Las Mejoras.

Camaño ha recordado que el proyecto nació “con un enfoque integrador de investigación científica, enseñanza y divulgación, ya que el campus, que se celebra desde 2018, no está dirigido exclusivamente a estudiantes de arqueología, sino a cualquier persona interesada en conocer nuestro pasado desde dentro”, explica.

“En 2017 iniciamos aquí los trabajos, y desde entonces hemos excavado varias cuevas con resultados extraordinarios”, ha confirmado.

Entre esos hallazgos, uno de los más relevantes es la confirmación de un poblamiento indígena temprano en la comarca noroeste de la isla, ya que “siempre se había pensado que la colonización aborigen comenzó en la banda oriental de La Palma y se extendió luego hacia el oeste”.

Sin embargo, las excavaciones del Campus de Arqueología demuestran que el noroeste también estaba poblado desde más temprano, en torno al siglo IV o V d.C., según ha explicado el doctor.

Otro de los descubrimientos más importantes del campus es la constatación de actividad agrícola indígena en la cueva del Lomo de Las Viñas, lo que convierte al yacimiento en el tercero de la isla, tras El Tendal y Belmaco, con evidencias de cultivo.

“Hemos documentado semillas de cebada y habas en una estructura de combustión excavada en 2021, datada entre los siglos V y VI, que demuestra que hubo agricultura en La Palma antes del primer milenio, algo excepcional, porque después no vuelve a aparecer en los registros arqueológicos hasta la llegada de los europeos”, ha apuntado Camaño.

Este fenómeno, el abandono del conocimiento agrícola por parte de los indígenas palmeros, lo califica como “una rareza en el mundo”, que refuerza el valor singular de los hallazgos realizados.

De cara al futuro, Camaño ha mostrado su intención de proseguir las excavaciones en el barranco, donde aún quedan muchos yacimientos por estudiar, señalando que “solo en este entorno hay 38 yacimientos arqueológicos, la mayoría cuevas de habitación o sepulcrales, y muchas están intactas”.

“Éste fue un espacio para la vida y para la muerte, por lo que apenas estamos empezando”, ha sentenciado.

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[Canarias}> Los cantones o bandos prehispánicos de Benahoare VI: Tedote

01-08-2025

Felipe Jorge Pais Pais

Los cantones o bandos prehispánicos de Benahoare VI: Tedote

Tedote, según Ignacio Reyes García, tiene el significado de “…cima de una montaña, de una colina”. (2011: 394). Es posible que este nombre haga referencia al impresionante cono volcánico de La Caldereta, en cuyo lado norte, junto al barrio de Calsinas, se conserva el topónimo Timibúcar

 Según las fuentes etnohistóricas “El sexto señorío era Tedote y Tenibucar, que es donde al presente está fundada la ciudad, hasta Tenagua; y de éste término y tierra eran señores tres hermanos llamados Tinisuaga y Agacensie, el otro Ventacayçe, Estos tres hermanos estando en las faldas de un barranco que era en este término de Tedote está, que al presente llaman el Barranco de Agacencio, holgándose con muchas mozas que pretendían casar con ellos, armóse arriba en la cumbre gran cerrazón de aguaceros y vino el barranco tan crecido, que se llevó todos aquellos palmeros y perecieron; y por muerte de Agacencio se llama el Barranco de Agacencio. Y de todos nos escapó sino sólo Ventacayçe, que, como el agua lo llevó, dió con él en un árbol, donde quedó colgado por un muslo que se le hincó un garrancho del árbol; y, pasada la furia del agua, los fueron a buscar y lo hallaron a Ventacayçe bien asido con las manos; y, aunque vivió, quedó cojo de aquella pierna, por donde quedó trabado del árbol.” (J. Abreu Galindo, 1977: 267-268).

Panorámica del cantón de Tedote desde la Montaña de Tenagua (Foto: Jorge Pais

Tedote, según Ignacio Reyes García, tiene el significado de “…cima de una montaña, de una colina.” (2011: 394). Es posible que este nombre haga referencia al impresionante cono volcánico de La Caldereta, en cuyo lado norte, junto al Barrio de Calsinas, se conserva el topónimo Timibúcar, que en las crónicas de la conquista de Benahoare aparece como Tenibúcar y que, según el mismo investigador, se puede traducir como “…una de los depósitos subterráneos.” (I. Reyes García: 2011: 405). Asimismo, podemos encontrarnos las expresiones Tinibúcar, Timinibúcar, etc.

En el capítulo anterior vimos cómo el primer enfrentamiento sangriento entre los conquistadores castellanos y la población benahoarita tuvo lugar en el cantón de Tigalate, donde vencieron los primeros y los sobrevivientes indígenas se desplazaron hacia el norte, refugiándose en Tinibúcar: “Viendo Alonso de Lugo que no aprovechaban halagos ni promesas, hizo apercebir toda su gente, para dar sobre ellos. Como los enemigos vieron el rostro que los cristianos hacían, temiendo el encuentro, fuéronse retrayendo hacia Tinibucar (La Caldereta. Cantón de Tedote); pero los cristianos fueron en su seguimiento y alcance, donde mataron algunos palmeros que se ponían en defensa, y cautivaron muchos…” (J. Abreu Galindo, 1977: 282).

Panorámica de La Caldereta y la actual zona conocida como Timibúcar en el lado derecho (Foto: Jorge Pais Pais)

La cita textual de J. Abreu Galindo sobre este bando prehispánico es sumamente interesante, ya que aporta una gran cantidad de datos, susceptibles de un análisis más profundo. Así nos habla de una riada provocada por grandes lluvias que se llevó por delante a un buen número de benahoaritas, entre ellos a los tres hermanos que eran los capitanes de este cantón: Tinisuaga, Agacensie y Ventacayçe.

Se trata de la primera y única referencia sobre este tipo de catástrofe natural acontecida durante la época prehispánica canaria. Estos acontecimientos tuvieron lugar en el Barranco de Agacensio-Aguacensio que, actualmente atraviesa San Pedro (Breña Alta), y al que dio nombre uno de los señores (Agacensie) de este bando prehispánico.

En la toponimia histórica se conservaron los nombres de Barranco de Aguasensio, Fuente de Aguasensio (hoy perdido) y hasta una zona (en torno los Viveros Las Breñas) que se sigue conociendo como Aguasensio. Sólo sobrevivió, de los tres hermanos, Bentacaize, que significa “…el que ha sido arrastrado.” (I. Reyes García, 2011: 125), tal y como muy bien apuntaron las fuentes etnohistóricas.

La peligrosidad de los barrancos de la comarca de Las Breñas se volvió a poner trágicamente de manifiesto el 16 de enero de 1957 durante un episodio de lluvias muy intensas, que ha pasado a denominarse “Riada del Llanito” (Breña Alta), puesto que los daños más graves se produjeron tras la crecida del Barranco de Aduares, a muy corta distancia, hacia el sur, del Barranco de Aguasensio.

La pérdida de vidas humanas se estima entre 22 y 34 personas, especialmente en este lugar, aunque también afectó duramente a la zona del Barranco de Amargavinos (Breña Baja) e, igualmente, Tirimaga y Montes de Luna (Villa de Mazo). La clara advertencia de las crónicas de la conquista no sirvió para que tomásemos conciencia ante este tipo de desastres naturales y, más preocupante aún, rápidamente nos olvidamos de sus nefastas consecuencias y, por ejemplo, el tramo medio del Barranco de Aguasensio se ha convertido en una carretera llena de viviendas a ambos lados.

Riada en el Barranco del Llanito el 16 de enero de 1957

El cantón de Tedote estuvo densamente poblado porque contaba con uno de los tres arroyos permanentes que existían en Benahoare a finales del siglo: Barranco de Las Angustias, Barranco del Agua-Los Tilos y Barranco del Río. Este último: “…viene a la ciudad de Santa Cruz y puerto principal, para servicio de los molinos y otras cosas necesaria a los vecinos…” (J. Abreu Galindo, 1977: 263).

Además, muy cerca de su desembocadura se encuentra una gigantesca cavidad natural, conocida como Cueva de Carías, con unas magníficas condiciones de habitabilidad en cuanto a dimensiones, luminosidad, exposición y protección contra las inclemencias del tiempo.

Por tanto, no debe extrañarnos, tal y como sostiene la leyenda, que fue la residencia de Bentacaize tras la riada que se llevó a sus hermanos Tinisuaga y Agacensie en el Barranco de Aguasensio (Breña Alta). Este lugar continuó teniendo una enorme importancia durante la etapa histórica de La Palma “Tras la conquista de la isla, esta oquedad natural sirvió de refugio a Lugo y sus seguidores y en ella tuvieron lugar las primeras reuniones del Cabildo palmero, hasta que se construyeron los oportunos edificios.” (C. Díaz Alayón, 1987: 87). Su intensiva reutilización durante cientos de años ha provocado la desaparición de su relleno arqueológico, tal y como se verificó en una serie de sondeos estratigráficos que se llevaron a cabo en septiembre-octubre de 2022.

Aguas arriba de la Cueva de Carías nos encontramos con otro lugar de especial relevancia para la población benahoarita y la nueva sociedad que se creó a finales del siglo XV. Nos referimos a la zona denominada Morro de Las Nieves, junto al cual apareció la imagen y se levantó el Real Santuario de Nuestra Señora de Las Nieves donde, según la leyenda, existía un cementerio aborigen.

Éste es un claro ejemplo de la continuidad en el uso, adaptado a las nuevas condiciones y creencias, entre lugares de una especial significación mágico-religiosa. En estos parajes abundaba uno de los recursos naturales esenciales (agua) para la supervivencia, tanto de la población benahoarita, como para la implantación de las nuevas actividades económicas que surgieron tras la conquista de la Isla (molinos).

La margen izquierda del Barranco del Río, también conocida como El Frontón, fue un gran poblado de cuevas naturales que contaba con yacimientos funerarios. A ello hemos de añadir la presencia de distintos grupos de canalillos y cazoletas, así como de grabados rupestres geométricos que constituyen un claro ejemplo de los rituales de fertilidad y fecundidad que se llevaban a cabo en estos parajes. (F. J. Pais Pais, 2010: 6).

En el cantón de Tedote existe una interesante zona en la que, nuevamente, el mundo aborigen y la época histórica parecen claramente interrelacionados. Nos referimos al conjunto arqueológico situado en las inmediaciones del Lomo Boyero (La Grama. Breña Alta), en el que destacan unos grabados rupestres cuya adscripción prehispánica, desde su hallazgo, ha provocado controversia. Sus petroglifos cruciformes se han interpretado, entre otras teorías, como que “…sirvieran para cristianizar antiguos lugares de brujería…” (M. Hernández Pérez, 1977: 53). En este sentido, hemos de reseñar que se sitúan sobre el mismo borde superior de la margen izquierda del Barranco del Cuervo, cuyas cavidades naturales solo fueron utilizadas por la población benahoarita como lugar de enterramiento de sus seres queridos.

Grabados cruciformes del Lomo Boyero (La Grama. Breña Alta) (Foto: Pedro Riverol)

En la orilla superior del antiguo acantilado de Los Cancajos (Breña Baja) sobresale una de las construcciones pétreas más bonitas, grandes e interesantes de la Isla de La Palma. Su construcción es histórica, sobre mediados del siglo XVI y, por tanto, no tiene nada que ver con el mundo benahoarita.

Fue levantada por los propietarios de los terrenos, una familia de comerciantes belgas, conocida como Van Damme que, popularmente, ha pasado a conocerse en la actualidad como Pirámide de Vandama. Su construcción obedece a la necesidad de despedregar el terreno volcánico y conseguir tierra fértil para poder cultivar. Por tanto, aunque no tiene interés arqueológico es de un enorme valor etnográfico dentro del que también podemos incluir sus gruesos muros de piedra seca que, en algunos casos, se convierten en estrechos y alargados “paredones” a medio hacer.

Pirámide de Bandama (Breña Baja) (Foto: Jorge Pais Pais)

Ya vimos en el capítulo anterior los posibles límites meridionales como el cantón de Tigalate. La línea de demarcación septentrional, con el bando de Tenagua, parece estar mucho más clara, ya que podría situarse en el Barranco Seco que, actualmente, marca la división entre los municipios de Santa Cruz de La Palma y Puntallana. La separación es muy clara y precisa entre la desembocadura y su cabecera en los bordes de la Caldera de Taburiente.

Bibliografía general

-ABREU GALINDO, J.: Historia de la conquista de las siete islas de Canaria, (Santa Cruz de Tenerife), 1977.

-ÁLVAREZ RODRÍGUEZ, Nuria y PAIS PAIS, Felipe Jorge: Los yacimientos funerarios benahoaritas en las antiguas demarcaciones territoriales de La Palma, Actas de las IV Jornadas Prebendado Pacheco de Investigación Histórica, (Tegueste), 2011, Págs. 17-42, ISBN 978-84-938791-0-5 (Publicación digital).

-DÍAZ ALAYÓN, C.: Materiales toponímicos de La Palma, (Santa Cruz de Tenerife) 1987.

-HERNÁNDEZ PÉREZ, M.: La Palma prehispánica, (Madrid), 1977.

-PAIS PAIS, Felipe Jorge: Huellas aborígenes en el entorno de la ermita de Las Nieves, Suplemento LXVII edición de las Fiestas Lustrales del Periódico DIARIO DE AVISOS, (Santa Cruz de Tenerife), domingo 8 de agosto de 2010, Pág. 6.

-REYES GARCÍA, Ignacio: Diccionario ínsuloamaziq, (Islas Canarias), 2011.

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[Canarias}> Sorpresa en un yacimiento aborigen en Lanzarote

28-07-2025

Saúl García

Sorpresa en un yacimiento aborigen en Lanzarote

En los primeros días de la campaña arqueológica de este año ha aparecido el que podría ser el aljibe, cisterna o depósito de agua más antiguo de la isla encontrado hasta la fecha

Cuarenta años después de su primera excavación, el yacimiento de El Bebedero, en Lanzarote, sigue deparando sorpresas. En los primeros días de la campaña de este año ha aparecido el que podría ser el aljibe, cisterna o depósito de agua más antiguo de la isla encontrado hasta la fecha.

Los restos del aljibe, de forma circular y de cerca de un metro y medio de diámetro, han aparecido en la zona sur del asentamiento aborigen, entre los estratos III y V, datado a partir del siglo I antes de Cristo. El Bebedero, junto con Buenavista, ambos en Lanzarote, estarían entre los yacimientos más antiguos de Canarias.

La pared norte del aljibe tiene forma semicircular y se va cerrando, “lo que permite pensar que tendría una cubierta abovedada”, explica a EFE Pablo Atoche, catedrático de Prehistoria de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y uno de los responsables de la investigación en el yacimiento, junto a la arqueóloga Ángeles Ramírez.

Ambos trabajan cada verano sobre el terreno con el apoyo económico del Ayuntamiento de Teguise a través de una subvención concedida a la Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas. En el yacimiento también investigan Pedro Méndez y Elena Hernández, historiadores y arqueólogos.

También se puede ver una losa de piedra, que haría de alcogida, en un lateral “con los bloques de piedra trabados con barro para intentar tapar las grietas”, señala Ramírez.

  • El suelo es de tierra endurecida, sin losas. Señala Atoche que es la primera vez que se identifica un aljibe asociado a un poblado indígena.
  • En el interior se han encontrado una gran cantidad de restos de caracoles terrestres, lo que denota que era un espacio con mucha humedad.
  • Los habitáculos del asentamiento se sitúan a mayor altura. Ha aparecido además una estela trapezoidal de basalto con un grabado de altorrelieve.

El geógrafo Antonio Bueno, que está escaneando el asentamiento, señala que la estructura del depósito y su orientación al sur, que garantiza el mayor número de horas de sombra, hacen pensar que se trataba de agua para consumo humano, para no beber del mismo lugar que los animales.

El Bebedero es un asentamiento aborigen que acogería a varias familias, con habitáculos para dormir y para cocinar, que se asemejan a lo que se ha llamado las casas hondas.

El equipo de arqueólogos trabajando en el yacimiento, situado en el pueblo de Tiagua, en el municipio de Teguise. Efe

Sería un asentamiento original, buscado por su ubicación: en una zona protegida, con vegetación y agua, además de una gran visibilidad sobre El Río, el brazo de mar que separa Lanzarote y La Graciosa.

El asentamiento también fue el escenario de diversos intercambios entre los aborígenes y la población romana o romanizada que navegaba por esa zona entre los siglos I antes de Cristo y el siglo IV.

Los restos hallados y las dataciones confirman, según los investigadores, esa relación durante al menos cinco siglos. Los marinos necesitaban agua, comida, como cereales o carne y pieles y podían aportar vino, aceite o salazones, que transportaban en ánforas cuyos restos han aparecido en el yacimiento.

Respecto a las pieles, Atoche considera que hay una estancia que podría servir para trabajar la piel o para almacenarla, por el hallazgo en ella de distintos útiles de piedra pulimentada empleados para cortarla y para curtirla.

El catedrático de Prehistoria, Pablo Atoche (d), y la investigadora Ángeles Ramírez (i) en el yacimiento, situado en el pueblo de Tiagua, en el municipio de Teguise. Efe

La piel de cabra era importante tanto para abrigarse como para fabricar herramientas e, incluso, armas. A lo largo de estos 40 años se han encontrado numerosos objetos romanos, como útiles de metal de hierro, cobre o bronce, elementos vítreos como cuentas de collar y ánforas, que permiten una datación más exacta ya que cada tipo de esos objetos responde a una época determinada.

Hay, asimismo, restos de cerámica aborigen modelada a mano con huellas de carbón y de todo tipo de animales: de la almeja canaria (ya desparecida), lapas, vértebras de pescado, moluscos terrestres, algunas aves, perros, y sobre todo cabras, ovejas y cerdos.

El equipo de arqueólogos trabajando en el yacimiento. Efe

“Las dataciones de los elementos romanos coinciden con las fechas de carbono 14” dice Atoche. “No se trata de una fecha ni de dos, contamos con una serie de 40 dataciones diferentes”, añade.

Las fechas de las ánforas coinciden con las dataciones obtenidas de muestras de distinta naturaleza, como huesos, sedimentos, coprolitos o carbones y se han realizado en tres laboratorios distintos “proporcionando todas fechas muy similares, coherentes entre sí y situadas entre el siglo I antes de la Era y el siglo IV”, asegura.

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[Canarias}> Canarismos / Julio Albertos

30-07-2025

Hacia los peninsulares
que vienen a las Canarias,
traigo traducciones varias
pa’ que no hagan malabares.

Porque en todos los bazares
en donde comprar se pueda
te aceptarán la moneda,
pero usando sus palabras
más simpatía te labras
y entrarás como la seda.

~~~

Al maíz, lo llaman millo,
la manta es una cobija,
el inodoro, vasija
y la escoba es el cepillo.

Se cierra con el fechillo,
el globo es la sopladera,
un sol fuerte, solajera,
el autobús es la guagua,
tristeza viene a ser magua,
y el pleito, fogalera.

Rápido es enfolinado,
barbacoa es asadero,
un armario es un ropero,
elegante es lo emperchado.

Lo torcido está cambado,
trago largo es tanganazo,
un gran golpe es un gajazo,
pero una copa es golpito,
ser pequeño, menudito
y colleja, cogotazo.

Atragantarse, añurgarse,
al que destaca, un puntal
prado de algas, sebadal,
atascarse, entaliscarse.

Moverse dice arrecharse,
molida enuncia majada,
tontería, machangada,
porque un tonto es un machango.
pero la maña es el jango,
sin control, desarretada.

Un bastón es un garrote,
a lo mucho llaman fleje,
niño travieso es hereje
y también es iscariote.

El bravucón es rufote,
a la chancla dicen chola,
un vientre gordo, bandola,
hacer aire es abanar,
columpiarse es el remar,
si algo rueda, más bien tola.

~~~

No quiero ser exhaustivo,
porque hay muchos canarismos,
mejor por ustedes mismos
planten su propio cultivo.

Así tendrán un motivo
para a Canarias volver
si se pueden aprender
los términos coloquiales
y voces tradicionales
como ropa del traer.

Cortesía de Oswaldo Izquierdo

 

[Canarias}> Los cantones o bandos prehispánicos de Benahoare V: Tigalate

15/07/2025

Felipe Jorge Pais Pais*

Los cantones o bandos prehispánicos de Benahoare V: Tigalate

El topónimo Tigalate, que ha pervivido hasta la actualidad, hace referencia a uno de los barrios más grandes y populosos de Villa de Mazo

7.- El cantón de Tigalate

«“El quinto señorío, Tigalate y Mazo hasta Tedote … Y de esta tierra eran señores Juguiro y Garehagua, hermanos, y a éste le llamaron de este nombre, porque al tiempo que nacía, dicen que cercaron a su madre muchos perros; y porque haguayan quiere decir en su lengua ”perro“, por eso le pusieron el nombre, el cual era mal acondicionado y muy belicoso(J. Abreu Galindo, 1977: 267)».

El topónimo Tigalate, que ha pervivido hasta la actualidad, hace referencia a uno de los barrios más grandes y populosos de Villa de Mazo. Según Ignacio Reyes García, se podría traducir como “…corral de cría…” (2011: 416). Muy cerca de allí, hacia el este y a una cota algo más baja, también se conserva el caserío de Tiguerorte-Tigorte-Tiguerote-Tiguirorte, con el significado de “…aprisco, cercado (circular)”, (I. Reyes García, 2011: 417), siendo una variante de tagoror.

Ambos nombres están muy vinculados al aprovechamiento pastoril de estos parajes, el cual se mantuvo tras la conquista de Benahoare. También podría hacer referencia a las numerosas cabañas que están desperdigadas por todo el territorio, siendo la forma de hábitat más característica de este cantón, si bien también aprovecharon las cavidades naturales que se abren en las márgenes de barrancos, barranqueras, acantilados costeros y laderas de volcanes.

Respecto a su relación con el topónimo tagoror (recinto circular para celebrar reuniones) es interesante destacar que en este primitivo bando se conserva una enorme construcción, de planta oval, situado en la zona de la desembocadura de Barranco Hondo (Porís de Tigalate. Villa de Mazo), junto aun poblado de cabañas y cuevas sepultados, en parte por las lavas de la erupción del Volcán Tigalate-Martín en 1646, que muy bien pudo tener esa funcionalidad.

Posible tagoror en la desembocadura de Barranco Hondo (Porís de Tigalate. Villa de Mazo) (Foto: Jorge Pais Pais).

El cantón de Tedote sufrió la devastación de distintas erupciones volcánicas. Sin duda, una de las más virulentas y perfectamente datada es la de la Montaña de Los Valentines en Monte Pueblo, que se produjo en torno al año 300 después de Cristo. Sus coladas lávicas, de gran anchura y espesor, sepultaron, con toda probabilidad, un buen número de asentamientos benahoaritas de cabañas, si bien en medio de las manchas y manchones (kipukas), aún es posible rastrear la presencia indígena como, por ejemplo, en las inmediaciones de la Pista de Los Callejones. Y, de hecho, como veremos más adelante, no tuvieron inconveniente en ocupar los tubos volcánicos que se formaron en los nuevos malpaíses una vez que las rocas se enfriaron.

Montaña de Los Valentines desde Los Callejones (Foto: Jorge Pais Pais)

Las lavas de la Montaña de Los Valentines rodearon completamente el conjunto arqueológico del Roque de Los Guerras, un gigantesco pitón de granzón compactado en torno al cual vivía una gran cantidad de aborígenes en cuevas y cabañas de las que sólo se salvaron las del frente oriental.

En esta zona se llevaron a cabo, en 1984, unas catas estratigráficas (É. Martín Rodríguez, 1988: 97-101). Entre el 6 y el 29 de octubre de 1995 se realizaron otros tres sondeos, entre los que destaca un paquete sedimentológico, de unos dos metros de espesor, que quedó aprisionado por un enorme bloque desprendido de la parte superior del risco durante los “temblores” de la erupción de Los Valentines (F. J. Pais Pais, 1997: 78-82).

Evidentemente, la población benahoarita que vivía en estos parajes y realizaba rituales mágico-religiosos en torno a los conjuntos de canalillos-cazoletas y petroglifos dispersos por distintas zonas del roque, se vio obligada a abandonar la zona ante la marcha imparable de la lava que rodeó y sepultó buena parte del afloramiento rocoso. A pesar de todo, regresaron al lugar una vez que pasó el peligro y se establecieron de forma permanente durante más de 1.000 años, hasta que las huestes de Alonso Fernández de Lugo conquistaron Benahoare en 1493.

Roque de Los Guerra rodeado por las coladas de Los Valentines (Foto Jorge Pais Pais)

Al oeste del Roque de Los Guerra, en medio de las coladas de la Montaña de Los Valentines, existe un gran tubo volcánico, conocido como Cueva de Lázaro, que es un claro ejemplo, al igual que el Roque de Los Guerras, de que la población indígena aprendió a vivir con el peligro constante que suponían las erupciones volcánicas.

Esta cavidad, que se creó en medio de las coladas del volcán, en el año 300, fue ocupada como vivienda permanente durante cientos de años, a pesar de las dificultades para caminar sobre ella y la imposibilidad de hacer un uso agrícola o ganadero de estos parajes. Pero constituía un excelente refugio contra las inclemencias del tiempo. (F. J. Pais Pais, 1997: 70-73).

Parte superior de la Cueva de Lázaro en medio de las lavas de la Montaña de Los Valentines (Foto Jorge Pais Pais)

La población benahoarita de Tigalate vio como otra erupción volcánica, aunque desconocemos fecha y lugar, afectó a una de las necrópolis más interesantes de la antigua Benahoare: La Cucaracha (Montaña de Las Tabaibas) cuya primera excavación, en septiembre de 1963, fue llevada a cabo por Miriam Cabrera Medina, Ramón Rodríguez Martín, Antonio Soler, etc.

Entre los materiales rescatados sobresalen unos bloques de lava con restos humanos incrustados (F. J. Pais Pais, 2001:19), cuyo origen ha suscitado numerosas hipótesis. Las primeras teorías apuntaban a que se formaron durante una erupción volcánica que afectó al yacimiento funerario.

Las investigaciones de un grupo de vulcanólogos plantearon que se trataba de unos huesos humanos que fueron cubiertos por las lavas de La Malforada-Nambroque, en la dorsal de Cumbre Vieja, que tuvo lugar en torno al año 1090, y desde ahí se trasladaron a La Cucaracha (J. C. Carracedo, F. J. Pérez Torrado, H. Guiiou y F. Calvé, 2001: 18).

Finalmente, las nuevas excavaciones, realizadas a partir de 2014 por Nuria Álvarez Rodríguez y Jorge Pais Pais, parecen apuntar a que los bloques de lava con restos humanos se produjeron en la zona donde se encontraron. Esta hipótesis parece corroborarse tras la erupción del Volcán Tajogaite, en 2021, y lo sucedido en el Cementerio de Los Llanos de Aridane, junto a la Montaña de Cogote, que nos han aportado una serie de indicios para desentrañar este misterio.

Bloque de lava con restos humanos en la necrópolis de La Cucaracha (Montaña de Las Tabaibas) (Foto: Jorge Pais Pais)

El cantón de Tigalate, al igual que sucedió en Aridane y Tihuya, sufrió las razias de los señores feudales de El Hierro que venían a Benahoare a buscar sebo, cueros, ganados y, sobre todo, esclavos. En una de esas incursiones arribaron «“…en el término y señorío de Juguiro y Garehagua, que fue en Tigalate. Donde, puesto que hallaron gente, les huyeron; y los cristianos que fueron en su alcance prendieron un palmero y una palmera, hermana del capitán Garehagua. La cual, como se vió presa, volvióse contra el cristiano herreño, que se decía Jacomar, y púsolo en tanto aprieto, que le convino favorecerse de las armas; y así le dio de puñaladas y la mató.

Pero no se difirió mucho la venganza; que, de allí a algunos días, los palmeros hicieron treguas con los herreños y, debajo de estas paces, venían los cristianos a La Palma, a contratar; entre los cuales vino Jacomar, el que había muerto a la hermana de Garehagua, y, no sabiendo quién era la que había muerto, se dio por amigo de este Garehagua, y en conversación le contó el suceso que le había acontecido con la palmera. Garehagua pregúntole por las señas de la palmera; y, entendiendo por ellas ser su hermana, le dijo que, pues su ventura lo había traído allí, era para que su hermana no quedase sin venganza; y así, volvió una asta, que tenía puesto por hierro un cuerno de cabra, y dióle por la barriga y matólo, sin poder ser socorrido; por lo cual se vinieron a romper las treguas hechas (J. Abre Galindo, 1976: 278-279)».

La conquista de Benahoare fue un episodio traumático y duro para la población indígena, a pesar de la capitulación pacífica que algunos intentan promover. Y no lo decimos nosotros, sino que aparece claramente reflejado en las fuentes etnohistóricas, en las que se habla de muertes y esclavitud cuya magnitud, sin duda, fue mucho mayor de la que se indica en los documentos escritos.

La primera escaramuza sangrienta entre conquistadores y aborígenes tuvo lugar en el cantón de Tigalate:

«“…hasta que llegó a Tigalate y Mazo, territorio y término del capitán Jaguiro y Garehagua, donde halló la gente toda alterada y puesta en arma; porque, como no tenían hechas amistades…”

“Viendo Alonso de Lugo que no aprovechaban halagos ni promesas, hizo apercebir toda su gente, para dar sobre ellos. Como los enemigos vieron el rostro que los cristianos hacían, temiendo el encuentro, fuéronse retrayendo hacia Tinibucar (Risco de La Concepción. Cantón de Tedote); pero los cristianos fueron en su seguimiento y alcance, donde mataron algunos palmeros que se ponían en defensa, y cautivaron muchos…”» (J. Abreu Galindo, 1977: 282-283)».

La leyenda dice que la Cueva de Belmaco era el lugar donde vivían los capitanes del cantón de Tigalate, los hermanos Juguiro y Garehagua. Por tanto, cabe suponer, que este enfrentamiento tendría lugar en esta zona.

Cueva de Belmaco (Foto: Jorge Pais Pais)

En el cantón de Tigalate se localiza el yacimiento arqueológico más antiguo de la arqueología de Canarias, siendo dado a conocer en 1752 por Domingo Van de Walle de Cervellón. Sus grabados rupestres de tipo geométrico ejecutados con la técnica del picado estuvieron, durante mucho tiempo, en el centro de la polémica sobre el origen y procedencia de la población indígena, así como el posible significado de estas enigmáticas inscripciones pétreas.

Por tanto, no debe sorprendernos que sea uno de los yacimientos más estudiados con numerosas campañas de excavación que han demostrado que esta cavidad fue utilizada como lugar de habitación, como enterramiento y como encerradero de ganado menor. En 1999 se convirtió en Parque Arqueológico (F. J. Pais Pais, 2017) y será uno de los yacimientos estrellas en todo el proceso para que los petroglifos benahoaritas puedan ser declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Grabados rupestres en la Cueva de Belmaco (Foto: Jorge Pais Pais).

En las fuentes etnohistóricas no aparece ni la más mínima referencia sobre sus límites territoriales con los cantones vecinos. La frontera sur, con el cantón de Ahenguareme, podría situarse, aproximadamente, en la misma zona de Montes de Luna donde confluyen los actuales municipios de Fuencaliente y Villa de Mazo.

Es probable que la erupción volcánica de Tigalate-Martín, en 1646, cuyas lavas discurren por estos parajes, sepultase alguna barranquera que permitiera establecer esa separación. Mucho más impreciso sería el límite septentrional con el cantón de Tedote, que podríamos establecerlo siguiendo el criterio de los municipios de Villa de Mazo y Breña Baja que viene marcado por el trazado de antiguos caminos, de posible tradición prehispánica que parten desde la Montaña de La Breña, Camino de Las Mesitas, Camino del gato Negro y Camino de la Higuera Negra hasta llegar a la Caleta del Palo. Otra posibilidad es situarlo algo más al norte, siguiendo el trazado del Barranco de Amargavinos que desemboca en Los Canajos.

Bibliografía general

  • -ABREU GALINDO, J.: Historia de la conquista de las siete islas de Canaria, (Santa Cruz de Tenerife), 1977.
  • -ÁLVAREZ RODRÍGUEZ, Nuria y PAIS PAIS, Felipe Jorge: Los yacimientos funerarios benahoaritas en las antiguas demarcaciones territoriales de La Palma, Actas de las IV Jornadas Prebendado Pacheco de Investigación Histórica, (Tegueste), 2011, Págs. 17-42, ISBN 978-84-938791-0-5 (Publicación digital).
  • -CARRACEDO, J. C.; PÉREZ TORRADO, F. J.; GUIIOU, H. y F. CALVÉ: Identificación de la erupción volcánica asociada con la necrópolis prehistórica de La Cucaracha, Revista El Municipio (Villa de Mazo), Nº 5, (Tenerife), abril 2001, Pág. 18.
  • -MARTÍN RODRÍGUEZ, E.: Excavación de urgencia en El Roque (Mazo. La Palma), Investigaciones Arqueológicas en Canarias I, (Santa Cruz de Tenerife), 1988, Págs. 97-101.
  • -PAIS PAIS, F. J.: El bando prehispánico de Tigalate-Mazo, (Tenerife), 1997.
  • -PAIS PAIS, F. J.: La necrópolis de La Cucaracha, Revista El Municipio (Villa de Mazo), Nº 5, (Tenerife), abril 2001, Pág. 19.
  • -PAIS PAIS, F. J.: Belmaco, (La Orotava), 2017.
  • -REYES GARCÍA, Ignacio: Diccionario ínsuloamaziq, (Islas Canarias), 2011.

*Felipe Jorge Pais Pais es doctor en Arqueología

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[Canarias}> El ‘árbol de sangre de dragón’, símbolo milenario que une a Canarias con una isla remota del Índico

08/07/2025

 El ‘árbol de sangre de dragón’, símbolo milenario que une a Canarias con una isla remota del Índico

Las antiguas curanderas canarias utilizaban la savia de color rojo en sus curas, rezos y ungüento

El ‘árbol de sangre de dragón’, símbolo milenario que une a Canarias con una isla remota del Índico.

El perfil de divulgación Cultura Inquieta ha compartido recientemente una publicación en la que describe al árbol de sangre de dragón como “uno de los árboles más singulares y fascinantes del mundo”. En ella se detalla su origen, propiedades y usos tradicionales, así como su presencia tanto en la isla de Socotra como en las Islas Canarias.

El texto compartido en redes destaca que este árbol crece de forma natural en Socotra, un archipiélago del océano Índico que pertenece a Yemen y que se desprendió del continente africano hace aproximadamente 10 millones de años.

 La especie que se encuentra en esta región es la Dracaena cinnabari, cuya savia de color rojo le da el nombre común de “árbol de sangre de dragón”. Puede vivir una media de 600 años y se encuentra en los restos del antiguo bosque prehistórico Dragonsblood, sobre montañas de granito y mesetas de piedra caliza. La especie está considerada en peligro de extinción.

En el caso del archipiélago canario, la especie que se encuentra es la Dracaena draco, conocida popularmente como drago. Cultura Inquieta indica que “las antiguas curanderas canarias utilizaban la savia color rojo en sus curas, rezos y ungüentos”, y añade que esta resina se ha empleado tradicionalmente como medicina para “la disentería, diarrea, los cortes en la piel, las úlceras y la fiebre”, además de utilizarse como colorante y para elaborar incienso.

También recoge que esta sustancia se cosecha una vez al año, lo que explica su valor. A partir del siglo XVIII comenzó a utilizarse como barniz para violines y actualmente sigue presente en distintos sectores como pigmento rojo para madera, adhesivo, ingrediente en pintalabios y pasta de dientes.

La publicación está acompañada por una imagen del fotógrafo naturalista Daniel Kordan, en la que se muestra un ejemplar de esta especie en su entorno natural.

En los comentarios, algunos usuarios relataron experiencias personales relacionadas con esta especie. Una usuaria canaria afirmó: “Me extrañó muchísimo ver uno gigante en Sídney, en el jardín botánico muy cerca de la casa de la ópera”, y explicó que, al comprobar la cartela, confirmaba que era un drago que, pese a haberse inclinado tras caer, seguía creciendo. También aseguró haber visto más ejemplares de dragos en otros lugares de Australia.

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