[Canarias}> La huella del volcán de La Palma: imágenes de un año convulso

La huella del volcán de La Palma: imágenes de un año convulso

El 19 de septiembre de 2021 el volcán de Cumbre Vieja explotaba en la isla de La Palma. Durante más de 85 días aterrorizaría a sus habitantes y conmocionaría al mundo. Un año después, aún quedan heridas sin cerrar: familias sin hogar, centros turísticos inactivos por los gases, y la producción de plátanos bajo mínimos. Éstas son imágenes de entonces y de ahora

[Canarias}> Los cronistas de la primera circunnavegación / Luis García Rebollo

04/09/2022

Luis García Rebollo*

Los cronistas de la primera circunnavegación

Los notarios oficiales de la histórica expedición de Magallanes y Elcano que en 1519 hizo escala en Tenerife fueron cinco funcionarios nombrados por la Casa de Contratación con el consentimiento del rey

La primera circunnavegación del mundo fue sobre todo una gesta científica, además de náutica. De la mano del entonces más importante centro científico del mundo: la Casa de Contratación de Sevilla para las Indias, las Islas Canarias y el África atlántica. Fruto de una larga tradición que se remonta a San Isidoro, que ya en la Hispania visigoda potencia los estudios de cosmología y ciencias naturales.

Y más tarde a Alfonso X el Sabio que funda en Toledo la Escuela de Traductores, donde reúne a los mejores sabios de la época para trabajar en un proceso de recopilación científica nunca antes conocido en Europa, traduciendo al latín los textos recogidos por árabes y judíos de la cultura clásica barrida tras la caída del imperio romano.

Promotor también de Las Siete Partidas de 1265 sobre la base del derecho romano de Justiniano, pocos años después de que la primera armada Castellana tomara Sevilla rompiendo el puente de Triana. Ciencia, ley y barcos que harían de Castilla una gran potencia marítima en los siglos que siguieron y en el comercio hanseático.

Tras su fundación en 1503 por los Reyes Católicos, la Casa de Contratación pasa a concentrar todo el desarrollo de las ciencias astronómicas para la navegación de altura, la elaboración de cartografía y derroteros, la fabricación de instrumentos y la formación de pilotos, además de la organización de las expediciones a ultramar. Cuyo equivalente en la carrera espacial podría ser, para hacernos una idea, la National Aeronautics and Space Administration (NASA).

En ese sentido, decir que el proyecto de llegar a la Luna había sido concebido por el comandante del Apolo XI, Neil Armstrong, olvidando los Apolos anteriores, vendría a sugerir el mismo exceso que sostener que el proyecto de llegar a las islas de la especiería había sido concebido por Magallanes.

Cuando éste desplazó al piloto de la Casa de Contratación, Esteban Gómez, quién había pedido antes al Emperador capitanear esa expedición. Y antes que ellos, Juan Díaz de Solís, Piloto Mayor de la Casa de Contratación, que tras hacer escala en Santa Cruz de Tenerife llegó hasta el Rio de la Plata, donde murió, en busca de la especiería.

O la expedición anterior, de 1508, protagonizada también por Solís y Vicente Yáñez Pinzón. Sin olvidar las que salían desde el Caribe, como la de Francisco de Garay, de 1518, buscando el paso interoceánico. O las que ya recorrían las costas del Pacífico desde el golfo de San Miguel, de las que el propio Emperador advierte a Magallanes en las Capitulaciones para no entrar en conflicto. Todas bajo el amparo de la Casa de Contratación (en la carta náutica universal de Diego Ribero de 1529 figuran los descubrimientos en la costa del Pacífico realizados tan sólo un año antes).

Pero quizás el mayor error de bulto sobre los protagonistas de la primera circunnavegación se cometa con Pigafetta, para muchos “cronista oficial”, bautizado por García Márquez como un pionero del realismo mágico. No le falta razón al premio nobel por lo fantástico de los relatos del vicentino ya que: “ni todo lo que cuenta es cierto ni lo cuenta todo”. Echarse ciegamente en sus brazos conduce lamentablemente a irremediables errores historiográficos.

Pigafetta llega a la Península tan sólo unos meses antes de salir la expedición en el séquito de monseñor Francisco Chieregati, nuncio apostólico de S.S. el Papa Adriano VI en visita al Emperador. Enterado del viaje que se organizaba a la especiería consigue embarcarse por intermediación del nuncio con la clara intención, según sus propias palabras, de: “proporcióname a mí mismo satisfacción, y me alumbrarán renombre en la posteridad”, lo que podríamos definir como mero oportunismo.

Obviamente sabía que, por la recomendación que le avalaba, tendría la oportunidad de compartir mesa y mantel con los mejores astrónomos y navegantes del mundo, además de consultar la más importante biblioteca náutica embarcada.

Fiel a su propósito, a pesar de no ser seleccionado por Juan Sebastián de Elcano para dar testimonio ante el Emperador y su asistente Maximiliano Transilvano, insiste en ser recibido en la Corte para presentar un relato de la circunnavegación que publicaría Pedro Mártir de Anglería, cronista de Indias. Relato mucho más breve e incompleto que el de Elcano y sus acompañantes, tanto que ni siquiera recoge el paso de la expedición por Canarias.

Como no obtiene ningún beneficio de la corte española, se presenta ante Juan III de Portugal para dar cuenta de la expedición. Más tarde, en 1525, el mismo año que Elcano muere en el Pacífico y Esteban Gómez (desplazado por Magallanes) termina de cartografiar toda la costa este norteamericana, entrega otra versión del viaje a la reina regente de Francia (Francisco I estaba preso en Madrid).

En esta versión hace referencia a una sola escala en Tenerife, sin mencionar Montaña Roja. Un relato que publicaría pocos años después Giovanni Battista Ramusio junto con el testimonio de Juan Sebastián de Elcano y el de un tripulante anónimo.

En años sucesivos, hasta su muerte, Pigafetta iría escribiendo nuevas relaciones ampliadas de la circunnavegación que entregaría al Papa Clemente VII, al rey de Francia y al Gran Maestre de Rodas. Una versión de esta última sería encontrada en la Biblioteca Ambrosiana de Milán por el archivero Carlos Amoretti en 1795 que, corregida y comentada, publica en el año 1800. Obra en la que a su vez se basa el escritor Stefan Zweig para su archiconocido “Magallanes, el hombre y su gesta”. Una suerte para el realismo mágico y un desastre para la historiografía.

Ya que, sin desdeñarla, en la obra de Pigafetta es preciso distinguir lo real de lo fantástico y las fuentes en las que se inspira. Parece obvio que la biblioteca y los diarios de a bordo le resultaron de gran utilidad mientras le permitieron consultarlos. Sirva de ejemplo su descripción del árbol del agua, el “Garoé”, que erróneamente sitúa en Tenerife, en términos muy parecidos a los del derrotero de Fernández de Enciso de 1518.

O el de sus coordenadas de la situación de las naos, que son bastante exactas hasta que muere Magallanes y pasan a ser disparatadas cuando navega en la Victoria a pesar de que Francisco de Albo las calcula con gran exactitud. Pero quizás lo más flagrante es la copia literal de métodos de navegación de la Casa de Contratación, fruto de siglos de investigación y experiencia, en particular del Regimiento de Longitudes de Rui Falero, incluso donde se menciona a Tenerife como origen de longitudes de la expedición.

Son sobradamente elocuentes las observaciones de Carlo Amoretti sobre este asunto: “… estos (métodos) eran un misterio reservado para un pequeño número de sabios… Ahora estos métodos, que pocos conocían entonces, y que nuestro Pigafetta ha recogido y expuesto en su Tratado, son los mismos que, aún hoy, son considerados los mejores…”.

Igual que la NASA no confió los mandos del módulo lunar a un recién llegado, tampoco la Casa de Contratación confió “la pluma del Rey” a Pigafetta. Los cronistas, escribanos y notarios oficiales de la expedición fueron León de Espeleta en la Trinidad, Sancho de Heredia en la Concepción, Antonio da Costa en la Santiago, Martín Méndez en la Victoria y Gerónimo Guerra en la San Antonio.

Ninguno rindió viaje en la Victoria, pero son los autores de la mayor parte de la documentación fidedigna que se conserva de la gesta. Eran funcionarios nombrados con el consentimiento del Rey, anotaban y “certificaban” todos aquellos acontecimientos, nuevos territorios, actos de impartición de justicia o de interés para la Corona y “de su mano”, por ese motivo ni siquiera Magallanes podía cesarlos. Ejercían su autoridad a través de los alguaciles como agentes judiciales, registrando además los cargos de material y la carga, quintaladas por tripulante, testamentos, fallecimientos, sueldos, etc.

A ellos expresamente van dirigidas estas líneas por su anónimo y trascendental trabajo aún huérfano de reconocimiento.

(*) Presidente de la Tertulia Amigos del 25 de Julio. Autor del libro: “La primera escala de la expedición Magallanes-Elcano”

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[Canarias}> ”Islas Canarias: Nacidas del Fuego”, el documental de National Geographic con imágenes inéditas del volcán de La Palma


”Islas Canarias: Nacidas del Fuego”, el documental de National Geographic con imágenes inéditas del volcán de La Palma

El próximo 12 de septiembre, National Geographic estrenará “Islas Canarias: Nacidas el Fuego”, una serie documental acerca de la erupción del volcán de La Palma, haciendo un repaso, con múltiples testimonios, de lo que allí ocurrió

[Canarias}> El error de los 14 trajes tradicional de La Palma / María Victoria Hernández

28/08/2022

María Victoria Hernández*

El error de los 14 trajes tradicional de La Palma

OPINIÓN — Conociendo la geografía palmera, no pueden existir diferencias estrictas entre el vestir cotidiano de los vecinos de los municipios de Garafía y Barlovento, Puntagorda y Tijarafe, ni tampoco entre Fuencaliente, Villa de Mazo, Breña Alta y Breña Baja, poblaciones vecinas y próximas que comparten iguales climas y recursos.

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No se puede hablar de verdades absolutas cuando se trata del estilo o modos en la vestimenta tradicional o popular de la isla canaria de La Palma.

Nuestros antepasados no adoptaban lo que podíamos llamar uniformes en el vestir cotidiano; cada familia aplicaba un sello personal acorde con sus recursos económicos. La economía familiar marcaba considerablemente el estilo y los materiales a usar. Materiales que podían ser realizados en telares tradicionales o adquiridos en los números comercios de género de importación.

Es usual escuchar que cada municipio de La Palma tiene un diferente traje tradicional, masculino y femenino. Esta creencia parte de una serie de estampas costumbristas pintadas en los años sesenta del siglo XIX por el palmero Juan Bautista Fierro Van de Valle (1841-1930) en los que, de manera alegórica, identifica a cada municipio con un modo de vestir. Se conservan en el Museo Insular de San Francisco, Santa Cruz de La Palma.  

Juan Bautista Fierro (1841-1930) atribuye en sus acuarelas a los lugares de San Andrés y Sauces, Villa de Mazo y Los Llanos de Aridane la vestimenta del conocido y ancestral manto y saya. Esto nos viene a decir que es una interpretación libre del artista y que bien puedo elegir a otros lugares o municipios palmeros.

Mención aparte merece la representación de Fierro de la indumentaria de Santa Cruz de La Palma, lo que algunos llaman “traje de época”, de las clases pudientes del siglo XIX. No logramos entender esta acuarela elitista que se aleja considerablemente del vestir diario o de fiesta de la generalidad de la población y por las clases sociales menos pudientes.

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No puede darse certificado de autenticidad a estas interpretaciones románticas. No obstante, son una fuente destacada de estudio que, junto a piezas textiles antiguas, fotografías y descripciones bibliográficas, aumenta el conocimiento de la rica indumentaria tradicional de La Palma.

Las estampas, en técnica de acuarela, de Juan Bautista Fierro propiciaron posteriores colecciones fotográficas décadas después. Destaquemos, separados cronológicamente, tres ejemplos en tarjetas postales de los palmeros Miguel Brito (1876-1972), José Ana González (1878-1951) y José Herrera Fernández (1900-1960). Observemos que estos artistas son coetáneos y debieron conocerse personalmente; todos eran vecinos de Santa Cruz de La Palma.

Entre las más conocidas están las realizadas en 1906 por el fotógrafo palmero Miguel Brito Rodríguez sobre las tituladas “magas del rey”, coincidiendo con la vista del monarca Alfonso XIII a la isla. Fotos en el Archivo General de La Palma, Cabildo Insular de La Palma.

Una mujer representaba a cada uno de los municipios palmeros, incluido Tazacorte cuando aún no era municipio, y se echa descaradamente en falta la representante de Los Llanos de Aridane, algo que pudo deberse a discrepancias políticas entre los organizadores y los representantes políticos aridanenses de esos tortuosos años de disputas entre conservadores y liberales. No llegamos a entender cómo la joven aridanense Juana Tabares Díaz, hoy Hija Predilecta y con una calle a su nombre, vistiera un manto y saya representando al municipio de San Andrés y Sauces.

Curioso parece también que José Tabares Sosa, padre de Juana, llegara a ser alcalde conservador de Los Llanos de Aridane y uno de los organizadores del fasto acontecimiento regio, y corresponsal de la visita en la prensa nacional. La muy mal entendida “política” debió ser el motivo.

Esta destacada ausencia de una representante llanense o aridanense, y la existencia de una representante de Tazacorte, pudiera estar relacionado con los intentos de segregación territorial y posicionamiento político, de finales del siglo XIX, del hoy municipio de Tazacorte, y otras reivindicaciones de desarrollo del poniente palmero entre las que se encuentran la construcción del muelle de El Puerto, la carretera general y un hospital.

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Décadas después, el acaudalado propietario y fotógrafo palmero José Ana González Rodríguez (1878-1951), socio de Miguel Brito Rodríguez (1876-1972) en la empresa Fotógrafos y Dibujantes, y amigos íntimos, quien fue en 1908 padrino de bautismo de María Lugarda  (Ena) hija natural de Miguel Brito, realiza a principios de los años 20 otra colección fotográfica sobre la indumentaria tradicional por cada municipio de la isla de La Palma en el estudio de Fotógrafos y Dibujantes.

En ella se encuentran dos desafortunadas interpretaciones de la pareja que representa a Santa Cruz de La Palma y Los Llanos de Aridane, ellas con peinetas y sin mantilla, y ellos con pelucas blancas dieciochescas y tricornio. Fotos facilitadas y colección de Rafael Llanos Penedo y en Fedac.

En 1927 visita la Isla el ministro de Gracia y Justicia, Galo Ponte y Escartín (1867-1943). El evento fue acogido con entusiasmo en la Isla, especialmente en la ciudad de El Paso dónde prepararon una magnífica exposición industrial de labores artesanas entre la que destacaba las labores sederas. El fotógrafo José Herrera Fernández (1900-1960) es el encargado de realizar un amplio trabajo de “Las distinguidas señoritas de la localidad que vistieron los trajes típicos de los pueblos de La Palma”.

Se vuelve a repetir el prototipo o modelo iniciado a mediados del siglo XIX por Fierro, de señalar un vestido por localidad.

Los organizadores de la visita de Galo Ponte —Pedro Capote, Vicente Simón, Antonio Acosta y el alcalde Manuel F. Sosa Taño—, prepararon, de igual modo que Fierro, a las figurantes, naturales de El Paso, con sombrero de copa, aproximación al manto y saya, como a las representantes de San Andrés y Sauces, Villa de Mazo y Los Llanos de Aridane, y también reproducen el “traje de época”, de las clases pudientes del siglo XIX de Santa Cruz de La Palma. Fotos facilitadas por Fotos El Paso. 

Las tres colecciones adjudicadas a la representación municipal de los fotógrafos Brito, González y Herrera, siguen el patrón inicial de las acuarelas de Juan Bautista Fierro.  Ya decíamos que los cuatro son coetáneos y que debieron conocerse personalmente, pues todos eran vecinos de Santa Cruz de La Palma.

Observamos que los autores plásticos continúan copiando a Fierro en la adjudicación del llamado manto y saya, con interpretaciones dispares, a las localidades de San Andrés y Sauces, Los Llanos de Aridane y Villa de Mazo, cuando bien lo pudieron hacerlo a otra localidad. Desconocemos cuáles fueron los criterios de esta adjudicación.

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A simple vista se observa que los figurantes visten adoleciendo de los criterios actuales. Realmente se considera, después de profundos estudios, la existencia en La Palma de tres grupos o estilos, y no 14: manto y saya, gala y faena.

En favor de los profesionales diremos, y es nuestra opinión, que J. B. Fierro pinta las acuarelas de “memoria” y no tiene el modelo posando delante del caballete. Los tres fotógrafos las realizan en estudio o gabinete donde vestían a los figurantes con libres criterios de los eruditos de aquel momento, aprovechando piezas sueltas de diferentes épocas.

Responden estas colecciones fotográficas-postales a una moda internacional costumbrista con marcado interés económico, por parte de los fotógrafos y editores, y respondiendo a la alta demanda del coleccionismo privado en álbumes.

No obstante, además de las cuatro aportaciones o representaciones, conocemos algunas más, por municipios, que, utilizadas en este trabajo, mantienen un valor informativo, pero, de ninguna manera estrictamente verídico. 

(*) María Victoria Hernández es cronista Oficial de la ciudad de Los Llanos de Aridane (2002), miembro de la Academia Canaria de la Lengua (2009) y de la Real Academia Canaria de Bellas Artes San Miguel Arcángel (2009)

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[Canarias}> El café en La Palma / María Victoria Hernández

09-08-2022

María Victoria Hernández*

Fotografía con plantas de café, 1899

La instantánea viene a corroborar las referencias de citas bibliográficas de mediados y finales del siglo XIX sobre la existencia del cultivo de café en la isla canaria de La Palma

Plantas de café

Una magnifica foto obtenida en el año 1899 en la calle Rosario de Los Llanos de Aridane nos aporta testimonio gráfico de varias plantas adultas de café, al fondo de la foto resaltan majestuosamente.

Esta instantánea viene a corroborar las referencias de citas bibliográficas de mediados y finales del siglo XIX sobre la existencia del cultivo de café en la isla canaria de La Palma.

A finales de 1867, en la aún gallera Circo de Marte se inaugura una muestra titulada ‘Exposición Palmense’. En esta muestra ya estaba café cultivado en la isla. Al clausurarse la exposición se organizó una degustación en la que aparece el café, remitido desde San Andrés y Sauces. Por su parte, el expositor y productor Augusto Cuevas, de Los Llanos de Aridane, participó en la cata con cuatro botellas de licor, entre ellas una de “licor de café”. Una de las exquisiteces del amplio repertorio de licores que se mantienen por tradición en La Palma.

En 1875, los plantíos de café ya eran una realidad creciente en la isla. Así lo recoge una crónica del periódico madrileño El Globo del 16 de diciembre de 1875: en La Palma “se empieza á hacer algunos plantíos de café que se espera con fundamento pueda ser algún día uno de los cultivos de más lucro en estas islas”.

Pocos años después, el hacendado palmero Miguel Sotomayor y Fernández de la Peña figura como expositor de varios productos en la Exposición Universal de París en 1878, obteniendo sendas medallas de bronce por tabaco y café. Es probable que la zona de siembra de Sotomayor fuera Argual, Los Llanos de Aridane, donde por esos años se hacían continuos plantíos de experimentación, adaptación y aclimatación con un sinfín de variedades agrarias. De hecho, aún hoy se conservan algunas de estas plantas, algunas ciertamente exóticas.

De estas antiguas plantas de Argual, de cafetos del siglo XIX, fueron obtenidas las semillas (Arabia, típica) para realizar, por parte de técnicos del Cabildo insular, el semillero de plantas que se han facilitado a los emprendedores miembros de ACILPA (Asociación de Caficultores de la isla de La Palma). En este momento unas 4.250 plantas de café se encuentran sembradas y en fase de producción en una extensión de unas 2 hectáreas.

La fotografía con la que ilustramos este trabajo pertenece al conocido fotógrafo palmero Miguel Brito Rodríguez (1878-1972) y se encuentra en la magnífica colección particular de Rafael Llanos Penedo, de ascendencia palmera por la aridanense familia de los Felipe. Observamos al fondo de la misma lo que estimamos, con reservas, son varias plantas adultas de café lindantes con plátanos y otros árboles. Un interesante testimonio gráfico que agradecemos a su propietario por compartirla en este trabajo.

Las personas que figuran corresponden a la familia del capitán de la Marina mercante, Simón Sosvilla Cáceres, y su mujer, Antonia Felipe y Felipe. Contrajeron matrimonio en la parroquia de N.S. de los Remedios el 4 de enero de 1886. Simón Sosvilla contaba con 26 años cuando contrajo matrimonio, y falleció en Aridane en 1928. Fue capitán de la bricbarca Triunfo, construida en astilleros de La Palma.

Era hijo de María del Rosario Cáceres Sánchez y de Simón Sosvilla Torres, capitán de la Marina mercante, quien en 1863 trajo a Los Llanos de Aridane, a bordo del barco Bella Engracia, los primeros plantones de laureles de India que hoy se encuentran en la plaza de España de esta ciudad.

Antonia Felipe y Felice contaba con 22 años cuando contrajo matrimonio con Simón Sosvilla. Era hija del comerciante aridanense Tomás Felipe Wangüemert y de Francisca Felipe Taño.

Según la relación manuscrita de placas de Miguel Brito, en el Archivo General de La Palma por información facilitada por el investigador José Pablo Vergara, figura que en el año 1899 el fotógrafo obtiene cinco instantáneas que factura a nombre de Simón Sosvilla Felipe, hijo de Sosvilla Cáceres. Estimamos que el segundo apellido es un error dada la corta edad que en 1899 tenía Simón Sosvilla Felipe, quien no siguió la saga familiar de marinos y ejerció el magisterio con escuela en diferentes lugares.

Según el padrón municipal de habitantes del año 1910 de Los Llanos de Aridane aparece Simón Sosvilla Felipe con 10 años de edad. Simón Sosvilla Felipe figura inscrito en el domicilio familiar de la calle Pedro Poggio nº 18, hoy calle Real nº 42, con sus padres Simón y Antonia y sus hermanas Rosario, de 23 años; Ernestina, de 21; Efigenia, de 18; Antonia, de 16 años, y Francisca, de 14. También figura Luisa Sosvilla Cáceres, de 50 años de edad, natural de Santa Cruz de La Palma que debe ser hermana de Simón Sosvilla Cáceres y Josefa Rodríguez Martín de 23 años que debía ser la ayudante de cría de la prole Sosvilla Felipe.

Tal número considerables de mujeres a las que se debieron sumar tías y primas de la rama familiar de los Felipe es el motivo de la instantánea fotográfica. Posiblemente, el maestro Simón Sosvilla sea el niño que figura en brazos de la que suponemos que es su madre, Antonia Felipe.

Conocemos dos fotografías más que debieron ser obtenidas por Brito Rodríguez ese mismo día, lo denota el número importante de personajes femeninos y la indumentaria que visten ese mismo día. Se repiten en las tres placas, y las féminas que posan son 23.

Una de esas instantáneas corresponde a la que se ve al fondo las plantas adultas de cafetos. Dato relevante que nos pone de manifiesto —aunque ya teníamos conocimiento bibliográfico— la existencia del cultivo de café en La Palma en el siglo XIX.

(*) María Victoria Hernández, cronista oficial de la ciudad de Los Llanos de Aridane (2002), miembro de la Academia Canaria de la Lengua (2009) y de la Real Academia Canaria de Bellas Artes San Miguel Arcángel (2009)

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[Canarias}> Teide, Teneguía, Tajogaite… ¿Por qué en Canarias “volcán” se escribe con “T”?

11-08-2022

José María Rodríguez

Teide, Teneguía, Tajogaite… ¿Por qué en Canarias “volcán” se escribe con “T”?

La montaña de casi 200 metros de altura que generó la última erupción en Cumbre Vieja al cabo de 85 días de fuego y destrucción, aún no tiene nombre oficial, pero una consulta popular realizada entre casi 4.300 personas se decantó por llamarle Tajogaite; de nuevo con “T”.

Teide, Teneguía, Timanfaya, Tinguatón, Tao, Tagoro, Taburiente, Tajogaite… La lista de volcanes de Canarias que empiezan con T es tan extensa que lleva a preguntarse por qué esa querencia del isleño por la letra vigésimoprimera del abecedario para nombrar a sus montañas de fuego.

La respuesta está en las raíces de la toponimia tradicional de las islas, aclara a Efe Maximiano Trapero, catedrático de Filología Española y uno de los mayores expertos en esta especialidad de la lingüística, autor de ‘Los guanchismos. Diccionario de toponimia canaria’, obra de referencia premiada por la Real Academia Española.

“Los guanchismos que aún podemos observar en la toponimia tradicional de Canarias proceden del bereber”, explica Trapero, antes de recordar que, en la lengua norteafricana que hablaban los primeros pobladores de estas islas atlánticas, el prefijo “ta”, “te”, “ti” corresponde, en realidad, al artículo femenino en castellano, “la”. En realidad, es ligeramente más complejo, equivaldría a “esto es de… +sustantivo femenino”.

Su opuesto masculino es el prefijo “A”, también muy frecuente en la toponimia de procedencia aborigen, con nombres como Agaete o Agáldar.

¿Qué significa Teide, por ejemplo? En su diccionario, este estudioso subraya que “es difícil” encontrar a algún autor que a lo largo de la historia se haya interesado por los “guanchismos” y que no le haya prestado atención a la palabra Teide.

Hay teorías de distinto tipo, con más o menos fundamento histórico-lingüístico y con más o menos épica, pero en bereber “aydi” significa “perro” y “t” + “aydi”, podría ser “la perrera”.

“El topónimo guanche podría interpretarse, desde el bereber, como ‘perrera’ o ‘lugar donde habitan o abundan los perros’. Y, en efecto, se sabe que los guanches tenían entre sus divinidades infernales a unos perros grandes y lanudos que se les aparecían de noche y con ojos encendidos como el fuego, a quienes identificaban con el demonio [NotaCMP: Guayota], y que este moraba en el interior del gran volcán, de donde salía el fuego”, defiende el catedrático en “Los Guanchismos”.

Si se repara en que los canarios han llamado a los volcanes, de siempre, “montañas” (la voz científica “volcán” se incorporó de forma muy reciente a la toponimia), la lista de “tes” en el mapa de Canarias crece: Tindaya, Tamadaba, Tinamala, Tinaguache…

La montaña de casi 200 metros de altura que generó la última erupción en Cumbre Vieja, en La Palma, al cabo de 85 días de fuego y destrucción, aún no tiene nombre oficial, pero una consulta popular realizada entre casi 4.300 personas se decantó por llamarle Tajogaite; de nuevo con “T”.

Esta semana se ha conocido un artículo científico que ya se refiere a ese volcán por ese nombre y el Instituto Geográfico Nacional (IGN) lo ha mencionado hoy mismo así en un comunicado.

“Tagojaite es el nombre que recibe una zona de la isla de La Palma perteneciente al municipio de El Paso y situada al sur de Los Romanciaderos, cercana a la Montaña Rajada”, explica el diccionario de guanchismos. El actual Tajogaite es una variante recogida, inicialmente, en los usos orales, con las ‘j’ y ‘g’ cambiadas de lugar.

Para su posible significado, Trapero se remite a otro autor, el historiador tinerfeño Juan Bethencourt Alfonso (1847-1913).

“Dice Bethencourt que en Tenerife ‘gaite’ significa ‘la torta’, pues la expresión ‘gaites de haran’ refería a la torta de harina de las raíces de helecho, y que la expresión ‘gaites de tofe’ era lo mismo que ‘tortas de tieso’, es decir, la de gofio escaldado y después torrefactas”, plantea el catedrático.

“Si esta interpretación fuera cierta, podría explicar no sólo a este topónimo, sino también al anterior ‘Tagoja’”, añade, en referencia a un topónimo que aparece en dos lugares de La Palma, en Santa Cruz, la capital, y en Barlovento.

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[Canarias}> Los criadores de ganado y la Piedra de La Virgen de Las Angustias / María Victoria Hernández

01-08-2022

María Victoria Hernández*

Los criadores de ganado y la Piedra de La Virgen de Las Angustias

La Virgen de las Angustias, en el santuario de su mismo nombre en Los Llanos de Aridane, guarda, después de cinco siglos de permanencia en la Isla, bellísimos relatos y leyendas que el pueblo aún recuerda o demanda conocer.

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Primitivo Calvario de Las Angustias

A principios del siglo XVII, por iniciativa de “cuidadores de ganado” se consolidan los regocijos populares y religiosos cada 15 de agosto en honor a Nuestra Señora de las Angustias.

La primera referencia conocida de los festejos anuales la encontramos en el año 1613. En este año consta que junto a la ermita existe un inmueble «donde vibe el hombre que mira por la dicha ermita y la guarda». En ese mismo año existe una caja, propiedad de los mayordomos de los pastores de La Caldera «que hasen la fiesta de Nuestra Señora por agosto de cada año, donde tienen su cera».

Evidencia esta cita que, en un principio, son los criadores de ganado y pastores quienes asumen los festejos anuales en honor de Nuestra Señora de las Angustias.

Según cuenta la tradición, fue la propia Virgen la que determinó el lugar donde se debía construir su ermita. Al parecer, una vez arribó a El Puerto de Tazacorte el bajel procedente de Flandes con la imagen de Virgen, ésta fue llevada en procesión por el margen derecho del barranco y fue colocada sobre una gran piedra, a unos 400 metros más abajo de donde se encuentra hoy su santuario.

Pasada la larga noche y al despuntar el alba, la caja que contenía a la Virgen aparecía en su actual asenta­miento. Con cuidado esmero la volvían a llevar donde pensaban en un principio construir su casa, y de nuevo la imagen regresaba inexplicadamente al solar donde se erigió el santuario-ermita. Días duró este ir y venir de la Virgen barranco arriba y barranco abajo, hasta que se comprobó que mano alguna humana era responsa­ble de este hecho.

Los devotos interpretaron que era la propia Virgen la que había elegido el lugar concreto, con visión directa sobre el mar de El Puerto de Tazacorte y lugar donde se debía construir su definitiva casa, y así se hizo.

Pocos años después, este hermoso relato hizo brotar sincera fe, y el lugar donde los devotos quisieron erigir originalmente la ermita se convirtió en un lugar sagrado, pisado por la Virgen, que determinaron perpetuar en la memoria del pueblo levantando un humilde Calvario con tres cruces de tea sobre escalones de piedra. Cada 15 de agosto, día de su festividad, la Virgen visita en procesión el reconstruido Calvario, y la tradición y la leyenda se renuevan entre los miles de devotos.

Las lluvias y las abundantes crecidas del llamado “río de Tazacorte” fueron dando tumbos y más tumbos a la “gran piedra de la Virgen”, próxima al lugar dónde erigieron el Calvario, colocándola en medio del cauce del caudaloso barranco.

Aún hoy se recuerda, y hasta hace muy poco, que la gran piedra de la Virgen era visitada con devoción. Cada 15 de agosto los peregrinos y romeros venidos desde todos los puntos de la Isla terminaban el día con una merienda a la orilla del barranco por el que, en pleno mes de agosto, seguía corriendo limpia y fresca agua del parque nacional de La Caldera. Hace muchos años que hemos dejado de visitar la “piedra de la Virgen”, pero de seguro continuará en los mismos lugares.

A mediados del siglo XVII se consolida cada 15 de agosto la festividad de Nuestra Señora de las Angustias. Se debe a la iniciativa del ganadero Luis González de la Cruz, quien tenía su casa habitación en la calle Real nº 27 del hoy municipio de Los Llanos de Aridane, según ha acreditado el profesor palmero Jesús Pérez Morera.

González de la Cruz, cuidador de ganado, propuso que con el producto de cabras y ovejas salvajes que pastaban libremente en La Caldera se hiciese la fiesta, y se ofreció “…corriendo él con este cuidado y, por estar ya biejo, lo entregó a Juan Rodrígues de la Cruz, su hijo, encargándole el cuidado de dicha fiesta” , como dejó determinado por testamento otorgado en 1687.

Décadas después, el alférez y mayordomo del Santuario de las Angustias, José Luis Ramos, quien vivió en el entorno de la aridanense calle Iglesia, rindió cuentas en el año 1700 en las que constas los ingresos por «la lana de las ovejas que tiene en La Caldera la dicha hermita y de los borregos y chivatos que se han sacado de la dicha Caldera en el tiempo de su administración».

Además, hace constar los gastos “de fuegos” para los festejos y las cabras adquiridas para el rebaño que la Virgen tenía en La Caldera y, además, los gastos por la «apañada de ganado de La Caldera con peones y de darles de comer». En años posteriores, en las cuentas de fábrica del santuario mariano aridanense se vuelven a repetir los ingresos por lana, borregos y cabras salvajes de La Caldera.

Por esta documentación, dada a conocer por el Doctor Pérez Morera, queda acreditado que el profundo arraigo de los festejos y costes fundacionales de la festividad de N.S. de las Angustias parten por iniciativa de los criadores de ganado de cabras y ovejas de La Caldera. No obstante, recordemos que desde el siglo XVI se celebraba misa en la ermita cada sábado.

Viejas leyendas devocionales celosamente guardas y testimonios documentales dan arraigo a los festejos de la advocación mariana de Nuestra Señora de las Angustias.

(*) Cronista Oficial de la ciudad de Los Llanos de Aridane (2002), miembro de la Academia Canaria de la Lengua (2009) y de la Real Academia Canaria de Bellas Artes San Miguel Arcángel (2009).

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[Canarias}> Manuel Taño "de las Paredes" y su casa en Los Llanos de Aridane / Jesús Pérez Morera

31-07-2022

Jesús Pérez Morera*

Manuel Taño «de las Paredes» y su casa en Los Llanos de Aridane

De todos es conocida, especialmente por los habitantes de la actual ciudad de El Paso, la figura de “Manuel de las Paredes”. Según la tradición oral que hemos oído a nuestros padres y abuelos, fue depositado por su infeliz y desconocida madre sobre unas paredes de piedra poco después de nacer y adoptado por una familia acomodada de aquel lugar.

Convertido después en un hombre de provecho, abanderó la creación del actual municipio de El Paso, del que fuera su primer alcalde en 1837.

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Busto de Manuel Taño ‘de las Paredes’, primer alcalde de El Paso.

En estos días tuvimos la ocasión de volver a leer un documento que habíamos fotografiado justamente el verano pasado, antes de la erupción del aciago volcán que cambió nuestras vidas. Se trataba del testamento que Vicente Taño de Alcalá y su esposa Ambrosia Fernández Cuevas y Armas, naturales y vecinos de El Paso, otorgaron ante el escribano José Manuel Salazar en 1808.

De avanzada edad y sin hijos, durante su matrimonio, ambos, marido y mujer, con su esfuerzo y su sacrificio, tal y como señalaron explícitamente, habían adquirido diferentes bienes gananciales: una casa en la calle Real del pueblo de Los Llanos, con su sitio y “unos árboles naranjos”, un telar, un pedazo de tierra y morales por encima de la ermita de Bonanza, una caldera de destilar, seis vacas, una yegua, dos mulas y un mulo, un trozo de cabras salvajes en las laderas y camino nuevo, otras 24 cabras mansas, dos puercas y dos puercos…

De su madre, Antonia Josefa de Alcalá, su hijo Vicente Taño, tío materno del prócer aridanense Francisco Fernández Taño, había heredado un asiento con un huerto de árboles en El Paso, que, cuando se lo dieron por unos cortos 75 pesos, se hallaba montuoso y sin cultivo alguno.

En él fabricaron maridablemente, “con su sudor y trabajo”, una casa, cocina, tanque de recoger agua y huertas para el plantío de papas y otras semillas, cuyo valor ascendía por entonces a unos 2.000 pesos.

En sus últimas voluntades dispusieron, además, que a su fallecimiento sus cuerpos fuesen trasladados a la casa que poseían en la calle Real del pueblo de Los Llanos, para que desde allí el venerable cura y todos los capellanes los viniesen a buscar y llevar a la iglesia de Nuestra Señora de los Remedios para ser enterrados en el lado del evangelio de su capilla mayor, en la sepultura en la que sus mayores lo habían sido generación tras generación.

Hasta aquí nada fuera de lo común respecto al modo de vida y los trabajos cotidianos que marcaron la existencia de nuestros antepasados. La siguiente cláusula sí nos llamó la atención. En ella Vicente Taño y su esposa declararon que habían criado y educado como hijo propio y con amor paternal a un niño, a la sazón con ocho años de edad, que habían encontrado sobre unas paredes cuando bajaban la noche de Navidad a escuchar la misa del gallo en la iglesia de Nuestra Señora de los Remedios: “que se halló acabado de nasido sobre una pared inmediata al camino real que va a Los Llanos, al tiempo de hir la noche del nasimiento para la parroquia de este lugar el año de mil ochocientos, el qual niño se llebó a bautisar y se le puso por nombre Manuel”.

Evidentemente estaba claro de quién se trataba: era “Manuel de las Paredes”, el artífice que alumbró el nacimiento del actual municipio de El Paso. “Considerando la infelicidad y desgrasia que se le pudo haber ocasionado”, lo nombraron heredero de todos los bienes que habían adquirido durante su matrimonio, así raíces como muebles, y todo lo que se hallase de puertas adentro, con el firme deseo además de casarlo con alguna de sus sobrinas.

Conforme a su voluntad, Manuel Taño, hijo de “padres no conocidos”, según su partida de enlace, contrajo efectivamente matrimonio en 1821 con María Taño Capote.

“Manuel de las Paredes” conservó también durante toda su vida la casa a la que fue llevado para ser bautizado en la iglesia de Nuestra Señora de los Remedios (Real, n.º 52), la misma que Vicente Taño de Alcalá había comprado en 1798 a doña Antonia y doña María Nicolasa Carballo Wangüemert, a cuya generosidad se debe la construcción del cementerio parroquial, hermanas y herederas del doctor don José Antonio Carballo y Wangüemert (1750-1799), uno de los primeros aridanenses que brilló con luz propia gracias a los estudios que cursó en Sevilla, Madrid y América, licenciado en leyes, abogado, canónigo y deán electo de las catedrales de Guadalajara (México) y Caracas.

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Sus hoy despersonalizadas paredes, como muestra la foto, fueron testigos de la fragua, el nacimiento y segregación de la actual ciudad de El Paso. En ella vivió el primer alcalde pasense, que compartió su residencia entre la casa que había heredado de sus padres adoptivos en El Paso y la que le dejaron en la calle Real de Los Llanos de Aridane, pueblo este último del que fue primero regidor y después síndico personero (1828), encargado como tal de velar por el bien común y el interés público.

Tras su muerte en 1855, su hijo, don José María Taño y Taño, natural de El Paso y vecino de la villa de San Antonio de los Baños, en la isla de Cuba, vendió el inmueble en 1862 a don Manuel Camacho Pino.

Esta antigua vivienda, antaño residencia de la familia Carballo Wangüemert, es hoy la imagen de la nada. Magnífico y singular exponente de la arquitectura tradicional llanense, era uno de los mejor conservados (bastardeados y adulterados, a día de hoy prácticamente ya sólo quedan dos o a lo sumo tres ejemplares comparables).

La deplorable intervención que sufrió en 2012 le arrebató todo su valor e interés, al igual que ha sucedido con otras conocidas edificaciones en la misma calle Real, como ha sido el caso de la vecina casa Bethencourt (Real, n.º 56) o la antigua farmacia de don Guzmán (Real, n.º 18).

No podemos autoengañarnos para eludir nuestro grado de responsabilidad, ni siquiera aplicando una legislación falsamente protectora que pretende hacernos creer que esto es conservar y que además nos saltamos a la torera una y otra vez.

La falta de voluntad y de compromiso nos ha llevado a este estado, en el que cada vez cobra más realidad, con respecto al centro histórico de Los Llanos de Aridane, aquella conocida frase: “Entre todas la mataron y ella sola se murió”.

Estas casas no son sólo piedras, modos o estilos arquitectónicos. Representan, como en este caso, una página destacada de la historia del Valle de Aridane. Estas “piedras viejas” continúan hablando a quien quiera oírlas. Están destinadas a recordar a las futuras generaciones quiénes éramos y quiénes debemos ser.

Es deber, de las gentes de bien, escuchar al pasado y, ante el mal llamado “progreso” y materialismo reinante, reflexionar y evitar silenciarlas para siempre.

(*) Doctor en Historia del Arte, ULL.

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Cortesía de Carlos Valentín Lorenzo Hernández