Tiene sonido.
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Cortesía de Antonia Rodríguez
Hechos, imágenes o escritos acerca de Canarias, pero no de El Paso, y de autores no pasenses.
Nació en la ciudad de San Cristóbal de La Laguna (Tenerife) el 29 de junio de 1755.
Sirvió en la Armada Nacional, alcanzando el superior empleo de teniente general de la misma, y distinguiéndose en América y Europa.
Era caballero gran cruz de la real y militar orden de San Hermenegildo, y caballero profeso del hábito de Alcántara.
Falleció en su país.
NUESTRA SEÑORA DE LA ENCARNACIÓN Y SAN GABRIEL
SANTA CRUZ DE LA PALMA (CANARIAS)
José Guillermo Rodríguez Escudero
Encargadas a Amberes por el mayordomo Rodrigo Alonso de la Higuera, y gracias a la mediación del comitente Jácome Monteverde y a que fueron custodiadas en la travesía desde la Península por el conquistador Marcos Roberto, las esculturas de la Virgen de La Encarnación y el arcángel San Gabriel (de 96 cms de alto), llegado posteriormente, componen un grupo irrepetible del patrimonio canario.
Se calculan sus gastos en torno a 8.180 maravedíes por la hechura y otros 1.433 abonados en indumentaria traída para la imagen mariana. Este encargo queda recogido por Trujillo de esta guisa: “primeramente compró Jácome de Monteverde una ymagen de bulto de Ntra. Sra. De la Encarnación que costó en Flandes saliendo al valor de la moneda desta ysla 8.180 mrs”
Jesús Hernández Perera también nos advierte que algunas imágenes, como las que nos ocupan, llegaron anteriormente al atroz incendio de la capital palmera en 1553 por el francés François Le Clero «Pata de Palo». La Virgen, llegada antes de 1525, y San Gabriel, inaugurarían el rico repertorio de arte flamenco conservado en La Palma.
Según este autor, otras imágenes llegarían también por mediación de Jácome de Monteverde, y, como nos recuerda Martín Sánchez en su magnífico trabajo sobre la advocación del Arcángel San Miguel en Canarias , “impregnadas de goticismo en sus plegados metálicos de gusto eyckiano”. Entre estas bellísimas y valiosas imágenes se hallan, para las primitivas ermitas palmeras, la de la Inmaculada del Real Convento homónimo, la Santa Catalina de Alejandría, y San Sebastián Mártir, las tres en la capital; la de Santa Lucía en Puntallana, y la de San Miguel para la de Tazacorte.
Cuando Don Juan Bautista Lorenzo hace el inventario de las imágenes que se veneran en la iglesia, refleja lo siguiente: “1º. La de Ntra. Sora de la Encarnacion, de talla, que el Obispo Dn. Fray Vicente Peraza, en su visita hecha en 11 de diciembre de 1522 mandó traer de Flandes, de lo que se encargó Jácome Monteverde…”.
La Virgen, bellísima y elegante escultura de madera policromada de 105 cms de alto, fue colocada en su altar el 8 de mayo de 1525. Fue entronizada en una especie de retablo-escenario que se cerraba con dos puertas que, en pintura, representaban a Santa Catalina y “Santa Bárbola” (Santa Bárbara).
Esta efigie, junto a San Gabriel, fechada en el primer cuarto del Quinientos, presenta ciertos arcaísmos que nos hablan del gótico en los talleres de Amberes, evidentes en los plegados de gusto eyckiano.
Conforme a la iconografía habitual del tema de la Anunciación en los Países Bajos, la escena se desarrolla en el interior del aposento, donde María, de pie, ante una mesita con un atril y una librería con 17 volúmenes de madera, medita sobre la lectura de un texto sagrado, que comienza: “O radix lesse, qui stas…” (Antífonas Mayores de Vísperas de los días 19 y 23 de Diciembre).
En ese instante es sorprendida por la súbita irrupción de San Gabriel que, con las alas aún desplegadas y los ropajes sacudidos por la velocidad, se ha arrodillado en una nube para transmitirle el mensaje divino.
Las palabras del Papa San León Magno quedan materializadas en esta escena: “No sólo ante nuestra memoria sino que en cierto modo ante nuestros mismos ojos, tiene lugar el coloquio del ángel Gabriel con María, llena de estupor; y aquella concepción por obra del Espíritu Santo, en la cual tan admirable fue la promesa que le anunció, como la fe con que ésta fue creída…”.
La apariencia del Arcángel es de un joven imberbe, de cabello largo y rubio, que porta sus atributos característicos: palo de mensajero o cetro dorado con pomo floreado, dedo índice levantado en actitud de hablar, y filacteria con las primeras palabras del Ave María. Está arropado por una capa sujeta mediante un broche de orfebrería trilobulado. Sus cabellos, pegados en la coronilla a modo de casquete, se abren en bucles hacia las puntas.
La hermosa Virgen, cuyo cuerpo se quiebra en un gótico zig-zag, va ataviada con un hábito de escote cuadrado, típico en la indumentaria femenina nórdica de las primeras décadas del s. XVI, y un magnífico manto recogido en diagonal por delante, que describe unos duros pliegues inspirados en los Van Eyck. Su semblante es juvenil, con frente abombada, cejas altas y ojos de mirada baja, velados por amplios párpados, enmarcado por una larga cabellera cayendo en mechones semiondulados sobre el busto.
EL TABERNÁCULO – ESCENARIO
Ambas tallas se integran en un marco arquitectónico, un interior flamenco que, a su vez, fue embutido en el nicho central de un retablo barroco de 1740, con pilastras almohadilladas y estípites en el ático que, por primera vez, aparecieron en la carpintería sagrada de La Palma.
En el archivo parroquial se encuentra “Un Dizeño para retablo”, obra probable de Bernabé Fernández (1674-1755), dibujo a tinta sobre papel de 1730, considerada la única planta o traza para retablo que se conserva en la isla.
La familia benefactora de la ermita, los Vélez y Guisla, trataban de construir un nuevo retablo mayor que acogiese en su centro el magnífico y antiguo tabernáculo-escenario con la teatral representación escultórica de La Anunciación, único retablo-hornacina que ha perdurado en Canarias del s. XVI. Nunca llegó a ejecutarse.
Ya aquí había trabajado, si bien como dorador, hacia 1642, el Maestro Antonio de Orbarán. El actual retablo se data en las cuentas de 1768, especificándose, como nos recuerda el profesor Trujillo, “los nombres de carpinteros, como por ejemplo, Antonio Luis de Paz o Pedro Lorenzo del Rey que con Miguel de la Concepción, realizan en él los pintores- doradores Tomás Rege y Cayetano González”.
Ambos maestros habían trabajado también en los retablos de la nave en 1762, como asimismo el primero realizó la policromía de algunas imágenes de esta ermita. Continúa aquel profesor en su estudio informándonos acerca de que el precioso retablo mayor, trabajado con madera de viñátigo y tea, al igual que los de la nave, conserva en su nicho principal “el grupo escultórico gótico-flamenco del retablo antiguo, que se trajo de Flandes en los años anteriores a 1525, representando la Anunciación o Encarnación”. Considera ésta una prueba más del intenso comercio de Canarias con aquella parte de Europa, desde fecha tan temprana.
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BIBLIOGRAFÍA
09/10/2008
Investigadores dominicanos y puertorriqueños han identificado la presencia de genes guanches, los extinguidos aborígenes de las Islas Canarias, en la República Dominicana, confirmó hoy uno de los encargados del estudio.
El equipo partió para elaborar el estudio de unas 1.200 muestras de ADN, que también arrojaron que una parte de la población dominicana conserva genes taínos y euroasiáticos.
La investigación, denominada "Orígenes continentales de las primeras poblaciones de las islas del caribe y los movimientos migratorios que lo forman", es realizada por expertos de la Universidad Central del Este (UCE) de la República Dominicana, y de la Universidad de Puerto Rico.
El decano de Ciencia y Tecnología de la UCE, doctor Fermín Mercedes, dijo a Efe que los resultados preliminares del estudio muestran la presencia de genes guanches entre la población dominicana.
Sin embargo, señaló que habrá que esperar a las conclusiones definitivas del estudio, cuya presentación oficialmente está prevista para enero próximo.
Aclaró que los investigadores poseen "buenas vistas" acerca de la presencia de los extinguidos aborígenes de las Islas Canarias en el país caribeño.
El estudio está dirigido a determinar la composición étnica de la República Dominicana y de varias islas del Caribe, explicó Mercedes.
Los investigadores tratan ahora de determinar la manera en que los guanches, cuya presencia ha sido confirmada en Puerto Rico, llegaron a las Antillas.
Una de las hipótesis señala que las Islas Canarias fueron fuente de esclavas blancas en los primeros años de la presencia española en las Antillas, mientras que otra contempla un movimiento migratorio de Canarios pobres que viajaban al Caribe en busca de empleos
IBL
Por supuesto, tiene sonido: el del timple de Benito Cabrera, un virtuoso de ese instrumento, interpretando «Nube de hielo».
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Cortesía de Lucy De Armas Padrón
06.10.08
SANTA CRUZ DE TENERIFE, 6 (EUROPA PRESS).- La obra literaria ‘Tacande’, del profesor de Biología, Gregorio Javier Hernández González, ha resultado ganadora de la vigésimo cuarta edición del Premio de Novela ‘Benito Pérez Armas’, instituido por CajaCanarias, según informó hoy la entidad bancaria en una nota.
El autor, nacido en La Palma, reside actualmente en Lanzarote tras haber vivido varias décadas en Tenerife, y concurrió a la convocatoria de este certamen, dotado con un único galardón de 15.000 euros, con la obra antes mencionada que presentó bajo el seudónimo de ‘M. Luzardo’.
El argumento de la novela galardonada se vertebra a partir de la muerte de Romo y narra la historia de su familia, dueña de una hacienda. En torno a esta familia se narran otras vidas que giran alrededor de la casona y sus plantaciones.
El jurado que emitió el fallo, al que se presentaron un total de 19 trabajos, estuvo integrado por el presidente de CajaCanarias, Álvaro Arvelo; la escritora Cecilia Domínguez Luis; el periodista y escritor Juan Cruz; y el catedrático de Literatura Hispanoamericana en la Universidad de La Laguna, Juan Manuel García Ramos; entre otros.
En opinión de los miembros del jurado, «La novela presenta una estructura sólida y cuidadosamente hilada, y recuerda al realismo mágico que se respiraba en ‘Macondo’, el pueblo ficticio que recreó García Márquez en ‘Cien años de soledad’, o en ‘Comala’, el pueblo fantasma que ideó Juan Rulfo en ‘Pedro Páramo'».
Leyenda de Tacande
Para la elaboración de la novela, el autor se inspiró en La Leyenda de El Alma de Tacande.
Tacande es un paraje situado en el municipio de El Paso, en La Palma, y del que se cuenta la aparición de una mujer que regresó del ‘más allá’ y protagonizó una serie de fenómenos extraños durante 87 días en el año 1628.
El jurado argumentó que ‘Tacande’ se trata de una novela en la que las historias están «perfectamente enlazadas y cerradas» y donde la prosa es «ágil y rica en adjetivación, lo que le confiere a la novela una fusión muy interesante de historias articuladas a un núcleo central».
«Asimismo —continuó— la narradora tiene una voz interesante que lleva la narración con diversos cuentos, sentencias y reflexiones propias de su carácter, ya que es una mujer mayor, solitaria, partera y conocedora de los signos de la muerte».
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AQUÍ un vídeo de un programa de TV que, entre otros casos, habla sobre el de El Alma de Tacande.
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Cortesía del Dr. Juan Antonio Pino Capote